domingo 12 de julio de 2009



¿Por qué no me preguntas nunca
Cuando de repente me torno oscura,
A que hora se enciende
El candil de mi alegría?
¿Por qué te quedas siempre
al filo de mi abismo,
sin que te alerte el lastre que arrojan mis días?
Cada vez estoy más hueca…
¿Por qué no te preguntas si me pesa la vida?
¿Por qué no me preguntas nunca
qué me sobra mientras me desnudas el cuerpo,
que me falta, que me estorba,
que tengo…?
¿Por qué te quedas siempre
Al filo de tu silencio
Sin que te alerte la guadaña que me sangra?
Cada vez estás más ciego…
¿Por qué no te preguntas dónde ardo cuando tú me apagas?
¿Porque no me preguntas nunca
Cuando de repente estallan mis alas,
si es la miel de tus barrotes
la que envenena mi vuelo?

miércoles 8 de julio de 2009

Recital solidario




Ven y participa, ven y ayuda... Muchos granos de arena hacen una montaña.

jueves 2 de julio de 2009

Sabados literarios de Mercedes



Las horas


Si no fuera por el calendario de la cocina, yo juraría que mis días se desbordan del veinticuatro haciendo de las horas un rosario interminable.
A la hora de la letanía, ya casi no tengo fuerzas, y aún así, rezo una sonrisa.
Esta es mi hora, el ecuador que separa el cansancio de mi cuaderno de notas.
La espera adolescente de un encuentro a escondidas descontando horas al sueño.
Atravieso el humo de mi cigarrillo con la imaginación de par en par y me pierdo en el último rincón, a salvo de cualquier llamada.
A veces vomito una hilera de sueños, otras veces mi lápiz se queda sin trazos y mi corazón sin trozos.
Como en el tiempo en el que mi miedo asomaba a la puerta del dormitorio y me gritaba hasta espantar mis pájaros…

Con la vida vacía, mis jaulas de papel guardaron el abecedario esperando un diluvio.

Las historias de mi historia tuvieron que dormir por muchos años. A mitad de mi otoño, raramente, se fueron extendiendo mis raíces, crecieron mis ramas, se poblaron de hojas con savia de tinta azul.
Ahora mis horas son una enredadera que trepa por mi imaginación, mis horas son cuentos, relatos, nanas, poemas de amor sin destinatario…

Me sigue hechizando la noche, los silencios, la luna derramada en el alfeizar, la música del viento, los lapicitos de madera…
Aún conservo esa costumbre de escribir tu nombre en el vaho de los cristales o de jugar a los barcos con las servilletas de papel en el agua de los charcos…

De ahora en adelante, las saetas de todos los relojes señalarán siempre las horas en que me encuentro conmigo misma… Y ya nadie, nadie va a callarme.

lunes 29 de junio de 2009

Pesadilla





Soy el espejo
En la pared de tu miedo.
Mi imagen te socava la soledad,
y cobarde,
te sacas los ojos.

domingo 28 de junio de 2009



Detrás del humo llegas
con la sombra prestada,
las maletas deshechas
plegadas las alas…
Sabes que,
Mirarse o morirse a ratos
no es suficiente.
Deshazte del asombro,
desnúdate,
ven,
arde,
No te conformes.

sábado 27 de junio de 2009

Sabados literarios de Mercedes "Diario intimo de una nevera"




Helaíta, así me tienen los visitantes de mis adentros.
Vacía a ratos, vacío que duele porque la luz rebota en mis costillas lanzando al estrellato a la única lata de mejillones en escabeche que me habita.
Yo no tengo nombre. Soy la costumbre, el trasto que ocupa media cocina, gorda por convicción y fría por defecto.
Blanca. A mi me gusta ser blanca y parcelada por dentro, dejando el corazón a un lado. A mi no se me permite ese gasto superfluo de acondicionar un habitáculo guarda-emociones.
Nadie entiende de eso… aquí sólo se guardan cosas que caducan.
Me mueven del uno al diez o del diez al uno sin previo aviso. He de adaptarme a los subidones cuando me atiborran, según el día, de verduras para el régimen, de chorizos para la barbacoa o de cervecitas para la final del partido.
Y es que a mi no me gusta la soledad del yogur de plátano, ni la mudez de las acelgas, ni la indiferencia de las ciruelas, los silencios del queso fresco, la callada comunista del Ketchup, los soliloquios del jamón cocido, la friolera Mirinda o la sorda manera de aplaudir de las chuletas.
Alegría, aunque tenga gastadas las bisagras, aunque en verano me explote “la patronal” yo quiero la alegría del agua helada en las gargantas y ser, en dos sacudidas, cubito de hielo y nadar en el tinto con gaseosa.
Alegría, que soy del sur por adopción aunque me fabricaron en Alemania.
Se que no soy el último modelo, que apenas abren mi puerta la compañía eléctrica aplaude sus dividendos, pero también se que me han tomado cariño y me condecoran con imanes para sujetar notitas que luego nadie lee.
Me quieren porque soy simple ( Y no como la lavadora, el horno, la vitrocerámica, la plancha, y hasta para colocar el rollo de papel de water que hay que estudiar latín, y si no que se lo pregunten a algunos)
Yo soy la nevera de la casa de los Núñez… y este es mi curriculum.

sábado 20 de junio de 2009

Sábados literarios de Mercedes


Testamento

Saqué la caja de cartón dónde se guardan los estorbos, esa caja que se esconde para evitar saqueos emocionales y esperé a que todo en la casa durmiera para organizar la vida caduca de mis pertenencias.
Para no alertar, prendí una vela que diera la luz justa, cálida e intima a los fantasmas esparcidos sobre la mesa.
En el reloj de pared se desmenuzan las horas.
Cuando amanezca, la luz y el éxodo no deben cruzarse.
La cera habrá ardido justo al tiempo de que mi testamento este racionado.
Yo cierro los ojos y al tacto reconozco los objetos, los años pasan de golpe descontando colores, olores, sabores… toda yo dividida entre los cachivaches, dispuesta a regalarme sin previo aviso.
Hago montones con los sentimientos para adjudicarlos de uno en uno a los candidatos que a lo largo de mi vida fueron dejando sus solicitudes en el buzón de mis querencias.
Yo siempre fui rarita, les consta, y en un poema que escribí a los veinte años, ya les alertaba con estos versos dónde la métrica y la lógica no entendían de renglones:

"Si me pongo a hacer recuento
De mis tristezas y mis versos
Que, de forma equitativa
Heredaran, seguro, mis amigas
El día en que lloren fingiendo
Los enemigos en mi entierro,
Tendré toda una fortuna
De fracasos y de lunas
Que hilvanados como rezos
Serán generosamente regalos devueltos...
Más... sigamos con la hazaña
A ver a quien dejo mi amor y mi jaula.
¡Triste! Ninguno será sincero...
Ofreceré la amargura y todos dirán
-Si quiero-
y luego con la última rosa,
volveré a ser la dueña de todas las cosas.
Y me aplastaran con su peso
La amargura, la tristeza y mis versos…"

Pues así, no van a extrañarse de mis otras cosas importantes que les lego.
De mis tesoros fatuos, de mis desganas de dar y de darme… tan temprano.
Si la muerte me coge desprevenida en la risa ¿quién entendería mi alegría?
Si el amor me roza los labios con ese nombre prohibido ¿Quién se sabría mi dueño?
Si estalla la piel de mi memoria, si se desdibujan mi credo, mi norte y tú, ¿Quién escribirá caricias en mi espalda a modo de epitafio?
Vamos…
Sin equipaje, vámonos Imaginación, con la parca a otra parte.

sábado 13 de junio de 2009

Los sabados de Mercedes (mi amor, mi primer amor)



Nunca es tarde


Me acabo de mirar al espejo.
No me molestan nada las arrugas ni son mis canas motivo de queja, nada impide a mis pensamientos volar lejos, ni los kilos de más me estorban, ni la libertad de menos me coarta…
No, hoy no me reconocerías, a pesar de que mi sonrisa sigue anclada en tu puerto. El recuerdo es sólo una bandera sin patria que se arría sólo en los momentos de soledad, es la insignia que te alerta de la melancolía.
Hoy salen a subasta los sueños y yo voy a gastar toda mi fortuna para colgar los tuyos en las paredes del futuro.
Nunca es tarde, me dije al despertar, y corrí a ponerme guapa por fuera.
Me acabo de mirar al espejo para gustarte de nuevo, amor primero, para atreverme, amor primero, para no merecer mas infierno que el de saberte lejos, para ocuparte, amor primero, todas las horas del resto de tu vida…
(La sombra del eucalipto se refleja en los cristales. Como un encaje le enmarca el rostro mientras mira por la ventana buscándole. La enfermera le pone jazmines en el pelo de nieve, y la conduce al final del corredor donde otros residentes se disputan el tiempo.
Ella ha roto el reloj de la espera y se esconde en el bolsillo la última carta de amor.
Esta tarde le pedirá en matrimonio.
Benito vive en el mundo hueco del alzheimer… ella ensaya a diario este ritual para no perderlo del todo.)

domingo 7 de junio de 2009




Este murmullo esquivo
Que no te nombra,
Esta razón que me crece
Silencio arriba,
Este otoño sin raíces de tu voz…

domingo 24 de mayo de 2009



Arrabal del agua,
rescoldo de sol,
molienda de espigas.
Susurro,
panal de viento,
calima.

Letanía de ti,

Pleamar…

Así, mi cintura,
cuando regreso de contigo.

viernes 22 de mayo de 2009


Una vez ardida la cera,
ya, sin sentido,
la luz grita.
Todos los ojos se han cerrado.

