jueves, 11 de febrero de 2016

Este jueves convivimos con seres del mas allá

“Las voces de los ausentes se quedan tatuadas en el alma.
Solo hay que tamizarlas desde el dolor
para hacer más llevadero el silencio”.




Duele tanta calma. La lluvia talla en los cristales los últimos rezos antes de vaciar la casa del todo.
El eco ocupa los cajones  cuando se cierra la puerta.  La alegría  resbala por las costuras del vestido malva, cayendo, como tú, a la tierra.
Los pañuelos de seda desalojados de tu perfume, ya no abrigan las tardes de ningún abril. Rara primavera sin las celindas de tu risa…
Sólo hay silencio, esa alimaña que despedaza mis días, va alejando tu voz irremediablemente.
Vives en mis soliloquios, mamá, como un aroma de canela que trasmina mis versos.






jueves, 4 de febrero de 2016

Este jueves: "Sesión de peluquería"




¡Te lo advierto, si te pintas el pelo de azul, no aparezcas por esta casa!
Y eso fue exactamente lo que hice. Me lo había puesto fácil.
Colgué el delantal y la vida amarga en el mismo clavo y salí con las manos en los bolsillos y las canas en alto.
Me dí el capricho de entrar en la peluquería más rara y más cara, la de ese peluquero que sale en la tele, excéntrico él, excéntrica yo…  Binomio perfecto para no mirar atrás.
Me dio risa ver como los empleados se disputaban mi cabeza.
Desde entonces soy feliz.
Ya me puedo morir de azul un día de éstos…


jueves, 21 de enero de 2016

Relato de jueves..."Sucedió en un autobús de línea"



(Mi relato de hoy es tres veces más largo de lo que nos está permitido según las normas de Tésalo...pero todos sabeis de mi brevedad siempre...así que por esta vez me perdonais, ¿no?
Me hace ilusión deciros que éste fue el primer relato que me premiaron en mi vida, en Sevilla, en El Consorcio de Transportes en el año 2008 y el premio fue una bicicleta.)



Raíces secas


Desde la ventana  el paisaje desolador de lo conocido, la luz hiriente del medio día del sur y la desgana para hacerse preguntas.
La estación un crisol, un tamiz por donde se cuelan las razas, los acentos, los comienzos y los adioses.
-Sevilla, 18 de junio- 
Es todo lo que necesita leer para encontrarse.  Arruga el billete, y lo asila en el bolsillo. El destino es esa incógnita que se quedó en el trozo arrancado por el revisor, un trofeo que estorba en las estanterías de mañana. Da igual.
Raíces secas desde sus pies alertan de una muerte  inminente.  Por eso esconde los zapatos bajo el asiento, esconde la sonrisa, esconde el grito en el minutero del reloj.
 Huye.
Ajusta el respaldo, tamiza el sol con la cortina de rayas (una improvisada cárcel) dirige el chorro del aire acondicionado que como un estilete va abriendo el sudor de la frente hasta helar sus pensamientos.
Cierra los ojos y comienza una cuenta atrás  para arrancarse de un terreno baldío.
Ser un eral no puede ser peor que esto –se dijo-
Coloca el equipaje con sumo cuidado.  Una caja de cartón  envuelta en papel gris, donde el lacre rojo es como una herida que atraviesa el  certificado de mercancía no peligrosa.
Todos los asientos son de “no fumadores”, pero en ninguno se prohíbe  a los desheredados de la felicidad. 
La soledad no contamina.
Todo está en orden, ella entra dentro del cómputo de usuarios anónimos.
Se entretiene revolviendo el bolso ignorando al resto de pasajeros con sus historias escritas en los dedos, esas que  van dejando en el vaho de los cristales  preguntas sin respuestas.
Una factura olvidada en el compartimento plastificado del monedero, es lo único que la condena a esta latitud, una moneda de la suerte, una reliquia de “San Seacabó”, una tarjeta de visita de ese enemigo reciente,  y  una cita caducada para la echadora de cartas.
Todo inútil.
El espejo del bolso es el chivato de sus ojeras, condecoraciones de noches enteras sin dormir. Se retoca la pintura y el escote, (ese precipicio donde  ha caído el compañero de asiento)  Ojea un periódico atrasado buscando las ofertas  de trabajo, haciéndose la interesante, marcando sólo los anuncios que solicitan  licenciaturas.
Ella es licenciada en cacerolas. Tiene un master de infortunios varios, sin cartas de recomendación.
El autobús atraviesa calles sin estrenar. Los viajeros que llegan, traen raíces, pero no como las suyas. 
Ellos  portan su destino en un sitio visible, que los bolsillos son para otros menesteres. Allí guardan las ilusiones de futuro, la magia del encuentro, la prisa del destino….
Que rica es, la pobre,  desde el instante en que sacó un billete solo de ida a ninguna parte.
Fin de trayecto.
El viajero del asiento de al lado, exiliado  sin remedio del acantilado de su canalillo, le pregunta: ¿Señora es éste todo su equipaje?  Refiriéndose a la caja de cartón lacrada.
Si,-contesta- pero no lo quiero.
Veinte años de amor, pesan demasiado.

