miércoles, 21 de agosto de 2013

Relato para el jueves: "El aniversario"





El traje casi no me abrocha, respiro con dificultad dentro de esa mezcla de  tul y  alcanfor.  
El mismo perfume , las canas disimuladas tras un rojo impertinente, los zapatos de tacón viciados de tantos pasos a ninguna parte, las joyas heredadas, la lección aprendida, la sonrisa intacta, las uñas gastadas, (de arañar la felicidad, seguramente) el azahar caduco, los invitados viejos, la soledad nueva…
Las diez. Está a punto de llegar.
Enciendo las velas, enfrío el vino, esparzo pétalos de rosa  en las sábanas de satén, invito a Schubert  y su serenata con violines,  repaso la línea temblorosa de mis labios, descorro los visillos para que se instale la noche en los espejos…
El corazón ya no se desboca, veinticinco años sacudidos de telarañas  desafiando a la rutina.
Las once, las doce, la una, las dos…
Llega borracho.
Se le olvidó que hoy era nuestro aniversario de boda.


jueves, 15 de agosto de 2013

Jueves para recordar a Sani Girona

Hablaba con otro acento, pero escribía con el lenguaje del corazón, compartiendo con  "los jueveros" rios de tinta.
Sani Girona nos dejó hace poco. Hoy queremos hacerle saber que sigue colgado de nuestras letras.
Homenaje póstumo.
Tomando como guía el comienzo de uno de sus relatos, cambiaremos el final ¡mira que atrevimiento!
Ojalá hubiésemos podido cambiar el tuyo.
Sonríe, amigo, allá dónde estés.



10.- “Arte Paralelo”
Recuerdo muy bien esa tarde en que, sentados en una terraza frente al mar, empezamos hablando de amor y acabamos hablando de tu vida. En realidad, me contaste por enésima vez tu teoría, tu obsesión: alguna vez en tu pasado habías decidido que tenías que convertir tu propia vida en arte, mejor dicho… en Arte con mayúscula...

El amor duró poco.  Se evaporó el romanticismo suicidándose al borde del vaso, como las burbujas de tu agua mineral con gas.
Yo leía los posos de té al trasluz de  tus ojos y descubrí que mi compañía no  era Arte con mayúscula.
Tu pasado y el mío no habitarían  en la caprichosa  torre de arena que  edificaba el levante  en las dunas.
Por enésima vez te seguí la corriente como un pez de escayola y acabamos hablando de la vida de otros en el fondo de un mar cualquiera.


viernes, 2 de agosto de 2013

Luna de jueves





La luna me duele dentro  como si me la hubiera tragado, rasgada la sombra a golpe de cuchillo, va dejando  rastro en las palabras que nunca dije.
Agosto colgado del tendedero airea sus noches seduciendo al calor  con un capote de sueño.
Va sembrando la luna plata menguante en los tejados, mientras los gatos  hilan una canción de cuna.
Llueve luz.  Nadie va a creerme.



viernes, 26 de julio de 2013

Un bosque para el jueves




A las hojas de los álamos  las retuerce la luz,  giran desacompasadas entre la plata y la noche.
Arpas o ramas ¿qué son?  El viento ensaya notas que ejecuta el miedo. Música para la ceguera.
Aúllan otras alimañas dentro de mis grietas, respira el monstruo  bajo mis uñas.
Surca mi espalda  el temblor del bosque, aletean pájaros mudos destrozando  los nidos, reptan al abismo  las culebras del barro.
Huele a ceniza y a menta  bajo la lluvia. Se están borrando los caminos,  los perros me enseñan sus dientes amarillos y me acorralan los ojos de los búhos…

Tendría… tendría que olvidarte.

miércoles, 17 de julio de 2013

Este jueves, hay que arrojar monedas al pozo de los deseos




"El guardián del agua"


Mientras recogía las monedas, pensó en cuánto costaban las ilusiones, 
en cuál era el  precio de los deseos que susurraban en el brocal  del pozo la gente desahuciada de  certezas.
Perdida  voz de los helechos que custodian el venero,  silencio tallado en la oscuridad de la piedra. 
El eco, oráculo maldito, le recuerda  el engaño.
La sombra cubre las respuestas,  hay que esperar a que la luna llena se mire en el fondo para arrojar las monedas con los ojos cerrados…
Él era el guardián del agua, sólo el guardián del agua,
pero no el responsable de que los sueños se ahogaran en ella.





