sábado, 26 de marzo de 2016

Insomnio II




El café se ha enfriado. Los gatos miran la lluvia detrás de los cristales y el frío tulle mis huesos.
He contado las losetas de la habitación desde todos los ángulos, bien  sé de las grietas que envejecen al mármol. 
Los fantasmas que habitan mis cuatro paredes han cerrado los ojos para no verme. 
El iris se ha mudado de color. No me reconoce el espejo.
Estoy preso en la esfera del reloj. Busco  la libertad desmenuzando los minutos y solo  consigo llenar mi cuarto de horas caducas.
La música del violín de Aldrich se cuela por las rendijas de la puerta.
En la habitación de enfrente siempre hay concierto  para los insomnes, para los solitarios, para los que patean la calle revolviendo en las basuras, para las mujeres de la vida, los ateos, los desahuciados, los locos sin diagnosticar…
La contraseña que empuja la puerta para compartir el desvelo, es una botella de alcohol barato.  La noche se enciende  con luminarias engañosas.
Cruzar el pasillo de ésta pensión es como atravesar el mundo. Yo no sé bien a que colectivo pertenezco. No sé si quedará sitio para un poeta siquiera.

No hay prisa. La mañana nos sorprenderá borrachos de sueños.

7 comentarios:

AdolfO ReltiH dijo...

UN GRAN INTIMISMO DE BOHEMIAS.

ABRAZOS

Anónimo dijo...

Tan sólo en una pensión de mala muerte va quedando sitio para los poetas. ¿A qué colectivo pertenecen los poetas? Esa botella de vino peleón y esas dudas existenciales me traen a la memoria a algunos poetas malditos, poetas a contracorriente, que nunca se amoldaron a la sociedad que les tocó vivir. Creo que ellos sí que eran capaces de intimar con el insomnio hasta el punto de amarlo.
Rosa aunque esta segunda aportación la he visto fuera del plazo, la voy a incluir en la relación de participantes porque sería una pena que pasara desapercibida.
Un fuerte abrazo.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Un precioso relato intimista, un mundo de detalles que nunca dejaran impasible a un poeta. Besos.

Charo dijo...

Un relato desgarrado que nos muestra la peor cara de la vida, donde surgen los versos más tristes...
Un beso

AlmaBaires dijo...

Dolor y angustía reflejan tus letras.

Un beso.

yessykan dijo...

Que escalofriantes los estragos de ese insomnio. Un texto intrínseco, desgarrador. Me gusto mucho, algo poético.
Beso

Montserrat Sala dijo...

No tengo palabras Rosa. Este texto es antológico Mi enhorabuena más sinccera, por es vision tan certera y poética del insomnio. Gracias por compartir.