jueves, 19 de abril de 2012

"Una de espías" para el relato del jueves



Yo me llamo Gertrudis, Gertrudis - Margarita para ser exactos y soy la dueña de una tienda de sombreros “La danse des sept voiles” que está en 37 Avenue Samson, muy cerca del cementerio de Montmartre.
(Raro emplazamiento para una sombrerería, si, porque a los de dentro, poco les hace falta que le quiten o no el sol con un tocado)
Crecí en casa del abuelo materno, mi madre, gabacha pelirroja y desgarbada de sonrisa fácil y palabra terca a la que casi no conocí porque huyó con un violinista alemán, me dejó de herencia la orfandad y las estanterías llenas de cachivaches. (A mi padre le dejó dos cuernos y el don de la invisibilidad, porque nunca lo vi)
Apenas tenía dos años. Yo la esperé, la esperé, la esperé…. hasta nunca.
A propósito, mi nombre se lo debo a mi abuelo en memoria de una amante que tuvo y que le dejó tocado, hundido y arruinado. Sólo pudo salvar su uniforme del ejército ruso.
Como ven, en mi familia se amontonan las tragedias. Aunque la peor de todas la he descubierto hace poco.
Solicité una licencia para abrir un museo de sombreros en un local adosado a mi tienda. Pues bien, con tanto papeleo, tanto trajín de desvanes, tanto testamento y tantas cajas que estuvieron lacradas en vida del patriarca…ahora puedo airear la historia de los últimos cien años a cabeza descubierta. (Nunca mejor dicho)
A tal fin, llevo meses organizando, leyendo legajos y facturas, periódicos amontonados y polvorientos con noticias curiosas…por ejemplo en la primera página de Le Monde de 1958 se habla de un robo en el Museo de Criminales de Francia. Se trataba de la cabeza embalsamada de la Mata Hari. Nunca se supo quien la robó.
¡Dios! ¿A quien me recuerda esa mujer? ¿Dónde vi esa enigmática mirada, el cráneo de medidas perfectas, la mágica seducción de esos rasgos orientales?
¡La cabeza de modelaje dónde se prueba cada sombrero en mi atelier!
Siempre me pregunté de qué material estaría hecho el molde.
Ahora lo sé.
Mi vida es un traje de retales, jaretas de historias que deshago a medida que conozco a la espía más famosa del mundo.


17 comentarios:

Neogeminis dijo...

Vaya!...por medio de tu texto -que logra captar de inmediato la atención del lector- me anoticio de este detalle que no conocía de la historia de esta femme fatal!...así que el cortaron la cabeza y la expusieron!...qué desgraciado final para la más emblemática de las espías!

Un abrazo.

Juji dijo...

Rosa, ¡qué preciosidad de historia! y ¡qué familia, pobrecilla!
He disfrutado muchísimo. Gracias.
Un abrazo.

Natàlia Tàrraco dijo...

Rosa, sublime tu relato, nos llevas y traes de la tienda de sombreros (ojo, jejeje, en catalán botiga o "casa de barrets" es o era, prostíbulo)a una vida llena de ausencias que luego ella misma va investigando. !Sorpresas nos da la vida! La cabeza de la famosa espía duerme bajo el molde prueba sombreros, tal vez la prueba de un viejo enamoramiento paterno.
He disfrutado mucho tu relato, creatividad a raudales, besitos muchos.

maria jose moreno dijo...

relato digno de continuar en una novela. esa sombrerera tiene mucho que contar y esos legajos seguro que guaradn mas que el secreto de la cabeza robada. Me ha encantado.
Besitos

censurasigloXXI dijo...

Ya les cortaría yo a otros la cabeza pero no la embalsamaría más que para ponerlas en el museo de los horrores...
Muy buena la historia!

Besito y café.

Primavera dijo...

Vaya donde descansa la pobre cabeza de las ma famosa espia que hemos conocido en el fondo me da pena que sea simplemente un modelo para los sombreros claro que a lo mejor quien lleve esos sombreros se ilumine ja ja
Muy buena historia..
Besitos

Pepe dijo...