jueves, 4 de julio de 2013

Este jueves "declaración de libertad"





Le abrí la jaula en silencio y me fui.
Al tercer día pude comprobar que seguía arrinconado junto al comedero.
Una hilera de hormigas desalojaba  el alpiste, 
(silenciosa procesión del hambre)
Fija la mirada en los barrotes, por costumbre, cantó.
Nadie le habló de  libertad.

viernes, 28 de junio de 2013

Relato de jueves: "La Candidata"






Me acabo de abrochar las sandalias. Cada día me cuesta más, mis dedos se retuercen como sarmientos.
Hace frío y la campana suena a cristal de escarcha. Llama a maitines. 
Me incorporo a la fila de silencios buscando un resquicio de sol por entre los cipreses.
Me pesa el rezo, me pesa el miedo, me pesa la obediencia.
Lo decidieron en el último cabildo, yo fui la elegida.
Las paredes que nos alojan salen a subasta, las grietas en los muros dejan ver el mundo y el mundo pasa de largo.
La alacena vacía, las alforjas rotas,  la tierra del huerto en baldío, la fe ha dejado de ser ciega.
La candidata. Yo soy la candidata sin renuncias.
Se fragua la trama. A partir de esta noche se podrán apreciar los estigmas en estas manos. Duele el remedio  que ulcera mis ojos y sangra a destiempo mi costado. La voz entrenada sólo para el rezo se niega a la queja.
Dentro de poco dejare de ser Sor Constanza y me bautizarán Santa con otro nombre. El milagro se irá extendiendo y nuestra comunidad será bendecida. Yo no. 
Yo solo soy el instrumento para engañar al pueblo,  el látigo de Dios que fustiga las conciencias.
Frugal alimento, Vísperas… Todas oyen. Nadie escucha  llorar a la candidata.
El  hambre huye al amanecer.


jueves, 20 de junio de 2013

Este jueves: "Cartas al director"




A la atensión del zeño Ebelio Sanpico direrto del diario locar
Ar dia de oy desisiete de abril y en plenas facurtade  yo  Endalecia Martine  de 75 años de eda  la mita de tos ellos al servicio de uste y de su pediorico  jarta ya de enfregotea los zuelos poronde uste pisa y sacando brillo a la placa de condecorasion  que le dio Franco  -quedioloperdone-  pido encaresiamente la jubilasion  pa pode i a pasa la beje a mi caza der pueblo con los cuatro duro que e ajorrao y agradesia por aver tenio el privilegio de aprende aleeyescrivi  en los raticos que uste me dejava pratica entre el japoteo de un bate y otro y la de bese que jincaita de enrroiya merecorrio la redasion pa dejala como la patena por toeyo y porque me gusta jase las cosas bien pa que tenga encuenta que mi Chariyo zequede en er puesto de una zerbidora pa segui onrrando esta zu caza esta que lo e  Endalecia la der tuerto.fin.





jueves, 13 de junio de 2013

Este jueves un relato... un secreto que llevarse a la tumba





Mira…

Mira que le he dado vueltas, Mariano, mira que han sido veces las que me cosido la boca para no dejar al descubierto cosillas... sin importancia.
Pero hoy, Mariano, doy fe, que de hoy no pasa.
(Mariano está pálido. Hace días que no articula palabra, respira como un búfalo,  no come, no atiende  ni siquiera cuando cambio el canal de la televisión hasta su película porno favorita,  no ve y con un poco de suerte, ni me oye)
De hoy no pasas, Mariano, eso ha dicho el médico y para descargo de mi conciencia quiero que te lleves un secretillo a la tumba. Es mío, -el secretillo, digo- pero en un arranque de generosidad, te lo traspaso.
Nunca he sido perfecta.
Mira mis lentillas de colores, las prótesis del pecho,  la dentadura de oro, el alza de mi zapato izquierdo –que todo hay que decirlo, me da una gracia al andar…-
Mira,  mi pompis tiene relleno y lo del velito a la cara no es por seguir la moda árabe, si no para ocultar el bigote, me aclaro la voz con clara de huevo para no roncar  como un tractor, tengo algunos años más de lo que siempre te hice creer, puedes comprobarlo porque con el pellejo que me sobra de la barriga, tengo para hacerme un bolso de viaje, mira…
Pobre Mariano, que tranquilo se ha quedado.
La maquinita dice piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

jueves, 6 de junio de 2013

Relato de jueves: "Leyenda urbana"




