domingo, 27 de mayo de 2012



El amor y la dieta bordean el charco.
Yo soy débil.
Tú, un bombón trepa.

viernes, 25 de mayo de 2012

relato de jueves: "Replicantes"



-Replicante casera-


Todo comenzó por esa obsesiva sinrazón que nos atenaza a algunas mujeres, el miedo a envejecer, a no aceptar los surcos del conocimiento que nos atraviesan la piel y nos arrugan la razón. El ritual de cada mañana para fragmentar los años en parcelas desiguales de felicidad a quienes echarle la culpa de que a mayor sufrimiento, menos tersura en el envoltorio que nos guarda.
Yo no tenía dinero para costear los caros tratamientos que me devolvieran la frescura de mis veinte años, ni cremas ni masajes ni cirugía. Solo estuvo a mi alcance acudir a un visionario del barrio, que, a cambio de unos versos (dije versos) y dos tortillas de patatas, me dio unos remedios caseros para mi mal.
Y heme aquí en mi primer día de tratamiento. Según las anotaciones, debo mantener la cabeza dentro del microondas durante diez minutos a temperatura máxima, alternado con otros diez de estancia en el congelador y si mi cuerpo aguanta, tres tandas de diez a lo largo de la mañana.
Voy notando como la nuca adquiere una textura fría como de metal y conforme se transforma en algo ajeno, a la par de mis pensamientos, otros pensamientos generan rebelión.
Este experimento no tiene nombre. Repaso el manual:
Para asimilar la transformación tengo que meter los dedos en el enchufe, asi, valientemente.
No se si será normal pero se me van adosando los cazos, las espumaderas, la tapa de la olla exprés, las sartenes, como apéndices se integran y me mudan.
Ahora soy otra, no encuentro calificativo. ¿Más guapa? ¿más joven?
La pila del reloj se me ha empotrado en la frente, me adorna, si.
Dos sístoles, dos diástoles rugen dentro de esta carcasa, replicando.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Este jueves, pacto con el diablo en 120 palabras.




El pelo se le caía a mechones desde hacía unos días, el blanco de los ojos había mudado al amarillo y su aliento salía espeso con un fuerte olor a azufre.
El dolor hacía que se retorcieran sus huesos como troncos de vid seca.
Su piel ardía marcando con ceniza las sábanas de satén.
Supo que sucedería. Ya lo había previsto. Ella debía estar lejos, oculta de la lástima.
A tal efecto dejó su mejor fotografía bañada en Chanel nº 5.
El mundo supo que Marilyn Monroe murió de una sobredosis de alcohol y barbitúricos.
Nunca nadie sabría que fue lo que Norma Jean Mortensen había pactado con el diablo.
Mientras se le licuaba la vida, pagó el precio acordado.

jueves, 10 de mayo de 2012

Relato de jueves: " Erase una vez..."


-¿Papá, que cuento nos toca hoy?
-El de “las sábanas blancas”.
-¡Pero ese no vale!
-Bueno pues entonces el de “la mano que afeita”
-Ojuuuuuuuuuuuu, ¿otra vez?


Y yo no sé como hilvanaba a mis sueños, imaginación, tanta.
Entonces me quedaba mirando la noche que, cómplice, escribía letras de luna sobre la pared: “Erase una vez…”
Se me amontonaban las palabras hasta que amanecía y a esa hora los monstruos, princesas o duendes huían por los tejados.
Y así un día y otro día hasta que se me escapó la niñez por la ventana…

Mi padre está sentado al sol de sus noventa y dos años, la vida le pone la sombra a trozos.
Me mira como si fuera la primera vez que me ve y me dice con una sonrisa que le ocupa todo: “colorín colorado”.
Lo dormí con cuentos hasta su última página.
En el tejado de su ausencia, tan alta, malvive la princesa Desastre.
Hay días que cuelga un cartel que dice: “Se vende, alquila o traspasa este reino”

miércoles, 2 de mayo de 2012

Este jueves un relato... allá por el medievo




La pordiosera

Nunca me cantaron los juglares, ningún castillo albergó mi cuna, ni hubo contiendas para defender mi reino, ni caballeros de armadura lucharon por mis amores, ni cantigas en honor de mi abolengo se compusieron.
A las afueras de los mercados arrastro la fealdad y la hambruna.
Me tiemblan las manos mientras mendigo, la vergüenza me tiñe hasta los harapos.
Este cuerpo deforme se lo disputan los cetreros para alimentar a los pájaros.
Las migajas de pan se pierden por los agujeros de mi faldriquera y una jauría constante me custodia la sombra.
El bufón de la corte pone cebollas en mi cesto que engordan mis carencias.
Llorar capa a capa ahueca mi desgracia.

(No podía ser de otro modo, en pleno siglo XXI, soy una simple figurante en las Jornadas Medievales que se celebran en mi pueblo. De esta guisa, no me conocía ni la madre que me parió)


miércoles, 25 de abril de 2012

Relato de jueves: manías, supersticiones, comportamientos irracionales...


A través del espejo pudo ver como las manecillas del reloj se habían dislocado de nuevo.
Perdió su cita una vez más.
Mucho tiempo cargó con la culpa al reloj ingrato.
Mala estrella el no llegar a tiempo a todas las cosas.
Se encerró en su cuarto y a solas lloró por mentirse cada día y no buscar ayuda para su comportamiento irracional.
El ritual a puerta cerrada.
Se descalza y milimetra los zapatos bajo la cama, una, dos, tres veces.
Tres veces apoya el pie derecho en el suelo antes de caminar hacia el armario.
A ritmo de tres abre y cierra la ventana para no ver el mundo que pasa de prisa.
Tres, las veces que se desdibuja la sonrisa de carmín, las misma veces enjabona sus manos y deja correr por tres veces el agua helada de su baño, cerciorándose a la de tres que la luz esté apagada, mientras susurra una letanía una vez, dos veces, tres veces.
Tres, tres, tres, hasta cuando respira…
Sara tiene la vida encadenada a tres letras: T.O.C.(Trastorno Obsesivo Compulsivo)

lunes, 23 de abril de 2012

Abril, 23, día del libro




"Un libro es el único amigo que soporta el abandono sin hacerte preguntas"

domingo, 22 de abril de 2012

Un premio



¡Mi amigo Juan Carlos me da un premiooooooo!
¿merezco yo eso?
¿Las paredes del corazón son buen sitio para guardarlo?
Venga, que si, que me hace feliz y lo voy a colgar en mi blog para que todo el mundo sepa con la gente tan extraordinaria “que me junto”.
Y seguiré la norma, o la penitencia (como él dice) eligiendo cinco blogs con quienes compartir la magia…

1)Para mi amiga Lupe, http://blogdemaat.blogspot.com/ porque a través de ella tuve la suerte de formar parte de la historia de nuestras historias.
2) Para Susus, el torbellino con mas arte, http://susurrosdetinta.blogspot.com/
3) A Gaston, el viajero, juventud y talento http://www.gastondavale.com/
4) Una poeta CON MAYÚSCULAS http://des-atada-hoy.blogspot.com/
5) Y el quinto… esta abierto al mundo. Daos todos por premiados.


Por supuesto es voluntario, pero me gustaria que siguierais regalando a otros blogs el honorable título de ser estupendos.
Un besazo

jueves, 19 de abril de 2012

"Una de espías" para el relato del jueves



Yo me llamo Gertrudis, Gertrudis - Margarita para ser exactos y soy la dueña de una tienda de sombreros “La danse des sept voiles” que está en 37 Avenue Samson, muy cerca del cementerio de Montmartre.
(Raro emplazamiento para una sombrerería, si, porque a los de dentro, poco les hace falta que le quiten o no el sol con un tocado)
Crecí en casa del abuelo materno, mi madre, gabacha pelirroja y desgarbada de sonrisa fácil y palabra terca a la que casi no conocí porque huyó con un violinista alemán, me dejó de herencia la orfandad y las estanterías llenas de cachivaches. (A mi padre le dejó dos cuernos y el don de la invisibilidad, porque nunca lo vi)
Apenas tenía dos años. Yo la esperé, la esperé, la esperé…. hasta nunca.
A propósito, mi nombre se lo debo a mi abuelo en memoria de una amante que tuvo y que le dejó tocado, hundido y arruinado. Sólo pudo salvar su uniforme del ejército ruso.
Como ven, en mi familia se amontonan las tragedias. Aunque la peor de todas la he descubierto hace poco.
Solicité una licencia para abrir un museo de sombreros en un local adosado a mi tienda. Pues bien, con tanto papeleo, tanto trajín de desvanes, tanto testamento y tantas cajas que estuvieron lacradas en vida del patriarca…ahora puedo airear la historia de los últimos cien años a cabeza descubierta. (Nunca mejor dicho)
A tal fin, llevo meses organizando, leyendo legajos y facturas, periódicos amontonados y polvorientos con noticias curiosas…por ejemplo en la primera página de Le Monde de 1958 se habla de un robo en el Museo de Criminales de Francia. Se trataba de la cabeza embalsamada de la Mata Hari. Nunca se supo quien la robó.
¡Dios! ¿A quien me recuerda esa mujer? ¿Dónde vi esa enigmática mirada, el cráneo de medidas perfectas, la mágica seducción de esos rasgos orientales?
¡La cabeza de modelaje dónde se prueba cada sombrero en mi atelier!
Siempre me pregunté de qué material estaría hecho el molde.
Ahora lo sé.
Mi vida es un traje de retales, jaretas de historias que deshago a medida que conozco a la espía más famosa del mundo.