                                                                                                            - 

lunes, 11 de enero de 2016

Contando las semanas con Sindel. (2 de 52)

                                     
                               "DESENCUENTRO" 



Él no acudió a la cita.
Como un juguete  de mecanismo estropeado,  abandonada en un rincón, dejó pasar las horas frente a una taza de té.
Caminó sobre los charcos llenándose los pies de barro, de vuelta a su realidad.  Llevaba las sandalias en la mano, las miró  sonriendo y por unos instantes le dolió más la sonrisa que los pies.
Cruzar el parque, cruzar la vida y olvidarle…
La había usado, sin haberla tenido nunca.



miércoles, 6 de enero de 2016

Propósitos




Voy a salir a la calle a llenarme las manos de lluvia, a caminar descalza  por el círculo de luz de las farolas del parque.
Voy  con mi vestido  de los domingos a rebosar los bolsillos de estrellas, a descoser el dobladillo de sueños mientras trepan por mi cintura las huellas del mañana.
Voy a huir cuesta arriba hasta que el aliento se enrosque en las acacias como una serpiente en el paraíso sin nombre.
Voy a morder los finales de todos los versos, a masticar la rabia de no encontrarte entre los renglones húmedos de los charcos.
Voy a retar a la tormenta desde mis ojos, a  tronar con mis tacones por tus estancias vacías hasta que estalle el reloj de arena que te encierra.
Voy a abrir la jaula de los augurios y a cerrar sin estrépito la puerta de mis cavilaciones por si baja turbia la risa y destiñe a los peces de colores.
Voy a lacrar este cuaderno donde me derramo, antes que me atropelle la memoria y me sangre la piel de la palabra.




martes, 29 de diciembre de 2015

Palabra: "FIN" Semana 53




En el silencio de la biblioteca, se oyó el crujido seco del papel.
No me dio tiempo de esconder la página arrancada de cuajo. El cuerpo del delito fue dejando un reguero de tinta por el pasillo.
Los de seguridad me  arrinconaron  junto a las estanterías donde se apilaban las obras que nadie leía. Ciento setenta y dos  tomos de poesía a los que no hacía falta mutilar porque los versos  nunca acaban.
La palabra FIN  es la guadaña que siega las historias –alegué en mi defensa- Pero me condenaron.
Si, fui yo. Yo arranque a todos los libros la última hoja para alargarles la vida.
FIN, FIN, FIN, FIN…Mientras dura mi encierro, pensaré en cómo aniquilar ésta palabra del diccionario.




(Iniciativa de la amiga Sindel que nos ha propuesto cada semana una palabra. La número 53, última del año... FIN...¿punto y seguido para el 2016?  Ella dirá.)

lunes, 28 de diciembre de 2015

Las reglas del juego




Llovía como si se hubiese rasgado el cielo, el campo de juego delimitado por una hilera de piedras, dejaba al horizonte la tarea de contar los pasos reglamentarios.
Mahel no abandonó su puesto a pesar de que el partido había terminado.
La pelota, un amasijo de trapos  que le había hecho su abuela, se había enganchado en las alambradas y esperaba que la lluvia la rodara hasta sus manos huérfanas de victoria.
Volver a casa con la sensación de haberse tragado la luna…
Mamá, hoy tampoco hemos ganado.

(Los niños del campamento de refugiados aprenden las reglas del juego)

domingo, 27 de diciembre de 2015

La rutina



La rutina es como mi abrigo gris de paño: raído y antiguo, pero  se ajusta y se acomoda al armazón de mis huesos, con la calidez de un abrazo.
Cuando la rutina se instaló en mi frío, mi calendario estaba por la mitad, me acostumbré  a que arrancaran mis hojas  de dos en dos, el paso de las estaciones se enajenaba  en el perfil de los días y descolorida, la piel de la costumbre, se quedó a vivir en el espejo.
Ahora cuando me miro, la rutina me devuelve la imagen de aquella que fui,
sin edad, sin tiempo, sin queja.

