sábado, 2 de noviembre de 2013

La Santa Compaña (HALLOBLOGWEEN- 2)






No hacía aire esa noche, era extraño entonces el crujir de las ventanas, el silbido insistente que horadaba mis tímpanos. Abrí las persianas y contemple como la noche se deshacía en mi puerta.
Una hilera de luces  rodeó la casa, candiles de aceite portados por huesudas manos cuyas uñas se retorcían como garras entorno a la llama, daban engañosa claridad  a la muerte.
Las raíces de la higuera crecieron con desmesura  agrietando la tierra, salieron a respirar  y la luna, afilada como una guadaña,  las segó de un tajo. 
La savia   se derramó espesa y púrpura señalando un camino sin vuelta.
Un fuerte olor a azufre  se adhería a mi piel volviéndola azulada.  
Las campanas tañían para mí.
No grité, no pude moverme, cerré los ojos deseando que fuera sólo un sueño, pero ya no desperté.
Esta cadena no debe romperse. Al amanecer  tomaré mi candil de aceite y caminaré con ellos hasta tu casa…
Reza.

miércoles, 30 de octubre de 2013

HALLOBLOGWEEN (Convocados por Teresa Cameselle)

       Campanario de la Iglesia de Santiago el Mayor, Villanueva del Rio. 
       A sus pies está el cementerio.



La tierra removida,
alineados los cipreses,
el aire amargo.
Tarda la campana…
Tarde de noviembre, cortejo de cuervos.
Temprana la prisa alisa la escarcha,
temprana piedra viva que te encierra.
La tierra sepulta y traspasa al otro lado del grito,
De este lado, a dentelladas, muere la calma.
Dónde germinaban las caricias,
ahora  que se pudre y despedaza la esperanza.
Siniestra mano que la guadaña empuña
deshilachando las dos mitades de tu mortaja.
Tan desnuda me dejas…
-Tañe la campana-





jueves, 24 de octubre de 2013

Este es un Jueves de dibujos animados








Llegué a creerme que yo era la pantera rosa… flaca, destartalada, presumida, tierna, silenciosa, coleccionista de desastres y con esa  sonrisa burlona siempre rondándole los morros.
Caminaba de puntillas mientras sonaba la musiquita ¿la recordáis?
Claro que eso fue hace mucho.
Ahora conservo todas las características menos una. Ya no soy flaca.
Y lo peor es que me lo sigo creyendo.






.

jueves, 17 de octubre de 2013

Relato de jueves: Los celos




No sonaba el mar,  sólo se oía un lastimero  crujir de madera. 
Allí, en el cementerio de barcos,  el chirriar de sus cavilaciones  pasaba desapercibido.
Se acercó a la orilla sin ninguna prisa. Todo estaba hecho.
Las algas  tallaron con verdín  las mareas, mientras  
en el   turbio  espejo de agua  se reflejaba  la luna como  único testigo.
Hizo naves con sus cartas y las vio diluirse en la sal. El, se hundió después.
Que poco original, morir de amor.
Mejor así. Tenía celos del aire.





miércoles, 9 de octubre de 2013

Acróstico para los jueves de otoño






J-uglares recorriendo octubre
U-ntan de melaza los caminos,
E-scancian la alegría,
V-olando por los versos.
E-scuchando,
S-educiendo…
D-eambulan por las calles
E-brios de pensamiento
O-cultándose  en el aire,
T-ransitando a ras del suelo
O-lvidandose en las sombras,
Ñ-ipe que tiñe las nubes
O-scureciendo del otoño al invierno.



(ÑIPE) Arbusto de la familia de las mirtáceas cuyas ramas se emplean para teñir.


lunes, 7 de octubre de 2013

Buenos días... con un poema infantil





Ha entrado sin llamar,
el día.
 El sol, esa galleta amarilla,
que huele a canela,
me despierta la sonrisa.
¡Buenos días!
Dice el beso de mi madre,
y la  luz, 
me llena toda la cara.



