jueves, 28 de julio de 2011

Relato del jueves: "Vivir en las nubes"




Un día de éstos tendré que cambiar el espejo.
Desde hace un tiempo, cuando me miro, no me reconozco.
El pelo se me ha vuelto blanco y de aquel contorno perfecto, los rasgos exóticos, el perfil de mi sonrisa, no queda nada.
Mi hija dice que son los años (los míos, no los del espejo) y que eso no puede cambiarse.
El caso es que cada vez atino menos con el carmín rojo que se me fuga por las diminutas grietas de mis labios (se me han formado de tanto callar) y los ojos, han pasado del verde gatuno al pardo triste, sin lucecitas. Algo he ganado, si. Ahora puedo mirar de frente sin que ninguna frontera me disuada.
Se me ha quedado pequeño el azogue, reboso por las esquinas (es de mala educación llamarme gorda) pero curiosamente han crecido a la par mi sentido del humor y mi trasero.
Me miro los zapatos, me hicieron creer que mis pasos eran un puro trámite hacia el fracaso, pero no. He jubilado el tacón de aguja, ese que enmarcaba mi contoneo perverso, y me he pasado al bando humilde de las alpargatas de esparto. (Más cuento que Cenicienta) El caso es llegar…

Y hablando de llegar, llego tarde. La maquilladora, la estilista, el responsable de atrezzo. Hoy se ruedan exteriores. Hace frío aquí en las nubes. Las luces se quedan a mitad de camino de la mentira que nos cobija.
Nada es lo que parece. Mi nombre es Amadora y soy la señora de la limpieza.
La vida está trucada.
Definitivamente un día de estos tendré que cambiar el espejo.
¡¡Acción!!

19 comentarios:

San dijo...

Mirarnos de frente en el espejo sin tapujos nos devuelve lo que somos, así sin maquillajes. Reflejos de sueños sin cumplir, ilusiones perdidas en el camino, con los años asumidas y casi aceptadas. No se si eso es bueno o malo.
Un paseo delicioso por tus nubes.
Un abrazo.

Tésalo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tésalo dijo...

En algunas películas las actrices envejecen maravillosasmeente. Como si vivieranmos esa utopía de los ciento veninte años.
Los del aumento a un mismo tiempo de cadera y sentido del humor me provoca relajarme. A mis cincuenta y cinco mis deterioros también asoman a su manera.

Tesalo

Carmen Andújar dijo...

Bueno, los años pasan; pero ganamos en sabiduría y prestancia, y quien no se conforma es porque no quiere. La juventud es altiva y orgullosa, la madurez es serena y sosegada,
Un beso

Neogeminis dijo...

Nos has hecho despertar una sonrisa frente a esa observadora resignada y ya sabia que se escruta a sí misma frente al espejo.

Un abrazo.

yonky dijo...

Sonrio a la par del personaje que la pluma gestò.¿Serà culpa de mis arrugas?.Bueno de ser asì,asumo.acepto y gozo como lo hice a los 20 a los 30 a los.....aunque en el camino las cicatrices que cargo sean una forma de reconcerme.

Una delicia,cariñitos

Natàlia Tàrraco dijo...

Rosa maravillas !escribes que me fascinas! Tu forma de manejar las situaciones, el vocabulario, el ritmo, me deja prendida y boquiabierta. Encima, !chica! me sorprende la manera de enfocar los temas porque una nunca sabe cómo acabará el asunto !aplauso!

Me he despachado, llevaba tiempo con ganas de rendirte este homenaje.

Lo de las nubes o los espejos...los últimos no mienten en lo que muestran a simple vista, pero engañan ya que esconden lo que adentro se cuece. De las nubes nos apeamos sin acabar de hacerlo, la realidad tampoco es una y única, caben muchas. Admitamos el pasar del tiempo, sobretodo, con buen humor. Dice un dicho andorrano:
"a la muerte todos y todas llegamos vivos"
!Salve! besitooos.

Manuel dijo...

Buen giro final hacia la realidad, jejejejeje. La verdad es que sí, a medida que se avanza en la vida, el espejo hay que mirarlo con sentido del humor y siempre disfrutar de la imagen devuelta.
Un beso

Verónica Marsá dijo...

Goge un poco de papel de celo, pega la nube al suelo y mira tu espejo... eres tú, la más guapa del cosmos cósmico, la más chupipandi, la más de lo más... no cambies el espejo, te muestra a ti y eres lo mejor!

Igual me he ido por las ramas...

Besito.

gustavo dijo...

me llamo gustavo y no tengo nombre...el nombre es una palabra con la que te denominan. pero nadie me denomina, amén de yo mismo. ni el espejo me llama. ¿será que estoy solo en este mundo de espejos?
este minirelato me lo has sugerido tú, es mi comentario...que tenga que ver o no con tu texto, eso ...eso ya no es cosa mía...
medio beso, rosa.

jose francsico dijo...

Quien en su fuero interno e incluso en el externo, no ha querido como Fausto hacer un pacto con el diablo en busca de la eterna juventud ?. Por cierto hay que recordar como termino sus días.

Pero olvidamos que la juventud es una enfermedad que se cura con los años, según el acerbo popular, así que dejemos pasar estos para lograr la salud que, si en este caso no es querida, si es encambio liberadora, por lo tanto que el espejo cumpla con su función; mostrarnos tal como somos y como debemos de aspirar a que los demás nos vean.

Que las nubes no sean las propiciadas por las cataratas, faltaría más.

Por cierto, tu hija "muy graciosa", no?.

Rosa, nuevamente me has hecho pensar con tu escrito.

Hoy, un saludo afectuoso.

J. F.

Juan Carlos dijo...

Es genial,
Y quien dijo que no tiene más charme o glamour la mujer de la limpieza que la protagonista.
Aquí uno se prenda de la limpiadora, aunque su físico no sea perfecto. Belleza interior.
Amiga, muchos besos-

alfredo dijo...

Sutil paseo por una realidad, que asumida, no deja de estar cargada de nostalgia.

Entre nubes, a veces se pasea la madurez.

Precioso, como siempre.

Besos

CAS dijo...

Y por qué habrá que mirarse con tanto detalle? Solo para salir con cara más amargada que la que nos recibe el principio...
No es malo a veces encarnar un personaje, sobre todo si se ríe un poco más que nuestra cara, al fin de cuentas, tal vez el personaje se nos pega y logramos un poco de cielo en este infierno.

besotes y abrazotes mil
Te veo en alguna nube rosa.

Matices dijo...

Saber aceptar la imagen que nos devuelve el espejo, es aceptar la vida con todos sus matices. Maravilloso monólogo de tu protagonista donde prima la aceptación propia.

Un beso

Primavera dijo...

hay dias que mejor no mirarnos para que? mejor seguimos viviendo en las nubes y sentirnos unicas y divinassssssssssssss.
Hermoso relato
Primavera

Ricardo Miñana dijo...

Precisamente el espejo es nuestra fiel imagen, escribes muy bien.
un placer pasar por tu casa,
feliz semana.

Dafne dijo...

jejjejej...a pues yo empiezo a salirme del contorno del labio...y los zapatos aún, aún,esos aún me los pongo de tacón alto.

David C. dijo...

Muy buen relato.