lunes, 9 de abril de 2012

Ella



Ella rezuma sabor de raíz de palodú,
Tiene peces enjaulados en la mirada aceituna,
que se ahogan a veces.
Se desborda la menta en la marea creciente de su aliento,
cuando sólo os separa la noche.
Ella es la cadencia del junco a la orilla del deseo,
unge con su voz la piel agrietada de los silencios
y es la aldaba que golpea el aire que respiras…
Así es ella, la que muere,
mientras tú vives sin buscarla.

jueves, 5 de abril de 2012

Relato de jueves: Tengo obras en mi casa (vamos a desescombrar)




-Desde cualquier ventana de la nueva casa se podía volar una cometa- fue lo primero que pensó mientras el aire improvisaba una macabra danza en aquellas habitaciones vacías.
-No hay nada más invencible que un “adiós”- dijo, mientras intentaba destronar el silencio con las idas y venidas de sus tacones por piso.
Los antiguos inquilinos se dejaron olvidado el eco, y el eco en rebeldía por aquel, -quien sabe si intencionado olvido-, se había adueñado de su nombre.
Kilómetro cero en la extensión de su vida, mientras la brújula la engaña con un inexistente punto cardinal.
Las obras comenzaron al alba…
Pasaron los días sin calendario donde esconderse.
Se fueron desmoronando las paredes.
Soledad diáfana.
Duele dormir al raso.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Relato de jueves: "Las fiestas de mi pueblo"





Ferias y Fiestas en honor a Santiago el Mayor
Villanueva del Rio, Sevilla
25 de julio

Vemos amanecer desde las ruinas del castillo, mezclando la plata del rio, con el ocre de los trigales secos.
El maquillaje ajado, los zapatos de tacón en la mano, la flor se descuelga por el pelo descuidadamente, los volantes de mi traje de gitana exhaustos de tanta juerga.
Los fuegos artificiales dejan paso al alba, se van cerrando las casetas, se barre el albero y a los caballitos de cartón se les acaba la cuerda.
Más abajo se riegan los campos de maíz y los granados de la cerca, los membrillos, las higueras y sube un aroma a mastranto arrastrado desde la alberca.
La feria vive dos calles mas allá. La noria mecida por el solano, huérfana de la alegría arrebatadora de los chiquillos, exhibe sus colores a la mañana.
Ya no huele a algodón de azúcar, ni a garrapiñadas, ni a manzanas bañadas de caramelo (placer del engaño envuelto para regalo)
Se cambia al humo de los churros con chocolate, al café negro con buñuelos y aguardiente.
En las esquinas se recuestan los últimos borrachos que cuentan farolillos y lunares a través del cristal de la copa.
Los feriantes duermen a destiempo, callan las gramolas y los gatos escarban las basuras…
La feria enmudece mientras se abraza el sol a la cucaña.


jueves, 22 de marzo de 2012

Relato de jueves: "Déjà vu"





Hace unos cinco años que estuve aquí pensando que sería la última.
Respiré hondo y me dije: no te sugestiones, no pasa nada. Hay que cerrar el círculo. A medida que me adentraba bajo los pórticos, ese temblor, ese nudo atenazándome el pecho, el silbido en los oídos, el pálpito en la sien…

Era verano, verano otra vez, como aquel primero que, como turista, en grupo, visitaba la Alhambra atenta a las explicaciones del guía, pero con una sensación de estar al borde de un precipicio guardando un absurdo equilibrio. Mi mente me decía que yo formaba parte de aquel lugar, caminaba segura por los corredores que separaban las estancias, me eran familiares los patios, las torres, el aljibe del rincón bajo los arrayanes, el atardecer rojo… conforme avanzaba la visita un escalofrío me recorría la espalda y me erizaba los cabellos.
En un momento, aislándome de la charla, conté a mi prima que dos salas mas allá, en una estancia de paso, a la izquierda de la misma, se encontraba una puerta cerrada cuyo dintel era una viga de madera oscura que la atravesaba.
Justo al terminar la frase su atenta e incrédula mirada me devolvió a la realidad ¿Qué has dicho? Nada, no sé que he dicho. Y seguimos como borregos el itinerario marcado. Mis pies se clavaron en el suelo cuando ella me dijo: mira, la puerta.
No quise hacer ninguna pregunta porque nada sonaría lógico.
Volví veinte años después. Vagué sola por la estancia con la sensación de ser observada. Oí voces, susurros, risas apagadas y desde el centro de la habitación giré y giré buscando algo detrás de las celosías. Nada.
Era para volverse loca. No volvería más a la Alhambra.
Estoy aquí. Hoy me miro en el agua quieta de las fuentes buscándome. Soy lo suficientemente mayor como para no dejarme influenciar por los cuentos.
En el Patio de los Mirtos, el eco, multiplica el sonido de los laúdes y las cítaras. Los músicos ciegos no pueden ver mis lágrimas.