Encendido el sueño,

la vida se apaga.

jueves 7 de mayo de 2009



Mi amor
Es un tiempo eterno entre dos urgencias,
el surco donde el arado ensaya la herida.
la espora y la espera sin germinar,
el pozo ciego donde ahogas tus horas.
Tu amor
es sólo un garabato en la pared de mi costumbre.
la cábala incompleta,
la alcuza rota,
la duda.

lunes 27 de abril de 2009



A veces te esparces,
dolor,
Y me anegas…
Ni siquiera los gorriones
Se atreven a beber
En la tristeza irregular de mis charcos.

jueves 23 de abril de 2009



"Un libro es el único amigo que soporta el abandono sin hacerte preguntas"

viernes 10 de abril de 2009

Ritual




Deja sobre el brocal la vara de hiniesta,
Sereno, arría el cubo de agua fresca.
Salobre, llega la noche.
Ritual monocorde pone música al silencio,
Cruje la enea mientras se descalza pausadamente,
Y va dejando la envoltura al filo del arriate,
a la par que la luna,
llena hasta el borde la jofaina.
Un puñado de luciérnagas
procesionan por los sarmientos
formando encajes de luz sobre el pozo.
Legas tu voz al aire húmedo
y desde tu campanil sin credo,
me llamas.
Yo acudo desde mi sur ardiente a invadir tu geografía,
Sellando con melaza y canela
la línea entreabierta de tu deseo.
Siente como estallo en veneno por los brotes de tu aliento,
Y voy muriendo para ti, al tiempo que me inundas.
Salobre, llega la noche, amor,
Mira…
Mira como se amolda mi barro a tus brazos de agua.

miércoles 8 de abril de 2009

Cita





Roto el albor primero,
la luz atraviesa los umbrales.
Te aguardo fuera como la sombra del tilo,
mecida apenas por el aire de abril.
Deshilachado sale tu nombre
en la urdimbre de mis labios,
Cuando vienes a mi encuentro,
Cómplice,
Centinela de amor…
Amante.

lunes 6 de abril de 2009

Nostalgia del pavo real




¡Que no!
¡Qué crisis, ni crisis de los cuarenta!
El michelín que dificulta mi respiración no es cuestión de estado de ánimo, si no de construcción heredada de mi madre.
¡Que le vamos a hacer, la puta genética!
Yo era un perfecto armazón de huesos poco revestidos, una rubia natural y graciosa con dos ojos que se intuían de color verde gatuno cuando el amor se colaba por las rendijas de los diecisiete años…
Las redondeces de mis pantorrillas y la magistral exhibición de mi sonrisa levantaba un inquietante revuelo.
Nostalgia del pavo real, eso es lo que tengo… de las mañanas de sol y su grito alargando el eco en las torres.
El atardecer rojo y púrpura es como un abanico que alienta en la noche el multicolor engaño del arco iris de su cola.
El alarido del pavo real quemó el rastrojo de mis años tiñendo de ceniza los cabellos. Secó el vergel de mi saliva y agrietó la voz del tiempo.
¿Se es vieja a los cincuenta y tres?
Toca callar y dar prioridad a la cordura, toca aliarse con los espejos, toca esconder años del calendario lunar que habita en mi vientre ya seco, toca renunciar a sentir, porque desentonan las arrugas con la felicidad.
La razón me alerta de que cada día hay menos hueco entre lo que quiero y lo que debo querer, eso me produce un tipo de asfixia libertaria no reconocida por la O.M.S.
¿Desde cuando los pavos reales lloran?
¿Depresivos en el paraíso?
¡Eso es muy difícil de detectar, coño!
Así que hoy he decidido tirar las plumas que adornan el jarrón a la entrada de mi mala suerte.
Que dan mal fario, me ha dicho una gitana.

-Pavoneando su belleza a pinceladas sepias, vive el retrato que da fe de la deferencia que tuvo conmigo La Madre Naturaleza a los diecisiete-

domingo 5 de abril de 2009

amor


Guardo el pudor en los pliegues de la noche,
Sumisa,
a dos besos de ti,
tiemblo.

miércoles 1 de abril de 2009

Cuento sin palabras






Nunca como hoy quise beberme los segundos,
hasta emborracharme de tu ausencia.
Que la media noche pase mientras yo cierro los ojos
Y que en ese instante de eternidad rota,
me devuelvas el zapato de cristal
de este cuento sin palabras.
Tú buscas una Cenicienta descalza de amor...
Yo disfrazo con harapos tu recuerdo.
Te imagino en ese baile al que se asoma atónita mi tristeza,
donde suena la voz rota del agua,
mientras me cubres de olvido y te ahogas en otra caricia.
La misma música nos hace danzar con frenético desequilibrio
hasta abandonarnos en esquinas diferentes,
como dos extraños.
El eje de mi sinrazón se quiebra y las preguntas sin respuesta
abren estériles surcos en los sentimientos.
Nunca como hoy me angustiaron los relojes…
Ahora cuando el mar de tus palabras
busca un nuevo puerto donde abandonarse,
suenan doce campanadas, doce heridas de azulado dolor
que me destierran a un reino de caracolas mudas.
El desamor trepa como musgo invasor a mi torre de arena,
ocupando las grietas de este corazón cuarteado.

jueves 26 de marzo de 2009

Confusión



Mi cabeza es como un cubo de cinc,
los pensamientos retumban cuando gritan fuera.
Hay ruido de aguas pasadas,
Golpes sin aristas, tumbos,
ídas y venidas,
vacío.
Una sed permanente resquebraja el metal de mi pecho,
un dolor de sonajas me alerta la voz
y displicente me voy quedando muda y hueca.
Un eco molesto ronda mi sima,
A duras penas entiendo esta babel de mi cuerpo.
Sorda angustia la del pozo
Cuando las aguas se duermen sin tener sueño.

domingo 22 de marzo de 2009

Llegó para quedarse



Llegó con su paisaje de ojos ciegos,
Llegó insistente a los brotes de las hojas,
A las alas y a la tierra,
A la tristeza prestada de los martes,
Al cansancio y a la trastienda de mis dudas.
Llegó al sauce, a la puerta de mi armario,
Llegó… al amor desmemoriado.
A la veleta sin aire de mi techo,
A los renglones borrados del recuerdo,
Al deshielo y a la oquedad sin bordes de mí misma.
Llegó para quedarse, dicen,
La absurda primavera.

viernes 20 de marzo de 2009

Rojo manzana



Asoma por el hueco roto de la memoria.
Su piel, es un siniestro paisaje de sangre fría.
Ayer en la huida,
sin ser consciente aún de sus limitaciones,
perdió la sonrisa.
El primer día del cambio gritó aterrada al ver su figura que,
Si
nu
o
sa,
se perdía en el espejo.
Descubrió que el miedo dolía y mudó la piel.
Al amanecer, mordió a la luna
que descuidadamente se miraba en los charcos,
y la muerte creció con desmesura en el agua.

Es cuestión de tiempo, la sed.

Eva se sacia y se extingue…
Ya sin rival,
se arrastra fuera buscando el paraíso.
Hace mucho que no lo intenta, camina,
Se pinta los labios rojo manzana,
Se ofrece…
Adán es vegetariano.
Está a salvo,
Gracias a Dios.

sábado 7 de marzo de 2009

A quien le dolerá lo que callo



Yo no sé bien como será eso de morirse,
si la angustia será la que hiele los huesos
y atravesando la hiel me llene la boca de sabor amargo.
Comenzará la danza del letargo de mis caricias,
No sabré dónde terminan mis pasos,
dónde comienzan mis dedos,
desde que perfil grita mi sangre.
Hasta los ojos perdidos en horizontes
tan cercanos a tu piel,
tendrán el color inequívoco de la nada.
Mi lengua,
mi voz,
mi tacto,
mi otro corazón,
el que siente,
parecerán buitres merodeando la hora.
Yo no sé bien la nausea y el estertor cuándo aparecen,
cuándo dejan de ser importantes los sueños
y cuándo son los deseos veneno para la soledad.
Que no quiero ahuyentar la prisa con mis preguntas,
ni trabar el minuto en que se extinga mi capacidad de asombro.
Hasta cuántas veces se muere la esperanza,
cuántas cuentas descuadrarán la matemática viva
de mi sístole y mi diástole antes de desnudarme de todo.
Y que será todo lo que pueda llevarme
cuándo el miedo me ocupe los huecos.
Desde que vértice se pondrá en marcha
el péndulo que me desquite la palabra.
La luz, desde que mirada ensayará la huida,
quien se calzará la noche para que no suenen más mis pasos.
Yo no sé bien cómo será eso de morirse
des-oyendo el ruido de la conciencia,
A quién le importará el testamento pobre de la renuncia,
a quién le dolerá lo que callo.
La sombra borra la ortografía del epitafio,
alerta a los gusanos,
ahonda en las heridas del tiempo
y sangra la carcajada incrédula entre los dientes de la vida.
Si así fuera…
Rubrico al último verso.

martes 3 de marzo de 2009

Ídolo de fango



Hoy solo quiero dar cuerda al futuro,
No importa el curso de las horas sin ti.
Girar las manecillas en sentido contrario
Al hueco crepuscular de los sueños,
Quiero negar a esta cintura sin yugo,
la luna creciente de tus mareas.
Cegar tu engañosa luz de luciérnaga,
apagarte de mi entraña,
Y a tientas, recorrer otro cuerpo,
Pecando.
Mientras rehuye tu tiempo a mis relojes
Celebraré desnuda la tormenta que te preceda.

sábado 28 de febrero de 2009

Gracias a la vida




Vino mi madre a parirme en la mitad de marzo
cuando los gorriones presienten la primavera,
cuando el sol conjuga amarillos en los tejados.
Parece que las nueve lunas que me cobijó en su vientre
las pasó afanada preparando el mundo para mi llegada.
La perfección de la luz que me dio la bienvenida,
vistió al azahar de festivos encajes.
Era Sevilla un cofre de aromas
abierto de par en par en la mañana.
La canción del agua fue mi nana,
porque el Guadalquivir nunca duerme.
Rumor de abrazos,
susurros de clavel entre las sábanas…
y su sonrisa… la sonrisa de mi padre
que sin querer, me quiso.
El mundo regalado no me cabía en los ojos,
de tan inmenso.
Impregnado el aire del azmicle de sus voces,
y acompasado acorde, mi corazón,
a ritmo de blanco y verde,
Con Arrullo de zambras,
campanas de morunas torres,
murmullo de fuentes
y golondrinas de plata mecieron mi cuna.
¡Como para no sentirse grande!
Mi madre vino a parirme en la mitad de marzo,
y en Sevilla…
¡Qué más voy a contarte!

miércoles 18 de febrero de 2009


Hoy no quiero mirarme en el calendario,
mejor no saber el día de mis ojeras,
mejor, no ajustar el dolor a mi horario.

martes 10 de febrero de 2009


Migración


Me parece a mí, que los nidos de las golondrinas son de harina tostada, así, las tardes de verano, mientras los niños duermen la siesta, me siento en la acera, donde ya la sombra dibujaba dos mitades en los muros (una azulada y la otra de oro), a mirar los nidos que se alinean en el alero del tejado. Los pájaros van y vienen con una prisa que forma garabatos, a negros trazos como en un pentagrama, se quedan sus giros y la música de sus alas en el aire caliente y dulzón de agosto.
Volcán de canela el nido de la esquina, porque el viento lo tiñe con el polvo de la era, rubor de trigo al barro, pone la golondrina en su casa.
Acicala sus plumas al borde del agua en la acequia, cuando nadie la ve, ni siquiera yo, porque aunque desde aquí se oye el ruido del agua, el regajo está calle abajo, al filo del campo.
Viven en la orilla los juncos, la retama, campánulas moradas, blancas, rojas, de redondas semillas con las que haré en otoño, collares, pulseras y ajorcas…. Para entonces, ya se habrán ido las golondrinas, se quedará la ausencia colgada del barro sin el sabor a harina tostada y a canela de mi calle empedrada.
Pero eso será mas tarde, cuando se vayan borrando las siestas, cuando la verde sombra de las moreras se desnude y el sol se acueste temprano.
Ahora no, ahora los ladrillos de la acera arden a las cinco de la tarde.
El canto de las golondrinas rebota bajo el arco del zaguán, gritan como un ejército asustado
Vuelan casi pegadas al suelo y de repente, como si se desdoblaran, llegan alto, a cielo abierto, en segundos.
Con tesón construyen una fortaleza de adobe, milimetrado traje para gustar a la primavera, enamorar al verano, y preñar de azul plumaje los alambres de la cerca del huerto.
Miran al sur del sur, trazando itinerarios de otoños.
Su prisa contrasta con el lento discurrir de mis horas, tanto silencio, soledad tanta…
Mientras el tiempo se para entre las cuatro y las seis, yo descifro el vuelo de las golondrinas, dejando la puerta abierta a la migración de los sueños.
Con las manos extendidas sin aprisionar la libertad de la una y de los otros….

