miércoles, 26 de septiembre de 2012

MIRADA RETROSPECTIVA, este jueves, relato.




Un día como otro cualquiera, atardecer, otoño. El respirador escribe garabatos en el silencio de la habitación.
Un día como otro cualquiera desde hace un año, ni un atisbo de sonrisa, ni una mueca, ni una lucecita en los ojos, ni una esperanza de despertar.
Tic-tac. tic-tac, tic-tac...
A veces rompe el paisaje el humo de un cigarro, (ese morirse queriendo) y desde el humo-quimera, regresa a la última mañana de ser felices.
En el espejo del baño había dibujado un corazón con el carmín rojo, puso sales y azahar en el agua, encendió velas de cera virgen, la espuma envolvió  su desnudez para regalo, sonaba una música griega...
Se recorrieron perdidos el uno en el otro, se amaron como si fuera la última vez.
El agua resbalaba por su espalda hasta sus pies descalzos, se giró para alcanzar las copas con que brindar por el  aniversario.
El azogue se hizo trizas bajo su cuerpo, al caer se golpeó la nuca.
Quedó inmóvil hasta hoy.
Hoy, un día como otro cualquiera, atardecer, otoño.
Tic-tac, tic-tac, tic-tac...

23 comentarios:

casss dijo...

Duerme, quizá extasiado por ese último recuerdo.

Y para ella, una tarde más, un segundo más de esa espera interminable.

Oigo el respirador, imagino ese último disfrute...

Sube de tus letras una atmósfera especial, tal vez, haya esperanza...

un fuerte abrazo

aris dijo...

Qué desgarrador relato .. me he estremecido imaginando el terrible asombro ... el dolor inmenso...

La soledad .. el silencio...

Un sonoro beso.

Pepe dijo...

Como siempre, envolviéndonos en la magia de tus letras, en ese impasse de tic-tac, tic-tac, reloj insoportablemente lento y rutinario marcando el transcurrir de dos vidas truncadas en un momento de añorada felicidad y una espera de final incierto.
Un fuerte abrazo.

Pepi dijo...

No somos conscientes de como puede cambiar la vida en un segundo. Sin quererlo sentí el respirador que mencionas, Dios quiera que no vuelva a escuchar ese sonido, nunca más en la vida real. Me voy con la esperanza de que él pueda despertar. Besitos.

Leonor dijo...

Cruel destino que rompe las vidas en un instante, de la felicidad a la desesperanza. Día tras día esperando un cambio que nunca llega, mientras el recuerdo se pasea por aquella última mañana.
Qué injusta es la vida a veces.
Linda narración.
Un beso.

Juan Carlos dijo...

Mirando atrás cuando la realidad ya no tiene sentido.La felicidad condujo al drama, pero dejó un recuerdo perenne.
Me fascinó, una semana más.
Besos.

Neogéminis dijo...

No puede decirse que no fue una tragedia...terrible, aunque coronando un momento de amor memorable...
Un abrazo juevero.

Tyrma dijo...

Tu forma de contar es peculiar, nos narras una historia de triste desenlace, nos haces partícipes hasta tal punto, que por un instante me he visto envuelta en ella.
Si no fuera fantasía, al igual que Pepi, espero que despierte.

Un beso.

censurasigloXXI dijo...

El tiempo y el espacio... esas nociones tan variables según contextos. Para unos hasta deja de existir, para otros se escapa por entre los dedos.

Un beso y un café, Rosa.

Carmen Andújar dijo...

Precioso y muy triste a la vez. me ha llegado muy dentro.
Un abrazo

Matices dijo...

Un instante de amor consumido que los une en el recuerdo... A veces, que cruel es la vida. Esas caricias de en el recuerdo se sienten tanto como la tristeza que queda...

Besos!!

Susurros de Tinta dijo...

Es un día perfecto para leerte, las imágenes que creas con tus palabras son cálidas y abrigan, con esa ternura y belleza que siempre describes las cosas puedes transmitir las historias más tristes, la soledad más absoluta, miles de besossssssssssssssss

Cristina Piñar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Cristina Piñar dijo...

Y es que todo puede cambiar en unos segundos. Un relato que engancha y que nos deja un sabor agridulce por el paso de la felicidad a la tristeza y desesperanza en un brevísimo periodo de tiempo. Un beso.

José Vte. dijo...

Querida Rosa, he tenido que leer el relato dos veces, la primera vez no me podía creer lo que estaba leyendo. Duro, seco, terrible y genial. Me ha encantado como has retratado esa tragedia que parte de un recuerdo lleno de placer.
El tic-tac se clava en los ojos.

Un abrazo

Mar dijo...

No se si es el destino, la mala suerte, o qué. El caso es que a esa pareja se le ha arruinado la vida de la forma más inesperada.

Muy bueno el relato.

Bss.

Teresa Oteo dijo...

Pufff!qué fuerte y qué bueno! el ritmo que le das al relato impresionante, la angustia que genera ese tic tac...
Me ha encantado!
Besos desastrosos!!!

Luján Fraix dijo...

QUE TRISTE RELATO Y QUÉ EMOTIVO. TODO CAMBIA RÁPIDAMENTE AUNQUE VENIMOS ARRASTRANDO OTOÑOS, PISANDO HOJAS SECAS, DERRAMANDO LÁGRIMAS...

UN BESO

lujanfraix.blogspot.com
ME QUEDO POR ACÁ.
ESTE ES MI BLOG PRINCIPAL

Maria Liberona dijo...

vaya en cinco minutos como puede cambiar toda una vida

Sindel dijo...

Tremendo, nunca se sabe en que momento nos cambia la vida!!! Un final infeliz para lo que había sido un comienzo hermoso.
Un abrazo.

Luis Rodriguez dijo...

El recuerdo de esos últimos abrazos deben ser muy duro cuando vuelven a la mente, bajo esa espera interminable. Gran ritmo y un argumento muy sólido y triste. Excelente,no paricipé de este Jueves pero voy comentando!!

San dijo...

tictac tictac...y aquí llueve, incesante sonido, otoño que nace, y los instantes se pierden.
Besos y un gran abrazo.

ana dijo...

En el rercuerdo el goce se vuelve dolor, y el tiempo pasa lento, tic-tac.

BESICOS