sábado, 7 de marzo de 2009

A quien le dolerá lo que callo



Yo no sé bien como será eso de morirse,
si la angustia será la que hiele los huesos
y atravesando la hiel me llene la boca de sabor amargo.
Comenzará la danza del letargo de mis caricias,
No sabré dónde terminan mis pasos,
dónde comienzan mis dedos,
desde que perfil grita mi sangre.
Hasta los ojos perdidos en horizontes
tan cercanos a tu piel,
tendrán el color inequívoco de la nada.
Mi lengua,
mi voz,
mi tacto,
mi otro corazón,
el que siente,
parecerán buitres merodeando la hora.
Yo no sé bien la nausea y el estertor cuándo aparecen,
cuándo dejan de ser importantes los sueños
y cuándo son los deseos veneno para la soledad.
Que no quiero ahuyentar la prisa con mis preguntas,
ni trabar el minuto en que se extinga mi capacidad de asombro.
Hasta cuántas veces se muere la esperanza,
cuántas cuentas descuadrarán la matemática viva
de mi sístole y mi diástole antes de desnudarme de todo.
Y que será todo lo que pueda llevarme
cuándo el miedo me ocupe los huecos.
Desde que vértice se pondrá en marcha
el péndulo que me desquite la palabra.
La luz, desde que mirada ensayará la huida,
quien se calzará la noche para que no suenen más mis pasos.
Yo no sé bien cómo será eso de morirse
des-oyendo el ruido de la conciencia,
A quién le importará el testamento pobre de la renuncia,
a quién le dolerá lo que callo.
La sombra borra la ortografía del epitafio,
alerta a los gusanos,
ahonda en las heridas del tiempo
y sangra la carcajada incrédula entre los dientes de la vida.
Si así fuera…
Rubrico al último verso.

4 comentarios:

El éxodo dijo...

¿Cómo será? Parecido al olvido. Pero con cloroformo.

Un beso.

Ana Villalobos Carballo dijo...

Pues seguro que lo que callamos nos dolerá a nosotros mismos, Rosa, y no sé si alguien más. Pero no, pero sea como sea, tu no te calles que a mí que encanta escucharte.
Un principio impactante y con mucha fuerza, y un texto para leer y releer.

Un beso que te llegue al corazón

Ana

EL BLOG DE LALO dijo...

No, no se calla nada... el no hablar algo, mantener en silencio algo...no significa que no lo expresemos. Todo lo hablamos, todo lo expresamos, todo lo comunicamos y suele ocurrir sin ser consciente de ello; con una mirada, con un gesto, con una mueca, con la expresión con que se despiertan las facciones de nuestro rostro, con un leve temblar de las manos, con nuestra forma de vestir, con nuestra manera de guardar silencio... yo soy de los que creen en las voces,sí en esas voces que no se oyen pero que estamos emitiendo constantemente...
Gracias por tu entrada me ha gustado mucho.

marina montecristo dijo...

Mejor compartir que callar, aveces c el silencio duele.
Mejor que el silencio no sea eterno
Besos