Un día de éstos lo romperé en mil pedazos, aún no sé si para ser libre, o para multiplicar la monotonía de no ser.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Este jueves: Recordando a Eduardo




La he encontrado bajo mi árbol de Navidad. La carta no tiene remite. Lacrado el sobre, mi nombre escrito con  trazo firme y caligrafía dulce.
La abro con sumo cuidado, justo como  cuando se abraza a alguien que se quiere. Es una corazonada.  ¿Eduardo?
Un regalo que me da la vida, ésta es una de esas cartas que no fueron enviadas a tiempo y que hoy llega al buzón de mi alma para recordar a un amigo, todo humanidad y sabiduría.
Eduardo escribió sus historias en nuestra historia  con tinta indeleble.
Se fue... dejando una  sonrisa de papel bajo mi árbol, palabras con alas, una despedida, un beso de luz…

(Perdón  si no os cuento lo que dice la carta…la correspondencia es sagrada)

sábado, 19 de diciembre de 2015

El hueco helado de la cama







Añoro tu caricia interminable,
luciérnaga de deseo en mi cintura,
látigo de palabras, beso de agua,
aljibe para la sed de tu ausencia.
Guardo una herida de tiempo,
cicatriz cosida a tu nombre
y al azul desahuciado del arco iris,
que plagia
al mar de tus ojos.
El silencio del desamor,
tiñe el temblor de mis dedos,
la noche nos busca en el hueco helado
de la cama, y nos encuentra
desnudos de futuro,
víctimas de un naufragio pactado.


domingo, 13 de diciembre de 2015

Sin azahares





Don Manuel  nos ha citado a las ocho de la mañana, hoy 23 de diciembre de 1943, tan temprano…
Así se asegura la parroquia de que la novia pasará inadvertida, castigo  por la deshonra de ir preñada.
El reloj de la torre da las seis. Casi no he dormido.
Aparejo la mula  y guardo en el cerón la comida que nos servirá de agasajo en el día de la boda.
Los papeles del juzgado dónde rezamos ya como una  familia, van custodiados en el bolsillo de la chaqueta de los domingos.
Las botas con buen lustre, la bufanda atando el miedo al cuello  y la responsabilidad aplastándome el estómago. 
Templo los nervios con una copa de aguardiente.
Ha helado esta noche, la escarcha baja por los tejados y en las calles huele a canela y clavo porque en las casas de los ricos se hacen dulces para la Nochebuena.
Me acompaña mi hermana como testigo, suenan sus tacones en el silencio empedrado del pueblo, me cruzo con los jornaleros que van camino de la barca y les saludo sin hablar, sumido en mis cavilaciones.
Ella está sola a la puerta de la iglesia, sola, sin azahares,  esperando mi refugio y la bendición  para que no la señalen más con el dedo.
Los olivos van dejando atrás las últimas casas, se van apagando las luces y encendiendo el campo. 
Comienza nuestro viaje de novios.
El frío diciembre se nos cuela hasta los huesos, las veredas salpicadas de tomillo y romero, tienen blancos encajes que dejó la helada.
Somos ricos guardándonos el amanecer en las pupilas, cerrojo que evita que salgan las lágrimas por lo que dejamos atrás.
A las doce, el sol arriba y los cisqueros se limpian el sudor con sus pañuelos de yerba, arrancan la jara y las encinas para hacer candelas que más tarde se convertirán en carbón para los braseros.
Sin prisa, una vez pasado el cruce del encerrado, caminamos para estirar las piernas, a lo lejos se oyen los berridos de los toros de lidia disfrutando de su libertad hasta la primavera. 
Son negros zaínos. Las vacas cruzan el arroyo, sus  cencerros ponen música a nuestro mutismo.
Saco del cerón  una bota de vino y le ofrezco brindar por el acontecimiento de querernos.
Las cuatro de la tarde  en mi reloj de bolsillo, los aceituneros van recogiendo los aperos.
Venimos del valle del Guadalquivir y subimos hasta la Sierra Norte antes que se haga de noche.
Las diez. En la cocina de la fonda se guardan las sobras de la cena y se apaga el candil.
Aunque no tengamos  sábanas de seda, hilvanaremos los sueños en ésta primera noche del resto de nuestras vidas.


