jueves, 20 de julio de 2017

Mi miedo y yo...Relato de jueves








Me voy haciendo mayor, lo dice la sombra encorvada de mis huesos.
Me empeño en ordenar mis pensamientos cada mañana porque tengo miedo a despertarme y no ser capaz de razonar, miedo a perderme en mi misma, de que mi mente sea sólo el descampado dónde brillan las luciérnagas.   
Tengo miedo de que el olvido me deshilache los sueños, miedo de la soledad poblada que conforma a los viejos condenándolos a no entenderse.
Es el miedo, lo sé, el que enturbia mis ojos de agua mientras reescribo las páginas de la bitácora del tiempo, reinventándome cada día…mientras respire.

jueves, 8 de junio de 2017

Un relato para el jueves: Helado de anís







Agosto del 69.
“El vestido sin bolsillos no me sirve para guardar la luna…”
En un cuadernito iba anotando frases sin sentido pensando que  algún día me harían falta. Ya ves, así todo en mi vida, guardar para mañana… ¡No aprenderé!
En el silencio de las siestas, mientras las chicharras desentonaban alto, yo jugaba  al mar en el agua sin sal de mi cubo de latón, en ese patio  donde el sol duele mientras cae por los tejados y adormila a los abuelos y  a los gatos.
Calculando la hora a través de la enredadera, esperaba a que apareciera calle abajo, el carro del heladero.
Los chiquillos, en desbandada, lo acompañabamos en su recorrido hasta la plaza. 
Allí abría la cántara de metal revestida de corcho que guardaba el delicioso helado de anís. Un tesoro que costaba una peseta.
Sólo quedó el efímero placer pegado a los dedos y  la escena para siempre en mi memoria.
Escribí en mi cuadernito: “La felicidad se derrite casi sin probarla, como el helado en agosto”

miércoles, 31 de mayo de 2017

Relato de jueves: Terrorismo







Plancha el uniforme una y otra vez para alisar las arrugas de la ausencia, tan difíciles de quitar, las arrugas que el dolor deja allí dónde  el entendimiento no alcanza.
Así cada día, segando el silencio con un soliloquio de palabras afiladas, guadaña de tiempo, hasta que su hija enciende la luz y apaga los sueños.
-Vamos mamá, mañana será otro día-
Ella se deja arrastrar de la tarde a la noche sin apagar el candil de su vigilia esperando, siempre esperando su vuelta.
Sin desdibujar la sonrisa, la puerta entornada, el delantal atándole la pena, el luto revistiendo sus huesos, las preguntas desnudándole el alma, muriéndose de a poco, sin dejar rastro.
En su cuarto, improvisado altar dónde reniega de Dios, lo espera  mientras  aspira el olor de sus cosas…

Lugar: Zaragoza,   España
Blanco(s):    Guardias civiles y familiares
Fecha: 11 de diciembre de 1987
Tipo de ataque: atentado terrorista con explosivos
Arma(s): coche bomba
Muertos:       11
Heridos:       88
Perpetrador(es):    ETA


jueves, 20 de abril de 2017

Un relato con fecha


 





Un círculo rojo en el calendario, un día, el día…
Tomo un café templado sin dejar de mirar al fondo de la taza,  el reloj de la cocina atrasa un rato, sobre la encimera discurren las hormigas. Es abril.
Dentro de unas horas  estaré  con la sonrisa prestada, los zapatos aprentandome la libertad,  los invitados sin nombre irán ocupando las calles,
Un día, el día…
No amanece igual en todas las esquinas, allí, dónde los niños se desperezan, va entrando el sol sin pedir permiso, aquí, dónde me enveneno con las cavilaciones, la luz silba como una alimaña, avisando.
He cerrado los ojos. Antes rezaba. Ya no.
Repaso: me sobran interrogaciones,  me falta un abrazo, un placebo para el miedo, una puerta giratoria.
Aúllan las sirenas de las ambulancias, la sangre, el pánico, la sinrazón.
Aprieto en mi mano la hoja del calendario, es mi visado para el paraíso.
Es el día de ceñirme un luto perpetuo por todos los inocentes. 
Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero...