¿Por qué no me preguntas nunca
cuando de repente me torno oscura,
a que hora se enciende
el candil de mi alegría?
¿Por qué te quedas siempre
al filo de mi abismo,
sin que te alerte el lastre que
arrojan mis días?
Cada vez estoy más hueca…
¿Por qué no te preguntas si me pesa la
vida?
¿Por qué no me preguntas nunca
qué me sobra mientras me desnudas el
cuerpo,
que me falta, que me estorba,
que tengo…?
¿Por qué te quedas siempre
al filo de tu silencio
Sin que te alerte la guadaña que me sangra?
Cada vez estás más ciego…
¿Por qué no te preguntas dónde ardo
cuando tú me apagas?
¿Porque no me preguntas nunca
cuando de repente estallan mis alas,
si es la miel de tus barrotes
la que envenena mi vuelo?














