miércoles, 2 de octubre de 2013

Todos los caminos llegan al jueves literario



Mi madre siempre me decía que recelara de los árboles demasiado altos. ¿Pero cuánto es demasiado?  Voy midiendo la sombra de las ramas  según me alejo. 
El revés de las hojas son de un verde oscuro y aceleran la noche, otras, a capricho del viento, sólo parecen alas que se despegan del tronco para escaparse.
Camino por las agujas de los pinos  como una equilibrista, sin mirar atrás.
Avanzo  sin ser consciente de mi prisa y a ratos me aquieto respirando poco para no gastar mis fuerzas.
Al amanecer,  procesionando mi última etapa, me dejo morir  sin renegar de mi ciclo natural.
Mi alma de oruga recela  de los árboles altos…

Cuando despierte mariposa, des-vuelaré el camino.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Escribiendo desde las vísceras, este relato para el jueves




El reloj desorientado marca las siete y el cuco se queda dudando de la brevedad del tiempo, mientras la eternidad parece bailar para  mi sola.
Desde la ventana puedo ver la tormenta y sentir los truenos directamente en la boca del estómago.
El cuarto está en penumbra, huele a orín y a carbón apagado.
Una gotera cae arrítmicamente sobre la escupidera de latón.
Otra arritmia más alarmante me recorre los sueños.
En el camastro del fondo malvive  otra mujer, está de costado mirando a la pared, quieta, muy quieta. Asoman sus greñas amarillentas entre el embozo y la almohada.
Se gira, emergen sus carnes blancas de entre el amasijo de harapos y alarga la mano como una zarpa, buscándome en el encuadre triangular que proyecta la luz del candil. 
El aire es irrespirable.
La muerte se me sube a la garganta  dispersando los latidos  como un gong golpeado por  la lluvia.
¿Dónde está el Dios de los desahuciados? ¿dónde?
Mi compañera de cuarto ha tallado con las uñas en la pared un calendario perpetuo.
Señala que hoy es el primer día del resto de mi vida.
Me sangra el amor…  no tengo cura.    
 



miércoles, 11 de septiembre de 2013

Anuncio Por -Pa-la-bras- Ofertas para el jueves


Arrugue el periódico como si me estuviera exprimiendo la vida con la sumisión impropia de una mujer  sin lugar.
La tía Teresa atendía a la clientela de su bazar y envolvió unos vasos de cristal en las hojas que minutos antes  decidían mi destino.
-Mira sobrina, decía el tío Marcial poniéndome la noticia de tinta ante  mis ojos incrédulos.
Leí:  "Caballero de 50 años, divorciado, educado, atractivo, con buena posición económica y social, desea contactar con señora o señorita  entre 30-48 años, sin cargas familiares, con amplio nivel cultural, buena presencia y educada que le guste la aventura para realizar un viaje en yate alrededor del mundo."
Hasta ayer, mi hogar fue un  internado francés  para huérfanos ricos.
Tengo veinte años, aunque parezco mayor, según me vista de Chanel o de Dior,  una educación exquisita, hablo tres idiomas y dicen que soy bella como lo era mi madre…
Mis tíos han concertado una cita con el caballero del anuncio.
Nos convenimos, dicen.
Negocio cerrado.
Llueve.
El sombrero  me oculta la mirada turbia por el llanto…
Vomito, asomada a la popa del yate de lujo, todas las caricias  regaladas.  
Recorre mi mundo y yo el suyo, sin encontrarnos...
Este viaje no termina nunca.

A mis 57 años, cansada de fingir  amor en cada puerto. A sus 87 cualquier brújula vale para señalar el vacío.  

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Relato para el jueves: "El olvido"




-No es sitio éste para olvidar algo así-  me dije mientras observaba  incrédula el asiento.  Miré a un lado y a otro pensando que sería la obra de un bromista y  yo, la víctima de una de esas cámaras ocultas.
Hacia la mitad del trayecto y alterada  por tan inusual acompañante de viaje, me acerqué al conductor para comentarle lo que quizás fuese un olvido de otro pasajero. ¡Me miró de un modo... el niñato!
Me senté en otro asiento y miraba de reojo por si seguía allí.  
¿Es que acaso nadie lo ve?  Me asustaba tanta normalidad.
En los asientos traseros se había sentado un grupo de gente joven, ¿no es extraño que les hubiese pasado desapercibido tal cosa?
Empecé a preocuparme, a menguarme en el asiento, a esconderme tras mis gafas oscuras y a contar de dos en dos las calles  que aún me separaban hasta llegar a mi casa.
Cambió el color del semáforo y  el conductor frenó bruscamente. Los pasajeros aturdidos por el vaivén nos acomodábamos de nuevo. Seguía allí. Sin inmutarse. Es decir, se había resbalado hasta el  filo dejando aún más desierta la posibilidad de que alguien  lo cogiese.
Decidido. Me lo llevo a casa y mañana acudiré a la oficina de objetos perdidos.
Lo depositarán en una  estantería etiquetado, o quizás lo encierren en una caja metálica, o con suerte, lo pondrán en la vitrina  y enseguida, veras como enseguida viene el dueño… ¿pero y si no tiene dueño?
Otra vez la angustia. Intermitente.
El conductor mastica chicle y menea la cabeza al ritmo de una música machacona.
¡Me miró como si estuviera loca, el niñato!
Y todo porque quise ser una usuaria solidaria con los olvidos ajenos.
Ya, ya sé que no es sitio éste para olvidar…  un  inquietante ojo de cristal azulado.