miércoles, 14 de marzo de 2012

El cine en el recuerdo



Peculiar banda sonora se oía desde todos los rincones, hilera de grillos rayando la cal como un ejercito enlutado y la luna arriba bañando el rectángulo de tapias que albergaba la magia de ser protagonista de las historias de los otros.
Rota la noche en los arriates, mi vestido de los domingos, tu primer pantalón largo, los jazmines azules y la prisa por ser mayor…
Así nos bebimos los veranos de la niñez, descifrando la trama de los amores imposibles, ganando las batallas con el séptimo de caballería, sintiendo en el cuello el roce de los colmillos de un vampiro en blanco y negro, la risa y el drama de cualquier payaso que con la luz apagada no sabe encontrarse…
El cine de la calle Córdoba, a cielo abierto, olía a pirulí de azúcar tostada, a colonia de violetas, a maizal recién regado en las lindes…
Giraba la rueda del celuloide devolviéndonos a la realidad en su última vuelta, y cuando se encendían las luces, desaparecía el león de la Metro, el señor que inauguraba pantanos y el anuncio de la chispa de la vida aprisionada en una botella…
Soltabas mi mano. De domingo a domingo, jugábamos a ser novios.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Relato de jueves: "El apego a un objeto"




Todavía hoy, cuando abro el pequeño baúl gastado por los años, me tiemblan las manos. Es cierto que no tiene ningún valor material, es de madera oscura y carcomida, tiene un cerrojo oxidado y sin tachuelas pero en tiempos, guardaba celosamente el mejor de los regalos.
La inocencia.
Me basta con cerrar los ojos para encontrar a la niña que fui, sentada en la mecedora que acunaba las siestas.
Puedo oler de nuevo los geranios, el pan recién hecho, puedo escuchar el tic-tac de aquel reloj con doce horas y el canto de las chicharras.
Aún puedo oír su voz y su risa... muy bajito, para no espantar a los gorriones que viven en el alero del tejado – decía-
¿Cómo explicar lo especial que era? porque hay que ser especial para permanecer en el mejor rincón y no derramarse en el tiempo.
La vida me ha dado sin duda cosas muy hermosas, pero su lugar jamás será invadido por ninguna de ellas, porque Ella me dio la fantasía.
...Y fueron pasando los veranos por mi puerta.
Me enseñó mil valores con los que mercadear en la vida, e inesperadamente una tarde me hizo heredera del secreto del baúl.
Me dijo:
“El día que despiertes y la vida no te sorprenda, ábrelo”
Crecí y desperté muchas mañanas porque la vida me seguía sorprendiendo sin necesidad de buscar respuestas. Hasta que la soledad, envoltorio cruel de los días felices, me despojó de ilusiones y no tuve mas remedio que gastar mi herencia.
Toda la luz, todo el color, toda la suavidad, toda la belleza, toda la ternura prisioneras dentro del cofre.
¡Ni tocarlas!
Ella, se apagó tan de repente, que olvidó darme las instrucciones y ahora no se como volar... con estas alas de mariposa.

lunes, 27 de febrero de 2012



Ladra tu recuerdo en los corrales,
Canción de perros hambrientos o nana.
Que sé yo.
El eco no sabe más que repetir el tiempo perdido.

domingo, 26 de febrero de 2012



Hoy llegas a destiempo,
desplegando tus achacales,* junto a mi muro.
Ahora que mis manos se niegan a aprenderte,
untadas de otro barro que borró tus huellas,
ahora cuando me duele la luz en la piel ajada,
llegas como luciérnaga revoloteando en mi oscuridad.
Mientras se nutren de desamor las horas,
y se lamen las heridas los perros de tu recuerdo,
la luna se ahoga en mis pupilas,
como en un pozo ciego.


*(Achacales. Se dice de materiales o herramientas necesarias para cualquier tarea)

miércoles, 22 de febrero de 2012

Circo




Funámbula, mi tristeza,
ensaya en la cuerda que nos ata
esperando el aplauso de la razón.
Careta de la tragedia pintada en los espejos,
Candileja que brota en mi vigilia
alumbrando la sonrisa prestada del payaso.
Animal desencajado, este asco entre barrotes,
Circo a las afueras de mi misma,
función diaria del desencanto
para malvivir de ilusiones.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Este jueves relato: "El Arte de Observar"



(Imagen cedida por ElSilencio en Deviantart)