No era una costumbre, sino una necesidad por más raro que pareciera al resto de la familia.
La tía Francisca  murió después de unos penosos días en los que yo no pude acompañarla.
Después de muerta, yo contaba con ella para todas las cosas de mi diaria vida.  Vigía incansable de todos mis momentos, me protegía, cuidaba y complacía todos mis ruegos.
A riesgo de que me llamaran loca, yo iba contando, como la cosa más natural del mundo, aquella ayuda que tenía del más allá.
Algunos  me decían que no podía retener por siempre el espíritu protector, que  rezara para que se alejara del círculo de mis necesidades  y la ayudara a encontrar  el camino de evolución.
No quería escuchar a nadie, no quería pensar  que sería de mí si ella se alejaba.
Pero tenía remordimientos y una noche decidí no pedirle más ayuda, Pase llorando la mitad de la noche por despedir a mi  Ángel de la Guarda.
De madrugada me despertó una luz rojiza como si las bombillas de la lámpara del cuarto se encendieran muuuuy  len-ta-men-te  como un fuego cálido se fueron tiñendo las paredes y con la misma lentitud se apagaron.
Asustada me levante y llame a mi marido que estaba en la habitación  de al lado  cuidando de mi bebé para que yo descansara. Le conté lo sucedido y me calmó diciéndome que habría sido una pesadilla.  
Para tranquilizarme, decidió  quedarse en la habitación conmigo y a los pocos minutos  volvieron las luces a teñir de rojo la estancia.
Nos abrazamos y nunca más hablamos de ello. Pero supe que  nunca estaría sola.
Al poco tiempo nos cambiamos de casa. Una tarde tomaba un café sentada en la cocina y vi como la lucecita del horno se encendía sola, suavemente, como si hiciera un guiño. Se me aceleró el corazón. Ella estaba allí.
Pedí a un técnico  que mirara el electrodoméstico para que los demás se quedaran tranquilos (yo sabía a qué era debido) aquel buen hombre me dijo que  había una mala conexión, me cobró por el trabajo tras comprobar que la lucecita se había apagado. Mi horno estaba en perfectas condiciones para desafiar a la lógica.
A los diez minutos,  volvió a encenderse la luz. Jamás funcionó mi horno.

Yo cumplí el juramento de dejarla marchar…pero ella quiso quedarse.


sábado, 1 de junio de 2013

Payaso




"La infrecuencia con que ocurre lo esperado..."        William Carlos William




Repasa la pintura  mecánicamente mientras  se desdibuja la expresión con lápices de colores hasta llegar a la perfección de la alegría con cuatro trazos para llamarse payaso.
El espejo, cómplice y juez le abraza los remiendos,  le alisa la corbata y  ata sus pasos a los zapatones… Todo está listo.
Da un portazo y la imagen se tambalea ante el azogue, se divide en dos: la una es el silencio que  huye por la ventana, la otra, la fábula  que abre la puerta.
A golpe de platillo  bajo la carpa,  -tímpano avisador de su entrada a la  risa, de su ensayo al fracaso-  baja su escalón tropezador, preámbulo de la carcajada.
La luz aterradora resalta el drama de su nariz,  la razón de la alegría y el aplauso.
Bajo el sombrero se  atirantan los hilos que mueven  su desgana.
Y sale al ruedo amarillo y se guarda el murmullo de  los niños tristes, aquellos que son arrastrados al circo para que se lo pasen bien. 
Las estrellas de purpurina  alumbran poco  su noche,  el cañón de luz  le afianza  el  círculo del hambre. 
La vida le ha obligado a ser un payaso. 
Suena la música cada vez más lejos, los aplausos entierran  los acordes y la  burbuja de sueños  explota.
Mentira, todo mentira.
En la cama prestada, el payaso llora bajo la pintura difuminando así el color con que dibujó horas antes la perfección de la alegría.
Se encienden las luciérnagas,  con la infrecuencia que ocurre lo esperado.



viernes, 24 de mayo de 2013

Y este jueves... ¡Estoy harta!





