miércoles, 8 de febrero de 2012

Este jueves relato: "El Arte de Observar"



(Imagen cedida por ElSilencio en Deviantart)

Nos separa mucho más que diecisiete escalones, barrera de tiempo fraccionado en los ojos, silencio que rebota en las paredes y nos acalla la prisa, compás monocorde de la respiración que fulmina la sombra de esta hilera penitente.
Mucho más la apatía, que la duda de si merecerá la pena lo escondido.
Más que la soledad sin aristas de la lámpara del techo, luz huérfana, simulacro de día.
Nos separa el aislado latir de los extraños que nos dan la espalda y de los que somos al tiempo, muro.
Alienados.
La silla vacía. No sólo está la silla vacía.
Es mi turno. Una vez arriba no quiero girarme a mirar dónde comienza la escalera, quiero detener la vida aquí y ahora, taponar el reloj de arena en este instante.
Mi instante de gloria asomada a la ventana para asistir al prodigio de ver la sonrisa del último niño sobre la tierra.

19 comentarios:

MARU dijo...

Amiga, desde lo más profundo...desde el corazón y los sentimientos. Además, pura poesía... ¡Me encanta!

Un besito querida amiga, encantada en leerte otra vez.

Matices dijo...

Los niños conforman la esperanza de muchos...
Precioso, Rosa. Gracias por estar paisana...
¡¡Besos!!

alfredo dijo...

Esto, parece escrito por ese niño... "el último sobre la tierra"

Besos

Verónica Marsá dijo...

Por eso hay que cambiar la educación, para que ese único niño sea al menos crítico, inteligente y coherente, amoroso con los demás y capaz de obtener y organizar recursos... mucho le pedimos a un niño que pasa el día delante de una Pcp no se qué...

Un beso, amiga Rosa.

José Vte. dijo...

Esa última estrofa es realmente tremenda y de una gran fuerza:

"Mi instante de gloria asomada a la ventana para asistir al prodigio de ver la sonrisa del último niño sobre la tierra"

Magnífico

Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Relato optimista, lleno de esperanza, volver a empezar de nuevo y parar el tiempo, sería increible.
Un abrazo

Encarni dijo...

La sonrisa de un niño siempre da esperanza, por eso, si es el último, resulta todavía más conmovedor. Está muy bien tu propuesta :)

Manuel dijo...

Dentro de esa soledad que parece coincidente relato tras relato tú aportas ese rayo de esperanza representado por esa sonrisa del niño, aunque sea el último.
Un beso

San dijo...

Y la esperanza por un nuevo mundo no desapareció, Me gusta pensar en esa sonrisa.
Bello Rosa.
Un abrazo.

Sindel dijo...

Mientras un niño sonría hay esperanza. Muy poético este relato, me ha gustado mucho.
Un abrazo.

Maria Liberona dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Maria Liberona dijo...

me gusto mucho el relato, es un tanto poético en sus palabras y el final me encanto

Pepe dijo...

Un relato plagado de imágenes de las que, especialmente, me han gustado dos párrafoS:
"Nos separa el aislado latir de los extraños que nos dan la espalda y de los que somos al tiempo, muro" y

"Mi instante de gloria asomada a la ventana para asistir al prodigio de ver la sonrisa del último niño sobre la tierra".
Un abrazo.

gustavo dijo...

me has hecho tarbajar, que lo sepas, rosa de los desastres, para desentreñar este texto...pero, desde mi punto de vista, ha merecido la pena. la comprensión del mundo merece la pena, pues la comprensión es la amiga de la certidumbre, y la certidumbre es amiga del estar a gusto en la vida, en una vida sin miedos ni sombras, en una vida comprendida...
haces al final referencia a la sonrisa , a la visión de la sonrisa del último niño en el mundo...ese es el premio. pero es el premio para un o unos tipos aislados, miedosos,apáticos y con "una especie de curiosidad"...
y este examen me lleva a decir que qué pena de humanos¡¡¡
medio beso, rosa de los desastres.

Ceci dijo...

Es curioso y cierto que en la cola no hay niños. De entrada y sin cuestionarnos dimos por sentado que se trataba de un lugar y actividad propia de adultos..y me hiciste reflexionar Rosa, porque me gusta como nos dibujas ese mundo de adultos, opresivo, sesgado por la soledad, la individualidad, me encanta la metafora respecto los latidos que provienen de las espaldas de los demás, de los que también nosotros somos muros..me pareció fantastico.., para concluír finalmente en una imágen esperanzadora para ese mundo de adultos, nada menos que la sonrisa de un niño.
¡Buenísimo!
Te dejo un fuerte y cálido abrazo

Juan Carlos dijo...

Y me quedo en ideas como esa de que llegue el momento de gloria y taponar el reloj de arena en ese instante.
Y con esa de los muros que significamos unos para otros.
Y hay más, pero no voy a prolongarme. Pues Rosa, es que siempre me gusta leerte, siempre hay mucho que leer.
Besos.

Gastón Avale dijo...

el último niño sobre la tierra... ay dios... que final injusto... certero por cierto... pero que me deja crispado, esperando que eso no llegue nunca... un beso :D

Medea dijo...

Al mismo tiempo del disfrute de leerte, al mismo tiempo que me deleito en tus palabras, siento angustia y siento miedo, solo la curiosidad nos hace estar a unos tras otros en esa cola, quizás sea una necesidad la que todos tenemos en esa cola, la larga espera es el precio por la sonrisa del ultimo niño. Hay quien siente esperanza con ello, yo siento que es el final.
Bellísima en tus palabras como siempre.
Un besito Rosa.

El alma de Venus dijo...

Hola Rosa, tu visión de la fila me encoge el alma, ¿Un niñ@ en soledad ?
El poema precioso,aunque creo que un niño debe de tener compañia, para poder soñar despierto a eso que los adultos llamamos jugar...Besos jugetones...Lucia.