lunes, 2 de septiembre de 2013

Gaviotas de ciudad




Miro los tejados  donde el aire borra a su antojo los atardeceres malvas.  
Anidan  las gaviotas en este mar de chimeneas,  se clavan en el silencio  sus graznidos  emulando al llanto humano,  espantando  al sueño.
Grises, tiznan el trozo de cielo que veo desde la ventana y crueles devoran a picotazos a una paloma torpe.
Gritan cada vez más enajenadas de norte a sur, de éste a oeste blandiendo sus alas en la batalla con la noche, lejos, cada vez más lejos de la sal.
Han olvidado el rumor del agua acunando la arena y construyen sus nidos aquí donde las olas son de mudo cemento.

Agosto cierra la puerta y me escapo  por las rendijas de los días, a cielo abierto, para no mutar en absurda gaviota de ciudad.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Relato para el jueves: "El aniversario"





El traje casi no me abrocha, respiro con dificultad dentro de esa mezcla de  tul y  alcanfor.  
El mismo perfume , las canas disimuladas tras un rojo impertinente, los zapatos de tacón viciados de tantos pasos a ninguna parte, las joyas heredadas, la lección aprendida, la sonrisa intacta, las uñas gastadas, (de arañar la felicidad, seguramente) el azahar caduco, los invitados viejos, la soledad nueva…
Las diez. Está a punto de llegar.
Enciendo las velas, enfrío el vino, esparzo pétalos de rosa  en las sábanas de satén, invito a Schubert  y su serenata con violines,  repaso la línea temblorosa de mis labios, descorro los visillos para que se instale la noche en los espejos…
El corazón ya no se desboca, veinticinco años sacudidos de telarañas  desafiando a la rutina.
Las once, las doce, la una, las dos…
Llega borracho.
Se le olvidó que hoy era nuestro aniversario de boda.


jueves, 15 de agosto de 2013

Jueves para recordar a Sani Girona

Hablaba con otro acento, pero escribía con el lenguaje del corazón, compartiendo con  "los jueveros" rios de tinta.
Sani Girona nos dejó hace poco. Hoy queremos hacerle saber que sigue colgado de nuestras letras.
Homenaje póstumo.
Tomando como guía el comienzo de uno de sus relatos, cambiaremos el final ¡mira que atrevimiento!
Ojalá hubiésemos podido cambiar el tuyo.
Sonríe, amigo, allá dónde estés.



10.- “Arte Paralelo”
Recuerdo muy bien esa tarde en que, sentados en una terraza frente al mar, empezamos hablando de amor y acabamos hablando de tu vida. En realidad, me contaste por enésima vez tu teoría, tu obsesión: alguna vez en tu pasado habías decidido que tenías que convertir tu propia vida en arte, mejor dicho… en Arte con mayúscula...

