jueves, 22 de septiembre de 2016

La tempestad...para un jueves de relato.




Aun le sudaban las manos, tenía los nudillos blancos de aferrarse al silencio oscuro debajo de la cama.
Vino el perro a lamerle la cara, a calentarle el alma, a devolverle a la realidad de esa paz transitoria.
La tempestad había cesado por hoy.
En la casa quedaban  los restos del naufragio,
A contracorriente, fue recogiendo la luz del último relámpago para  alumbrar la esperanza de mañana.
Pero mañana, no se le habrán curado aún los golpes, cuando su torpeza  hará estallar la tormenta de nuevo.
¡Corre, escóndete! -Le volverá a rogar su madre- mientras llueve desesperadamente sobre su miedo.

11 comentarios:

pikxi dijo...

Veo que también hemos conocido en el tipo de tempestad y en lo de los niños. No deberían existir ese tipo de tormentas.
Un saludo

Juan L. Trujillo dijo...

Comprobado el afán femenino, que lógicamente comparto, de poner el énfasis en esta clase de tormentas.
Todo momento, todo instante, todo escrito, toda voz, es insuficiente para lanzar este grito en defensa de la mujer.
!Eres mía! , suelen decir los malnacidos (es la tercera vez que lo uso en los comentarios de este jueves), sin darse cuenta que son también de sus padres de sus hijos, pero sobre todo son de ellas más que de nadie. El malnacido, (cuarta), que así grita por no tener suyo, no tiene ni la dignidad ni la hombría. Es un fracaso de la naturaleza.
Mejor no sigo, que me caliento y puedo hasta escribir groserías.
Un beso.

Tracy dijo...

Habéis coincidido much@s en describir este tipo de tormenta y cada relato que he leído se me ha encogido el estómago, de verdad la rabia no me deja casi ni respirar.
A cual mejo lo habéis descrito, si eso es en la ficción no quiero imaginarme lo que debe ser en la realidad.

Leonor dijo...

Otra lacra que somos incapaces de borrar de la sociedad. Una situación incluso defendida cuando es algo indefendible. Nadie es dueño de nadie pero aún hay muchos que no lo entienden.

Me uno a las palabras de Juan L. Trujillo y como él me callo todo lo que podría decir.

Un beso.

Carmen Andújar dijo...

Esas tormentas nunca se debían de dar, y menos que la sufran los niños.
Un abrazo

MOLÍ DEL CANYER dijo...

El dolor de los niños, las victimas en las que nadie piensa cuando se habla de maltrato. Tu escrito refleja el miedo continuo que padecen, muy bien escrito, besos.

MOLÍ DEL CANYER dijo...
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El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Se han planteado esta clase de tempestades en este jueves. Tal vez sea porque algunos temas está presentes.
Bien contado.

Alma Baires dijo...

Tempestades que deberían ser erradicadas, de una vez y para siempre.

Un beso.

Charo dijo...

Es tan terrible esta realidad que hasta ahora tres de nosotros la hemos tocado. En tu caso con esa prosa poética que tan bien dominas.
Un beso

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Espantosa tormenta que no amainará si no se animan a enfrentarla de una vez y para siempre!
Muy dramático.
Un abrazo