Nos separa mucho más que diecisiete escalones, barrera de tiempo fraccionado en los ojos, silencio que rebota en las paredes y nos acalla la prisa, compás monocorde de la respiración que fulmina la sombra de esta hilera penitente.
Mucho más la apatía, que la duda de si merecerá la pena lo escondido.
Más que la soledad sin aristas de la lámpara del techo, luz huérfana, simulacro de día.
Nos separa el aislado latir de los extraños que nos dan la espalda y de los que somos al tiempo, muro.
Alienados.
La silla vacía. No sólo está la silla vacía.
Es mi turno. Una vez arriba no quiero girarme a mirar dónde comienza la escalera, quiero detener la vida aquí y ahora, taponar el reloj de arena en este instante.
Mi instante de gloria asomada a la ventana para asistir al prodigio de ver la sonrisa del último niño sobre la tierra.

jueves, 2 de febrero de 2012

Relato de jueves: "refranes"



"Cuando la voz de un enemigo acusa, el silencio de un amigo condena"
(Sonó el teléfono. Una voz de mujer dijo: ”lo siento, no le esperes, está conmigo. No lo busques más, no lo llames. Por pena iba a acudir a esa cita.
Estamos juntos, tenías que saberlo tarde o temprano)



Como un juguete de mecanismo estropeado, abandonada en un rincón, dejó pasar las horas.
En la taza, los posos del té ponían fin a una historia.
Caminó sin rumbo, Cruzó calles procurando pasar inadvertida. Era la hora en que los amantes se vestían de luna. A ella le arrancaron ese vestido hasta que le sangró el alma.
Infinitas horas buscándole entre la gente...
El no acudió a la cita.
Sintió miedo, después rabia, más tarde angustia... luego, dolor. Un dolor insoportable.
Tragó lágrimas de hiel mientras volvía a casa, a su jaula de oro.
Rota en mil pedazos ensayó la actuación perfecta para que no le notaran que estaba muerta.
Fingir felicidad le hacia daño, tanto que le costaba respirar.
Cruzar el parque... cruzar la vida y olvidarle.
Dormir, dormir, dormir, llegar a la mañana sin vida.
La pared que custodiaba sus sueños se derrumbaba atrapándola en los escombros de su abrazo.
Comprendió entonces, que él también la había “usado” sin haberla tenido nunca.
Definitivamente, “Al que es de miel, se lo comen las hormigas”


miércoles, 25 de enero de 2012

Relato de jueves: Cosas de brujas




Hoy es el perfecto día para desescombrar mis castillos de arena.
Abriré la jaula de los cuervos de paja, la caja donde tejen laberintos las tarántulas.
Saldrán a deslumbrarse los murciélagos que cuelgan de las cuatro esquinas de mi pensamiento.
Mi gato negro desandará los tejados hasta encontrar el perfil de la luna.
La ventana que da a la noche se abrirá de par en par y huirán los sapos hasta la orilla de tus ojos de agua.
Alfileres de colores harán vudú con nuestras horas.
Conjuros, magia, telarañas, humo, pócimas de hiel, ungüento de cizaña para mis versos… todo a la basura.
Desentono en este aquelarre.
Quiero huir, pero la escoba ya no me obedece.

domingo, 22 de enero de 2012



-Las heridas de los árboles son como la duda.
Duelen, pero a nadie le importa si brotan tras la ceniza-

miércoles, 18 de enero de 2012

Este jueves dos relatos desde el corazón



Uno...

Corazones de piedra

La mujer del pelo encendido no sabe que la miro.
Está sentada al resguardo del levante junto a las barcas muertas, segura de que no hay reloj que descuente su tiempo de sal.
La arena donde se dibujan los nombres, se la traga el mar y nunca vuelve, a cambio, la marea arrastra corazones de piedra que yo voy recogiendo mientras camino descalzo para callar el rumor de su orilla.
Los guardo para regalárselos un día…
Piedra a piedra no tendrá más remedio que construir la babel de mis silencios y estaremos condenados a entendernos.
Ella, aún no lo sabe.




Y... dos





…Y el corazón se mudó hasta los pasos.
No hay vuelta atrás.
¡Tanto quererte!

domingo, 15 de enero de 2012



Sin nombre, el dolor es más de todos. Se llora por turnos.

miércoles, 11 de enero de 2012

Relato de jueves: "Profecías del fin del mundo"




