sábado, 28 de febrero de 2009

Gracias a la vida




Vino mi madre a parirme en la mitad de marzo
cuando los gorriones presienten la primavera,
cuando el sol conjuga amarillos en los tejados.
Parece que las nueve lunas que me cobijó en su vientre
las pasó afanada preparando el mundo para mi llegada.
La perfección de la luz que me dio la bienvenida,
vistió al azahar de festivos encajes.
Era Sevilla un cofre de aromas
abierto de par en par en la mañana.
La canción del agua fue mi nana,
porque el Guadalquivir nunca duerme.
Rumor de abrazos,
susurros de clavel entre las sábanas…
y su sonrisa… la sonrisa de mi padre
que sin querer, me quiso.
El mundo regalado no me cabía en los ojos,
de tan inmenso.
Impregnado el aire del azmicle de sus voces,
y acompasado acorde, mi corazón,
a ritmo de blanco y verde,
Con Arrullo de zambras,
campanas de morunas torres,
murmullo de fuentes
y golondrinas de plata mecieron mi cuna.
¡Como para no sentirse grande!
Mi madre vino a parirme en la mitad de marzo,
y en Sevilla…
¡Qué más voy a contarte!

3 comentarios:

marina montecristo dijo...

Poco se puede añadir en lo que cuenta
tu lo dices todo en un día primaveral dd canta las aves y nace una flor.
Tu

Annick dijo...

Hay Sevilla de mis amores, donde nacieron mis dos flores.Alli esta mas de la mitad de mi vida , desde que llegue de mi Paris natal.Siempre la añoro .
Un saludo de Annick .

El éxodo dijo...

Te felicito, pues, por tu próximo cumpleaños.

Un abrazo.