jueves, 28 de noviembre de 2013

Este jueves, relato: "Cementerios"





Es inútil. Tengo la garganta desgarrada, golpeé con los puños para hacer ruido hasta que me sangraron las manos. 
Nadie me oyó desde el otro lado de la tapia. Los de aquí, tampoco.
Una hilera de hormigas transita por mi espalda camino del nicho de las flores de plástico, yo soy el hilo conductor de sus pasos, sin quererlo.  
No puedo moverme.  Mi pie derecho se gangrena a cada segundo,  ya no me duele, es como si el apéndice fuera de otro.
El sol ha recorrido de este a oeste las tumbas y se ha perdido en el último panteón, ese que tiene un epitafio en verso.  El musgo pone llanto verde a las estrofas que los niños coreaban ayer.  
Hoy el silencio  corta la respiración.
Quien lo hubiera pensado cuando  me uní a un grupo de colegiales  para visitar la tumba de Antonio Machado en este cementerio de Cotlliure.   Los chiquillos  con su algarabía ponían música a la muerte.
Debió ser por eso que nadie atendió a mi grito cuando aquel   cepo escondido entre los cipreses astilló mis huesos y desgarró mi carne.  
Me desmayé de dolor y al despertar, mi sangre a borbotones se había  coagulado junto a las rosas, en tierra de nadie. 
Grité, grité, grité  aterrada, pero ya era tarde, se habían ido todos.  El cementerio  estaba cerrado.

Me estoy muriendo sola… y ni siquiera sé, cómo se llora en francés.

20 comentarios:

Pepe dijo...

Qué lamentable final para esa cría que llegó al cementerio a visitar la tumba de un poeta y se encontró con el olvido de los demás y con una muerte atroz.
Me gusta lo bien escrita que está tu historia, Rosa, pero te seré sincero: no me gusta la historia. No puedo asistir a la muerte de un inocente, aunque sea literaria y permanecer impasible. Claro que se eso trata la literatura, de despertar emociones.
Un abrazo.

LAO Paunero dijo...

¡Una muerte espantosa Rosa! Muy bien descripta.....

Loquita Diplomada dijo...

Qué espantoso morir así! Tu relato desgarra como esos gritos que nadie oye. Lo has contado que se me hiela la sangre.
Un beso!

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Me pregunto por que no registraron su ausencia.
Bien logrado el efecto de terror.

Tracy dijo...

¡¡¡Qué horror!!, has descrito el mayor miedo que pueda existir y en un cementerio

Juan L. Trujillo dijo...

Por lo menos tendrás una muerte muy literaria.
Aunque con esa frase final le has quitado toda la carga de terror que podía tener tu narración.
Me ha gustado.
Un abrazo.

Alicia Gonzàlez dijo...

Que angustia para la pobre muchacha encontrarse sola y dolorida en un lugar así, espero que al final alguien escuche su voz y llegue a tiempo a salvarla. Un besote

Teresa Oteo dijo...

Qué angustia!!
El relato es genial y te deja con el corazón encogido!!
Un besito!

G a b y* dijo...

Creo que has puesto en palabras toda la desesperación de ese personaje agonizante. Qué impotencia! Qué angustiante situación! Es leerte, y sentir que el corazón se exprime de dolor. Has logrado que tu relato cale en uno al transmitir con todo realismo la triste vivencia de la chica.
Besos!
Gaby*

Leonor dijo...

Menos mal que nos has puesto esa nota de humor al final. Es muy triste pero tus palabras son tan bonitas que es un placer leerlo.

Besos

Charo dijo...

Que angustia!!!!Está genial escrito y transmite muy bien la angustia de la protagonista al sentir que va a morir sola sin que nadie acuda en su ayuda.
La frase final le da un toque de irónico humor macabro.
Me ha encantado.
Gracias por participar.
Un beso

Sindel dijo...

Qué desesperación, un accidente tan desafortunado en el momento y el lugar menos indicado. Me dio escalofríos pensar en esa pequeña pasando por todo aquello.
Un relato intenso Rosa.
Un beso.

San dijo...

Pobrecita sola y sin saber llorar en frances...
Una belleza Rosa la forma, pero que dura en el fondo.
Un abrazo.

Valaf dijo...

Ufffff, la escena es demoledora. Esperando el final en el lugar donde se guardan los finales. O quizá no...

Un beso

Maria Liberona dijo...

Wooommm!!!
que impactante realmente impresionante relato me has dejado sin palabras

Neogéminis dijo...

Me has helado la sangre, mujer!...una historia terrible y truculenta, digan de esta convocatoria juevera
Espero que al hijo de Charo le hayan gustado todas las historias!

Alfredo dijo...

Yo no sé que haría con este texto, se me ocurren tantas cosas, (y todas buenas) creo que lo volveré a leer.
Besos

Fabián Madrid dijo...

Precioso Rosa, y con tu sensibilidad habitual.
Un beso.

Juan Carlos dijo...

Poco original seré, pero de nuevo te digo que hay frases gloriosas como esa "El musgo pone llanto verde a las estrofas que los niños coreaban ayer." Y más, la acción del sol, esa broma final que tomo en serio, como el desconcierto del protagonista ante el final que parece le espera.
Muy bueno, amiga. Besos.

casss dijo...

Un cierre excelente para un relato, que no es menos.

Desespera la historia que tan bien narrada está.

Besos y buena semana