miércoles, 7 de noviembre de 2012

Relato de jueves: "volvemos en seis minutos"







Apenas daban las ocho   aquella sala se llenaba de gente.  Entraban, le daban las buenas noches   y se sentaban justo enfrente de ella, asomados a una ventana.  Forasteros  que le daban conversación como si la conocieran de toda la vida.
 Miraba de reojo el jaleo que se colaba en su casa  y no se acostaba hasta que el último  le decía: “hasta mañana si Dios quiere” 
Educados si que son, le decía a su hija, pero creo yo que no deberías darles tanta confianza, bueno está que vengan algún día, pero esta cantinela todas las noches en invierno y en verano…  Además, Josefina, tú eres mocita y no sólo hay que ser decente, si no parecerlo.
Cuando vivía tu padre, aquí había más respeto.  

(Josefa  tenía 90 años cuando llegó la televisión a su casa allá por el año 1966. Murió sin  digerir  el invento)

25 comentarios:

Tracy dijo...

Es que a esa edad y en aquellos tiempos el invento era difícil de digerir.

Neogéminis dijo...

jejeje me ha gustado esa frase de cierre "murió sin digerir el invento"!...muy gráfico!
Un abrazo

Natàlia Tàrraco dijo...

Hay inventos que pillan fuera de pantalla, lógico y mágica la reacción de la abuela, por ahí va la programación de José Vte.
Besito.

José Vte. dijo...

Muy bueno Rosa, en parte hemos coincidido en lo curioso que fue el invento para muchas personas de aquella generación, nuestras abuelas. Era un mundo que dificilmente entendían.

Un abrazo

Mar dijo...

Digerir, según que cosas nos pone la tele, es tarea difícil. Mucho. Y no solo porque uno tenga una determinada edad.

Bss.

Juji dijo...

¡Ay, Rosa, que bueno! He oído de historia reales al respecto: amigos, conocidos y desconocidos, morando a ciertas horas por las casas que tenían tv. Muy bueno.
Un abrazote.

Leonor dijo...

Aún recuerdo a mi abuelo mirando atónito la pantalla, muchas veces se levantaba para ver algo que había desaparecido por el lateral.

Yo sigo sin digerir algunos programas, es más me producen una malísima digestión.
Un beso.

Cristina Piñar dijo...

¡Pobre Josefa! Se nota que no terminaba de convencerle aquel invento ¿eh? Tierno y divertido. Un beso.

Fabián Madrid dijo...

Al principio me ha parecido que el protagonista podía ser la televisión, no la nieta. Buen relato. Un beso

San dijo...

Que bueno Rosa, eso de que se llenara la casa de extraños era mucho para sus 90 años y desde luego que digerirlo le resultaba imposible.
Un abrazo.

Pepe dijo...

Eran educados, pero constituían un atentado para las buenas costumbres, que su nieta era mocita y había que preservar su buena fama.
Tierna historia en torno al comienzo de la televisión en los hogares españoles.
Un fuerte abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Supongo que debió de ser algo único eso de la tele, figuras que se movían dentro de una caja, algo nunca visto, y además se metían en tu casa sin permiso, lo dicho, increible.
Un abrazo

Tyrma dijo...

Cualquiera entiende a los 90, los entresijos de la cajita tonta.
Josefa no fue la única, todos tuvieron ideas extrañas, y lógicas al mismo tiempo.
Un beso.

juliano el apostata dijo...

mas de una vez me he cuestionado cómo demonios mi papá, los papás y mamás que ahora tienen sus 80 años, han digerido los cambios por los que han pasado a lo largo de su vida. por que ellos sí que han venido de la nada "al todo"...no entiendo su periplo anímico...
medio beso.

Juan Carlos dijo...

Buenísimo.
Me ha encantado y enternecido esa abuela.
Besos.

Toni dijo...

Que bueno. No todo el mundo tenía tele, pero todos querían verla.
Pobres abuelas, en cualquier tiempo, les toca "digerir" estrañas novedades.
Saludos!

Encarni dijo...

Supongo que la visión de las abuelas en aquella epoca sería parecida a si las pones delante de un ordenador, jeje.

Un abrazo.

aris dijo...

Recuerdo perfectamente eso que sucedía .. yo era una niña y nos juntábamos varios alrededor de la tele con caras de incredulidad jajaja Solo que en ésa época estábamos más unidos .. hoy apenas se conocen los vecinos y entonces era todos a una ..

Un cálido abrazo

casss dijo...

Y nosotros tal vez nos moriremos sin digerir los 6 minutos de espera...
:?

besos

Lupe dijo...

Hola, Rosa.

Si a todas aquellas "Josefas" les dieran la oportunidad de asomarse unos minutos al mundo actual...se volvían majaras.

Atiende, querida Rosa. No eres vieja como me has dicho en el comentario que has dejado en mi blog. Concretemos. Tú, como yo, (mucho más yo) lo que pasa es que hemos nacido más pronto. Nada más.
Pues no nos queda ná para ser viejas...

Una vez más, he disfrutado leyéndote.

Un fuerte abrazo.

Lupe

Sindel dijo...

A la gente mayor le costaba mucho adaptarse y entender la nueva tecnología, ahora están un poco más despiertos con tantos nuevos adelantos.
Excelente relato desde la visión de una abuela.
Un abrazo.

Ana Villalobos Carballo dijo...

Es buenísimo, Rosa. Nunca defraudas, a ver si se me contagia algo, jajajaj.

Muchos besos

Ana

ana dijo...

Creo que la pobre Josefa tampoco digerió otros inventos, decencias aparte, es que tanta gente en casa...jajajaja. Mi padre para hacer broma cuando alguién de dentro de la tele gritaba, decía... y tú que haces dando voces en mi casa?

BESICOS.

Matices dijo...

Así fueron los comienzos, la tecnología les venía grande... y ahora sin embargo ahí están nuestros mayores haciendo cursos de internet, como cambian las cosas, amiga

Besos

censurasigloXXI dijo...

No me extraña, todavía ando yo digiriendo las maravillas de la red...

Un beso, Rosa. Hace un cafelito y una charla?