jueves, 23 de agosto de 2018
La cita... un relato para el jueves
El sol había bajado la guardia, las chicharras ocultas entre las ramas más altas del magnolio, no eran testigos fiables del suceso.
Enamorarse... vino aquí para eso, para enamorarse a los cincuenta y tantos.
Atravesó la niñez, la adolescencia, la juventud y con la madurez envuelta en un pañuelo, atravesó el parque para acudir a la cita.
Ladran los perros enseñando sus dientes amarillos, corren los niños volando sus cometas de seda, cantan las beatas el rosario de las ocho, lloran los sauces que custodian la acequia, hablan bajito los relojes de hierba y se apretuja el mastranto para beber de la noria.
A las diez, ese temblor de estrellas arrasándole la mirada, a las diez, se acentúa más el turquesa del cielo en éste verano raro, a las diez, se desnudan los amantes en las páginas últimas de todos los libros, a las diez del sur.
Lleva anudada la corbata con tres vueltas al cuello augurando el futuro juntos, el pan y la sal, el Evangelio de San Lucas, las campanas, el azahar, la lista de regalos inútiles, la familia del pueblo y las eternas preguntas.
Se le han olvidado las flores, el poema y la sonrisa. Está desnudo de razones y sin embargo extiende su mano para encontrarla, tan leve, tan blanca, tan lejos...
Menos mal que las magnolias abren de noche para guarecer a los desenamorados.
martes, 19 de junio de 2018
Relatos para un jueves de fútbol:
Arquea la espalda en simulacro
perfecto, como si parara el gol de la victoria.
No se paran los sueños en el
espacio que hay entre sus manos y el larguero de la cama.
Agita los brazos, agita la rabia
y se difumina el dolor dando paso al sueño.
La morfina cumple con su parte.
La otra parte grita desde dentro
hasta desbaratar la razón.
No hay derecho. No. Sólo es un
niño.
La vida se apunta un tanto, ¡por
hoy hemos ganado!
Cara o cruz…nadie quiere jugar
contra el cáncer.
El árbitro de todos los partidos,
dicen que se llama Dios.
El marcador de la injusticia
Llovía en el campamento de refugiados, el terreno de juego
delimitado por una hilera de piedras, dejaba al horizonte la tarea de contar
los pasos reglamentarios.
Mahel no abandonó su puesto a pesar de que el partido había terminado.
La pelota, un amasijo de trapos que le había hecho su abuela, se había
enganchado en las alambradas y esperaba que la lluvia la rodara hasta sus manos
huérfanas de victoria.
Volver a casa con la sensación de haberse tragado la luna…
Mamá, hoy tampoco hemos ganado.
(Los niños aprenden las reglas del juego)
jueves, 5 de abril de 2018
Relato de jueves:
Tiempo de Cuaresma
Arde el carbóncillo que prende el incienso en el cuenco de
barro…
Ya mi bisabuela lo encendía cada Jueves Santo mientras el
bisabuelo Pedro acudía a la iglesia a cumplir con la Hora Santa. (La hora Santa
es un tiempo de recogimiento frente al altar, a modo de velatorio, de
acompañamiento y oración que cada miembro de la hermandad por riguroso turno de
horario y relevo, cumple)
Cuando yo era niña, en la casa, las habitaciones casi en
penumbra, con ese luto y ese silencio impuesto que los chiquillos no entendíamos.
La comida justa y en la cuaresma, sin carne, para guardar
la bula.
Los niños, los viejos y los que pagaban a la iglesia,
estaban exentos.
Yo recuerdo que mi padre decía: “Yo estoy perdonao, los
mineros si podemos comer carne” Y ese escaso majar de los días de fiesta, lo
repartía con mi hermana y conmigo.
En la alacena no faltaban los dulces de miel, recompensa a
la pena, digo yo, que cada cristiano llevaba.
Por entonces, en la radio sólo sonaba música sacra, menos
mal que en el campo, no callaba el arroyo, ni el zumbido de los abejorros ni el
coqueteo de las abejas con la jara celebrando la primavera, menos mal que los
jilgueros no enmudecían, ni los abejarucos cubrían su plumaje, ni las cunetas
cuajadas de margaritas y jaramagos, se ocultaban.
