miércoles, 1 de abril de 2009

Cuento sin palabras






Nunca como hoy quise beberme los segundos,
hasta emborracharme de tu ausencia.
Que la media noche pase mientras yo cierro los ojos
Y que en ese instante de eternidad rota,
me devuelvas el zapato de cristal
de este cuento sin palabras.
Tú buscas una Cenicienta descalza de amor...
Yo disfrazo con harapos tu recuerdo.
Te imagino en ese baile al que se asoma atónita mi tristeza,
donde suena la voz rota del agua,
mientras me cubres de olvido y te ahogas en otra caricia.
La misma música nos hace danzar con frenético desequilibrio
hasta abandonarnos en esquinas diferentes,
como dos extraños.
El eje de mi sinrazón se quiebra y las preguntas sin respuesta
abren estériles surcos en los sentimientos.
Nunca como hoy me angustiaron los relojes…
Ahora cuando el mar de tus palabras
busca un nuevo puerto donde abandonarse,
suenan doce campanadas, doce heridas de azulado dolor
que me destierran a un reino de caracolas mudas.
El desamor trepa como musgo invasor a mi torre de arena,
ocupando las grietas de este corazón cuarteado.

1 comentario:

El éxodo dijo...

El silencio suele escribir historias tristes.

Un abrazo.