jueves, 3 de diciembre de 2015

Este jueves, entre bambalinas




Ya no queda nada,
pero mi voz te sigue siendo familiar
allá donde se esconda,
te hace saltar el corazón
por que lo siento a través del teléfono
y disfrazando tu ternura,
suena tu voz a ritmo de olvido.
Adivino tu sonrisa borrada al instante,
tu lucha de segundos,
tu prisa por dejar de oírme
y la calma después para, a solas,
recordarme sin amor, seguramente.
Pero a tu pesar estoy ahí.
Posiblemente, el capitulo de tu novela
que nunca volverás a releer,
sea el que yo escribí en tus sentimientos,
ese que no se borra y que duele
por que cada letra martillea en tu pasado
para herir tu presente. 
Podrás cerrar el libro creyéndome olvidada,
pero perderás el tiempo
por que lo que lo que se escribe con ternura, 
se queda colgado de las paredes del alma  
y su huella, sin doler,  delata al amor.
Es verdad que al mirarnos no nos conocemos, 
que el tiempo,  como araña siniestra, 
fue tejiendo con hilos de desamor
el telón con que cerrar una obra inacabada   
y detrás,  entre bambalinas
dos actores fracasados. Tú y yo.



febrero 1994

(Fijaos en la fecha, hoy rescaté este poema que guardaba en un cajón)

martes, 1 de diciembre de 2015

RELOJ... (semana 49 de 53)





El ayer es un roto  imposible de zurcir con palabras.
Si acaso la nostalgia, puntada del tiempo,
descose de uno en uno, los minutos del reloj.
Mientras se desaloja el tic-tac de la ausencia,
va urdiendo el silencio una cicatriz a deshora.


viernes, 20 de noviembre de 2015

Este jueves... Detrás del arco iris






La lluvia,  mansa, va inundando las horas del tránsito.
En mi taza de café se ahoga la tormenta.
Un sorbo de luz me desnuda de palabras.
Sin querer, me he tragado el arco iris.

Perdón, amor, por la oscuridad.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Este jueves...RELATO


                                


                               El abrazo del árbol

Parece que fue ayer cuando mi padre lo arrancó de raíz. 
Desnuda la pared, la savia chorreaba  como si fuera un llanto inundando el patio.
Desde aquel día, enajenado, sembraba árboles en cada grieta añorando el pulmón que nos abastecía de aire, añorando el verde gemelo a los ojos de mi madre.   
Vuelvo después de 56 años. He heredado la casa y las estancias vacías se ofrecen como refugio a mi vejez. 
Recorro las huellas en el polvo  que han ido dejando las preguntas y se funden con otras huellas que llevo tatuadas en la piel desde que era niño; las caricias de mi madre.
Extraño color el del  abandono, extraño silencio me arrincona cuando veo que las ramas del viejo árbol se han levantado esperpénticas  para invadirme.
Respiramos al unísono. Sé que a medida que me abraza se me agota la vida. Vuelvo a su savia, a ser parte de su sangre y me parirá un día de éstos mientras la nana del ayer me cuenta cosas…
Ya no tengo miedo. 
El tiempo es el mejor abono  para las semillas del perdón.
Mi padre nunca fue un buen jardinero.





viernes, 30 de octubre de 2015

HALLOBLOGWEEN 2015


Teresa Cameselle nos invita a  abrir la puerta del miedo




He notado que desde hace unas noches, la fotografía del abuelo,  esa que me sigue con la mirada apenas entro en el salón,  se mueve como un péndulo marcando mi miedo. 
Pintadas con azufre sus iniciales en la pared, delimitan su mortaja.
Huele a sangre seca y una agónica respiración  se oye a través de las puertas. 
El espejo se ha llenado de otras caras que no son la mía,  los gusanos hilan las cuencas de los ojos  para que no entre la luz.
No reconozco a los que habitan el espejo, me rodean acariciándome el pelo, sonríen  desdentados y se atropellan por asomarse a mi casa.
Mi abuelo se ha salido del cuadro, tiene telarañas, camina raro, se desmorona a cada paso y yo recojo sus trozos.
El reloj de bolsillo, vacío de tiempo, cuelga desacompasado de sus harapos, su voz ya no es la que yo recordaba, suena desde las simas llamándome.
Y acudo a buscar la ternura en los agujeros de su muerte.


jueves, 22 de octubre de 2015

Relato de jueves: "Chantaje emocional"