Ya se que los niños vendrán pronto, que sonará el látigo de la comba y asustará a las golondrinas, que tendré que apagar mis cavilaciones y hacer lo que se supone que debo… baldear la puerta y sentarme en la mecedora, cadente, buscando la complicidad del abanico para engañar al aire que quema, aún después de atravesar las morunas callejuelas desde el rio hasta mi casa.
Casi de noche se aleja el griterío a las cocinas, a los patios recién regados, a las azoteas para dormir al raso, a las alcobas donde el amor vive… o muere.

El búcaro guarda, como yo, tras la apariencia serena, el fracaso de lo esperado.

viernes 6 de febrero de 2009

Llanto de sal




El reloj de arena ya nunca marca la hora,
la prisa encerrada estalla,
y salpica de tiempo la coraza de mi alma.
Vigila la puerta una espera,
un silencio sin medida.
La noche talla tu nombre en mi veleta,
Al aire sin fronteras me desnudo,
Vas o vienes rozándome el aliento,
Libre.
Mientras oscila inservible el péndulo de mi tristeza,
la luna acuchilla los tejados.
Y desde todas las heridas, se oye llorar al mar.

lunes 2 de febrero de 2009

Una lluvia de versos para La Avellaneda


El acto ha tenido lugar bajo una cortina de agua, pero hemos leído el testamento de La Avellaneda y cada uno de los veinticinco asistentes ( en "la hora punta") han recitado algún poema de la escritora.

Al acto han asistido:

Rafael Gómez de Avellaneda descendiente directo de Gertrudis, con su mujer e hijos. Representantes de la Asociación Gertrudis Gómez de Avellaneda de Constantina (lugar donde nacio su padre)

Representantes de El Baratillo Joven

Poetas de la Asociación Cultural y Literaria La Avellaneda.

El Mundo y el ABC se hacen eco del homenaje.

sábado 31 de enero de 2009



Me dejaría acunar por la voz ronca del mar,
para ser de nuevo naufrago del alba
en cada uno de mis sueños
y despertar envuelta
en la arena de tu playa.

viernes 30 de enero de 2009

naufragio



Peces a contracorriente ensayan la agonía
En este mar de bolsillo.
Persiguiendo a tu viento, se borró el trazo de mis alas
Y caí sin dolor al vacío que dejaron las mareas.
Tus dedos desertores de la caricia,
Aún me despedazan los sueños,
Se quedó en mi orilla el lastre de tu voz,
El barro de tus pasos,
Las astillas de tus naufragios.
Ahora que vivo de esta muerte regalada...
Déjame no ser.

jueves 29 de enero de 2009

La Avellaneda


TESTAMENTO DE GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA

Al parecer el Ayuntamiento de Sevilla, el Gobierno de España, a petición de Cuba, va a permitir la exhumación y envío de los restos mortales a la Isla, de Gertrudis Gómez de Avellaneda que descansa, junto a su marido y hermano en el Cementerio de San Fernando de Sevilla.

Este acto, si se realiza, estará en contra de la última voluntad de la escritora ya que dejó escrito ante notario sus últimas voluntades. El ayuntamiento de Sevilla, si es cierta esa noticia, cometerá la profanación de su cadáver. Y los sevillanos, si lo permitimos, estaremos cometiendo también un delito de profanaciónCopio parte de su testamento en el que ella ordena que a su muerte la entierren en Sevilla y que traigan desde la Habana los restos de su marido para enterrarla con ella.La Avellaneda fue una de las más importantes escritoras españolas del siglo XIX.


Simplemente nació en Cuba, pero vivió en nuestro país desde que era joven. Sus dos grandes amores, Cepeda y Tassara; sus dos maridos, Pedro Sabater y Domingo Verdugo; su unica hija, Brenilde, a la que perdió en pocos meses y toda su extensa obra nació y se desarrolló en nuestro país. En su testamento dice que desea ser enterrada junto a su marido en Sevilla, en el Cementerio de San Fernando ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Sevilla, el Gobierno, pretenda contravenir el deseo último de Gertrudis Gómez de Avellaneda?


El testamento dice:

"Ordeno que provisionalmente sea colocado mi cadáver en un nicho de la Sacramental de San Mártín, San Ildefonso y San Marcos, hasta que transcurrido el tiempo señalado por la Ley, se le traslade a Sevilla, donde descansará definitivamente en la tumba de familia que allá existe en el Cementerio de San Fernando, y que fue hecho a costa mía y de mi cuñada (...) y los dos nichos del otro lado, me pertenecen a mí, queriendo sean colocados mis restos mortales en uno de ellos y en el otro los de mi marido Don Domingo Verdugo, cuyo cuerpo yace en el cementerio general de la Habana, desde diciembre de 1863; pero que es mi voluntad sea también trasladado a Sevilla a costa de la parte de mis bienes que he reservado para cumplimiento de las disposiciones contenidas en esta memoria. En el mármol que cubre los dos nichos que poseo en la indicanda tumba de familia, quiero se pongan los nombres de mi marido y el mío, y que en la capilla que hay sobre el Panteón, se coloque el cuadro del Señor Crucificado, que se hallará en mi dormitorio bajo el dosel de seda encarnado..."


¿Vamos a permitir que se la lleven en contra de su última voluntad? ¿Qué pretende el Ayuntamiento de Sevilla? ¿No es acaso sagrado respetar la deción de los muertos?

Edith Checa

Periodista y escritora

lunes 26 de enero de 2009

La procesión




Aún iba el santo calle abajo, por la ventana entreabierta pasaba el olor a incienso y se reflejaba en los cristales la luz temblorosa de los cirios.
Corrió los visillos hasta dejar en penumbra el cuarto.
Bastaba intuir la silueta en los espejos para desnudarse poco a poco.
Era como despojarse de una armadura, se quitó los guantes, el velo negro y los alfileres con que sujetaba la decencia a su pelo.
El traje del mismo luto, cayó sobre la silla.
Dentro quedó el eco de los tambores, resbalando por la espalda como caricia desacompasada.
Ante la desnudez, los prejuicios se apagan dejando una helada costumbre.
La procesión de fuera, la redime.
El calvario de dentro la condena a ser… la fervorosa amante del cura.

sábado 17 de enero de 2009

A tu salud


Octubre madura en mi alacena,
Fuera, se retuercen los sarmientos
añorando la savia,
declinando en la lumbre su fortaleza.
Cárdenos racimos se abrazan
para ser reguero turbio y dulce,
placer efímero en los labios,
camino fácil para el olvido.
Tú solo eres ya
Ese frágil deseo que empaña
el cristal de mi copa.
Brindis de veneno fermentado
En esta bacanal de nadie.

jueves 15 de enero de 2009


Por un instante,
no ser menos que el surco que te acoja,
la semilla que te engendre,
y la lluvia que te amamante.
No ser más que una lágrima,
Que ya es mucho ser…
por un instante.

miércoles 14 de enero de 2009

Sumisión




Yo tenía hoy una cita contigo,
Desaté mis pies y mi lengua,
uncí estas manos y estos versos,
y me dí generosa a tu umbría.
Tú, no dijiste mi nombre,
me llamaste con un silbido,
como a una perra.
Y…fui.

domingo 11 de enero de 2009

Sed







Se secó el barro antes de la llegada del otoño, allá por octubre, cuando las orillas eran el principio de la desolación misma, la retama de un pálido amarillo se extendía adueñándose del légamo hasta robar la última gota de agua.
El cauce era ahora un hilo de verdina sin ruido que escapaba lentamente hacia las grietas.
Sentía la sed mendigando en los barrancos y al aire dulce barriendo el crujido de los álamos, mientras yo, clavada en el suelo, en medio de la nada, oía el canto de las chicharras.
Concierto de siesta en las esquilas; atraviesa desorientado el rebaño, de un lado a otro, el Guadalquivir seco.
Se disputan la única brizna de hierba nacida de la equivocación de la naturaleza, justo a mitad del lecho por donde un día, alborozada, el agua arrastraba esturiones hasta la desembocadura del Galapagar.
Una hoz afilada siega los veneros y la sequía se adueña del pantalán ahogando en abrazo los remos de las barcas, que como dedos clementes emergen del lodo.
Las beatas invocan al santo de la lluvia y antes de que suceda, me abandono al polvo por escuchar el arrullo ancestral del rio.
Octubre cegó los ojos a la corriente… Miedo me da la furia estancada.

jueves 8 de enero de 2009

La marioneta






No levanta la mirada, se pasa la mano por la frente, se alborota el flequillo, mueve la cabeza en ademán de renuncia, se agita, tiembla, uniendo incansable unos trozos de papel, haciendo coincidir las letras, las palabras, las frases que desperdigó la rabia, la noche anterior.
A veces se le amontonan los “te quiero” y ya no sabe donde encajar tanto despliegue de amor fatuo.
Separa, cuenta, ordena sueños y entonces gira el reloj de arena para volver a empezar a des-decirse.
Mientras se recomponen las promesas de papel, el futuro camina en el alambre como un triste funámbulo sin aplauso.
De sobra sabe que el dolor no se paga.
Volverá a ser la más bella marioneta… desoyendo el consejo.
Su madre la observa desde el umbral de la puerta, las separan treinta años.
Demasiado lejos para entenderse.

domingo 4 de enero de 2009


Esta noche he llorado mirando a los niños. Entré con los ojos cerrados en el asombro de sus ojos abiertos, de su temblor de frío enero, del eco en las esquinas de la mágica inocencia.
Esta noche me he perdido entre la multitud de latidos que asonaba las calles, volé con el humo del algodón de azúcar y subí distorsionando la luz, como globo de colores que escapa de la mano que le aprisiona, por descubrir tejados de escarcha.
Jugué al escondite con la luna en las azoteas, tizné mis dedos en las chimeneas para dibujar deseos en su pálida lejanía.
Esta noche mi manzana de caramelo no me engaña, aprendí que mordiendo su corazón, la dulzura estalla dejando en mi boca preguntas de niña grande.
Cuántas veces he intentado des-contar estrellas del hueco de cielo que nos cobija, rebosar los días en los que la felicidad se deja, como hoy, el grifo abierto.
Si, ésta noche he llorado mirando a los niños, la magia estrujó mi corazón como un limón nuevo, agria madurez que no me desnuda de ilusiones en la Noche de Reyes, aunque pasen de largo, aunque en mis zapatos solo dejen el carbón que les sobra.

