jueves, 6 de octubre de 2011

Relato de jueves: "Ídolo"




A mi me gustaba su flequillo, sus ojos redondos que encerraban un mundo y la gorra del revés para que pensaran que iba y no que venía.
Me gustaba el silbido dulce con que llamaba a los galgos, su cazadora de aviador, la sonrisa de sus dedos, los remiendos de su cometa, los hoyitos delatores de la mentira, su cuadernito lleno de tachones y el corazón con mis iniciales escondido en la última hoja…
Veinte años después comprobé que mi ídolo tenía los pies de barro.
Fue un día mientras me dirigía con mi hijo a sus clases en el conservatorio, cuando se nos acercó un hombre de aspecto descuidado, con la mirada perdida, tambaleante por efecto de las drogas. Me pidió dinero para tomar un café y le lleve a un bar cercano donde pudo comer lo que sus fuerzas le permitieron.
Aquello se convirtió en costumbre, me pedía cigarrillos y me seguía insistente hasta conseguir unas monedas. Yo sabía que no era el remedio.
Un día del invierno, empapado y acurrucado entre cartones, casi no acertaba a alargar su mano. Me miró de un modo diferente mientras me decía: ¿no me recuerdas? ¿no sabes quien soy?. Yo sentí miedo. Apreté fuerte la mano de mi hijo y aligeramos el paso hasta perdernos en el edificio de la música.
Como otras muchas veces, aquel pobre hombre huía de la policía que, alertada por los vecinos, venían a mudar sus desdichas al hospital o a la cárcel.
Atónita miré sus ojos redondos donde le había explotado el mundo y se habían borrados los hoyitos delatores de la mentira cuando me dijo: “Yo te he querido siempre” Y mientras se lo llevaban, su gorra del revés me engañaba.
Del cuaderno de su vida llena de tachones, hay que arrancar el corazón con mis iniciales escondido en la última hoja.

20 comentarios:

Gastón D. Avale dijo...

hay sin dudas un misterio...excelente relato! podríamos decir que es un ídolo él por mantener el recuerdo...ella en posición de Diosa... :D besos!

El Éxodo dijo...

Todo ser humano -no así los inhumanos- tiene los pies de arcilla endurecida y reseca. Basta con que los alcance la lluvia de un fracaso para que se transformen en barro y todo se tambalee.

Besos.

Verónica Marsá dijo...

Esas hojas ya quedan prendidas en la memoria, es suficiente.
Muchas personas he visto decaer de esa forma o de otra, no importa. El efecto en mí suele ser satisfactorio, nunca ha sido gente que me haya tratado bien.

cada una es como es...

Beso.

Natàlia Tàrraco dijo...

Rosa, en la adolescencia un chico con la gorra del revés y hoyuelos, fascinante, luego la vida derrumba ídolos, la vida dura y los años de por medio con sus circunstancias.
Doloroso ese arrebato al querer pasarle factura al ídolo ¿qué sabe de su vida? Nadie es perfecto, menos aún los inexistentes ídolos.

Se derrumbó la ídola inocente en la memoria del vagabundo que ni cuaderno le queda.

Besitos.

Any dijo...

La vida derriba los ídolos que construímos en la niñez y en la adolescencia. Supongo que es parte de crecer el darse cuenta de que son tan humanos y falibles como nosotros mismos. Uno comprende, pero la pena es inevitable.
Un abrazo

Juan Carlos dijo...

Madre del Cielo, que bueno. Me ha encantado ese reverso que haces al final de las cualidades que adornaban al chico al principio. Si creyera en la perfección te diría que ese final es perfecto, como no, te digo que es un cuento redondo.
Muchos besos.

Carmen Andújar dijo...

esto si que es un ídolo caido. Lo que puede hacernos cambiar esa mierda de substancia. Una pena acabar así.
Muy bonito relato
Un abrazo

Ceci dijo...

¡Ay ese ídolo caído!, no se lo juzgue una vez abajo de su pdestarl, no hay regla de parámetros justos para medirlo.
Excelente Rosa este relato conmovedor.
Te mando un gran beso

Sindel dijo...

Muy buen relato,fluye y emociona.
Hay muchos ídolos con pies de barro, pero un poco es culpa nuestra porque nos empecinamos en mirar sus virtudes sin detenernos a ver sus defectos. De todas formas es algo que todos hacemos en forma natural.
Un abrazo.