La cantidad de historias que ocultan los legajos muchas veces olvidados en sótanos y en archivos que nadie mira. La casualidad vino a poner delante de sus ojos el material de que estaba hecho ese molde tan perfecto para sus sombreros. Uff, magnífica historia.
Un abrazo.

Cristina Piñar dijo...

¡Menuda vida la de la pobre Gertrudis, llena de desgracias! Me ha gustado la manera en la que has contado la historia y el final, totalmente inesperado. Un beso.

Carmen Andújar dijo...

Bueno, no me dirás que no tenías suerte, tus sombreros probados por Matahari, sublime. justo una tienda de sombreros, donde un buen espia que se precie seguro que visita de vez en cuando.
Un abrazo

gustavo dijo...

leí este libro hce dos días como quien dice, rosa:
"El tiempo entre costuras de María Dueñas Vinuesa:
Una novela de amor y espionaje en el exotismo colonial de África.

La joven modista Sira Quiroga abandona Madrid en los meses convulsos previos al alzamiento arrastrada por el amor des­bocado hacia un hombre a quien apenas conoce. Juntos se instalan en Tánger, una ciudad mundana, exótica y vibrante en la que todo lo impensable puede hacerse realidad. Incluso la traición y el abandono de la persona en quien ha depositado toda su confianza. El tiempo entre costuras es una aventu­ra apasionante en la que los talleres de alta costura, el glamur de los grandes hoteles, las conspiraciones políticas y las oscuras misiones de los servicios secre­tos se funden con la lealtad hacia aque­llos a quienes queremos y con el poder irrefrenable del amor.

Una novela femenina que tiene todos los ingredientes del género: el creci­miento personal de una mujer, una historia de amor que recuerda a Casablanca… Nos acerca a la época colonial espa­ñola. Varios críticos literarios han destacado el hecho de que mientras en Francia o en Gran Bretaña existía una gran tradición de literatura colo­nial (Malraux, Foster, Kipling...), en España apenas se ha sacado prove­cho de la aventura africana. Un homenaje a los hombres y mujeres que vivieron allí. Además la autora nos aproxima a un personaje real desconocido para el gran público: Juan Luis Beigbeder, el primer ministro de Exteriores del gobierno de Franco. ""

José Vte. dijo...

Magnífico relato. Una vida dificil la de esta sombrerera llamada Gertrudis y un final sorprendente y algo tenebroso. La cabeza de Mata-Hari como probadora de sombreros. Genial.

Un abrazo

San dijo...

Un relato del que no se puede uno despegar hasta terminar de leerlo. Me ha encantado esa vida de desdichas contada sin dratismos, y ese descubrimiento final, esa cabeza de la espia más bella, genial.
Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Impresionante. Noto un cambio de registro en la temática, más que en el contenido, que sigue mostrando una agilidad mental extraordinaria (¿o exuberante?).
Un dato, me pidieron que diera unos premios a 5 blogs y uno es tuyo (mira mi entrada de blog liebster blog). Este relato tuyo está en la línea de lo que valoré al darte el premio.
Besos, Rosa.

Matices dijo...

Una historia digna del mundo bohemio de Montmartre, de sus callejuelas, de sus sueños enredados en pinturas de Lautrec... Una solitaria vida con un pasado por conocer y dejarse sorprender.

Como me ha gustado... y sabes? al terminar de leerlo he ido a ver la obra de Lautrec y sus sombreros, dignos de la sombrerera Gertrudis..

Besos!!

Sindel dijo...

No era algo tan simple como ser sombrerera, además descubría historias increíbles y atrapantes.
Excelente relato de principio a fin.
Un abrazo.

Teresa Oteo Iglesias dijo...

Hemos coincidido con Matahari, mira dónde estaba su cabeza!!! Muy interesante el relato y muy bien contado.
Besos

Ceci dijo...

Excelente relato Rosa! es ingenioso, ágil y audaz tambien. Es como un coctel donde hubieras mezclado imagenes exquisitas con palabras. Una sombrerera no se vería mejor en otro lugar que en las callejuelas de Montmartre, ni tener mejor legado que una familia trágica. Y el desenlace, brillante, un abuelo que escondió un gran amor y una cabeza, nada menos que la de la espis mas famosa. Fantastico enfoque de este jueves de espionaje!! besito