Otra vez...
Caminó igual que otras veces hasta agotarse.
Un cartel de neón anunciaba horarios de salida y llegada de los trenes.
La envolvía el sonido metálico de la voz anunciando destinos e inconscientemente viajaba de un lado a otro desde el humo de su taza.
Efímero muro ese humo que detiene el viaje de sus pensamientos.
Otra vez la cobardía, o el miedo. Y otra vez, agachando el alma y la cabeza, volvería a casa.
Otra vez mordería la rabia y haría del silencio un vestido de fiesta.
Otra vez ensayaría la sonrisa y la caricia.
Otra vez la mentira le desgarraría las paredes de la razón, dejando a la intemperie una realidad muerta. Otra vez, otra vez, otra vez...

Murió de una sobredosis de infelicidad. Ahora es un cadáver sin carné de identidad y el análisis de ADN no concuerda con el comentario de sus vecinas.
Nadie conocía su adicción al sufrimiento inútil.



jueves, 15 de octubre de 2015

Este, es un Jueves para las preguntas






¿Por qué no me preguntas nunca
cuando de repente  me torno oscura,
a que hora se enciende
el candil de mi alegría?
¿Por qué te quedas siempre
al filo de mi abismo,
sin que te alerte el lastre que arrojan mis días?
Cada vez estoy más hueca…
¿Por qué no te preguntas si me pesa la vida?
¿Por qué no me preguntas nunca
qué me sobra mientras me desnudas el cuerpo,
que me falta, que me estorba,
que tengo…?
¿Por qué te quedas siempre
al filo de tu silencio
Sin que te alerte la guadaña que me sangra?
Cada vez estás más  ciego…
¿Por qué no te preguntas dónde ardo cuando tú me apagas?
¿Porque no me preguntas nunca
cuando de repente estallan mis  alas,
si es la miel de tus barrotes
la que envenena mi vuelo?


jueves, 8 de octubre de 2015

Un titular de prensa sorprendente para este jueves


“Bandadas de avestruces migratorias causan el caos en la ciudad de Madrid”
 La noticia está fechada en octubre de 2015, cuando aún se escribía en papel.
El periódico, teñido de tiempo amarillo, es una reliquia familiar que heredé de mis abuelos. 
Hoy, octubre de 2085, cuento a mis nietos la historia mientras hojeo con un leve temblor los reveses del tiempo.   La tinta gastada, como un sudario, guarda parcelas de mi niñez…
“Aquella mañana se notó la helada en el agua de las fuentes. Madrid se había despertado tarde. Un sol gris tiñó de repente los tejados, una marabunta arrasó las calles en todas direcciones.
En los magnolios de los parques se escondieron los pájaros y los niños guardaron su asombro detrás de los cristales. 
 Los ojos desencajados de los avestruces buscaron cobijo en el horizonte ensayando un vuelo torpe que les despedazaba las plumas.
Su canto ensordecedor se apagó bajo la tierra. 
Cientos, un ejército de gigantes atravesaba la locura buscando el sur del sur” 

jueves, 1 de octubre de 2015

Este jueves PA-LA-BRAS



Pa-la-bras


Al principio,  entre los labios las dos palabras que me abrieron al mundo, Mamá, Papá.
Más tarde, rebosan  los vocablos y esas dos primigenias echan raíces. Llega el amor, el hermano, el hijo.
Todas las demás  agrupadas en Alegrías, son veredas para llegar a la libertad.
Las  palabras enmudecen ante el  dolor  y es la soledadinquilina  de oídos sordos, quien nos ocupa el alma.

Con la Muerte me pregunto si mereció la pena hilvanar  tantas letras   para Nada


(Perdón a algunos jueveros que ya conocían  éstas palabras de una anterior convocatoria)

jueves, 17 de septiembre de 2015

Este jueves: "Mirando un retrato"




Las Mujeres del burdel
Edgar Degas



Madrugada.
Tres mujeres descontando horas a las caricias huecas.
La mirada perdida, la piel prestada,
los sueños en venta a la espera de un amanecer despintado con carmín.
El trasluz ajado de las cortinas de terciopelo,
la desnudez del cuerpo, la coraza del alma,
el manual de pecado olvidado sobre la cama,
la vida tiritando bajo la manta,
el amor sin nombre, el cansancio sin queja,
el placer que pasa de largo, el asco y  
la costumbre cosida a la cera del  semblante…
Tres mujeres que se entregan a la tristeza sepia del artista.
Malvive la esperanza.