Acabo de firmar los papeles ante notario. He heredado la casa que fue de mis padres, anteriormente de mis abuelos, de mis bisabuelos y tatarabuelos y siguiendo la lista de propietarios, resulta que el solar donde fue edificada, perteneció al ducado de Alba.
(Me alegra tener el papeleo en orden, no sea que al Conde de Salvatierra le de por juntar las tierras de su dinastía para dar trabajo al millón de andaluces que no lo tienen y me quede yo sin corral y sin pozo…por lo que os voy a explicar)
La segunda propiedad que vine a recoger, se trata de uno de los primeros periódicos del siglo XVIII, y que es en realidad como un librillo, una publicación de carácter popular que se distribuía por aldeas y ciudades y que contaba con secciones sensacionalistas como las predicciones de lo que sucedería en el año según los astros, una especie de carta astral, datos sobre los cambios de la luna, y otras informaciones acerca de las visiones de un ermitaño relacionadas con el fin del mundo. Esto hizo que Carlos III prohibiera su publicación por considerarlo una lectura peligrosa vana e inútil para el pueblo.
Hojeo el papel amarillento, me gusta el olor a viejo de la tinta, pero no entiendo dónde está el valor o el mérito del legado.
Leo con desgana separando las hojas que crujen muertas y me eclipsa la sección de las profecías escritas en latín e ilustradas con unos precarios dibujos o mapas que cuentan más o menos esto:
“Puerta para huir del fin del mundo que acontecerá en el año del Señor de 2012, con las primeras nieves.
Cuando tiemble la tierra reptarán los gusarapos por las venas vaciando a los niños, cuando engendre el fuego en las gargantas, los brazos de la muerte tejerán como arañas…
Al Nor-este, a muchas leguas del reino, hay una boca cubierta de helechos dónde gime el agua. Fortaleza de musgo y barro. ¡Huye! ”
Casi no puedo moverme, me tiemblan las manos, los ojos clavados en las coordenadas que torpemente dibujan mi comunidad, mi pueblo, mi casa, mi patio…MI POZO.
Ese pozo que guarda los ecos de mi voz de chiquilla, de dónde colgaba el cubo de latón en los veranos como una campana para despertar la sed, blanco pretil por dónde pespuntean las hormigas el camino mas largo…
La profecía. Mi herencia.

P.D.
Hay sitio para todos. Los interesados háganmelo saber y les envío plano.



martes, 10 de enero de 2012




Las cicatrices del viento son como la culpa. Duelen, pero a nadie le importa si sangran tras la calma.

sábado, 7 de enero de 2012



Mi razón tiene un agujero. Es una interrogación abierta al mundo que siempre quise habitar y que debido a la rotación de mis realidades, nunca se cierra.
El sol se asoma a destiempo para templar mi prisa y yo abrigo los ojos para que las lágrimas no me cojan desprevenida.

martes, 3 de enero de 2012

No se por dónde empezar



Tendría que haberlo apuntado en un papel, pero, mira, aquí me veo como cada año nuevo sin saber el orden de prioridades para los deseos.
Lo de las obligaciones lo tengo claro y es lo único que no cambia tras las campanadas.
Que horror, he salido en las fotos con la boca cerrada a duras penas para que no se escapen las once uvas que no me dio tiempo masticar aún cuando ya había sonado la mitad del tiempo.
Una heroicidad gritar feliz año nuevo cuando aun me quedan cinco uvas con sus pieles y sus pepitas dando vueltas entre la sonrisa y los dientes apretados.
Con el cava y la responsabilidad de atribuirle poderes mágicos a las burbujas, se brinda y se piden cosas (la mitad imposibles) hasta que el gracioso de turno te rocía de confeti y te ata con serpentinas al borracho solitario que está al otro extremo de la barra.
¡Feliz año Nuevo! Y yo sigo la corriente, total, millones de celebrantes no pueden estar equivocados.
Vida nueva, dicen, y a todo esto hay que ponerse unas bragas rojas y besar al enemigo que normalmente cena en tu misma mesa y que minutos antes te ha dicho eso de: “estas mas gorda que el año pasado, querida” y para no venirte abajo y morderle directamente en la yugular, coges el trozo de turrón mas grande y te vengas.
El traje de lentejuelas me sienta como un tiro, sobre todo si me comparo con la rubia del tercero que es un pincel. Yo, que soy más de brocha gorda, ¿me entiendes?
La gente se abraza, la gente llora, huele a pólvora y a perfume de los domingos. El frío talla figuritas en los cristales y se brinda al calor de las velas por todas esas cosas que no tienes.
Es un vano intercambio de ilusiones que saben a matahuga, a humo de cigarrillo de contrabando, a besos de carmín indeleble.
Feliz Año Nuevo…
Tendría que haberlo apuntado en un papel. No se por dónde empezar.

lunes, 2 de enero de 2012

rivales



Las ortigas y los cerezos no pleitean por el sol.
Tú ganaste el litigio.
A mi, me aplastó la sombra.