El amor duró poco.  Se evaporó el romanticismo suicidándose al borde del vaso, como las burbujas de tu agua mineral con gas.
Yo leía los posos de té al trasluz de  tus ojos y descubrí que mi compañía no  era Arte con mayúscula.
Tu pasado y el mío no habitarían  en la caprichosa  torre de arena que  edificaba el levante  en las dunas.
Por enésima vez te seguí la corriente como un pez de escayola y acabamos hablando de la vida de otros en el fondo de un mar cualquiera.


viernes, 2 de agosto de 2013

Luna de jueves





La luna me duele dentro  como si me la hubiera tragado, rasgada la sombra a golpe de cuchillo, va dejando  rastro en las palabras que nunca dije.
Agosto colgado del tendedero airea sus noches seduciendo al calor  con un capote de sueño.
Va sembrando la luna plata menguante en los tejados, mientras los gatos  hilan una canción de cuna.
Llueve luz.  Nadie va a creerme.



viernes, 26 de julio de 2013

Un bosque para el jueves




A las hojas de los álamos  las retuerce la luz,  giran desacompasadas entre la plata y la noche.
Arpas o ramas ¿qué son?  El viento ensaya notas que ejecuta el miedo. Música para la ceguera.
Aúllan otras alimañas dentro de mis grietas, respira el monstruo  bajo mis uñas.
Surca mi espalda  el temblor del bosque, aletean pájaros mudos destrozando  los nidos, reptan al abismo  las culebras del barro.
Huele a ceniza y a menta  bajo la lluvia. Se están borrando los caminos,  los perros me enseñan sus dientes amarillos y me acorralan los ojos de los búhos…

Tendría… tendría que olvidarte.

miércoles, 17 de julio de 2013

Este jueves, hay que arrojar monedas al pozo de los deseos




"El guardián del agua"


Mientras recogía las monedas, pensó en cuánto costaban las ilusiones, 
en cuál era el  precio de los deseos que susurraban en el brocal  del pozo la gente desahuciada de  certezas.
Perdida  voz de los helechos que custodian el venero,  silencio tallado en la oscuridad de la piedra. 
El eco, oráculo maldito, le recuerda  el engaño.
La sombra cubre las respuestas,  hay que esperar a que la luna llena se mire en el fondo para arrojar las monedas con los ojos cerrados…
Él era el guardián del agua, sólo el guardián del agua,
pero no el responsable de que los sueños se ahogaran en ella.





jueves, 4 de julio de 2013

Este jueves "declaración de libertad"





Le abrí la jaula en silencio y me fui.
Al tercer día pude comprobar que seguía arrinconado junto al comedero.
Una hilera de hormigas desalojaba  el alpiste, 
(silenciosa procesión del hambre)
Fija la mirada en los barrotes, por costumbre, cantó.
Nadie le habló de  libertad.

viernes, 28 de junio de 2013

Relato de jueves: "La Candidata"






Me acabo de abrochar las sandalias. Cada día me cuesta más, mis dedos se retuercen como sarmientos.
Hace frío y la campana suena a cristal de escarcha. Llama a maitines. 
Me incorporo a la fila de silencios buscando un resquicio de sol por entre los cipreses.
Me pesa el rezo, me pesa el miedo, me pesa la obediencia.
Lo decidieron en el último cabildo, yo fui la elegida.
Las paredes que nos alojan salen a subasta, las grietas en los muros dejan ver el mundo y el mundo pasa de largo.
La alacena vacía, las alforjas rotas,  la tierra del huerto en baldío, la fe ha dejado de ser ciega.
La candidata. Yo soy la candidata sin renuncias.
Se fragua la trama. A partir de esta noche se podrán apreciar los estigmas en estas manos. Duele el remedio  que ulcera mis ojos y sangra a destiempo mi costado. La voz entrenada sólo para el rezo se niega a la queja.
Dentro de poco dejare de ser Sor Constanza y me bautizarán Santa con otro nombre. El milagro se irá extendiendo y nuestra comunidad será bendecida. Yo no. 
Yo solo soy el instrumento para engañar al pueblo,  el látigo de Dios que fustiga las conciencias.
Frugal alimento, Vísperas… Todas oyen. Nadie escucha  llorar a la candidata.
El  hambre huye al amanecer.


jueves, 20 de junio de 2013

Este jueves: "Cartas al director"




A la atensión del zeño Ebelio Sanpico direrto del diario locar
Ar dia de oy desisiete de abril y en plenas facurtade  yo  Endalecia Martine  de 75 años de eda  la mita de tos ellos al servicio de uste y de su pediorico  jarta ya de enfregotea los zuelos poronde uste pisa y sacando brillo a la placa de condecorasion  que le dio Franco  -quedioloperdone-  pido encaresiamente la jubilasion  pa pode i a pasa la beje a mi caza der pueblo con los cuatro duro que e ajorrao y agradesia por aver tenio el privilegio de aprende aleeyescrivi  en los raticos que uste me dejava pratica entre el japoteo de un bate y otro y la de bese que jincaita de enrroiya merecorrio la redasion pa dejala como la patena por toeyo y porque me gusta jase las cosas bien pa que tenga encuenta que mi Chariyo zequede en er puesto de una zerbidora pa segui onrrando esta zu caza esta que lo e  Endalecia la der tuerto.fin.