Amanece.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Este jueves: "Historias secundarias"





El Nuevo Mundo

A Juan le gustaban los atardeceres en el Guadalquivir cuando los patos se escondían entre los juncos y él jugaba a modelar con  el légamo como si fuera un alfarero.
El olor del barro estaba impregnado en los rincones de su casa, blanco patio de Triana donde se exponían las más bellas piezas artesanas para el comercio floreciente que daba de comer a su familia.
Sus carreras descalzo por entre la loza dieron aquella tarde, sin querer, un giro a su destino.  
Cayó al suelo el jarrón más valioso de cuantas joyas exponía su padre y huyendo de los latigazos corrió y corrió por  las callejuelas hasta desembocar al muelle.
Las aguas negras del río, el olor a pez de las las barcazas y el miedo, lo prepararon para el viaje. 
De polizón en la bodega hasta el puerto de Palos en Huelva y de allí casi a rastras levantando apenas cuatro palmos del suelo pasó a ser vigía en la Carabela La Pinta.
De encontrar tierra en aquella aventura, él sería el primero en olerla porque tenía cosido en el alma el aroma  de las alfarerías trianeras.
En las largas horas de travesía  tallaba su nombre en las maderas del barco para no olvidarse de su origen: “Yo, Juan Rodriguez  Bermejo, bautizado aquí como Rodrigo de Triana, marinero por accidente, contador de estrellas, niño de barro…”
Así, la madrugada del 12 de octubre de 1492,  Rodrigo se hizo grande de repente y con voz de sal gritó: 
Tierraaaaaaa, Tierraaaaaaa, Tierraaaaaaa, Tierraaaaaaaaaaaaa


lunes, 31 de agosto de 2015

El emigrante



Este relato, "El emigrante" ha quedado finalista en el certamen del Valle de Alcudia.

“Los años nos separan de las raíces pero siempre se añora el tronco a donde volver a recostar los sueños”. 
Amanece en este agosto. Todo va a cumplirse.
Sólo le separan trescientos  kilómetros de Fuencaliente.
Las calles suben y bajan jugando con el sol y las sombras. Empinadas cuestas
le llevan hasta la plaza.
Piensa que si le confunden con un forastero, igual lo tiran al pilar de los burros, y una sonrisa le cose las arrugas.
Dos perros callejeros le siguen de cerca.
Hay cosas que no han cambiado, las mujeres que baldean las puertas de las casas antes de que el calor apriete, los hombres en la taberna beben aguardiente y discuten por cosas sin importancia con el acento particular de su idioma, el cucón.
Al viejo Manuel se le eterniza la mirada en cada callejuela, en cada fuente, en cada amigo.
La Tata Manuela, centenaria ya,  lleva puesto el vestido de los domingos y jazmines  en su pelo. Se ha puesto guapa para recibir a Manuel.
Parece que fue ayer cuando, con una maleta de cartón y un hatillo al hombro, lo vio alejarse del pueblo por el camino de Torreparda.
Hoy se cumple esa eterna petición a la vida: volver a sus raíces, al cortijo cerca de las Lastras, dónde los chiquillos iban a refrescarse  en verano.
El abuelo desanda un camino de casi cincuenta años.
Por fin la  luz de Sierra Madrona lo acoge.
Ya puede morir tranquilo.




miércoles, 19 de agosto de 2015

Frase de cine para el relato de jueves







La última toma

No podría pasar otra noche en vela, tanto ser otra, me está matando.
Por las grietas de la ventana se cuela el aire imitando el llanto de un niño. A mi ya no me quedan nanas.
Mi latido se  oye al otro lado de los muros de ésta realidad de atrezzo.
Cierro los ojos para dejarme morir.
El director me acerca una taza de café.
Es la última toma.
Apuro el veneno sin que se note que verdaderamente es el fin de mi obra…
Siempre hay un idiota que no sabe de qué va la película  y aplaude diciendo: “Nunca había visto a nadie morirse tan bien. ¡Qué irse! ¡Qué apagarse!"  
Las ambulancias amortajan  las sirenas.
¡Corten!


jueves, 16 de julio de 2015

"Flores de un día" Relato de jueves




Se empeñan  las golondrinas en retocar el barro de sus nidos, se empeñan las esquilas en medir el paso del rebaño, mientras la polvareda sube cubriendo las campanillas.
La enredadera se recuesta en la tapia  salpicando de flores el postigo.   
El verano  estrena un vestido de colores y por el entramado, juegan al escondite los pájaros.
Los gatos y yo entornados los ojos, rendidos al aroma, vemos como se mecen  púrpuras y rojas las  flores de un día.
Esta belleza efímera sembrada en mi patio, me confirma que  la vida es sólo un instante.