¡Estoy harta!

Harta de arrastrar las zapatillas para ir en tu busca, trabajo.
Harta de estirar las monedas y las mentiras para comer tres veces al día.
Harta de rebosar los espejos y la sombra sin reconocerme.
Harta de  zurcir las carencias  y estrenar  sonrisa  como si no pasara nada.
Harta de obedecer a los de arriba y prohibir a los de abajo.
Harta de los dioses de las pequeñas cosas.
Harta del futuro  que sólo consta  en actas.
Harta de quien mira y no ve,  se apellida justicia, de nombre ley.
Estoy harta, en fin,  de maquillar versos para gustarle a la vida.





sábado, 18 de mayo de 2013

La fiebre del oro del viernes de madrugada





Cuando reía escandalosamente, dejaba al descubierto  toda su fortuna.
El dentista rumano le había hecho un buen trabajo.
Salió de caza aquella misma noche, besó a su presa y mordió su beso para comprobar la dureza del metal.
Aquella relación  terminó con un parte de lesiones. 
El médico  concluyó  que la infección de la herida fue producida  concretamente por dos fundas,  tres  coronas y cuatro implantes.
La fiebre del oro no tardaría en hacer su efecto.

jueves, 9 de mayo de 2013

Un relato para el jueves (regular de contento)

(Siguiendo en mi linea... muy contento, no, la verdad.)

San, nos propone hacer un relato utilizando estas doce palabras:  Chispeante, tintinar, burbujas, lábil, vos, oleaje, tirillas, zalamero, ajonjolí, malote, torrente, beso.
 Ahi va. Ponle música.



He de confesar que  me pierden los hombres malotes.
Le conocí  el otoño pasado, me dejé llevar por su sombra lábil.  
Con sus manos dibujaba en  mi cintura  una media luna y  yo cerraba los ojos al resto del mundo.
Fue mío de diez a doce, iba  o venía como el oleaje  y me susurraba al oído mentiras  salpicadas de ajonjolí.
Zalamero y dulzón su acento provocaba  en mí el efecto de una borrachera.
Las burbujas de su risa se disipaban al borde del reloj y como Cenicienta volvía a casa con la vida  envuelta en harapos.
Cuando llegó el invierno, mi corazón ya estaba hecho  tirillas como si un torrente lo hubiera arrastrado  al moridero de besos.
Suena  el tintinar  de la razón.  Sé  que no soy nada especial para él, que he de compartir su  historia chispeante con  otras mujeres, muchas mujeres a ritmo de tango.
El profesor de baile me ha dicho: vos  llegarás lejos.
El bandoneón calla.



jueves, 25 de abril de 2013

Este jueves, relato: Terrorismo




Aguarda en la puerta de atrás, como los desheredados.
Solitario, callado y triste como un ciprés.
Cuenta los pasos como guardián en una cábala extraña. No sé qué esconde.
Él no sabe que le observo.
El jardín de la casa de al lado es el envoltorio de una fortaleza que un centinela de luna defiende.
Los árboles alineados como en un tablero de ajedrez, fría estrategia cuadriculada.
Cosidos a la rutina, un día sucede a otro y a otro y a otro…
De repente cesaron los pasos medidos.
La noche sonó a cristal roto, y por el roto huyó  la vida.
La radio esta mañana suena como si tuviera una mordaza, afilando las palabras como la hoja de una guadaña.
“Ahmed Alí Mustafa, el guerrero del silencio, se inmoló la madrugada del jueves…”
La policía me prohíbe acercarme a la ventana. Los trozos de muerte están desperdigados por  el aire.
Me interrogan. Yo digo que era callado solitario y triste, como un ciprés.
Omití que le amaba.   A quien le importa un epitafio.

