viernes, 25 de mayo de 2012

relato de jueves: "Replicantes"



-Replicante casera-


Todo comenzó por esa obsesiva sinrazón que nos atenaza a algunas mujeres, el miedo a envejecer, a no aceptar los surcos del conocimiento que nos atraviesan la piel y nos arrugan la razón. El ritual de cada mañana para fragmentar los años en parcelas desiguales de felicidad a quienes echarle la culpa de que a mayor sufrimiento, menos tersura en el envoltorio que nos guarda.
Yo no tenía dinero para costear los caros tratamientos que me devolvieran la frescura de mis veinte años, ni cremas ni masajes ni cirugía. Solo estuvo a mi alcance acudir a un visionario del barrio, que, a cambio de unos versos (dije versos) y dos tortillas de patatas, me dio unos remedios caseros para mi mal.
Y heme aquí en mi primer día de tratamiento. Según las anotaciones, debo mantener la cabeza dentro del microondas durante diez minutos a temperatura máxima, alternado con otros diez de estancia en el congelador y si mi cuerpo aguanta, tres tandas de diez a lo largo de la mañana.
Voy notando como la nuca adquiere una textura fría como de metal y conforme se transforma en algo ajeno, a la par de mis pensamientos, otros pensamientos generan rebelión.
Este experimento no tiene nombre. Repaso el manual:
Para asimilar la transformación tengo que meter los dedos en el enchufe, asi, valientemente.
No se si será normal pero se me van adosando los cazos, las espumaderas, la tapa de la olla exprés, las sartenes, como apéndices se integran y me mudan.
Ahora soy otra, no encuentro calificativo. ¿Más guapa? ¿más joven?
La pila del reloj se me ha empotrado en la frente, me adorna, si.
Dos sístoles, dos diástoles rugen dentro de esta carcasa, replicando.

15 comentarios:

Leonor dijo...

Divertido relato y penoso ese miedo al paso del tiempo y al envejecimiento. No te costó muy caro el tratamiento pero mereció la pena ir cargada con tantos trastos?.
Un beso.

Maat dijo...

Querida Rosa.

No voy a solicitarte datos sobre tu asombroso tratamiento. Me quedo con los surcos del conocimiento que empiezan a atravesar mi piel sin pedir permiso. Con las ganas que tengo de perder de vista mis cacerolas, espumaderas y demás...¡Cómo para llevarlas colgadas! Jajajaja

Excelente relato. (Como siempre)

Un abrazo.

Maat

Natàlia Tàrraco dijo...

A toda costa parar el reloj y no aceptarse surcada de surcos y atacada de flacideces.
La autodestrucción podría ser un camino, la locura otro, la desesperación de convertirse en una réplica de feria imantada de cacerolas, otro look, mejor eso que vieja.

Como siempre, genial, irónico, en el fondo muy duro. Besitos.

José Vte. dijo...

Mira en estos casos me alegro de no tener problemas en la idea de envejecer, porque hay que ver lo que son capaces algunos por poseer ese elixir de la eterna juventud.
Un iman con patas. Si al menos atrajera las monedas de euro..., pero ¿espumaderas....?, jaja

Muy divertido Rosa, me lo he passdo muy bien leyéndolo.

Un abrazo

El Éxodo dijo...

Ay, que mala elección la tuya, debiste acudir a mí, que sólo por los versos (por un verso / yo no sé que te diera por un verso), te hubiese recetado un tratamiento mucho mejor: cervecita, que es antioxidante y, además, te pinta cada sonrisa...

Versos, digo besos.

Teresa Oteo dijo...

Qué divertido! Yo prefiero pactar con el diablo a llevar colgadas las espumaderas y las cacerolas... aunque me conservara sin arrugas y estupendísima...qué horror!

Un beso.

G a b y* dijo...

Muy gracioso tu relato, una manera totalmente atípica de vencer los años que se nos trepan encima, a cambio de que se nos trepe una batería de cocina completa!
Jeje! Arriesgada y crédula la protagonista, o extremadamente desesperada por el tiempo que empieza a dejar huellas. Genial!
Besitos y un gusto leerte!
Gaby*

gustavo dijo...

LO POCO QUE ESTE GUSTAVO TE CONOCE DICE DE TI QUE ERES LA HOSTIA...ES DECIR, GRACIOSA...
PERO...SIEMPRE HAY PEROS EN MIS PERORATAS...QUÉ LE VAMOS A HACER¡¡...PERO, TE DECÍA, DEBERÍA DE IRME AL FONDO DE MIS RECUERDOS PARA RECORDAR A UNA ROSA DE LOS DESASTRES TAN TAN TAN...
LA MAMÁ QUE TE PARIÓ, ROSA, RESULTA QUE AHORA TAMBIÉN ERES CAPAZ DE HACER QUE MI BOCA DE DISTIENDA LIBRE EN UNA SONRISA QUE FÁCILMENTE SE CONVIERTE EN RISA?? JODERSE, UNO DE ESTOS DÍAS TE PIDO MATRIMONIO POR SER PERSONA HUMANA Y MUJER COMPLETA...
UN MEDIO BESO.

Neogeminis dijo...

jajaja es que la desesperación ante el paso del tiempo nos trastorna!...somos capaces de hacer cualquier cosa por mantenernos jóvenes, pese a que las instrucciones vayan en contra de la razón y la lógica!jejeje

Muy divertido el relato.

un abrazo

Sindel dijo...

Jajajaja Rosa me hiciste morir de risa, es impecable este relato, divertido e irónico.
No se puede luchar contra el paso del tiempo, pero como cuesta aceptarlo!!!
Un abrazo.

San dijo...

Ole que ole y olé!! a eso se le llama una replicante en toda regla jajaja, yo la veo con la pila en la frente y si que la adorna sí. Lo que tiene una que sufrir para parecer que se regresa a los veinte, pero digo yo Rosa y los taitantos que tenemos ¿no tienen ná bonito? que sí, que mucho....
Un abrazo, lo he disfrutado realmente.
Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Yo creo que lo que vale es la última frase, entiendo que el corazón replica el disfraz del cuerpo.
Besos Rosa.

Carmen Andújar dijo...

No quiero pensar como te vería, madre mia con todo eso enganchado.Otra seguro que eres, razoahora ¿más guapa? no se yo...
Un ab

Pepe dijo...

Realmente tu ironía y sentido del humor no tienen límites, pero te diré algo incrédula criatura. Tu protagonista está pasando por la fase de imantación corporal, del todo punto necesaria para alcanzar el cénit de la juventud y la belleza. Yo creo que debe de seguir insistiendo en el ciclo de diez entre el microondas y el congelador.
Un abrazo.

Encarni dijo...

Jajaja, ayy como me he reído con este tratamiento del ¿pariente de Rappel, no? Porque hija la receta es 'atrayente' y tantoooooooo.
Lo he disfrutado mucho.

Un abrazo.