Al anochecer me apago, aunque se empeñe el amor en darme una tregua.

jueves, 9 de julio de 2015

Sucedió en un tren... Estación, Relato de Jueves


Alfredo pone "en rojo" el comienzo de éste viaje, el resto, "en negro" será el destino a donde cada juevero quiera llegar.



Su voz era como un susurro, hablaba y hablaba sin escatimar en detalles. A esas horas de la noche, los pormenores sobre la historia de nuestra familia me adormecían sin poder evitarlo. El abuelo repetía una y otra vez la aventura de aquel viaje en el que una vez en el tren se dieron cuenta que habían olvidado al niño en la estación.
Fue un barullo, un trajín de maletas y adioses y Manolito, ajeno al drama, siguió jugando a las canicas cerca de la cantina.
Llegados a este punto del relato, yo ya dormitaba recostado en la mecedora y el abuelo aprovechaba para fumar el cigarrito que le teníamos prohibido.
En mi duerme vela, oí que el tren del abuelo ya iba por el transbordo que hacía en la estación el nocturno de Irún y que a Manolito, (mi tío abuelo) lo había recogido una familia de Teruel.
Cinco campanadas de reloj y el susurro se hacía cada vez más tenue. No tardará en cerrar los ojos y aun así seguirá ensartando palabras.
Nunca hemos llegado al final de la historia, ni el abuelo ni yo.
Él tiene el equipaje de la vida preparado, los nietos nos repartimos su soledad mientras pasan las estaciones.

Desde ésta  ventana de hospital, se oye el silbido de su último tren.

jueves, 2 de julio de 2015

Relato de jueves: "Un día en la vida"




El sol llama insistente pero yo ignoro la prisa de la luz cerrando de  golpe la mañana.
Hoy no me quiero levantar.
La rutina del café sin azúcar y el pan quemado, el silencio que me enclaustra, la lista de la compra, los platos por fregar, la radio que no calla, el teléfono descolgado, el peso de la vida.
El crujir de mis tripas, el reloj de arena, la siesta tras los párpados, la tela de araña, el libro abandonado, el soliloquio de la mecedora, la merienda de recuerdos, el hambre de ti.
Hoy no me quiero levantar.
La ropa tendida al solano, los sapos sin reinado, el olor de la leña  de olivo, el temor a la palabra, la cena de los idiotas, el llanto del sauce, la sombra de las cigüeñas, y por enésima vez los golpes en la puerta…
Pero no, hoy no me quiero levantar.
Mañana será otro día.


jueves, 25 de junio de 2015

"Rostros de la Polio" Relato de jueves



Tú, apenas cinco años  cuando la polio  segó tus carreras por el patio y yo a mis diez, convertida en guardiana de esa muñeca preciosa que tenía pequitas alrededor de la nariz y el pelo coloradote.  
Me chantajeabas con esa gracia que sólo los ángeles tienen y me decías: “Llévame en brazos que yo no puedo” y yo,  cargaba contigo a dónde tu mandabas.
Eras una artista, con todas tus limitaciones, una artista a las que le crecieron alas para hacer realidad todos tus sueños. 
Destacaste en el deporte, natación y  baloncesto  representando a España en muchísimas competiciones, más tarde, tu mejor hazaña, la de ser esposa y madre y no por eso se durmió el gusanillo de la farándula que transitaba por  tus venas. 
Así que probaste suerte en el teatro y en la danza y hoy todas las artes están a tus pies.

En estos momentos, estás en México, días de ensayos con  "Moving 360",  magia  en tu silla de ruedas.


