jueves, 11 de abril de 2013

Mensaje en una botella, a la orilla del jueves








Después de escribir  aquella carta, el mundo se me fue estrechando  hasta hacerse  hilo de estopa  que  ensartado en la aguja  del tiempo, me  remendaría la vida.
El mar rugía lejos,  ni alargando las manos  ni alargando los sueños podría tenerlo.
Vaciaba la botella sin prisa  mudando la pena al vaso y empapando del vaso a las entrañas el vino  amargo, hasta que al trasluz no quedara  ni una  gota que empañara el cristal.
La luna se había colado  en el  vidrio. Estaba tan borracha que desistí del desalojo.
A golpes de  luz, fui haciendo hueco a las palabras de tinta y con cuidado lacré  la boca, como se lacra la razón  con el miedo.
Ahora sólo queda buscar el agua, cuna para la sed, nana de esperanza para dormir, seguramente  por siglos, hasta que alguien la despierte.
La oigo caer (las palabras de amor hacen ruido). El eco multiplica su latido mientras se acostumbra a la caricia salobre de la alfaguara.
No hay orillas.



20 comentarios:

San dijo...

Ojala el mar llegue para lanzar esa botella repleta de bellisimas palabras, de esperanzas y de quieros.
Un abrazo Rosa.

Neogéminis dijo...

El sabor salado se disuelve por la amargura del dolor que lleva este desolado personaje.
Muy intenso.
un abrazo

LuisBernardo Rodriguez dijo...

Solo puedo decir guau!!! y este es el motivo de mi reacción: "Vaciaba la botella sin prisa mudando la pena al vaso y empapando del vaso a las entrañas el vino amargo".

Fuerte y hermoso, me encantó

Natàlia Tàrraco dijo...

Es como catar la vida a golpes secos de líquido amargo. Hay que dedicarle palabras como los tuyas a este sentimiento que nos bebe el alma.
Tu escribir me deja sin aliento, reflexionando. Besitos muchos.

Tracy dijo...

QUé poético tu relato, has construido unas imágenes poderosas que te remueven el interior.

Leonor dijo...

Borracha me dejan tus palabras. Manejas las palabras con tanta maestría y tan buen gusto que al leerlas siento casi un vahído.

Un beso.

Cecy dijo...

Mudar la pena, tan onda que ni con el mayor de los esfuerzos el mar se acerca, ni la orilla de las letras que fueron entintadas en el papel.
Cala lindo este mini relato.

Un abrazo :)

*L* dijo...

Sin duda, el agua ansiada (quién sabe si encontrada) no curará, aunque sí calmará esa resaca.

Besos, Rosa.

G a b y* dijo...

"las palabras de amor hacen ruido"... ciertamente, aún ahogadas en vino amargo poseen una fuerza que nada las detiene cuando se proponen ser expresadas. Que la tinta no se debilite y algún mar quiera cobijar ese navío de vidrio.
Precioso texto, con ese poder usual que brota de tus letras.
Besos:
Gaby*

Juan Carlos dijo...

Me parece ver una orden de demolición de un ediicio, la pérdida de un hogar y toda la vida que hay en ella.
Todo contado con tu maravilloso estilo.
Muchos besos.

casss dijo...

El contenido de alguna botella, el contenido de origen, puede hacernos lanzar muchos mensajes.
Hoy son mensajes duros, que calan hondo, vestido del ropaje que tu estilo exquisito sabe darle.
Besos.

Encarni dijo...

Esta es mi Rosa, con botella o sin botella pero sobre todo con mensaje, mensaje en prosa, y exquisitas palabras.

Un abrazo.

Sindel dijo...

Rosa por dios que manera de escribir maravillosa!!! Tu mensaje me erizó la piel, me emocionó, lo sentí, lo viví.
Tremenda desolación en esas letras que son de ahora pero que se irán curando con la transparencia de aguas nuevas.
Un abrazo.

Matices dijo...

Real, muy real... una botella llena de mensajes que no llegan nunca. Intenso y cercano, Rosa

Besos

Carmen Andújar dijo...

Ojalá ese mensaje le llenara de esperanza y no tuviera necesidad de ahogar sus problemas en alcohol.
Real como la vida misma y triste también.
Un abrazo

Montserrat Sala dijo...

Maravillosa entrada. Tu mensaje es delicado pero rotundo. Me ha encantado leerte, Rosa Poeta.

Un beso grandote.

Alicia Gonzàlez dijo...

Que relato tan bonito, al leerlo casi se podía escuchar la musicalidad en el ritmo de las palabras. Muy muy lindo. Estoy segura que aun sin orillas, la carta llegará a su destino. Besote

Alfredo dijo...

Un mar en la distancia, unos sentimientos de gusto amargo que llevarse a una boca confusa y cerrada.

Todo un paseo con la sensibilidad habitual,

Besos

Valaf dijo...

Rediez, final triste para un relato muy bien narrado. Las cosas breves, cuando tienen esa tensión en sus entrañas (literarias en este caso), son doblemente apreciables.

Enhorabuena.

Teresa Oteo dijo...

La esencia pura de la poesía! Tremendo!! de los que te pone los pelos como escarpias! :)
Un beso!