jueves, 13 de junio de 2013

Este jueves un relato... un secreto que llevarse a la tumba





Mira…

Mira que le he dado vueltas, Mariano, mira que han sido veces las que me cosido la boca para no dejar al descubierto cosillas... sin importancia.
Pero hoy, Mariano, doy fe, que de hoy no pasa.
(Mariano está pálido. Hace días que no articula palabra, respira como un búfalo,  no come, no atiende  ni siquiera cuando cambio el canal de la televisión hasta su película porno favorita,  no ve y con un poco de suerte, ni me oye)
De hoy no pasas, Mariano, eso ha dicho el médico y para descargo de mi conciencia quiero que te lleves un secretillo a la tumba. Es mío, -el secretillo, digo- pero en un arranque de generosidad, te lo traspaso.
Nunca he sido perfecta.
Mira mis lentillas de colores, las prótesis del pecho,  la dentadura de oro, el alza de mi zapato izquierdo –que todo hay que decirlo, me da una gracia al andar…-
Mira,  mi pompis tiene relleno y lo del velito a la cara no es por seguir la moda árabe, si no para ocultar el bigote, me aclaro la voz con clara de huevo para no roncar  como un tractor, tengo algunos años más de lo que siempre te hice creer, puedes comprobarlo porque con el pellejo que me sobra de la barriga, tengo para hacerme un bolso de viaje, mira…
Pobre Mariano, que tranquilo se ha quedado.
La maquinita dice piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

jueves, 6 de junio de 2013

Relato de jueves: "Leyenda urbana"




No era una costumbre, sino una necesidad por más raro que pareciera al resto de la familia.
La tía Francisca  murió después de unos penosos días en los que yo no pude acompañarla.
Después de muerta, yo contaba con ella para todas las cosas de mi diaria vida.  Vigía incansable de todos mis momentos, me protegía, cuidaba y complacía todos mis ruegos.
A riesgo de que me llamaran loca, yo iba contando, como la cosa más natural del mundo, aquella ayuda que tenía del más allá.
Algunos  me decían que no podía retener por siempre el espíritu protector, que  rezara para que se alejara del círculo de mis necesidades  y la ayudara a encontrar  el camino de evolución.
No quería escuchar a nadie, no quería pensar  que sería de mí si ella se alejaba.
Pero tenía remordimientos y una noche decidí no pedirle más ayuda, Pase llorando la mitad de la noche por despedir a mi  Ángel de la Guarda.
De madrugada me despertó una luz rojiza como si las bombillas de la lámpara del cuarto se encendieran muuuuy  len-ta-men-te  como un fuego cálido se fueron tiñendo las paredes y con la misma lentitud se apagaron.
Asustada me levante y llame a mi marido que estaba en la habitación  de al lado  cuidando de mi bebé para que yo descansara. Le conté lo sucedido y me calmó diciéndome que habría sido una pesadilla.  
Para tranquilizarme, decidió  quedarse en la habitación conmigo y a los pocos minutos  volvieron las luces a teñir de rojo la estancia.
Nos abrazamos y nunca más hablamos de ello. Pero supe que  nunca estaría sola.
Al poco tiempo nos cambiamos de casa. Una tarde tomaba un café sentada en la cocina y vi como la lucecita del horno se encendía sola, suavemente, como si hiciera un guiño. Se me aceleró el corazón. Ella estaba allí.
Pedí a un técnico  que mirara el electrodoméstico para que los demás se quedaran tranquilos (yo sabía a qué era debido) aquel buen hombre me dijo que  había una mala conexión, me cobró por el trabajo tras comprobar que la lucecita se había apagado. Mi horno estaba en perfectas condiciones para desafiar a la lógica.
A los diez minutos,  volvió a encenderse la luz. Jamás funcionó mi horno.

