jueves, 21 de septiembre de 2017

Relato de jueves: MAMÁ



Abro mi diccionario y elijo la palabra más hermosa: MAMÁ.
Esa fue la primera palabra que aprendí, seguramente.
Mamá es mi llamada, mi oración, mi comienzo.
Su sonrisa, sus consejos, sus silencios, su luz, han sido mi equipaje hasta que la vida me desnudó de sus abrazos una noche de abril. De repente.
Era el abril mudando el equipaje de la primavera, abril y atardecer en las rosas rojas, abril de los gorriones en la morera, abril y el azahar trasnochando en el jardín.
Se nos quedaron unas cuantas de cosas por decir, de esas que se dejan siempre para mañana.
Pero el reloj, que se ajustó a destiempo en tu pulso, no me esperó mamá, no me esperó.




13 comentarios:

María Perlada dijo...

La primera palabra que aprendemos, tan importante porque es la que nos dio la vida, y es que el amor de una madre es único, verdadero y desinteresado.

Besos.

Fabián Madrid dijo...

Seguro que con este texto entiende las cosas que quedaron por decir.
Un beso.

San dijo...

Yo también estoy segura Rosa, de que ella sabe de esas cosas. !Tan bello tu texto!
Besos compartiendo ausencias.

Tracy dijo...

Te entiendo porque en parte me pasó como a ti. ¡Qué pena!

Ester dijo...

Nunca callemos los afectos, a todos se nos han quedado palabras no dichas pero aun tenemos a quien decirle te quiero, siempre hay alguien merecedor. Un abrazo

MOLÍ DEL CANYER dijo...

La palabra más bella:mama que hata de sentirla se tranquiliza el alma. Siempre quedan cosas por decir, siempre pedimos un poquito más. Preciosa aportación, besos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Breves palabras para describir esa lágrima atragantada para siempre en nuestro corazón. La mía también se fue en primavera y de improviso.
Un beso

pikxi dijo...

Siempre queda algo por decir, pero normalmente suelen ser cosas que a pesar de no pronunciarlas la otra persona ya sabe.
Un saludo.

Campirela_ dijo...

Amiga por mucho que se quiera decir siempre queda algo en el tintero eso que muchas veces hemos querido contarles y no encontrábamos el momento , pero no pasa nada desde donde estén ellas nos cuidan y vigilan nuestro sueño , son los ángeles protectores.
Un fuerte abrazo.

Esther Planelles Arráez dijo...

Ayer vi a una niña somnolienta abrazada a su madre, todo su pequeño ser emanaba esa conocida serenidad que algunas personas hemos tenido la suerte de disfrutar en la infancia. Diría que el vínculo que establecemos con nuestra madre, para bien o para mal, es siempre la primera y más auténtica de todas las relaciones.
Es un relato conmovedor de principio a fin.

Un abrazo.

miralunas dijo...

bellisimo texto, Rosa, bellisimo!!!

abrazos y aplausos!


Dafne Sinedie dijo...

Unos versos preciosos, Rosa. Por lo general, la primera palabra que aprendemos suele ser mamá o papá, y supongo que las últimas que pensemos también estarán dirigidas hacia ellos, en parte.
Un besazo

Julia Linares Pérez dijo...

Hermoso escrito, Rosa. Un abrazo