jueves 1 de enero de 2009



Pesa el rocío cuando amanece,
Viene, agujerea el alba
y criba el invierno.
A veces se queja en mis manos
el sabor a canela de tu recuerdo
Y en la noche me llama para llorar conmigo,
Como un pájaro desorientado,
Tu amor de nadie.
Cuando la razón se hiela, a solas,
cuento atrás,
los sueños que me avalan.

sábado 27 de diciembre de 2008

Silencio en las caracolas






La puerta se ha abierto suavemente como empujada por el soplo de un ángel.
No se gira, no quiere poner rostro a los pasos que llegan, no tiene prisa por descubrir.
Espera, sólo espera.
Aparta fuego del fuego y arde al aire dibujando su nombre.
El humo va borrando las letras, como un cómplice.
Que nadie sepa, que nadie llame.
El dolor desconectado para no echarle de menos.
El mar de espaldas.
Tanto silencio en las caracolas, tanta sal en la herida, tanta sed en los labios.
No, no era nadie…
La soledad que se cuela ignorando los cerrojos.
El ángel que espera no susurra más que ante la puerta del deber.
Y aquí sólo vive el amor.

miércoles 24 de diciembre de 2008

Fuí





Te oigo caminar por mis venas secas,
Mi vida se vacía a tu paso.
Un reguero de mí, inunda tus dedos,
Me has roto en caricias.
Nadie sabe que fui.
Soy como la huella en el agua.

martes 23 de diciembre de 2008

buenos deseos






Que cada corazón almacene,
que cada palabra siembre,
que cada dia alumbre,
que cada abrazo estalle...
Tú, sólo extiende tu sonrisa y camina.

martes 16 de diciembre de 2008

dulce-amarga Navidad





Ese halo de magia que envuelve la casa es difícil de entender y difícil de explicar.
Nada ha cambiado. El mantel blanco, los polvorones, el aguardiente, las velas a medio consumir, las luces parpadeantes del árbol muerto, el serrín de los caminitos del belén, el humo de la chimenea de enfrente, el frío fuera de los cristales, el olor a miel y ajonjolí y el silencio obligado de la tristeza.
Como ayer, -ese ayer medido desde el calendario sin tiempo de la niñez-, me hechizan los lazos de colores, el sonido del reloj de pared, el color del fuego y el rumor del mar encerrado en mi caracola.
Si, la magia se descuelga por las paredes y en el tablero negro y negro de mi partida, es difícil saber quien gana.
Desenvuelvo mi regalo, ya, tan pronto, o ya tan tarde…
La Navidad se irá, inevitablemente a doce campanadas más allá de lo previsto.

lunes 15 de diciembre de 2008

Cena para dos


Cena para dos


-Que desperdicio de mujer-, le dice el espejo cuándo su imagen se abre paso entre el vaho de los cristales de la cocina.
La realidad no se para, como ese cacharro adosado a su rutina. ¿A que sabe quererse tan poco?
Suena el “tinnnnnnnng” de su corazón inoxidable, echa humito, señal inequívoca y conclusa de una triste cena para dos.
No se debe brindar con agua, y sin embargo brota desde el duralex un ansia de festejo que por no despreciarlo, beben y beben y vuelven a beber en el más absoluto silencio.
Antes, un monosílabo bastaba para que de sus ojos saltaran chispitas, hoy tienen que echar mano del diccionario para descifrar el bufido y encontrar una respuesta igual de corta y adecuada para no desentonar con el desprecio.
A todo esto, placebo para curar un amor hecho trizas, se pasan educadamente el pan y la sal, y hacen verdaderos esfuerzos por no utilizar el tenedor en la batalla.
Llenan de agujeros el trozo de pollo como previo ensayo de una masacre anunciada.
Con desgana, se devoran y se les sale la rabia por las comisuras de los labios.
¡Que asco!
Definitivamente, un desamor viejo, es la mejor receta para morirse día a día de hambre.

domingo 14 de diciembre de 2008

Soledad incolora


Soledad incolora

Justo en el tiempo que tarda en cambiar de color el semáforo,
soy capaz de inventar para ti un mundo mejor.
En tres segundos, mientras te acercas a mi ventanilla
he contado las grietas de tus dedos.
Hace frío. Mucho.
Golpeas el cristal con tus nudillos ateridos
y golpeas mi corazón con tu sonrisa.
A ninguna de tus llamadas contesto,
pasando del verde a la huida.
Atrás te quedas sin tiempo de pintar tu historia
con un ámbar permanente.
Hay miedo al rojo de paso,
al negro de tu mano extendida,
a la transparencia de tu mirada.
Rápido bajo la cabeza o miro a la cera de enfrente
que hay luces que parpadean y que te desdibujan.
¡Que hambre de abrazos,
que soledad incolora,
que horizonte de asfalto se divisa
desde tu laberinto de pañuelos…!
Ingratas, la noche y yo pasamos de largo.

lunes 8 de diciembre de 2008

Aborto



Ayer,
andaba la risa hueca
espantando su alegría.
Hoy acepta
y se amolda al barro de su carcajada.
Mientras la noche,
oscuramente materna,
amamanta lunas con hiel,
su niño duerme entre algodones,
sin nombre con que llamarle,
cuando vacía se despierte,
mañana.

jueves 4 de diciembre de 2008

...Y respiro


…Y respiro


Mis pulmones no pueden elegir,
A golpe de aire, me entrego endeudándome.
Y pasa, que se tornan oscuros mis intentos,
Que rompo la norma sesenta veces por minuto,
en amoratado y frío ahogo.
Tan sin sentido se ajusta, cómplice,
cada engranaje del cuerpo que me aloja,
que me abandono definitivamente.
Y respiro.
Sobre el alfeizar han desahuciado al invierno
Y sobre mis manos, un aval sin fecha,
me recuerda, displicente,
la vida que me arrastra.

sábado 29 de noviembre de 2008

Orden del día


Orden del día

En la mañana:
Sacar brillo a mis cicatrices,
desentumecer los pensamientos,
izar la sonrisa de los domingos,
asomarme a la sima del mediodía
y arrojar un adiós sin previo ensayo.

En la tarde:
Apretar la rabia,
destilar hiel y brindar con el enemigo,
Aceptar que un amor de alquiler lama mis heridas
sin que la náusea vuelva cárdena mi mirada,
Apátrida, vagar por el borde de los recuerdos,
Recoger los retales de tus sentimientos,
hilvanar el sudario familiar
a la medida de mis despojos.

En la noche:
Mantener los sueños bien abiertos,
No sea caso que la tristeza me coja desprevenida
Mayestática y destronada,
Sin fuerzas para morirme completamente.

miércoles 26 de noviembre de 2008

Recital in memoriam Gloria Fuertes


Y...mañana me gustaría compartir con vosotros ese ratito de magia.

martes 25 de noviembre de 2008

Primavera rota


Mi relato ha resultado ganador del primer premio en el certamen "CARTA ABIERTA A UN MALTRATADOR" que concede la asociacion AFAMMER de Huesca.



Primavera rota


A veces, la veo tras los visillos de la cocina, solo asoman sus dedos entre los encajes.
Me recorro la calle, es mi trabajo, recojo las hojas secas de todos los otoños.
De repente, desde la cárcel blanca de la cortina vuela una hoja de un árbol extraño que se desnuda y cae a mis pies.
Es como un grito callado.
No tengo porque alarmarme ni compadecerme de cada desarraigo, de cada desnudez de acacias, magnolios o mirtos. Pero me agacho y guardo en el bolsillo ese trozo de papel blanco refugio quizás de primaveras rotas.
En seguida se oye un golpe seco, los cristales tiemblan ante la violencia de la voz: ¡Te tengo dicho que no te asomes a la ventana!
Y huyo aprisionando el testigo de tanta libertad.
Me tiemblan las manos cuando en el rincón a salvo de mi casa, me dispongo a leer la carta.


“ Se que no es de noche porque oigo el vaivén de tu escoba por la acera, no se que color tiene la mañana, ni como sonaría mi voz para darte los buenos días. Los golpes han caído con fuerza la pasada noche y mi mudez está justificada porque me atenaza el cuello la correa del perro. Estoy de rodillas porque es muy corta, así no tendré tentación de mirar a la calle... y de mirar, vería la lluvia de color púrpura.
Llueve ¿verdad? Yo digo que llueve cuando mi pequeña me dice que no llore y yo le digo que he mirado al cielo y me he mojado, que quise coger un trocito de arco iris para pintarle un beso... mi niña se ríe y me cree capaz de todo.
Mi casa está siempre a media luz, no hay que alertar si la sangre ha teñido -sin querer- el suelo. Debo ser muy torpe, nunca luce nada de lo que hago... mi madre me dijo que yo debía ser la esposa perfecta, no se en que me equivoqué. Yo soy una inútil, dice mi marido.
Cuando estudiaba, cuando me arreglaba, cuando tenía amigos, yo creía que era feliz.
Ahora que en mi casa no hay libros ni espejos, ahora que la palabra amigo es solo una amenaza, me doy cuenta de todo lo que me queda por aprender.
Claro que duele... aprender duele. Pero es por mi bien, me dice tapando con besos los moratones de mi pecho. Me ahogo a ratos, y el miedo ulcera mi sonrisa...
Yo no sabía que el amor solo existía entre estas cuatro paredes, y hoy, aprovechando un resquicio de lucidez, una tregua del dolor de mis costillas, y el olvido de este papel sobre el fregadero, quise compartir contigo la espiral de viento que me arrastra.
Como una hoja más... a la basura.