Yo cumplí el juramento de dejarla marchar…pero ella quiso quedarse.


sábado, 1 de junio de 2013

Payaso




"La infrecuencia con que ocurre lo esperado..."        William Carlos William




Repasa la pintura  mecánicamente mientras  se desdibuja la expresión con lápices de colores hasta llegar a la perfección de la alegría con cuatro trazos para llamarse payaso.
El espejo, cómplice y juez le abraza los remiendos,  le alisa la corbata y  ata sus pasos a los zapatones… Todo está listo.
Da un portazo y la imagen se tambalea ante el azogue, se divide en dos: la una es el silencio que  huye por la ventana, la otra, la fábula  que abre la puerta.
A golpe de platillo  bajo la carpa,  -tímpano avisador de su entrada a la  risa, de su ensayo al fracaso-  baja su escalón tropezador, preámbulo de la carcajada.
La luz aterradora resalta el drama de su nariz,  la razón de la alegría y el aplauso.
Bajo el sombrero se  atirantan los hilos que mueven  su desgana.
Y sale al ruedo amarillo y se guarda el murmullo de  los niños tristes, aquellos que son arrastrados al circo para que se lo pasen bien. 
Las estrellas de purpurina  alumbran poco  su noche,  el cañón de luz  le afianza  el  círculo del hambre. 
La vida le ha obligado a ser un payaso. 
Suena la música cada vez más lejos, los aplausos entierran  los acordes y la  burbuja de sueños  explota.
Mentira, todo mentira.
En la cama prestada, el payaso llora bajo la pintura difuminando así el color con que dibujó horas antes la perfección de la alegría.
Se encienden las luciérnagas,  con la infrecuencia que ocurre lo esperado.



viernes, 24 de mayo de 2013

Y este jueves... ¡Estoy harta!





¡Estoy harta!

Harta de arrastrar las zapatillas para ir en tu busca, trabajo.
Harta de estirar las monedas y las mentiras para comer tres veces al día.
Harta de rebosar los espejos y la sombra sin reconocerme.
Harta de  zurcir las carencias  y estrenar  sonrisa  como si no pasara nada.
Harta de obedecer a los de arriba y prohibir a los de abajo.
Harta de los dioses de las pequeñas cosas.
Harta del futuro  que sólo consta  en actas.
Harta de quien mira y no ve,  se apellida justicia, de nombre ley.
Estoy harta, en fin,  de maquillar versos para gustarle a la vida.





sábado, 18 de mayo de 2013

La fiebre del oro del viernes de madrugada





Cuando reía escandalosamente, dejaba al descubierto  toda su fortuna.
El dentista rumano le había hecho un buen trabajo.
Salió de caza aquella misma noche, besó a su presa y mordió su beso para comprobar la dureza del metal.
Aquella relación  terminó con un parte de lesiones. 
El médico  concluyó  que la infección de la herida fue producida  concretamente por dos fundas,  tres  coronas y cuatro implantes.
La fiebre del oro no tardaría en hacer su efecto.

jueves, 9 de mayo de 2013

Un relato para el jueves (regular de contento)

(Siguiendo en mi linea... muy contento, no, la verdad.)

San, nos propone hacer un relato utilizando estas doce palabras:  Chispeante, tintinar, burbujas, lábil, vos, oleaje, tirillas, zalamero, ajonjolí, malote, torrente, beso.
 Ahi va. Ponle música.



He de confesar que  me pierden los hombres malotes.
Le conocí  el otoño pasado, me dejé llevar por su sombra lábil.  
Con sus manos dibujaba en  mi cintura  una media luna y  yo cerraba los ojos al resto del mundo.
Fue mío de diez a doce, iba  o venía como el oleaje  y me susurraba al oído mentiras  salpicadas de ajonjolí.
Zalamero y dulzón su acento provocaba  en mí el efecto de una borrachera.
Las burbujas de su risa se disipaban al borde del reloj y como Cenicienta volvía a casa con la vida  envuelta en harapos.
Cuando llegó el invierno, mi corazón ya estaba hecho  tirillas como si un torrente lo hubiera arrastrado  al moridero de besos.
Suena  el tintinar  de la razón.  Sé  que no soy nada especial para él, que he de compartir su  historia chispeante con  otras mujeres, muchas mujeres a ritmo de tango.
El profesor de baile me ha dicho: vos  llegarás lejos.
El bandoneón calla.