miércoles, 23 de abril de 2008


Agria

Se agita la noche en sus pupilas,

Cuando mira al amanecer, le hiere la luz

como si no fuera merecedora del todo.

Sus guiños tamizan la propiedad del día.

Preso en la cárcel de sus pestañas, está el deseo.

Busca, atrapa y traga toda la claridad a un tiempo,

saboreandola a sorbos pequeños.

Saciada, cierra la ventana y duerme todos los sueños juntos.

Probará mañana a tener los ojos despiertos

A la hora en que del reloj caigan los reproches

Y salpiquen sus horas muertas.

Las lágrimas huyen del paraíso con las alas rotas

Abriendo grietas en su sonrisa.

Si aún vive al amanecer, dosificará la luz

como gotas de veneno.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo prometido es deuda, aqui estoy haciendo un comentario sobre estas joyas literarias que a medida que las leo y releo mas me gustan, son versos desgarradores casi siempre pero me visto de guerrero y asi puedo hacerle frente y ganar la batalla a los desconsuelos que se encierran en esa poesia llena de realismo y crudeza, de amor y lucha, de..... sueños y.......

Mil besos amiga...
Ángel

Ático dijo...

jewzbqgbEl día es atrevido.
La noche valiente.