Maat dijo...

Hola Rosa.

Cuanto más te leo, más te admiro. Escalofriante la historia que nos traes de ese ídolo con pies de barro. Quizá ese corazón con tus iniciales sea uno de los recuerdos más bellos de su triste vida.

Como siempre, ha sido un placer leerte.

Un abrazo.

Maat

Rossina dijo...

Me encantó. Como bien dijo alguien por ahí, es un gran cuento redondo. Y ese final es impecable.

Pepe dijo...

Hermosa y magníficamente narrada historia de vidas divergentes. Ambas tenían un idolo. La de ella no pasó de una cierta ilusión por los signos externos el silbido,la gorra al revés o la cazadora de aviador. Siguió su vida con otros referentes mucho mas solidos. Formando una familia, educando a un hijo, llenándola de contenido. El también la amó, seguro, Lo demuestra ese corazón en la última página de su cuadernillo. Ella era su "idola", también seguro.
Seguramente admiraría sus cualidades, pero no supo,, no pudo o no quiso hacerlas suyas y se fué deteriorando lentamente.
Un abrazo.

jose francsico dijo...

Nuevamente Rosa, vuelves a dar en la diana. Has construido una historia con un personaje que ha devenido de ser alguien que en su momento levantaba el interes de la protagonista de tu cuento, a pesar de los hoyuelos delatores de la mentira,ser un individuo que sin saber el porquè ha pasado a ser uno de tantos individuos que nos encontramos en las calles, como ruinas de algo que pudo ser y que no es a los cuales les negamos incluso el recuerdo. Natural el olvido de ella. Pregunto , si en vez de haber llevado un camino equivocado que le llevado a donde está ahora, tambien hubiera requerido para arrancar la última página de su cuaderno ?.

Rosa, recibe mi mas sincera admiracion.

J.F.

Manuel dijo...

Nuestros "ídolos" suelen mudar drasticamente al verlos desde la distancia del tiempo y la experiencia. Emotivo relato que seguro que si responde a la realidad te dejaria el corazon encogido de pena.
un beso

alfredo dijo...

Una vez más, el continente ilumina un contenido a oscuras. Que más me da el desenlace, si el guión brilla por todos los lados.

La pregunta es de fácil respuesta, ¿quién no tiene en su vida un ídolo caído como ese?

Besos

Neogeminis dijo...

Lo terrible de los ídolos a los que nos aferramos en nuestra etapa de inocencia e idealización es lo dolorosa que suele ser su caída,cuando, luego de los golpes implacables de la realidad y los años, comprobamos que no eran lo que nos imaginamos y -como cualquier humano- estaban hechos tan de carne y hueso como cualquiera de nosotros.
A veces costruimos fantasías para escaparnos de la realidad que nos espanta.

Un abrazo.

Matices dijo...

Yo he visto caer hojas de cuadernos, algunas, les he visto mirar hacia atrás y seguir hacia delante sin ningún respeto a la vida. Claro que eso lo pensamos quien desde fuera lo vivimos, ellos se prenden del instante idílico de su dependencia.

Besos, paisana!!

gustavo dijo...

no te diré que a veces te leo con lupa, pero casi...y así, rosa de los desastres, te digo que tu fuerte en este texto, las imágenes, lo has abandonado, pero no por ello, ni mucho menos...¿qué sería de nosotros si no explorásemos de evz en cuando o si no cambiáramos???..., el texto es malo, ni mucho menos...ahbiendo aprcado tu firma, resulta un texto sencillo pero emocionante, resulta un texto de dos generaciones...perdón, de dos edades...diría incluso que al principio, cuando describes, cuando aportas esas tus imágenes, están las edades de los niños y que luego, ya sin imágenes, están los adultos...esos adultos desvestidos de magia...es como si hubieras querido, al no usar tus imágenes, decir que los adultos son eso, seres desprovistos de magia...al fin y al cabo, él, es todo lo contrario a lo mágico..al fin y al cabo, ella abominda de la magia de la niñez...
medio beso, rosa de los desastres.

CAS dijo...

Magistral!!! mi querida Rosa... Magistral!!
besos

maria jose moreno dijo...

Triste relato Rosa, pero muy entrañable. Me encanta esta frase:
Del cuaderno de su vida llena de tachones, hay que arrancar el corazón con mis iniciales escondido en la última hoja
Esa frase es de lujo, del 10 como tú.
Besos