viernes, 30 de diciembre de 2011

En calidad de mujer



Mírame.
O mejor, cierra los ojos y oye mi voz.
Sitúame en la historia, en tu historia,
sin más etiquetas que la palabra,
sin adjetivos que adornen mi verdad.
Siénteme desde la raíz en tu centro,
recorre la geografía de mis pensamientos
sin que te importe el envoltorio.
Soy tu igual desde el desaliento a la lucha,
desde la rabia hasta la sonrisa,
soy savia en el tronco del deber,
fruto y surco donde germina la vida.
Mi alma está hecha de banderas sin patria.
Mi voluntad es como un junco; firme, pero a merced de la libertad.
La piel de los siglos se resquebraja y ya no hay barreras,
ahora busco tu mano para construir juntos el presente,
quiero caminar con tus pasos, no detrás de ellos.
Una compañera, continuidad de ti mismo, no tu sombra.
Me grita la vida que no me detenga,
que no pida permiso.
En el vaso de la intolerancia no cabe ni una lágrima más
para borrar la sed de aquellos que niegan mis derechos.
Y ahora si… abre los ojos, mírame, reconóceme,
que por hoy solo vengo….en calidad de MUJER.

martes, 27 de diciembre de 2011

Ajeno



Te vas, como la pátina del asfalto bajo el aguacero.
Cambiante al bruno,
sólo pareces otro.
Calas igual de hondo desdibujándome
y ya no se qué arco iris mora en mis harapos.
Borrado, impreciso, ajeno…
Te diluyes en los charcos del tiempo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Relato de jueves: "Cuento de Navidad"




Los pastores de mi belén de barro, asumiendo la vigilia a la espera del alumbramiento, cuentan las estrellas que se descuelgan de un cielo de papel arrugado.
Nunca se agota el agua del pozo de cartón donde las aguadoras llenan los cántaros. Los patos se zambullen en un rio de engañosa plata. Los peces no beben, ni los camellos cruzan los puentes porque la intermitencia de las luces los espanta.
Los pastores de mi belén de barro tienen rebaños cojos y se reparten los caminos de serrín, las palmeras y el musgo.
Sobre las montañas de corcho se tambalean molinos, castillos y tenderetes.
Sin delimitar territorio, los gallos y los ángeles anunciadores se colocan en las alturas guardando el equilibrio entre el lentisco y el romero.
Los pastores de mi belén de barro sufren la nieve en pleno desierto, se mezclan con las lavanderas, los artesanos, los burros cargados de leña y con los sin papeles que trae de escolta un tal Baltasar, que junto con otros dos visionarios venidos de oriente, se disputan la ruta que marca con chispitas de luz, una estrella con cola.
Las campanas de las torres y las torres sin campanas de los minaretes se arremolinan en torno al establo donde dicen que vendrá un dia de estos el Hijo de Dios. Mientras eso sucede, se llena de paja el pesebre, la misma paja de cada año porque ni el buey ni a la mula comen.
Los pastores de mi belén de barro tañen mudas zambombas al mismo ritmo que marcan el sístole y el diástole de mi corazón de niño.
Alegría intermitente azul, rojo, amarillo, verde…
Feliz Navidad 2011, feliz Nuevo Año 2012 … Ojalá cambie algo más que el color de la tinta.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Elegía




Hoy es mi alma un campo arado
donde los “espurgagüeyes” esculcan los gusanos de la tristeza
para matar tu ausencia.
Ahítos, no levantarán el vuelo,
tal como mi dolor, a ras del suelo que te cubre.
Arada la pena, abierto el surco para la siembra,
en estas manos que ya no te tocan,
acaricio la semilla huera de tu risa,
y no da más fruto que el silencio.
Suplanto al aguacero con el llanto,
Tantas preguntas sin respuestas
horadando en circular agonía el barranco de mi cabeza.
Tu muerte, pedregal que destroza la azada de mi lengua
para no poder llamarte, amigo del alma,
a voces, a veces.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Relato de jueves: "Mascotas"



Odiando el otoño

Apareciste de repente en mi puerta sin cerrojos. Me observaste durante horas por las rendijas de sombra y luz de tu mirada y te quedaste, como se queda el amor, sin pedir permiso.
Tú y tu rincón ocupando todos mis rincones.
Yo te dije... o no te dije nada, eso es lo malo. Pero me acostumbré a tu mundo callado, a tu respiración con compás de nana, a tu olor, a tu paso vacilante mientras recorrías la casa como si fueras mi sombra, y a tu indiferencia por los jazmines del patio.
Tú nunca te mirabas en los espejos y yo me miraba demasiado, sin encontrarme.
Compartíamos los cuencos de barro, la manta de lana, la plata de la luna que filtraba la enredadera, la lumbre y la siesta.
Rara vez fui pródiga en caricias, lo confieso. A cambio, Tú ignorabas mis arrebatos de melancolía. No había por qué enfadarse; la balanza de los sentimientos guardaba un absurdo equilibrio.
Llorábamos a solas, estoy segura. Nos dolía el miedo a perdernos. Era un intento trágico de independencia que nos hacía dependientes de la soledad compartida.
Y mi torpe empeño en que te gustaran mis poemas, mi tarta de manzana, o el otoño. ¡Qué insensible, Tú!
Ahora no se si en las tardes sin relojes era yo quien te buscaba para que pusieras barrotes a mi tiempo, o eras Tú, inquilino a deshora el que abría de par en par mis silencios.
Aun antes de oír mi risa eras cómplice de mi alegría, y mi regazo era tu almohada en los momentos tristes.
Hoy el jardín está lleno de hojas amarillas, la fría enredadera invadió mi casa borrando de los muros tu paso por mi vida.
Estoy sin querer odiando, como Tú, el otoño.
Arrincono mi corazón con tus cenizas y cierro la puerta con cerrojos ahora que te has ido.
Habrá quien me pregunte si tanto te quería... ¡Si solo eras un perro!
Un perro... Mi perro llamado Tú.


