"Esa clase de amor que se vive sólo por un día, unas horas, unos instantes... amor callado, amor prohibido"
-Claustro
de arena-
Me
estoy mirando en ti. Sí, en ti.
En
tu espalda deshabitada de mis besos.
No,
no te gires...
Ahora
que no me ves,
dudo
en el precipicio de tu calma
si
descenderte de nuevo.
Sin
coartada me entrego,
no
importa si me juzgas y condenas mas tarde
por
ocupar con mi vida tu vida.
Un
latido urgente,
un
crujido de tu corazón en mudanza,
me
alerta de que te rompes
inundando
cada grieta de mi claustro de arena.
Mi
cuerpo como aljibe rebosa
y
te guardo para mi sed venidera.
Mercaderes
son mis manos a tus deseos.
Piden
o roban sin pedir,
trueque
de placer por placer sin dueño.
En
tierra de nadie nos inventamos,
nos
modelamos,
nos
entregamos sabiendo que la soledad
vive
al otro lado del susurro.
Sin
promesas.
No,
no te gires...
Deja
que sea tu espalda la frontera de estos ojos,
de
este destierro pactado antes de amarnos.
Que
sea mi risa tu equipaje,
que
sean tus caricias mis alas.
Por
hoy, solo por hoy tengo derecho al llanto.
Tu
piel y mi piel ensayan torpemente la renuncia.
Desnudos
no hay donde esconder los sueños.
Te
sabré y me sabrás sin límites
en
las horas de esta eternidad inevitable.
Y
mañana...
volveremos
a ser los que no somos,
con
la duda infinita de no saber que seríamos
sin
habernos tenido hoy.