miércoles, 27 de junio de 2012

Relato de Jueves: "En los zapatos del otro"



Casi me descubren antes de que esconda en el armario la ropa de trabajo, me dé una ducha y me ponga el pijama como si justo a esa hora me hubiese despertado yo también.
Mis hijos no deben enterarse que desde las cinco de la mañana estoy dando vueltas por las calles buscando las zonas más “ricas” en desperdicios de aquellos que les sobra y tiran la comida.
Los contenedores cerca de los supermercados son mi despensa habitual para que el desayuno sea lo mas normal posible dentro de nuestra anormal situación de desamparo.
Hoy ha habido suerte, los yogures no están caducados, tres naranjas, leche y pan, que, aunque algo duro, se aprovecha haciendo sopas con azúcar, canela y una corteza de limón. Yo me invento recetas asegurando que eran de mi abuela y todos felices aplauden mi improvisado menú.
Cuando los niños se van a la escuela, dejo de fingir y trazo el mapa de recorrido hasta el almuerzo.
No importa las horas de estiércol oculta bajo unas gafas negras rebuscando entre las miserias…
No, no mire para otro lado ni me diga eso de: “me pongo en tus zapatos…” Porque gracias a usted voy descalza, señor presidente.


18 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

Contundente realidad del día a día, ahora mismo.
Reciclar suena ecológico y bonito, pero escarbar contenedores es otro cantar, el del comer día a día.
Existen organizaciones dedicadas, cada noche, a tomar los restos de los supermercados, cosas comestibles, esas que tiramos, que no tomamos, que tiene una "tara", hasta crear pirámides de alimentos hora por hora. Se aprovechan y valen, incluso zapatos nuevos para calzar pies desnudos.
La mala conciencia nos ataca de noche y de día, mientras tiramos a mansalva toneladas de cosas, de alimentos, de medicamentos, tantos que cubrirían todas las hambres y todas las necesidades.
¿Crisis?, cierto, pero existen situaciones absolutamente críticas.
Me calzo tu reflexión a medida, y te aplaudo, besito.

San dijo...

Hasta hace unos meses, nunca vi rebuscar entre los contenedores,ya no se espera a la noche, que todo lo tapa, no, a plena luz del dia,la necesidad puede más, que cualquier otra cosa. Mal esta todo pero siento que peor se verá, ojala no sintiera tanta desesperanza pero....
Un hoy muy real Rosa.
Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

La realidad es así de dura, hay que buscarse la vida el día a día, sin que nadie te ayude, y lo cierto es que estos políticos no se ponen en su lugar, seguro que no.
Un abrazo

Neogéminis dijo...

Contundente manera de retratar la crueldad de la crisis...y sí, de nada sirve que los de arriba digan que piensan en las necesidades de los de abajo!...quién no lo sufre, no lo comprende!


Un abrazo

Pepe dijo...

Sangrante, crudo y real. Es una imagen repetida, cada día un ejército de desheredados olvidan su orgullo de personas buscando en los contenedores la comida que los haga sobrevivir una comida más, un día mas. La crisis, los mercados, palabras que ponen de manifiesto el maldito poder de unos pocos sobre la que debería ser soberana voluntad de una aplastante mayoría.
Un abrazo.

Marta C. dijo...

Cuando se nos pone así de frente a una realidad que ignoramos, aunque sabemos que existe, yo al menos, me siento impotente.¿Qué se le puede decir a esa madre/padre? Que son los mercados, la prima de riesgo? Eso no le dará de comer a sus hijos. Ciertamente es IMPOTENCIA. Estupenda idea, Rosa y muy bien planteada. Besos.

maria jose moreno dijo...

Se puede decir más alto pero no más claro, Rosa.
Yo lo veo habitualmente y lo veremos por desgracia cada día mas. La clase política de España en general, no solo la actual, apesta.
Besos

Alfredo Cot dijo...

Imaginación... la de la madre desesperada pero resolutiva y la tuya, poeta de realidades.

Siempre ha habido que escarbar entre la basura, cada día nos toca a más.

Besos

Teresa Oteo dijo...

Más real y más duro imposible, y cada día más cotidiano, desgraciadamente... y, a ellos ¿quién los rescata?
Un besito, amiga.

Matices dijo...

Que cierto es, Rosa, nadie sabe como aprieta el zapato más que el que lo sufre... la pena es que esto no para...y se van quedando muchos hasta sin zapatos.

Un acertado planteamiento apegado a la realidad, felicidades

Besos

Sindel dijo...

Durísimo, real, actual, impecable...
Qué más decir? Qué por favor los que no quieren ver lo que está pasando abran los ojos de una vez!!!
Un gusto leerte!!!
Beso enorme.

Gastón Avale dijo...

es verdad, nadie sabe de esos mundos y los condenamos a una existencia deplorable... a veces es dificil rescatarlos de allí, la calle, su casa... un beso!

Juan Carlos dijo...

Lamnetablemente real. La miseria y la vergüenza en tu relato. Ojalá nunca se llegue a descubrir esa vergüenza, que quien pasa por ello pueda recuperarse sin ser descubierta.
Besos Rosa.

Ceci dijo...

Excelente relato Rosa, poeta de realidades como dice Alfredo, cruel y doloroso paisaje de nuestro presente, tanto que nos habituamos a ello, horror dormirse!!
Te dejo un fuerte abrazo

Luis Rodriguez dijo...

Solo me gustaría que lo leyera alguno de los responsable de estas situaciones, seguramente dirán están exagerando. Ellos andan en zapatos my caros y cómodos, no piensan en dejarlos, ellos solo dicen esas frases para calmar a las masas.
Una realidad muy cruda la planteada en tu relato, pero estoy seguro que estas historias pasan. Saludos desde Uruguay

Manuel dijo...

Describes una situación cada vez mas frecuente, la asistencia a comedores colectivos y centros de ayuda y acogida cada vez es mayor. Pocos políticos y/o gobernantes he visto ponerse realmente en los zapatos del ciudadano, pero no nos equivoquemos, no podemos responsabilizar al ultimo que ha llegado, aquí hay responsabilidades desde el primero al ultimo pasando por los que estaban al lado.
Un beso

Leonor dijo...

Rosa, en mi blog te dejo un premio. Sigue las normas si quieres, sino acéptalo simplemente, porque yo te lo he dado con todo mi corazón.
Un beso.

Dafne dijo...

Rosa esta genial...con tu permiso pongo el enlace en mi face..porque me parece otra manera de decir lo que muchos clamamos.
Besos