domingo, 25 de noviembre de 2012

A contracorriente




Su hija está a punto de volver de la escuela,  pronto llegará él. De una patada  abrirá la puerta, le silba como a  una perra, y ella va.
Ya debería estar acostumbrada, pero aún tiembla. Agacha la cabeza como si sobre su cuello llevara un yugo y calla.
Su olor a aguardiente se mezcla con el de su miedo, no puede evitarlo.
Dueño del grito y del desprecio, su voz es  el látigo que  señala los días.
A fuerza de tanto tragar silencio, su garganta es un túnel hacia la pena que desemboca  en el vientre. 
Laberinto que ocupó el amor  durante  nueve lunas y que después, seco,  fue  tumba.
Astillada como leño de encina tiene la espalda, ya no sirve para nada.
Va cambiando de color conforme los golpes se borran y su sonrisa ondea engañando a todos los vientos.
Cuando amanece un nuevo día, se pregunta si siempre fue así, y no se acuerda, lo malo es que no se acuerda si alguna vez fué feliz, como si una eternidad le borrara el calendario.
Desde las ventanas ve pasar la vida de los otros y los otros nunca traspasan los muros de su fortaleza.
Como una reina, ya se cuida de que sepan que la tiene como a una reina.
La reina se arrodilla para mantener reluciente su tablero de ajedrez y poco importa si la pisotean los caballos. No sabe jugar.
Dos besos de su niña, aire del que respira para sentirse viva, mientras sus lapicitos de colores le dibujan un cielo que ella  ya no reconoce,  ni el verde de los olivos, ni  el valle donde el Guadalimar  se entrega a la tierra, ni las fiestas del toro, ni  las casas de piedra…
Papá llega, -dice la niña tapándose los oídos- Comienza el juego del escondite y  por no alertar su inocencia, la oculta contando del uno al infinito para que nunca se encuentre cara a cara con la realidad.
…Ya no es tiempo de nanas. Vuelan bajo los buitres a despedazar los sueños, pero ella ya se ha diluido en el agua,  brota como  lágrima dulce en la piedra, a contracorriente.
Libre.                                                                                      

8 comentarios:

San dijo...

Tremendo homenaje Rosa, a tanta mujer maltratada.
Por la eliminación total de la violencia, sea del tipo que sea.
Un abrazo.

Tracy dijo...

Se me ha puesto la piel de gallina-
¡Qué impotencia!

mariajesusparadela dijo...

Tristemente real. Hermosísimo.

Ana Villalobos Carballo dijo...

Tremendamente triste y real, Rosa, pero escrito con una sensibilidad apabullante e imágenes muy conseguidas.

Un beso

Ana

Neogéminis dijo...

Que se anime!...que se libere!...por ella y por su hija!
=(

ana dijo...

Leerte ha sido como volver al pasado en mi vida, esa que has descrito, soy yo.

BESICOS.

aris dijo...

Querida Rosa .. dando siempre en el medio de la diana con tus palabras convertidas en flechas ..
Además de los que hacen cambiar de color la piel.. están los que no se ven .. porque solo son palabras pero que igual matan .. el interior del receptor .. se hace añicos ..
Cobardes!!

Mi fuerte abrazo.

censurasigloXXI dijo...

La de cerdos que gustan de maltratar al más débil... ¿Seguimos estando en contra de la pena de muerte? Pues no lo entiendo cuando hay semejantes evidencias ¿Reinserción social lo llaman? Menuda broma para la víctima.

Un beso y un café.