jueves, 11 de abril de 2013

Mensaje en una botella, a la orilla del jueves








Después de escribir  aquella carta, el mundo se me fue estrechando  hasta hacerse  hilo de estopa  que  ensartado en la aguja  del tiempo, me  remendaría la vida.
El mar rugía lejos,  ni alargando las manos  ni alargando los sueños podría tenerlo.
Vaciaba la botella sin prisa  mudando la pena al vaso y empapando del vaso a las entrañas el vino  amargo, hasta que al trasluz no quedara  ni una  gota que empañara el cristal.
La luna se había colado  en el  vidrio. Estaba tan borracha que desistí del desalojo.
A golpes de  luz, fui haciendo hueco a las palabras de tinta y con cuidado lacré  la boca, como se lacra la razón  con el miedo.
Ahora sólo queda buscar el agua, cuna para la sed, nana de esperanza para dormir, seguramente  por siglos, hasta que alguien la despierte.
La oigo caer (las palabras de amor hacen ruido). El eco multiplica su latido mientras se acostumbra a la caricia salobre de la alfaguara.
No hay orillas.



sábado, 6 de abril de 2013

La cita







"A las siete en la playa, a las siete en la playa, a las siete en la playa…”
La cinta del contestador repetía incansable la misma frase
como si un eco cruel hubiera preñado la casa hasta la asfixia.
Desde el reloj de sol bajaban los minutos a esconderse en el agua.
Las siete.
Heridas, las saetas dejaban la herrumbre entre los dedos.
Quiso detener el tiempo a gritos,  habitar  la razón con pretextos, deshilachar la cordura, desnudar la  trama.
No era una cita de amantes. Los muertos siempre llegan tarde.

lunes, 1 de abril de 2013






Me preguntas que estoy pensando...
No ves que me he abandonado a la lluvia para seguirte
y borrar contigo la soledad de los charcos.
Hoy quiero  ser agua entre tus dedos,
Orilla de tu deseo
Pleamar.
El arco iris, mañana.


jueves, 28 de marzo de 2013

Con...jugando palabras para un jueves









Al principio,  entre los labios las dos palabras que me abrieron al mundo, mi mundo recién estrenado y pequeño,  llave de  la puerta del amor. Mamá, Papá.
Más tarde, miel en los ojos, alforjas llenas, rebosan  los vocablos y esas dos primigenias echan raíces  cuando se nombra  al  Hijo.
Fonemas  que se enlazan para no entendernos con el Hermano de diferente raza o credo
Todas las demás  agrupadas en Alegrías, son veredas para llegar a la libertad.
Las  palabras enmudecen ante el  Dolor  y es la soledadinquilina  de oídos sordos en la carcasa de la vejez.
Con la Muerte te preguntas si mereció la pena hilvanar  tantas letras   para Nada. 

domingo, 24 de marzo de 2013

Caligrafía de la duda





A veces los soles se apagan,
ruedan  lágrima abajo hasta el silencio.
A ciegas  como el amor desbocado
me recorren  y me visten de humo.
A veces entre tu orilla y mi mar
no hay más que un renglón a medio escribir,
un laberinto de palabras hueras,
indeleble  caligrafía de la duda.
A veces  mordería  la luz  en otras bocas
sólo para  olvidarte un instante.
Cuando llegue la noche con su mordaza
Seré yo quien  grite tu nombre.

 

  

jueves, 21 de marzo de 2013

Dia mundial de la Poesía... esta es mi aportación


Hechizo de la naturaleza





Llueven pájaros fuera,
al filo de la primavera.
Se van posando en las fuentes
y en los pretiles del tiempo,
Sacuden su plumaje llenando de color
el arco iris de los charcos.
Cantan desacompasados,
huérfanos de jaula,
hambrientos de aire.
Llueven pájaros  desde  tus ojos cerrados,
hechizo de la naturaleza,  
desvarío.




