jueves, 9 de julio de 2015

Sucedió en un tren... Estación, Relato de Jueves


Alfredo pone "en rojo" el comienzo de éste viaje, el resto, "en negro" será el destino a donde cada juevero quiera llegar.



Su voz era como un susurro, hablaba y hablaba sin escatimar en detalles. A esas horas de la noche, los pormenores sobre la historia de nuestra familia me adormecían sin poder evitarlo. El abuelo repetía una y otra vez la aventura de aquel viaje en el que una vez en el tren se dieron cuenta que habían olvidado al niño en la estación.
Fue un barullo, un trajín de maletas y adioses y Manolito, ajeno al drama, siguió jugando a las canicas cerca de la cantina.
Llegados a este punto del relato, yo ya dormitaba recostado en la mecedora y el abuelo aprovechaba para fumar el cigarrito que le teníamos prohibido.
En mi duerme vela, oí que el tren del abuelo ya iba por el transbordo que hacía en la estación el nocturno de Irún y que a Manolito, (mi tío abuelo) lo había recogido una familia de Teruel.
Cinco campanadas de reloj y el susurro se hacía cada vez más tenue. No tardará en cerrar los ojos y aun así seguirá ensartando palabras.
Nunca hemos llegado al final de la historia, ni el abuelo ni yo.
Él tiene el equipaje de la vida preparado, los nietos nos repartimos su soledad mientras pasan las estaciones.

Desde ésta  ventana de hospital, se oye el silbido de su último tren.

22 comentarios:

H... (Perla Gris) dijo...

Ainssss Rosa, me has emocionado, desde luego hoy estoy sensible de verdad, cada relato me toca un modo inimaginable... Y es que los abuelos son todo, son amigos y compañeros de aventuras, son mimos, son cariños, son muy grandes... y uno no está preparado para una despedida, para ese último tren...
Mil besinos...

Tracy dijo...

Qué penita me dejó tu relato.

* dijo...

El viaje más largo... el viaje a la eternidad...
Un beso.

Juan Carlos Celorio dijo...

Caramba, Rosa, que toque tan real le has dado, con la historia inconclusa y el abuelo cercano al fin. Llega muy hondo.
Besos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Me ha gustado la atmósfera de dulce duermevela que vas creando... casi pude sentir laa pesadez en mis párpados jejeje
Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Esas historias que tanto les gusta contar a nuestros mayores; pero al ser tan largas el sueño les vence sin llegar a acabar la historia.
Como dice la compañera, has creado una gran atmósfera detrás de la historia.
Un abrazo

Amando SPH dijo...

Que pena....y que triste es asumir el final de la vida...pero cuando se ha sido abuelo durante años se da por hecho que fue una vida vivida...otras...recibieron su tren cuando aun no era su turno ..
Me has hecho pensar y llorar...
un beso

ReltiH dijo...

MUY NOSTÁLGICO TU TEMA.
ABRAZOS

Cristina A dijo...

Hermoso y muy emotivo relato ....me imagino cuánto se siente la lejanía de nuestros abuelos (no tuve la dicha de tener abuelos...por parte de madre y padre murieron al nacer uno de sus hijos, mis padres)
Fuerte abrazo

Mirella Denegri dijo...

No se en que estación voy, pero se hace un tiempo que no son muchas,por eso voy aprovechando mi tiempo para pasar el mayor tiempo con mis nietos y contarles muchas historias sobre todo que sepan lo que sentí el día que me dijeron que venían en camino.. Esta historia si que me hizo soltar lágrimas.
Bss

pikxi dijo...

Esas largas horas de hospital, con el calor que adormece, a la espera de un final inevitable.
Un saludo.

Leonor dijo...

Qué hermosa forma de contar historias tienes. Qué tristeza ese final de la vida.

Un beso.

Alma Baires dijo...

Qué difícil se hace "esperar" ese último tren. De sólo recordarlo los ojos se me llenan de lágrimas. Sólo me consuela el haber tenido la fortuna de compartir tantos viajes con ellos.

Emotivo relato, y muy bueno, felicitaciones.
Un beso.

Carmen Magia dijo...

Muy bueno tu relato. Las historias que siempre van contando los abuelos y que ya sabemos de memoria, aunque escuchemos con cariño.

Un triste final que es ley de vida, siempre pasa el último tren...

Muchos besos

ibso dijo...

Una historia muy bonita y muy bien contada.
Un abrazo.

Charo dijo...

Bonita y triste historia. Me recordó una que siempre cuenta mi madre de un viaje en tren con mi hermano y yo pequeñitos,desde Bilbao hasta Salamanca,en un trasbordo, estaba tan apurada la mujer que metió las maletas en el tren y no le dio tiempo a subirse y ella se quedó en la estación con dos pequeñajos y sin maletas...menos mal que hay gente buena que enseguida la ayudó.
Un beso

Alfredo dijo...

Emocionante y curioso. Una historia inacabada e imaginable. Que el último tren, nos pille durmiendo.
Besos y gracias por participar.

José Vte. dijo...

Una historia que, aun sin final, consigue emocionar con ese tren que conduce la vida, incluso cuando al final ni recordamos haberlo cogido. El último silbido trae paz.
Precioso Rosa.

Un abrazo

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Casi se me saltan las lagrimas, me has llegado al corazon, es tan triste la espera del ultimo viaje, que aunque necesaria no dejara de entristecernos. Enternecedor.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Casi se me saltan las lagrimas, me has llegado al corazon, es tan triste la espera del ultimo viaje, que aunque necesaria no dejara de entristecernos. Enternecedor.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Casi se me saltan las lagrimas, me has llegado al corazon, es tan triste la espera del ultimo viaje, que aunque necesaria no dejara de entristecernos. Enternecedor.

Max Estrella dijo...

Qué dulzura de texto...y es que los abuelos están ahí para escucharlos...en todo momento, aunque muchas veces no nos demos cuenta de ello hasta que es demasiado tarde.
Besos