jueves, 27 de octubre de 2016

La puerta de paso a un nuevo Jueves.




La puerta sin cerrojos dónde se guarda el tiempo, comparte con la carcoma un lugar de paso a mi niñez,
Los goznes chirrían cuando la empuja mi recuerdo, más como una caricia, pidiendo permiso para entrar.
Al otro lado, la guarida de los gatos callejeros, la perfección de la tela de araña como un laberinto sin salida, el sol inconcluso dibujado en la pared como un garabato torpe, los escalones del patio por dónde baja la lluvia de octubre,..
El verde roto a pinceladas antiguas y bajo el verde aún respira la madera de pino tallada por la garlopa del carpintero.
Mi padre era artesano de la madera, artesano de silencios, artesano de ilusiones, artesano de lo imposible. Por sus manos pasaba la vida transformándose.
De este lado, las arrugas en la piel, las luminarias de la cara oculta de la luna, la cábala incompleta, los peces de barro a contracorriente, la jaula de las estrellas fugaces, los besos de hierbabuena... Yo.
Entre el umbral y el dintel, la palabra.


16 comentarios:

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Mágica esa puerta!
Ha sido un placer leerte.
Un beso, Rosa.

vivian dijo...

Siempre poesía en tus palabras, querida Rosa.

un fuerte abrazo (Cas)

Diva de noche dijo...

Es lo que tienen los umbrales...sabemos donde empiezan pero jamas podremos estar completamente seguros donde llegan....besoss...un romantico paseo por el tiempo..

Ester dijo...

Todo lo que quedó detrás de la puerta es lo que somos, por ello si nos asomamos nos vemos. Bonita poesía en prosa. Un abrazuco

Juan L. Trujillo dijo...

Cuando sea mayor- y ya me falta menos- quisiera escribir como lo haces tú.
Esa descripción de al otro lado, es sencillamente magistral y poética.
Un beso.

Tracy dijo...

Comprendo la emotividad de tu relato, máxime cuando en él está la figura de tu padre.

Pablo Paf dijo...

Hola; impresionante. Ya no solo es la puerta, sino quién la hace, quién le da el aporte mágico y poético, quién le da historia. Y, al final, tú. Un abrazo.

Esther Planelles Arráez dijo...

Encantadora prosa poética. También mi padre es ebanista, y aunque jubilado ya, no puede evitar seguir creando con sus manos sueños de madera; es genial verlo trabajar (también es divertido escucharlo maldecir cuando algo no le ha salido perfecto :-)

Gracias por compartir ese maravilloso recuerdo. Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Ese tiempo que permanece encerrado y que nos cubre como una losa, permaneciendo solo el recuerdo, como tú tan bien hasexplicado.
Un abrazo

Maria Liberona dijo...

Que bello, veo que no solo es la puerta en si misma si no quien en ella deja su esencia realizándola y trascendiendo en ella junto al tiempo

pedro pablo garcia dijo...

Puertas y recuerdos, preciosa alusión a tu padre. Gracias por participar y regalarnos este precisos relato. Un beso Rosa

Alma Baires dijo...

Me emocionó cada una de tus palabras... hermosa puerta... hermosos recuerdos.

Un beso.

Encarni dijo...

Ahhh, la palabra, siempre entre tu prosa poética, labrada como la madera de esa puerta que se abre. Gran metáfora cuando se escribe y se abre la puerta al conocimiento.

Un beso

Leonor dijo...

Tu prosa siempre tan preciosa. Me ha encantado tu puerta que un poco se parece a la mía.

Un abrazo.

Mamaceci dijo...

Nostalgiosa Rosa!, me gustaría atravesar esa puerta, solo para husmear, reir y emocionarme un rato.
Beso Juevero

Mag dijo...

Tus palabras con como una especie de entrada a un cuento aunque no sea de hadas pero la belleza que conjugas en tu prosa le da un carácter bucólico, inspirador, soñador... Y eso me gusta.

Un beso enorme.