miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿Quien?



¿Quién?


Que es el viento, crees, quien te abraza,
quien mastica tu nombre y lame tus heridas,
quien se queda de guardián en la enredadera
Y deja trepar madrugadas por tus silencios.
Que es él, quien cose los vacíos de tu noche,
Y quien deshilacha tu desánimo.
Crees que el aire despeina tus caminos,
El aire, placer que roza tu desnudez dormida,
Será el viento, dices, y te me ofreces indiferente.
Imaginando de barro este deseo mío,
tallas en mi piel caricias de agua.
A punto de romperme bajo tu estruendo,
aún dudas,
Si es el viento quien apaga tu rabia
y enciende tu agónica luz de deseo.
Cuando en la calma te preguntes, ¿Quién?
Te desangrará la vida la guadaña de mi aire.

1 comentario:

El éxodo dijo...

El aire, esa paradoja que nos permite mantenernos con vida y que, al tiempo, nos la va quitando, oxidándonos. Como el amor. Amor y vida. Aire y muerte.

Un abrazo.