                                (Mª José Moya, mi prima)

jueves, 11 de junio de 2015

Este jueves: Pecados capitales



Gula

Va probando todas las viandas, se le sale la comida por las comisuras, la grasa del bocado chorrea sus dedos, con gula se aprieta  en la boca  un trozo de carne, nueces y dátiles,  montañas de fruta, dulces, chocolate rebosan en bandejas de plata. Marisco, caviar, champagne…  La bacanal durará toda la noche.
Las imágenes de un programa de televisión amargan los preparativos.
¡Que desagradable, Bautista, quita eso ahora mismo, que asco, esos niños rodeados de moscas, famélicos, parecen marionetas rotas, dañan la vista!
Un poeta ajeno a la queja, recita:

“Tirante  como pellejo de tambor,
sonando a hambre en el reloj sin horas.
A penas se roza con la débil tela de colores,
su panza negra se sale del esqueleto, pedigüeña.
Grita  la sed y se resquebraja el mundo que cabe en sus pupilas.
Con los labios apretados  cruje la quijada
y se retuerce la piel en la frontera del grito.
Amamanta al aire, mece al llanto, muere  adentro
guardando el turno a la palabra.
A las manos,  cobijo de polvaredas,
vienen a morir los deseos,
hartas de rezo para dioses sordos.”




martes, 9 de junio de 2015

Atrapasueños... palabra 24 de 53





Hacía muchos años que no me asomaba al balcón de luna, ese que mi padre construyó para mí cuando aún  tenía nuevecito el corazón.
Esta noche he vuelto a quitar las telarañas del tiempo, abro los postiguillos de mi querencia y preparo mis manos para sembrar versos en el surco  que va desde tu olvido a mi casa.
Van las palabras urdiendo pretextos mientras el atrapa sueños  mece sus plumas  por los puntos cardinales de mi vigilia.

La luna, rotunda, cae sobre mi corazón viejo.

martes, 2 de junio de 2015

TIERRA... Palabra 23 propuesta por Sindel




Se llenará mi boca de tierra
y otras bocas hablarán.
Cuando los sarmientos se retuerzan al sol
y el vino escarbe las palabras,
brindarán a puerta cerrada.
¡Que la vida los coja confesados!


viernes, 29 de mayo de 2015

Hablando del destino en este jueves literario




Destino

Nada más entrar en la celda, escrito con lápiz de labios en la pared, pude leer:
“El destino golpea duro, resistir es obligatorio”
Eché a suertes mi  silencio. La moneda no tenía revés.
El destino me obligó a gritar hacia adentro.


lunes, 25 de mayo de 2015

Caricia... Palabra 22 de 53 propuesta por Sindel



No lo sabe más que el silencio,
cuánto pagué por una caricia.
El trueque no dio resultado.
Me ofrecí por entero, tan pobre,    
a cambio de un sentimiento tan caro.
El amor duró poco,

pero la deuda… es para siempre.

viernes, 15 de mayo de 2015

Este jueves relato: "enigma musical"





Es difícil aceptar las ausencias cuando un amigo se va.   Quedan las cosas que nunca nos dijimos, la risa o el llanto de silencios sin importancia, la rabia y los secretos de aquellas otras cosas que si importaban y que fuimos enterrando.

, imprevisible, cerraste las puertas a todo y nos dejaste huérfanos de ti, a destiempo.
Callejero a deshora, transitando por nuestra  casa te intuyo a veces, somos dos viejos o dos espantapájaros, o dos gatos trepando por el tronco retorcido de la parra… y vuelven a oírse las carcajadas en nuestros patios colindantes, mitad de la luna para cada uno mientras la  chacha Fina trasiega con el vestido de los domingos y nos mira y nos sentencia  locos felices.
Y sin embargo no sé si llorar o partir en pedazos tu recuerdo por esa decisión tuya de volar alto, tan alto que te borras a cada paso y te grito y no me oyes  y me haces falta a ratos, en los ratos rotos de la vida que aún me  alumbra, amigo.

(Mi relato homenaje a mi amigo-hermano Paco, utilizando algunas palabras prestadas de Alberto Cortez)


jueves, 7 de mayo de 2015

"Desenvolviendo regalos anónimos" Relato de jueves


                          

                           -La ciudad de mis sueños-

“Si camino descalza, no creas que es para no hacer ruido, es para que mi huella no delate  la realidad…”

Alerta van los vientos, el látigo de mi lengua, la trastienda de mis tripas, alerta las letras de mi abecedario, los goznes de mis pestañas,  puerta sólo de entrada a la ciudad de mis sueños.
Torres a ras del suelo, campanarios de niebla, calles de vuelta, puentes de barro y de papel arrugado la memoria de los siglos.
Enredadera que lame el salitre de las máscaras, laberinto, raíz, silencio en la callejuela  dónde el mar  se olvidó de crecer. 
Mis brazos abiertos a ti como gaviota tronchada en el hombro de la tarde mientras las barcas trillan las aguas apagando el candil de  la noche.
Respira Venecia por los canales de mis venas. ¿Sueño?

Por favor, no me despiertes.