No sonaban las campanas en señal de duelo y al anochecer,
una hilera de faroles acompañaban a Cristo Cautivo por las calles mudas del
pueblo…
Hoy arde el carboncillo que prende el incienso en el cuenco
de barro, primavera 2018…
Pero han cambiado tantas cosas…
sábado, 31 de marzo de 2018
El vigía
de mi mueca triste
Hoy hace frío como siempre entre éstas cuatro paredes desde
donde me custodias.
Un frío gris, como el que va dejando el grafito sobre el
papel arrugado.
Tú, frente a mí, separados sólo por el aire viciado que
envuelve el cuarto, el reino de un loco, creo.
El que dibujó mi alma entre
trazos de colores condenándome a ser sólo silencio.
Mi memoria no recuerda cuando fue el ultimo día de mi
libertad, cuando dejó de entrar la luz en la ventana pétrea de tu mirada, para
ser solamente el vigía de mi mueca triste.
Sin querer se van estrechando las paredes, me desdibujas la
respiración y el arco iris del que estaba hecha, se derrama sin remedio.
La puerta chirría de vez en cuando, el pintor gris se
asegura de que sobrevivamos al abandono y nos retoca alineando los trazos y los
trozos de nuestras vidas.
Antes de irse de nuevo arrincona la silla a la mesa.
La
pared huérfana, el teclado mudo.
Tú y yo seguiremos enfrentados de por vida…o de por
muerte.
( las pinturas de Demiurgo, inspiraron éste relato)
( las pinturas de Demiurgo, inspiraron éste relato)
domingo, 25 de febrero de 2018
Lección de futuro
Yo quería dedicarme a la poesía, pero doña Adela me persuadió con sus armas de mujer.
Hoy soy banquero.
Hay lecciones que no se olvidan.
De cada diez, me llevo una.
jueves, 14 de diciembre de 2017
Este jueves, relato
La jaula vacía
"Ayer fue miércoles toda la mañana. Por la tarde cambió:
se puso casi lunes…"
Siguen las golondrinas volando
bajo, rasgando el horizonte con el gris, esa herida ceniza que acecha.
Yo estoy comiendo naranjas
como si no pasara nada, mientras en la jaula, sigue la puerta abierta por si
acaso regresa la cordura.
No tiene arreglo, -les he oído
decir- y me dejan hacer barcos de papel con aquellas cartas de amor sin
destinatario.
Se está acabando el casi
lunes, me gustan los casilunes cuando todo viene de vuelta, cuando ya nadie
pone ganas a vivir y me invitan a formar parte del cortejo porque llorar cuesta
caro.
Hoy es jueves, estoy segura y
esa certeza me aterra.
Un día cualquiera, podría ser
domingo si tu quisieras. Yo me dejaría pintar una alegría inconstante y te
dejaría anidar en el pretil de mi cabeza.
No sé qué hacer con este
eterno olor a mandarina en mi memoria…
¡Qué tristeza de jaula vacía,
qué tristeza!
sábado, 9 de diciembre de 2017
¡Feliz Navidad Jueveros!
Un año mas, nuestra amiga Mónica nos reune sin distancias.
Gracias por este trabajo hecho con el corazón
Gracias por este trabajo hecho con el corazón
jueves, 21 de septiembre de 2017
Relato de jueves: MAMÁ
Abro mi diccionario y elijo la palabra más hermosa: MAMÁ.
Esa fue la primera palabra que aprendí, seguramente.
Mamá es mi llamada, mi oración, mi comienzo.
Su sonrisa, sus consejos, sus silencios, su luz, han sido mi equipaje hasta que la vida me desnudó de sus abrazos una noche de abril. De repente.
Era el abril mudando el equipaje de la primavera, abril y atardecer en las rosas rojas, abril de los gorriones en la morera, abril y el azahar trasnochando en el jardín.
Se nos quedaron unas cuantas de cosas por decir, de esas que se dejan siempre para mañana.
Pero el reloj, que se ajustó a destiempo en tu pulso, no me esperó mamá, no me esperó.
viernes, 1 de septiembre de 2017
Cinco rosas para este jueves de relato
Cinco rosas… Con desgana leo
la tarjeta salpicada de palabras de amor.
Hay en la perfección de las flores
un lenguaje indescifrable.
Cinco rosas rojas y otro cumpleaños.
Uno, dos, tres, cuatro y cinco
veces ensayo la alegría, dibujo con carmín los besos que nunca tuve.
-Que seas feliz-
Suena a sentencia...
Ya no te quiero.
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