jueves, 25 de septiembre de 2014

Un jueves para el SILENCIO





El silencio de repente llama a mi ventana.  Trae el rumor de todos los  mares que aún no he visto y el lastre de las palabras escritas en la bitácora del tiempo…
Hay un silencio que me sube por la espalda recordando la caricia primera, pleamar de adolescencia.
Otros silencios llegaron más tarde sembrando preguntas en las grietas del amor roto.
El silencio se hizo eco en mi casa y en mis poemas viejos, se expandió como una tormenta abocándonos al naufragio.
Con la vida hecha girones, grité, grité, grité para desahuciar al silencio…
Por fin, hoy, desde todos mis rincones se oye cantar al mar.


18 comentarios:

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Me alegra que así sea, el silencio es bueno cuando es refugio buscado, pero cuando permite, luego del cobijo, salir a disfrutar libre y plenamente.
Un abrazo

LAO Paunero dijo...

has roto tu silencio con estas palabras Rosa...

San dijo...

Ese tipo de silencio es como para desterrarlo, es bueno escuchar como brama el mar. Bello Rosa.
Un abrazo.

Matices dijo...

...y yo que conozco esto, tú lo sabes amiga. Creo que nos debemos una reunión sevillana en breve, para montar mucho ruido :)))

Besos!!

Sindel dijo...

Y por fin gritaste, y rompiste ese silencio que tanto duele, que tanto nos afecta.
Hermoso texto lleno de sentimientos que se entrecruzan.
Un beso!

Tracy dijo...

Has retratado perfectamente los silencios en cada una de las etapas de la vida. Me ha gustado mucho.

Susurros de Tinta dijo...

Echar los silencios que desgarran, buena cosa esa y si es con el rumor del mar mejor que mejor que el agua saladita cura y sana, jejeje, de eso se yo mucho!, a veces solo es dejarla salir por las pestañas y dar la vuelta y recomenzar... que me gusta leerte mi querida amiga y sabes????, no te tenía en los blog que sigo!!! imperdonable, pero que clase de neurona tengo???, ais madre, solucionado, ya te llevo en el ladito, miles de besosssssss

Cristina Piñar dijo...

Sabía yo que al entrar a tu blog encontraría algo así. ¡Que arte tienes, hija! Besos.

Rochies dijo...

preciosa tu prosa.

Carmen Andújar dijo...

Esos silencios a veces queridos, a veces obligados, muy bien plasmado en tus bellas letras.
Un abrazo

Leonor dijo...

Si el silencio nos ahoga hay que gritar y espantarlo.

Magistral Rosa.

Un beso.

Juan Carlos dijo...

He leído una primera vez sin pensar y otras ya con el click del entendimiento abierto. Disfruté tu texto por la mera musicalidad y volví a disfrutarlo comprendiendo causas y consecuencias.
Estupendo, amiga.
Un abrazo asiiií de fuerte.

PEPE LASALA dijo...

Fue como una pesadilla, donde el silencio ahoga hasta que el mar te libera. Me ha gustado mucho Rosa, cómo has expresado el silencio, cómo lo has sentido y como lo has transmitido. Enhorabuena. Besos y buen fin de semana.
Twitter: @Pepe_Lasala

Alfredo dijo...

Silencios que devuelven la vida en forma de sensaciones. Evocaciones que se materializan e inundan un presente callado por rubor.
Besos

G a b y* dijo...

Decirte que escribes bellísimo, ya es caer en la redundancia. Pero ciertamente así es. Hilaste silencios con palabras. Desde acá se puede sentir.
Besos!
Gaby*

Maria Jose Moreno dijo...

Desde el silencio escuchar de nuevo esa voz del amor es lo más. Bellísima letras. Un beso

Montserrat Sala dijo...

Cuando el silencio llama a la ventana a hay que abrirle la puerta. pero siempre vigilarlo para que no se quede a perpetuidad.
Es bueno escuchar los lloros y las risas de un bebé, el viento que mueve los árboles, y el ruido de las olas del mar.
Saludos muy cordiales.

Pepe dijo...

Cuando el silencio equivale a incomunicación, a muros no deseados que se levantan, duele, oprime, desgarra. Ese silencio, paradógicamente, crea un estruendo interior que nos asfixia al que es necesario darle salida, crear una válvula de escape que aligere la presión, gritar para desahuciarlo.
Me alegro de que en tu orilla se oiga el cantar de todos los mares.
Un fuerte abrazo, Rosa.