jueves, 16 de octubre de 2014

"Matrimonio impuesto" Un relato para el jueves





Se  apresuró a esconder la muñeca bajo la seda de aquel vestido prestado, se oían voces en el patio de la casa. Llegaban los invitados con sus presentes y cuchicheaban acerca de la dote de Jarima.
Con el dorso de la mano se quitó el miedo que escapaba en una lágrima. Tenía ganas de vomitar mientras se miraba al espejo sin reconocerse bajo la pintura.
La naggafa le ató fuerte el talle, como quien ata un yugo, para que sus carnes infantiles pareciesen voluptuosas a los ojos del novio. Unas ajorcas heredadas de su abuela y otras joyas de alquiler cubrían su belleza que no necesitaba adornos.
Sobre la mesa una bandeja de plata con los anillos, un vaso de leche, el símbolo más puro de la felicidad y unos dátiles símbolo de la prosperidad y dulzura...
Ella querría huir calle abajo a jugar con Halil y Zoraima bajo las higueras, tamizar el sol por la trama de hilos del burka,  al atardecer  volar cometas en las lomas del Rif  y ya en la noche, encendido el candil, escuchar los tambores hasta que el sueño suavizara los latidos…
La han subido al trono, la pasean por la casa mientras cantan celebrando su virginidad. El novio, un primo de su padre venido desde muy lejos, un tuareg de piel azulada, que se la bebe con los ojos.
Bien valen esas carnes blancas los ocho camellos que ha traído desde el Sahel.

Las manos pequeñas de Jarima se han juntado para rezar. 





11 comentarios:

Lucia M.Escribano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lucia M.Escribano dijo...

Perdona mi torpeza al editar el comentario, se me fué algún dedo al lugar equivocado.
Triste futuro el que le espera a la dulce niña, no creo que los rezos la ayuden en este caso.
Es muy triste pensar que en estos momentos hay muchas niñas no muy lejos de aquí, viviendo esta misma situación.
Que parir una hija es una carga, una mera transación economica.
Besos preciosa.

Maribel Lirio dijo...

Qué injusto ese destino. Una vida rota desde el comienzo.

Carmen Andújar dijo...

Son cosas que no se entienden, y que la pobre niña no tiene culpa.
Un abrazo

Yessy kan dijo...

Que crudeza. Y la esclavitud es para toda la vida y ni hablar de divorcios. Buen relato, original.
Saludos

Tracy dijo...

¡Qué pena que puedan suceder esas cosas!
Me ha encantado el relato y el adecuado vocabulario que has usado. Me gustó mucho.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Una tortura que recién empieza para ella...tristísimo.
=(

Alfredo dijo...

No se puede mayor delicadeza para describir una atrocidad.
No debisteis comer de aquella manzana, el hombre es malo y no perdona.
Besos

LAO Paunero dijo...

triste y conmovedor tu buen relato apreciada y sensible Rosa.....

Montserrat Sala dijo...

Maravilloso! Muy bien descrito tu relato que pone la piel de gallina. Una realidad cruda e infame que habría que erradicar.
Un abrazo fuerte.

censurasigloXXI dijo...

Esas pequeñas comprometidas antes de nacer, a una vida de esclava maltratada o la sacrificio entregando la vida en algunos casos. Casi "es mejor" el segundo caso, porque lo de la niña del relato no es vida y no hay dios que la ayude, por más que rece.

Un abrazo, Rosa.

Buena denuncia, compañera. Siempre sin olvidar. Muy bien.