jueves, 6 de octubre de 2016

Este jueves, homenajeamos a los profesionales de la medicina..

230.



Gracias a la vida

No sé quien movió los hilos esa noche, pequeño mío...
Catorce de mayo, 2013 en el Hospital Universitario Virgen Macarena, el personal de paritorio estaba pendiente de la única paciente que, primeriza,  llevaba horas masticando el dolor.
Incertidumbre y espera en los silenciosos pasillos.
Mientras, la matrona con sonrisa de ángel y el médico de turno esa madrugada, decidieron ayudarte a ver la luz, trazando un horizonte en el vientre de tu madre.
Una cesárea es la herida que con mas orgullo se lleva para no olvidar la hermosa batalla dónde se gana una nueva vida.
Fuiste la luz de aquel quirófano, el cómplice de toda la ternura de aquellos profesionales que te llenaron de caricias, de piropos, de buenos augurios....
Así fue, Alvaro, tu entrada al mundo.
Gracias a todos, hombres y mujeres que ponéis vuestros conocimientos y vuestro cariño al servicio de la humanidad.

16 comentarios:

Esther Planelles Arráez dijo...

Conmovedor, Rosa. Se me han puesto los pelos de punta. ¡Preciosa criatura!

Un abrazo.

Sindel Avefénix dijo...

Qué hermosura! El momento más entrañable y tierno que se pueda vivir! Tengo esa cicatriz, mi hijo remolón quedó trabado en el momento culmine! La cicatriz que más feliz me ha hecho y que con orgullo llevo en mí! Besos

Tracy dijo...

No hay palabras para todos los que hacen posible el milagro de la vida.

Ester dijo...

Los hospitales están llenos de gente estupenda, y la planta mas alegre es la de maternidad. Abrazos

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Uno de los mayores milagros que se produce en los hospitales, el nacimiento de un niño, bellisimo relato, besos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Yo tuve dos cesáreas y agradezco la excelente atención que en su momento tuve. Un abrazo

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Yo tuve dos cesáreas y agradezco la excelente atención que en su momento tuve. Un abrazo

Montserrat Sala dijo...

Me suma a tu homenaje Rosa.Tambien yo, solo tengo palabras de agradecimiento a estos profesionales entregados y eficientes.Un fuerte abrazo.

Juan L. Trujillo dijo...

Aunque solo fuera por eso, por permitir y ayudar al milagro de la vida, los profesionales de la medicina merecerían todo nuestro respeto. El nuestro y el de los que tratan de convertirlos en simples funcionarios.
Un beso.
P/D.- Precioso Alvaro.

Yessy kan dijo...

AAawww que ternura de relato, Rosa. Con el das homenaje a todos esos obstetras y su personal por el sumo cuidado y delicadeza con la que se esmeraron para que tu bebé naciera en perfectas condiciones.
Beso

Mag dijo...

Creo que no hay nada más bello que ser partícipe de la eclosión de una vida...

Tierno momento :-)
Mis felicitaciones.

Juan Carlos Celorio dijo...

Con esa precisión que te caracteriza has agradecido un trabajo de esos que para ellos tal vez sean pero que a los eventuales pacientes y familiares nos dejan con la boca abierta. Además en este caso, aportando un nuevo miembro que alegra la familia.
Muchos besos, también para Álvaro.

Charo dijo...

Un relato precioso lleno de amor y ternura. Yo tengo un hijo, pero la experiencia de su llegada fue muy traumática para ambos, así que es algo que trato de olvidar.
Un beso

Pepe dijo...

Qué hermosura de relato ROSA. Intuyo que nos describes la llegada al mundo de tu nieto ya que el amor se desborda entre tus letras. Me ha encantado esa metáfora de un horizonte trazado sobre el vientre materno para referirte a la cesárea. También yo me he referido al nacimiento de mis hijos como el agradecimiento más sincero a la labor de los profesionales de la medicina.
Un fuerte abrazo.

Diva de noche dijo...

Aunque tarde, me alegro de no haberme perdido tu relato...me hizo recordar todas las veces que espere la llegada de mis nietos...esas criaturas que no se como se las arreglan para ser mucho mas bellos que los padres...besosss y felicicades por tu sensibilidad..

Alma Baires dijo...

Que gran verdad lo de la cicatriz de la cesarea... y que enternecedor relato. Felicitaciones, por todo.

Un beso.