martes, 3 de marzo de 2009

Ídolo de fango



Hoy solo quiero dar cuerda al futuro,
No importa el curso de las horas sin ti.
Girar las manecillas en sentido contrario
Al hueco crepuscular de los sueños,
Quiero negar a esta cintura sin yugo,
la luna creciente de tus mareas.
Cegar tu engañosa luz de luciérnaga,
apagarte de mi entraña,
Y a tientas, recorrer otro cuerpo,
Pecando.
Mientras rehuye tu tiempo a mis relojes
Celebraré desnuda la tormenta que te preceda.

2 comentarios:

El éxodo dijo...

Los ídolos siempre tienen sus piel -y su piel- de barro. Lo mismo que sus adoradores, polvo al cabo. Así que sí, mejor "pecar" mientras ese barro aún está húmedo.

Abrazos.

el marido de la portera dijo...

Te devuelvo la visita que me hiciste y el comentario, no sin antes avisarte que no serán los últimos. Volveré a disfrutar de esa sensibilidad que destilas en cada uno de tus posts.

Ha sido un placer descubrirte. Un saludo.