En Sevilla, a 2 de octubre del 2008

Fdo.
Nadie

sábado 22 de noviembre de 2008

La cárcel de la mariposa



La cárcel de la mariposa



Una crisálida parece,
pero no es más que una gota de luz
que pasa, dejando una estela
en la oscura palidez de mi semblante.
No confundas con una lágrima el límite de la claridad,
no apagues su curso con el dorso de la mano,
no me ciegues la esperanza.
A veces, las mariposas eligen mal sitio
dónde ensayar la vida.
Piénsatelo antes de compadecer mi llanto,
que los recuerdos son barrotes del vuelo,
y la libertad no está en la efímera belleza de mis alas.
Baja hasta mis labios, liba en mis cicatrices
Sedúceme en el instante último,
sé el guardián de mis despojos
mientras desde mi iris, turbio,
se trasmuda para ti, la crisálida.

miércoles 19 de noviembre de 2008

Amores domésticos


Amores domésticos

Llamarle amor me parece exagerado, pero sería injusto si te digo que me es indiferente.
Al fin y al cabo nadie ha compartido mis horas, ni oído mis soliloquios, mis quejas o mis silencios con más neutralidad que ella.
Nadie tan cercano a mi mano ha sabido permanecer firme a pesar de los cambios de mi piel, a veces tirana y fría, a veces mendigando calor.
Mañanas extrañas hasta conocernos, hasta entregarnos de parte a parte sin horarios, hasta sentirnos dueñas en territorios olvidados.
Incluso cuando me sentí repudiada por el espejo, la tuve.
Hoy, mientras hacía los trámites por teléfono con el ayuntamiento y acordaba la hora y el lugar de recogida, cuando ya creí que sería fácil sustituirla, sin el menor asomo de dolor, la empezamos a echar de menos mis rincones y yo, creando un nudo de arraigo exageradamente prieto.
Ya, ya se que le es indiferente si me pinto o no, los labios, si el color de mis zapatos van a juego con el bolso, que le da igual también si la dejo marchar desnuda o envuelta con lazos de colores, que por otra parte, siendo una idea descabellada, es lo que me apetecería hacer…
Definitivamente no se que aconsejará el protocolo para estos casos. No, no se que ponerme que haga juego con mis ojeras.
Estoy oscuramente guapa.
No quiero desentonar para asistir al entierro de…
Mi vieja fregona.

lunes 17 de noviembre de 2008

Sin equipaje


Sin equipaje

Llevo horas dando vueltas por la habitación, midiendo la profundidad de mis bolsillos.
Calibrando cuántas cosas caben en el territorio neutral de tan vano escondite.
Quitando y poniendo huecos, acomodando prioridades, descartando banales empeños.
Solo dos bolsillos, es para perder la cabeza.
Recorro el cuarto en circular itinerario cuyo punto de partida y de regreso es la ventana. Y a la ventana llegan vacíos una y otra vez por no haber consenso entre lo que quiero y lo que debo llevarme.
Mis bolsillos alojan el nerviosismo de mis dedos y la tensión, toda, que baja desde mis sienes y que a su vez se enquista en mi pecho, desciende por mi espalda y mutila mis pasos. Cuánta.
En la undécima rotonda, me acribillé a preguntas. Me desangré poco a poco, sin alarmarme.
Resignada, por la costumbre, fui dibujando caminitos rojos en el piso, cada uno con un itinerario preciso. Cada vez me costaba más alargar los destinos, pues la sangre era más rápida que el trazado de las veredas.
Me arrastré tres losetas mas allá, poniendo en cada surco todo mi empeño.
Aunque nadie me diese la satisfacción del reconocimiento, como había sucedido a lo largo de toda mi vida, ésta sería la obra póstuma por la que nadie se disputaría la herencia.
Allí, hasta allí voy a llegar… y la ventana huía, no se con que artimañas, cada vez mas lejos.
Si consigo que el dibujo atraviese la estancia, se asome a la ventana, salga y se expanda por el jardín, pinte la grama, empape los naranjos, se cuele por las ramas de los mirtos hasta la calle y dando tumbos atraviese los suburbios de cuanta gente dijo quererme, habrá merecido la pena que, en un susurro, casi, de color mudado, mi espeso temblor se licue a la orilla.
Cada vez más vacía, sin espejos, entregada al torrente de la prisa, cada vez mas dentro de la espiral que hace tambalearse mi vida.
Llegar y luego lavarme las manos para decir un adiós limpio.
Me pregunto cada vez mas angustiada si caben en los bolsillos todas las explicaciones
que te debo, antes de morirme del todo.

sábado 15 de noviembre de 2008

Deshaucio



Deshaucio


Una cuerda de horas amordaza la luz,
sin posibilidad de alborada alguna.
La noche resbala en mi vientre vacío,
mientras tu huella en las sábanas agoniza.
En los labios llevo aún el salitre de tu marea,
y mi piel recuerda tu sed en cada naufragio.
Hoy escondo la mirada en la ceniza de otro fuego
descontando placeres del reloj de mi cuerpo.
Cuando me quede hueca de recuerdos
Lloraré como una campana en la torre alta del engaño.

domingo 9 de noviembre de 2008

La vía muerta








Por esta estación ya no pasan trenes. Hace años que la ventanilla para comprar billetes está cerrada, huérfana de destinos y las telarañas del tiempo decoran las paredes.
Los cristales sellados por una espiral de polvo, tamizan la luz del mediodía.
El color de la tristeza tienen todos los soles.
Un banco de madera donde se graban los nombres de los amantes, un reloj sin minutero, una papelera donde duerme olvidado el itinerario y la campana alerta de prisas, ya no sirven para nada.
Los niños tiran piedras para despertar el sonido ronco del metal y se expande triste por las vías muertas.
En los tramos de madera crecen jaramagos y las avutardas vuelan bajo escondiendo sus nidos en la retama.
Hay una alegría inconstante de pájaros que dura hasta el ocaso.
Nadie espera ya nunca.
No hay pañuelos donde guardar la tristeza ni sonrisas que disimulen los surcos salados de las despedidas.
Un mástil sobrevive sin bandera en el tejado de la cantina dónde solo ondea el recuerdo de los ahogados en aguardiente, de los sin nadie.
El tiempo silva por las rendijas en la puerta entornada de la sala de espera y mece acompasado el cartel de latón donde se lee aún “Estación”.
Un cortejo de chicharras, danza al filo de la siesta, canto, calma que quema los espejismos y enciende los raíles gastados.
Otra ausencia es la lengua de humo en la chimenea, los troncos de los eucaliptos escupen la menta y el aire huele a invierno.
Es mi garganta un túnel sin salida para la pena.
Los perros perdieron la sombra y aúllan mas abajo, donde el tren, es ya únicamente una herida en el paisaje.

sábado 8 de noviembre de 2008

A penas nada


La diferencia entre tus cosas y mis cosas
no es más que una gota de agua.
Apenas nada…
Pero por una gota rebosa un vaso
y deja inservible la sed.

miércoles 5 de noviembre de 2008

¿Quien?



¿Quién?


Que es el viento, crees, quien te abraza,
quien mastica tu nombre y lame tus heridas,
quien se queda de guardián en la enredadera
Y deja trepar madrugadas por tus silencios.
Que es él, quien cose los vacíos de tu noche,
Y quien deshilacha tu desánimo.
Crees que el aire despeina tus caminos,
El aire, placer que roza tu desnudez dormida,
Será el viento, dices, y te me ofreces indiferente.
Imaginando de barro este deseo mío,
tallas en mi piel caricias de agua.
A punto de romperme bajo tu estruendo,
aún dudas,
Si es el viento quien apaga tu rabia
y enciende tu agónica luz de deseo.
Cuando en la calma te preguntes, ¿Quién?
Te desangrará la vida la guadaña de mi aire.

martes 4 de noviembre de 2008

Invitación



Invitación


Quiero gustarte… tristeza.
Pausadamente me ensamblo el corazón,
A trozos me guardo,
sin prisa, encajo la dislocada ausencia.
Soy veneno de nuevo,
Atrévete.
Te invito a beber mi desamor.
La muerte, la pones tú.

jueves 30 de octubre de 2008

La tierra removida


La tierra removida,
alineados los cipreses,
el aire amargo.
Tarda la campana…
Tarde de noviembre, cortejo de cuervos.
Temprana la prisa alisa la escarcha,
Temprana piedra viva que te encierra.
La tierra sepulta y traspasa al otro lado del grito,
De este lado, a dentelladas, muere la calma.
Dónde germinan las caricias
Ahora que se pudre y despedaza la esperanza.
Siniestra mano que la guadaña empuña
Deshilachando las dos mitades de tu mortaja.
Tan desnuda me dejas…
-Tañe la campana-

martes 28 de octubre de 2008

desnuda para la entrega



-Desnuda para la entrega-



Yo debo amarte como hasta ahora,
oyendo tu susurro de mar, de lejos,
tu voz azul colgada de un hilo
que une dos caracolas huecas.

Dices que me tienes en las madrugadas
cuando la soledad y el alcohol te enajenan,
que vivo golpeando tu ventana
como viento de sur que entorpece tu marea.

Y yo ya no se, si así te quiero...

Por hoy, amor,
prefiero ocupar tus renglones a tu almohada.
No añorar más nunca tu paraíso regalado,
ni esa puerta entornada de tu vida
que espera siempre oír mis pasos sin retorno.
Hoy ya no se si quiero arribar a tu puerto y quedarme.


Pero la casa, esa casa, tu casa...
Píntala de otro color,
cámbiale la veleta o el aire,
bórrale el nombre que yo no pueda reconocerla,

ciérrala

A tu casa, amor,
hay que ir desnuda para la entrega.
Y no quiero caer en la tentación... mañana,
de atravesar tu puerta vestida de lástima.

domingo 26 de octubre de 2008

In sogno


In sogno


Hasta la rabia se ha dormido.
El frío, el eco, el humo, la ceniza.
Los huesos de mi armario,
los peces de mis tripas.
Duerme la prisa.
Y tú, insultantemente vivo,
en el centro de mi centro,
Tan despierto.

jueves 23 de octubre de 2008

Ya


Ya


Nos devoramos…Ya

Será por la lluvia, la culpa, que no me ves.
Será que la sal te muerde los labios si me llamas.

Y añoras mi risa y mis silencios, tan simples.
Y lloras la rabia fresca de mi ausencia,

Será que te pierdes si no te busco,
Será que me buscas y llegas tarde.

Y vomitas versos de hiel a deshora,
Y no me encuentras más en tus bolsillos.

Será que tienes hambre de mi invierno,
Será que aún soy el calor de tu llama.

Que daño….Ya.

lunes 20 de octubre de 2008

amante



Acércate un segundo,
Enciérrate en la carcasa hueca de mis besos,
Ven a mi torre de agua, a mi plenilunio,
a la brújula sin norte de mi vientre.
Sé mío, ahora…
Mírame sólo la eternidad precisa
para grabarme en tu deseo,
y después… vete.

sábado 18 de octubre de 2008


Somos,
dos palabras en ruinas.
Por la grieta de voz descubro
una frontera sin sentido.
No hay culpables en ningún bando.
…Y sin embargo los buitres festejan la herida.

palabras a medida


Palabras a medida



Un día dijiste…te querré siempre…
Intuyendo el dolor venidero de tus promesas,
Te dije: la eternidad dura como mucho….hasta mañana.
Hoy ya es mañana.
Tus palabras te quedan grandes,
hombre pequeño.
Muy grandes.
A la medida exacta de mi indiferencia.

martes 14 de octubre de 2008

Ubicación



-Ubicación-



Ahí están los otros...
Y perdido entre los otros,
tú,
En el destierro de mí.

lunes 13 de octubre de 2008

Tu.... que ves?