jueves, 14 de marzo de 2013

Y este jueves... Las manos



(Si hay algún grafólogo caritativo, le agradecería breve estudio)




miércoles, 6 de marzo de 2013

Relato de jueves: Vientos





Tengo guardado en los bolsillos de la memoria, el sonido del martillo en  el yunque y el chirriar del latón moldeándose a golpes. Rítmica conversación  tallada en la fragua.
La sombra de la espadaña  separaba los vientos donde se  probaban las veletas que salían del pulso artesano del abuelo. 
Al atardecer cuando  el aire  danzaba en  los tejados,  giraban y giraban las banderolas  en loco desconcierto, vuelo sin alas de los catavientos que arrancaban una lastimosa música.
Las flechas llevaban grabados el nombre de los vendavales de norte a sur, de este a oeste  señalaban la calma o  herían al sol en su discurrir  por los corrales…
Vigía oxidada, así malvive la veleta en  mi torre.
Ya no galopa al levante, ya no susurra a la brisa,  un  huracán tronchado en mis manos  la empuja y se queja, ya no gira ni al suspiro de la tarde,  un remolino la arrastra al silencio que arde en la fragua, para fundirla de nuevo en pos de la libertad.




miércoles, 20 de febrero de 2013

Tarde a tarde, poco a poco...






A las siete, en el lago,  una bandada de cuervos traza un pentagrama en  la orilla.  
Concierto de solitarios,  arpegios  hilvanados en  la memoria de los locos van cambiando el gris del barro.
Se agujerea el agua con las migas de pan duro que desgranan los  viejos  para que los peces engorden su circular  itinerario.
Caminan vigilados de cerca y no se desborda el tiempo más que en su mente.  Se ahogan tarde a tarde, poco a poco…
Los internos del Psiquiátrico de Miraflores, custodiados por los enfermeros, salen  al anochecer. Sobrecoge esta hilera de presos pasando bajo mi ventana.




jueves, 7 de febrero de 2013

"Un segundo de eternidad" micro-relato para el jueves.









El mundo en uno de sus giros la había arrojado en la esquina más inhóspita. 
Hoy tenía que decidir si mantener o no, la vida abierta.
Brindó  por un segundo de eternidad.
-Nunca el azahar duró dos primaveras-

lunes, 4 de febrero de 2013

Los lunes ¡viva la gente!



                                                                Traslado de presas.
                                                                 ¡¡Viva la agente!! 

jueves, 31 de enero de 2013

Este jueves...hablar escribiendo






 Jacinto la espera sentado en un rincón de la sala, las gafas a mitad de la nariz, sobre la mesa un lápiz y una goma de borrar, papel blanco donde caligrafíar sentimientos y un sobre cuyo destinatario se sabe de memoria.
Como cada jueves desde hace ya veinte años, Amalia llama a la puerta con la misma cantinela: ¿da usted su permiso? Y Jacinto  abre el portón que también desde hace veinte años, chirría.
La hace pasar y agradece, como siempre, la generosidad  de unos dulces.
Frente a dos tazones de café negro,  se cuentan los achaques  retrasando inconscientemente la tarea que los reúne.
Se reconocen en cada surco de la vejez, cada silencio, cada arruga del tiempo compartido, cada queja, cada soledad.
Jacinto escribe mecánicamente la fecha y el encabezamiento de una carta, bajo la atenta mirada de Amalia.
“Querido Benito, dos puntos, -lee- Y ahora, dime, Amalia, ¿qué  más?
Y yo que sé Jacinto, yo no sé decir las cosas bonitas, tu cuéntale  cómo despuntan las flores de los granados y que la vaca  se está quedando seca, que el vendaval se ha llevado las cercas del molino y que si no llueve por San Blas se perderá la cosecha de garbanzos.
Dile que se me ha muerto “la Grilla” esa perrita que abandonaron en la vereda  y que se crió junto a la niña Manuela.
A Manuela la pretende un muchacho de buena familia y esperan tu regreso para apalabrar matrimonio.
Dile también…
¡Ay quien supiera escribir!  ¡Quien juntara tan bien como tú el abecedario! Dile…que ya es tiempo de volver, que vuelva, que vuelva, Jacinto.     

Jacinto emborrona un beso y concluye: sin más que decirte, se despide, esta que lo es…”
-El próximo jueves, serán una semana más viejos-

martes, 22 de enero de 2013

Una sonrisa para el lunes







  Hoy me he mirado al espejo.... ¡¡es pa reirse!! ¿o no?