domingo, 24 de agosto de 2008

Muñeca de trapo





Dobla el pañuelo, lo desdobla, lo vuelve a doblar marcando líneas con los dedos en la misma dirección una y otra vez.
Sin mirar la tarea, mecánicamente desde su falda al infinito de sus ojos.
Lleva horas tras la ventana, oxidada como los barrotes está su mente, atrapado tras los barrotes, su ayer, su hoy y su mañana.
El rojo de los geranios, el gris de los gorriones, el blanco de las paredes que la encierran, son el raro arco iris que precede a la tormenta.
Ha llorado.
Ha llovido, se ha inundado, ahogado, muerto su cordura.
Está prohibido cantar. Negra nota muda, rictus amargo de carmín su sonrisa.
Luto.
Un alarido prestado sale de la muñeca de trapo.
Se mutila la ternura mirándola...
Toda la tristeza cabe en el pañuelo doblado,
mientras miro a mi madre desdoblada en su mundo llamado Alzheimer.

3 comentarios:

El éxodo dijo...

Terrible enfermedad tanto o más que para quién la padece, para sus allegados y seres queridos.

Mi abrazo, hoy más fuerte que nunca.

Anónimo dijo...

Amiga, no necesito escribir mas que: mi corazón esta lleno de tu amistad y de tus sentimientos que los hago mios. Besos interminables
Ángel..

Maat dijo...

Llegué a tu poema hoy y me llenó de tristes recuerdos y de ternura hacia ti...

Un besote Maat