Guadaña de otoño,
Disfraz de hoja,
Cuídate, Luna...
Nada es lo que parece.

sábado 11 de octubre de 2008

Mandrágora



Desalojar,
hoy toca desalojar-te
y crecer en las grietas de tu silencio
como una mandrágora...
Ayer, mi espantapájaros
se exilió al eral de tus versos
para ahuyentar otras muertes,
Y ahora asusta al dolor desmedido de mi otoño.
Vete para siempre a tu primavera aciaga
mientras brotan de tu olvido mis espinas.
Hoy me toca desalojar-te del perfil de mis preguntas.
Nunca sabré dónde están las mañanas
en que necesitabas mi beso en el espejo.

martes 30 de septiembre de 2008

Un motivo siquiera...





Recién se levanta y le estalla la cabeza.
Se sujeta las sienes como si quisiera exprimir la noche.
Salir en desbandada del sueño,
mirar de frente el amanecer,
despertarse,
des-dormirse.
Tiene ojeras perpetuas como pintadas en la piel por un principiante.
No obedecen mucho los huesos,
crujen como las ramas secas,
Adrede, se suma los años que no le pertenecen para justificar su desgana.
Un café amargo casi frío,
una mañana invadida de cuervos,
un motivo siquiera...
No hay razón para no tirarse por la ventana.
La rutina no le es propicia.
¿Por que todos los domingos de su vida son tan huecos?

sábado 27 de septiembre de 2008

Mabon



Mabon




No deja de llover,
Los pájaros muertos atascan la luz.
Detrás de la puerta,
te aguardan oscuros los charcos.
Aves desorientadas se ahogan en otoño.
Una espiral de aire circunda las alas
hasta la fosa común del vuelo.
Caen las hojas
Tras los cristales de septiembre,
reclamo el luto de mi voz
para callar tu nombre.
Fuera
el equinoccio agoniza en el barro.

martes 23 de septiembre de 2008

Raíces secas




Acabo de ganar el segundo premio de "Viaje en autobus en 500 palabras" del Consorcio de Transportes de Sevilla.
Este es mi relato.




-Raíces secas-

Desde la ventana el paisaje desolador de lo conocido, la luz hiriente del medio día del sur y la desgana para hacerse preguntas.
La estación un crisol, un tamiz por donde se cuelan las razas, los acentos, los comienzos y los adioses.
-Sevilla, 18 de junio-
Es todo lo que necesita leer para encontrarse. Arruga el billete, y lo asila en el bolsillo. El destino es esa incógnita que se quedó en el trozo arrancado por el revisor, un trofeo que estorba en las estanterías de mañana. Da igual.
Raíces secas desde sus pies alertan de una muerte inminente. Por eso esconde los zapatos bajo el asiento, esconde la sonrisa, esconde el grito en el minutero del reloj.
Huye.
Ajusta el respaldo, tamiza el sol con la cortina de rayas (una improvisada cárcel) dirige el chorro del aire acondicionado que como un estilete va abriendo el sudor de la frente hasta helar sus pensamientos.
Cierra los ojos y comienza una cuenta atrás para arrancarse de un terreno baldío.
Ser un eral no puede ser peor que esto –se dijo-
Coloca el equipaje con sumo cuidado. Una caja de cartón envuelta en papel gris, donde el lacre rojo es como una herida que atraviesa el certificado de mercancía no peligrosa.
Todos los asientos son de “no fumadores”, pero en ninguno se prohíbe a los desheredados de la felicidad.
La soledad no contamina.
Todo está en orden, ella entra dentro del cómputo de usuarios anónimos.
Se entretiene revolviendo el bolso ignorando al resto de pasajeros con sus historias escritas en los dedos, esas que van dejando en el vaho de los cristales preguntas sin respuestas.
Una factura olvidada en el compartimento plastificado del monedero, es lo único que la condena a esta latitud, una moneda de la suerte, una reliquia de “San Seacabó”, una tarjeta de visita de ese enemigo reciente, y una cita caducada para la echadora de cartas.
Todo inútil.
El espejo del bolso es el chivato de sus ojeras, condecoraciones de noches enteras sin dormir. Se retoca la pintura y el escote, (ese precipicio donde ha caído el compañero de asiento) Ojea un periódico atrasado buscando las ofertas de trabajo, haciéndose la interesante, marcando sólo los anuncios que solicitan licenciaturas.
Ella es licenciada en cacerolas. Tiene un master de infortunios varios, sin cartas de recomendación.
El autobús atraviesa calles sin estrenar. Los viajeros que llegan, traen raíces, pero no como las suyas.
Ellos portan su destino en un sitio visible, que los bolsillos son para otros menesteres. Allí guardan las ilusiones de futuro, la magia del encuentro, la prisa del destino….
Que rica es, la pobre, desde el instante en que sacó un billete solo de ida a ninguna parte.
Fin de trayecto.
El viajero del asiento de al lado, exiliado sin remedio del acantilado de su canalillo, le pregunta: ¿Señora es éste todo su equipaje? Refiriéndose a la caja de cartón lacrada.
Si,-contesta- pero no lo quiero.
Veinte años de amor, pesan demasiado.
-

domingo 21 de septiembre de 2008

Chocolate



Chocolate


Sonó el pitido del interfono repetidas veces, tímidos y cortos avisos que la sacaron de su mundo cómodo.
Con desgana cogió el auricular y, como siempre, contestó con un escueto ¿si?
Del otro lado solo estuvo el silencio.
Algo contrariada por la interrupción sin fruto, se dirigió a la cocina, al armario donde se guarda el chocolate (ese sustituto del sexo) y cogió un trozo algo mas pequeño que su aburrimiento.
El chocolate y ella, pareja perfecta para la perfecta tarde interrumpida.
No sabía que sería peor a la larga, si el chocolate o el tabaco.
Placeres, solo placeres efímeros.
Lo que la estaba minando era la rutina, y esa, ni engorda ni te tiñe los pulmones.
Sencillamente crea un agujero por donde se escapan las ilusiones sin dejar rastro.
Sin domicilio donde poner una queja, sin que nadie te indemnice por el deterioro de tus días, sin almacenaje seguro para tus arrugas, tus miedos, tu desgana para la pelea.
Las cortinas amarillas, placebo de luz, separan las ventanas de la vida de fuera.
Cuántos días, sin moverse, baja hasta la calle, se cuela en la vida de los extraños que transitan, les reinventa la vida, les atribuye historias en un intento de pensarlos felices.
Desde hace un tiempo, en la acera de enfrente, un hombre pasea tranquilo, como esperando a alguien. Alguien que no llega nunca. Lleva una camisa azul.
A él no se atreve a urdirle un destino, le mira entrecerrando los ojos, haciendo una cárcel de sus pestañas. Inconscientemente lo atrapa, se lo guarda.
Habla sola, con la música de fondo. Una Edith Piaff patética con chales negros, da vueltas en su viejo tocadiscos impregnado de acento francés la apatía.
Suena de nuevo el pitido del portero electrónico. Una oculta impaciencia la empuja deseando que ocurra algo. Que por una vez no sea el chico que reparte publicidad, ni la vecina del sexto que ha olvidado las llaves, ni el vendedor de aspiradoras.
-¿Si?
De nuevo el silencio. De nuevo más chocolate.
Tanto “sustituto” no puede ser bueno.
De una cajita que hay sobre el tocador, saca un pintalabios reseco. Con el perfume antiguo, roza su nuca, coge el bolso y quiere salir...
Ese gesto se repite día tras día, hasta la puerta misma del ascensor y allí el pretexto la condena al encierro de nuevo.
Mañana. Saldré mañana.
Las estaciones se han ido sucediendo en la acera de enfrente, el hombre de la camisa azul definitivamente está abandonado.
Llaman alguna vez... ella pregunta y nunca nadie responde.
Se amontonan las cajas de chocolate en la despensa y ahora fuma tres cajetillas de tabaco diarias...
A la larga, la rutina, le pasó factura.
Que caro sale el placer solitario.

jueves 18 de septiembre de 2008

Nocturno



Nocturno



Quiero hablarte
como hablan las orillas a los juncos,
quedarme en tu vaivén como se queda el légamo
amoldando abrazos de agua.
Quiero ser la sed de tus guijarros,
la noche trenzada en tu pelo, tu surco y tu cima.
Llegarte como jirón de luna asomada a los álamos.
Ser trama de vientos y danza de eneas, en tu cuerpo.
Quiero arder en tu boca como mariposa ciega,
ser tacto del alba para desnudarte despacio
mientras me entregas
el nocturno alimento que envenena a la rosa.

Mi cementerio


(Gracias, amigo Angel por prestar tu voz a mi palabra)

Rara vez llega la luz a aquella parte del muro.
Una verdina espesa se multiplica a cada centímetro compitiendo con la frontera del mar.
Este horizonte de musgo hace mas impropia la puesta de sol.
Cuando el agua está en calma, acuna la pared en abrazo perpetuo de sal.
Cadente nana de agua.
Duermen los vencejos de este lado de la pared y las gaviotas del otro separados por una frontera de aire dulce.
Condenados a convivir entre la risa y el llanto, un vuelo breve para atravesar el arco iris azulado que provoca la noche en las dos orillas.
Golpean las olas como un lastimero gong. Tiempo de ida y vuelta, sin reloj aparente.
Cuenta atrás.
En esta esquina sin cipreses, una grieta de agua calma la sed de la tierra estéril.
Luz parió la luna de aquel lado, y enredada en el viento, desafiante, viene a provocarme.
Rara vez con temblorosa mano se dibuja la belleza entre la vida y la muerte
La misma mano de las caricias, la misma de los adioses nos derrama sin justicia en un trazo infinito.
El cancel mohoso chirría muy de tarde en tarde en este cementerio,
Pero el mar, este mar... no se detiene nunca.

miércoles 17 de septiembre de 2008

Te acuso



Fue ayer que te inventé.
Pero hoy, a los pasos contados,
a la luz incontrolable de la distancia,
a los amargos dedos de la caricia,
te acuso.
Que te condenen mi juez de tinta, mis trozos,
mis hojas desordenadas, mis puntos suspensivos...
Y en una cárcel sin renglones, te encierren,
olvidado y roto,
los guardianes inclementes de mi indiferencia.

martes 16 de septiembre de 2008

La suerte



La suerte


Delante de mí, hay un espejo en el que se refleja mi imagen.
A duras penas puedo reconocerme.
Hastiada de reverencias y elogios, a puerta cerrada, enfundo mis pies en las zapatillas de felpa naranja. -Cutres- por resumir en una, todas sus cualidades.
Es el último minuto de gloria, como el último deseo para un condenado.
Mi casa, es un retrato en sepia que habrá que esconder en un cajón de ahora en adelante, cajón destartalado semi abierto al ayer.
No podré llevarme nada, ni mi sillón, ni mi ventana orientada al sur sin horizontes.
Aquí estoy, desnudándome de mí, tachando de este cuaderno de cincuenta y dos hojas el exceso de equipaje: dos versos de amor.
Recorro el mapa indiferente eligiendo destino para perderme. Bastaría con cerrar los ojos y volver a la mañana de un lunes cualquiera.
Hoy es martes.
Ayer, hasta ayer, yo era como la hormiga que trabaja y guarda, porque todas las estaciones son duras en la casa de un pobre.
Hoy me desperté cigarra total.
Mi secretario anota en una hoja de excel las prioridades de una rica en prácticas:
-Mañana es Nochebuena. Indultar al pavo.
-Emborracharse a solas.
-Ensayar frente al espejo que se es, feliz, feliz, feliz.
-Regar los tréboles de cuatro hojas.
-Apadrinar una niña de Sri Lanka. Llamarla Suerte.
-Cuando regrese de Moratuwa, enmarcar el décimo de lotería.

miércoles 10 de septiembre de 2008

No digas




No se lo digas a nadie.
Duele mas el miedo desnudo,
el sabor amargo del disfraz,
que la aguja que atraviesa
los límites de esta mentira.
No le digas a nadie
que bajo esa piel está
la vergüenza exiliada de un secreto.
No digas.
Tu muerde, mastica, traga... envenenate poco a poco.
Y no te olvides de sonreir como si no pasara nada.

sábado 6 de septiembre de 2008

Soy... la pera




Ya se que no van a entenderme.
Soy... la pera.
Todos los espejos me devuelven el verde
ignorando las punzadas de mi piel.
Marrones heridas delatan mi límite suicida
al borde del frutero.
Cargo con la vulgaridad de mi especie.
Nadie me ha preguntado lo que quiero ser de mayor...
Una pera no puede rebelarse.

jueves 4 de septiembre de 2008

De sol a sol



De sol a sol en la azotea,
hiere el blanco de espejos de cal.
Sangra la tarde.
Un solano sin aire arrasa los tejados,
Tendida mi piel, aguarda,
sujeta a la espera con alambres de espino.
La noche destila añil en los jazmines.
Soy como un gato callejero
al acecho de tus sobras, tus pasos y tus dudas.
Vienes para no quedarte nunca.
Mientras yo me entrego
De sol a sol...
de-so-la-da.

viernes 29 de agosto de 2008

Cuando me tocas


Ti-mi-da-men-te
tu mirada me recorre despejando mi infortunio.
Como en un eclipse
Sua-ve-men-te... renazco en ti.
En giros de veleta sin aire, me envuelves.
Cuando me tocas,
se confabulan los elementos,
germina el fuego
le-ve-men-te... sobre el agua.
Mientras yo me diluyo en tu corazón de barro,
tu engendras lunas en mi reloj de arena.
Len-ta-men-te

domingo 24 de agosto de 2008

Muñeca de trapo





Dobla el pañuelo, lo desdobla, lo vuelve a doblar marcando líneas con los dedos en la misma dirección una y otra vez.
Sin mirar la tarea, mecánicamente desde su falda al infinito de sus ojos.
Lleva horas tras la ventana, oxidada como los barrotes está su mente, atrapado tras los barrotes, su ayer, su hoy y su mañana.
El rojo de los geranios, el gris de los gorriones, el blanco de las paredes que la encierran, son el raro arco iris que precede a la tormenta.
Ha llorado.
Ha llovido, se ha inundado, ahogado, muerto su cordura.
Está prohibido cantar. Negra nota muda, rictus amargo de carmín su sonrisa.
Luto.
Un alarido prestado sale de la muñeca de trapo.
Se mutila la ternura mirándola...
Toda la tristeza cabe en el pañuelo doblado,
mientras miro a mi madre desdoblada en su mundo llamado Alzheimer.

miércoles 20 de agosto de 2008

Desolación


Desolación


Ya no me queda nada que tirar,

Tire la cuerda con que debía ahorcarme.

La silla que debió ser precipicio de mis adioses,

se quedó, y me quedé.

Somos dos.

Pero, incompatibles para el apareamiento.



jueves 14 de agosto de 2008

Claustro de arena






-claustro de arena-



Me estoy mirando en tí. Si, en tí.
En tu espalda deshabitada de mis besos.
No, no te gires...
Ahora que no me ves,
dudo en el precipicio de tu calma
si descenderte de nuevo.
Sin coartada me entrego,
no importa si me juzgas y condenas mas tarde
por ocupar con mi vida tu vida.

Un latido urgente,
un crujido de tu corazón en mudanza,
me alerta de que te rompes
inundando cada grieta de mi claustro de arena.
Mi cuerpo como aljibe rebosa
y te guardo para mi sed venidera.
Mercaderes son mis manos a tus deseos.
Piden o roban sin pedir,
trueque de placer por placer sin dueño.
En tierra de nadie nos inventamos,
nos modelamos,
nos entregamos sabiendo que la soledad
vive al otro lado del susurro.
Sin promesas.

No, no te gires...
Deja que sea tu espalda la frontera de estos ojos,
de este destierro pactado antes de amarnos.
Que sea mi risa tu equipaje,
que sean tus caricias mis alas.
Por hoy, solo por hoy tengo derecho al llanto.
Tu piel y mi piel ensayan torpemente la renuncia.
Desnudos no hay donde esconder los sueños.
Te sabré y me sabrás sin límites
en las horas de esta eternidad inevitable.
Y mañana...
volveremos a ser los que no somos,
con la duda infinita de no saber que seríamos
sin habernos tenido hoy.

Tristeza premonitoria



Ayer mientras desalojaban los baúles de la mudanza, mientras se amontonaban los recuerdos y los cacharros, encontré esta fotografía.

Mi pose de guardián cansado sin rastro de sonrisa, desentona con la alegría blanca de Margarita.

Es curioso, miro sus pies y ya, entonces, a sus tres años, estaban al filo... su vida siempre ha estado al filo de todas las cosas.

Si yo hubiese sabido.....que un empujón a tiempo le haría crecer las alas.....

Mañana iré a verla. Es su cumpleaños.

Al filo de su cabeza hueca, me siento y tomo sus manos. Se aferra a las mías deslizándose en el barranco de su ayer, sin miedo.

A ratos canta, a ratos llora, a ratos quiere atrapar el agua del estanque, a ratos me pregunta que cuando nos vamos.... (un reloj de musgo detiene el tiempo)

Nos vigila la enfermera de este mundo de cuerdos.

Parece que fue ayer.... nadie sabe que mecanismo cruel la mueve a ratos...

Treinta años de renglones borrados de su memoria y de mi vida.

Hace frío. El jardín es de color sepia como la fotografía y se escapa la tristeza por sus bordes.

Mi hermana se deja llevar... al filo de una puerta que da acceso al pabellón de esquizofrénicos.


(Relato publicado en la revista Almiar, Margen Cero)


domingo 13 de julio de 2008


Bajar desde tus manos

ignorando la redondez de la tierra,

quedarme en los peldaños de tu mundo

Volar de tus esquinas a tu centro.

Anidar,

regalarme fértil a ti.

Nacerme brotando en tu vientre, sosteniendo el grito

Reconocerme en tu placer

Sangrar azul…

Pensarme música, romper en sonido dulce los arpegios de mi cuerpo,

Pentagrama de piel, arco de luna en la cuerda de mi cintura,

Adagio perpetuo.

Notarme resbalando por tu espalda, como miel de septiembre.

Alimentar tus horas desquitándome latidos

…Si me quisieras.

sábado 5 de julio de 2008

des-dedentro


Des-dedentro


Hay un hilo que se descuelga por la ventana,

separando la noche en dos mitades.

Una puerta vertical por donde huye toda lógica.

Mira el sauce oscurecido de verde,

y la luna ausente,

como siembran de magia el jardín de otros.

Se balancea el hilo y mi cabeza, como un péndulo le sigue,

agotando un tiempo sin ritmo.

Le abrazo desde dentro,

y el hilo, enajenado, cerca mi laberinto,

y zurce mis sueños rotos.

Fuera

un tejado pintado con tiza,

Una pared que estalla de blanco,

Unos perros que presienten la muerte.

…Y el hilo descuenta mis horas

tic-tac, tic-tac, tic-tac


Hecho jirones mi corazón-cometa

c

a

e

Y yo, no se que hacer.

domingo 8 de junio de 2008

Destierro y humo


Destierro y humo

Mueren en la orilla unos versos,

Como velas rotas de un naufragio predicho.

Y detrás de todos los avatares, de todas las nostalgias,

remos de sal dentellean tu marea amarga.

Mi puerto te guarece de esta espiral de vientos,

Ajados azules se retuercen en mis manos,

añorando olas con sabor a canela.

La espuma deja cartas de amantes numeradas.

Me busco sin dar conmigo.

Seguramente me habré ahogado en tu mar incierto.


Dos gaviotas se aman en la arena.

Destierro y humo....



AQUELARRE


Aquelarre

El carmín de mis besos deshabita tu espejo,

Otro amor hilvana caricias a tu costado

recompone tus trozos rotos

y me destierra de tus dedos.


Sin pedir permiso borra mis renglones

¿A cambio de qué, se instala en tus versos?


Me desdibuja y me usurpa en tu almohada

Bebe tus palabras y te atrapa el sueño

Ocupa tus pensamientos arrojándome de tu deseo

Envenena la manzana, conjura, hechiza,

Se regala a tu capricho.

Muerdes

Aquelarre sin más luna que tus ojos,

Danza del exterminio para bailar desnudas.

Al borde mismo de tu ventana

el norte y el sur se retan a duelo

para desangrarse en ti.

jueves 15 de mayo de 2008

El buzón


Observando lo cotidiano

Que pereza de cada mañana abrir el buzón atascado de papeles de todos los colores, publicidad de verano, es decir, alguien que te rebaja kilos casi gratis como se rebaja el tiempo en las esperas inútiles, papeles de esos que te arreglan las arrugas y el cuarto de baño con mármol rosa y un seguro contra el desánimo de color naranja.

La llave del buzón, única, como un cuadro de Ribera, que aunque todo el mundo se atreve a copiar, no pasa de ser un delito inservible. Esa llave que me condena a ser la dueña de las ofertas del “tres por dos” sintiéndome tan culpable cuando caducan sin usar.

El buzón es el punto de las interrogaciones, el barranco de la sorpresa, un tenderete de augurios baratos, una letanía de deseos desechos, la puerta del desencanto es, al fin y al cabo donde malviven las letras picudas de la espera.

Mi apellido heredado se exhibe en las cartas, clonadas misivas del desconcierto en sobres sin timbrar.

Mi nombre encabezando una estafa brillante…..”Tiene usted la posibilidad de poseer una isla por el módico precio de…” “Cómprese una estrella en la constelación de Tauro…” “Ha sido agraciado con un viaje a nado al Caribe para dos personas…”

Y me sueño en la orilla de un mar de papeles mientras me deshago sin piedad de tanta y buena suerte….

Dueña solo del buzón del 5º D, con mi apellido corriente, que por no tener, no tiene ni tilde en el “García”.

Abro el buzón con la esperanza de que hoy sea un día diferente, que me hayan escrito una carta de amor, que me lleguen noticias de un tío rico de America, que me dejen por error un billete de avión sin destino y sin remite, que me echen un poema y una rosa seca por la ranura, avisándome de una cita a ciegas… Que por primera vez no me ofrezcan la luna regalada ni tenga que ocultar a los vecinos los trozos rotos de mi mala suerte.

Rebosa mi buzón de letras sin pagar en sobres blancos, serios, como corresponde a las facturas de la vida.

… Y ningún banco me avala.

miércoles 14 de mayo de 2008

La intrusa


La intrusa

Me mira desde muy a dentro, atraviesa con una pregunta el eral de mis ojos

me atrapa, me aquieta, me socava, me alerta…

Ronronea a mis pies y maúlla largo sabiéndome lejos.

Llega y se queda en el tejado de mis ruinas

Me espera estática, como una esfinge incrustada en el viento,

Me lame las heridas, araña hilos de sol para zurcir mi frío,

Desenreda la maraña de mis soliloquios,

Me sabe, me intuye, me aguarda.

Tiene cara de luna rota.

Envidio sus trozos.

Es la intrusa favorita de cada anochecer, mi gata Sombra.

miércoles 23 de abril de 2008


Agria

Se agita la noche en sus pupilas,

Cuando mira al amanecer, le hiere la luz

como si no fuera merecedora del todo.

Sus guiños tamizan la propiedad del día.

Preso en la cárcel de sus pestañas, está el deseo.

Busca, atrapa y traga toda la claridad a un tiempo,

saboreandola a sorbos pequeños.

Saciada, cierra la ventana y duerme todos los sueños juntos.

Probará mañana a tener los ojos despiertos

A la hora en que del reloj caigan los reproches

Y salpiquen sus horas muertas.

Las lágrimas huyen del paraíso con las alas rotas

Abriendo grietas en su sonrisa.

Si aún vive al amanecer, dosificará la luz

como gotas de veneno.

domingo 20 de abril de 2008


DE-SEN-TO-NA-DA

No debería haber venido a experimentar la verde angustia de sentirme lejos de todas las orillas, de aparentar verde charca para repelentes sapos verdes. Mis zapatos desentonan con la alfombra que atrapa mis pasos también verdes.

Odio tu corbata y tus ojos verdes, tu yate recién pintado, tu corazón tridimensional, tus manos de alquiler, tu lengua verde.

Se tejen en los telares, verdes velos para vestir a las novias en tristes casamientos verdes con garantías de eternidad. (Mienten)

Lloran, llueven verdes lunas.

Odio la guarida verde de tu casa, los patos mudos del estanque, la sopa de perejiles, las vías muertas en lechos de trigo verde.

No debería haber venido sin descalzarme el corazón antes de que tú me pierdas por caminos de esperanza verdes.

Con lo feliz que yo era en mi parcela de tristeza azul, mis rizos azules enmarcando señales, mi arco iris, –acertaste- azul.

Rosas azules secas en la oscuridad de dos páginas de un cuento azul con masculinos artículos y huérfanos cromosomas X.

No debería haber venido con desventaja a la contienda azul de tu guerra, mi bandera azul no señala límites ni disuade al enemigo.

Me invades las venas de sangre azul y me recorres sin retorno ni posibilidad de cambio.

Azul, grito, ¡¡azul!! Y se licua el color en mi voz.

Agonizan… no es tarde, liberta a tus azules pájaros y vuélame con ellos.

Odio mis espejos y mis dudas azules, los atardeceres y las arpas, menos el silencio azul, todo.

Azul si callo, única y azul en la imperfección de tus trazos, asqueada de sonrisas con etiquetas que se ofertan en azules hojas de reclamo….

No, no, no debería haber venido a ahogarme en el mar rojo de esta página en blanco.

-Ser daltónico tiene sus limitaciones, nunca tomaran en serio a un poeta-

sábado 19 de abril de 2008

Una brújula vive encerrada en mi puño.
Cuando golpeo la puerta del perdón,
buscandote,
la aguja siempre marca el camino cruel de la indiferencia.

lunes 7 de abril de 2008


A veces me pregunto a que sabe la ceguera absoluta de tu tacto,

Cómo anidará en mí, el pájaro azul de tu mirada

De que aromas va envuelta tu piel de distancias.

A veces me pregunto de qué ser, mientras te espero,

De miel o candela.

Si sabré saciar tu sed cuándo naufragues en mi cuerpo.

Si nos cabrá todo el mar en el hueco del deseo

Si seremos uno en la multitud del otro

Me pregunto

-el NUNCA es el adverbio de tiempo que más me aterra-

viernes 4 de abril de 2008



Me arrastro junto a las suelas de tus zapatos,

Me deshago en el ir y venir de caminos sin salida,

Tu me acechas en la sombra del mediodía, como un ladrón.

Interrogas a la huella de tiempo que me aligera la vida,

Atado al reloj de musgo que marca la herida en la cal de nuestra casa,

Me esperas.

Yo me oculto en el sonido del miedo, para borrarme la voz

En el límite de la luz me apago…

Mientras, en tu soledad, sin prisa,

vas colgando farolillos rojos para una fiesta mortuoria

de la que soy invitada de honor.

Y me amabas….

Sin medida, sobre todas las cosas, me amabas.

Tuya o de nadie…

Me amabas…

Tú, decías que me amabas.

jueves 27 de marzo de 2008

Huye


Llegas serpenteando por mis huesos,

Me dueles mucho.

Vete por la ciénaga de mi lengua

deshaz tu abrazo, libértame de ti.

Amor-dazada, aún, gritará mi sangre,

Desdóblame la piel y tiéndeme en la noche

Árdeme y aventa mis cenizas

huye

amor aniquilador.

viernes 21 de marzo de 2008

Líder de audiencia


-Líder de audiencia-

Atrincherada en su casa, la Lola.

Dueña de los cuatro metros cuadrados de cárcel aparente. (Llámese cocina)

Atrincherada, si, para no ver el mundo que pasa tras la cortina de humo.

-Se queman las lentejas-

Es la tele una ventana con botones que desabrocha su curiosidad.

Por eso va desnuda desde muy temprano.

Hablan y ella escucha.

Siempre escucha en todos los idiomas que se expresa la soledad.

Estaba decidida, pasaría al otro lado de la pantalla un día de estos.

Sería la nota discordante de la Navidad.

…Ensayó una sonrisa mientras se electrocutaba montando el arbolito.

Tontamente.

Solo para ser la protagonista en los telediarios.

martes 18 de marzo de 2008

Luces


Luces

Luces de colores para la latitud oscura de mis brazos sin abrazos

Luces rojas que se descuelgan por mis venas

en un intento de fuga frustrada.

Tiempo sin medida desde el ayer hasta el nunca.

Luces engañosas, amaneceres pintados de oropel barato.

Luces blancas, negros lutos, azuladas muertes.

Luces frías como las caricias compradas.

Luces de colores, regalo cruel para la ceguera más absoluta.

Luces intermitentes

con-ti- go-

sin- ti-

Bufón de la noche, pabilo envenenado

Ardes y me apagas

Amor muerto.

lunes 25 de febrero de 2008

Guapa


-GUAPA-

Deja la cesta de la compra en la mesa de la cocina y se sienta a fumar un cigarro. Se está bien en este territorio de nadie.

Saca las acelgas, las alcachofas, los puerros, ¡que tortura de regimen! Una botella de vino barato camufla su bastardía tras una vitola de letras doradas. Un adorno en la estantería, un reclamo de clase para los incautos.

Como ella, justo como ella.

Todo es una pantomima, una función mediocre de circo donde los payasos ensayan alegrías bajo el disfraz del hambre.

¡Gorda!

Abre una cerveza tapando intencionadamente el número de calorías. No pasa nada…por una vez….

Guarda los tomates en el cajón de las verduras, saluda a la lechuga, aliada triste de sus días de dieta, cuenta esos yogures poblados de bífidus, de omegas, de oléicos, de fruta sin fruta, le leche sin leche. Le quedan dos. Serán el broche de oro de un triste almuerzo y una, no menos patética, cena.

En la pizarra de anotar olvidos, no hay nada escrito.

Mecánicamente limpia las sartenes, y mientras tanto repasa el texto, mide el ritmo, acentúa las pausas, cuida la entonación, ensaya una sonrisa, y hasta cierra los ojos para escuchar los aplausos.

Tiene las manos de pena de tanto fregar. La piel de los cincuenta no admite piropos por adorno.

Canta, a veces canta para apagar los silbidos de la olla exprés. Un ruido mata a otro ruido, -dice- hasta que los vecinos clausuran el concierto en favor de la siesta.

Hoy compró pinturas en la tienda de todo a cien. El carmín a juego con la laca de uñas, y una cajita de sombras lo mas parecido al verde gatuno de sus ojos.

La cosmética económica hace estragos en la piel estresada, se atiranta o se cuartea, según el día, dándole a las arrugas el protagonismo indiscutible.

Desde el reloj sin tiempo de la pared, se le hace tarde. Por una vez colgará a la eficiente ama de casa en la misma percha que el delantal. Se va de picos pardos.

La comida no estará lista a su hora. A ver que tal le sienta a la “tropa” comerse un triste bocadillo. Lo difícil será no sentirse culpable de tal abandono.

¿Sobrevivirán?

El espejo del baño está rodeado de luces como el camerino de una artista.

Como ella, justo como ella.

Se trasforma desde la primera gota de agua, se resbalan por su piel los problemas cotidianos, se enredan en sus pies, atascan el desagüe…

Con el dedo ha escrito en el cristal empañado “guapa” y mientras se restaura por fuera, ese adjetivo la embellece por dentro.

Se ve la vida de otra manera subida en los tacones. La falda nueva (no hay porque airear que es del mercadillo total, solo la separa una letra del glamour, en la etiqueta dice Versache en vez de Versace) se ajusta con meticulosa perfección a sus michelines. Guapa, ella se ve guapa.

No hay carroza que la espere en la puerta a pesar de que en su cocina se amontonan las calabazas. No importa, también vale el autobús de línea para esta princesa destronada.

Ensaya un contoneo cuando ve su figura reflejada en los escaparates. Se ríe hasta de su sombra.

Dos calles mas abajo la llaman señora, le hacen una reverencia cuando cruza la puerta, le ayudan a quitarse el abrigo y le acompañan directamente a un escenario…

Se abrió el telón exactamente mientras dejaba la cesta de la compra en la mesa de la cocina. Allí comenzó a pensarse importante, a sentirse importante, a ser importante escondida en el anonimato, como una triste acelga.

Que cosa más absurda e insignificante eso de ser poeta, –dicen en su casa-

Los aplausos la elevaron más allá de sus zapatos, justo al borde de unos versos de desamor… sin destinatario.

Se apagan las luces, se cierran las puertas, se guardan en el bolso los sueños, desanda el camino…

Se quita los zapatos a la entrada para no hacer ruido y escribe en la pizarra de anotar olvidos “GUAPA”.