(Este es uno de los relatos de mi libro "Entre la cal y el tiempo")

lunes, 28 de noviembre de 2011

A mi edad, no puedo parir mas que versos...





"Mi primer garabato fue una necesidad de decir cómo eran las cosas desde dentro.
Descubrí que la soledad es una página en blanco donde conviven la realidad y la fantasía, sin estorbarse.
Escribo para encontrarme.
No tengo prisa"

sábado, 19 de noviembre de 2011




Fue una torpeza el beso… Tú no conocías el cuento.

lunes, 14 de noviembre de 2011

No intentes sujetar al mar



Mientras espero a que el mar llegue,
quiero advertirte,
que dejaré de ser el mapa de tus desvaríos
para entregarme sin condiciones
al destiempo.
Gime la arena apurando la sed,
mis labios y mi silencio se inquietan.
Mientras espero a que el mar llegue,
alargo los vientos que me alojan,
la luz que te oculta, el olvido que nos aleja.
Puntadas de sol en el horizonte,
bordan de azul las horas.
Mientras espero a que el mar llegue a preñarme de futuro,
yo pariré la sal en la latitud de otro sueño.
Mientras el agua me anega, quiero advertirte:
No intentes sujetar al mar.

jueves, 27 de octubre de 2011

Hallo-blog-ween 2011



- No hay silencio-


La última tormenta había removido la tierra y se abrieron grietas al filo de las tumbas. Las regueras turbias bajaban bordeando los cipreses y se estancaban en charcos que lamían los muros del cementerio.
A borbotones salían los gusanos buscando la luz dulzona de la candileja y a golpe de azada, los taponaba el sepulturero como si fueran heridas abiertas.
Supura el aire. Se inquietan los cuervos.
No hay silencio. Los rezos estrujan la noche.
El miedo pudre las flores. Huele a muerto.
La última tormenta me trajo todo el llanto de lo inevitable.

lunes, 24 de octubre de 2011

Voluntad última




Amalgama de aire viciado circunda mi cabeza,
como buitre en el baldío de la noche me despedaza el sueño.
Un pastizal en mi lengua diluye el grito
mientras se estrecha la vida en las aceras.
Tanta costumbre masticando el asfalto,
alienados a la rutina del humo,
tanta sed la que se escapa por las grietas de la memoria
y ese cielo malversado que me cobija.
Torpe pincel de progreso desdibujando la calle,
midiendo los pasos sin futuro,
falsificadores de la luz que ciegan la razón
y se nos muere el tiempo en los relojes.
Respiro la tierra adulterada y me enajena.
Ya no se si amanece desde el agua.
Sólo se que a veces me delata el miedo
y quiero como voluntad última
poder respirar la plata de los álamos.


(Este poema mío ha sido leído por la periodista y escritora Edith Checa, en su intervención como moderadora en la Convención sobre Cambio Climático y Medio Urbano celebrado en Sevilla del 19 al 21 de octubre)

miércoles, 12 de octubre de 2011

Relato de jueves: "Voces"





Alguna vez leí, que las vías del tren, eran como una cicatriz en el paisaje, una herida en el terral, un surco en el tiempo…
La gente que escribe no sabe.
Son las voces. Voces martilleando mi cabeza, dioses de todos los credos gritando al unísono. Voces que me empujan al vértice de la sinrazón. Voces, voces, voces que me habitan, me viven, me mueren.
Hoy la lluvia deja en los hierros una pátina azabache que se alarga hasta perderse allí donde no llegan los consejos.
Ni cicatriz, ni herida, ni surco.
Tumba.
Por fin enmudecen las voces.

jueves, 6 de octubre de 2011

Relato de jueves: "Ídolo"




A mi me gustaba su flequillo, sus ojos redondos que encerraban un mundo y la gorra del revés para que pensaran que iba y no que venía.
Me gustaba el silbido dulce con que llamaba a los galgos, su cazadora de aviador, la sonrisa de sus dedos, los remiendos de su cometa, los hoyitos delatores de la mentira, su cuadernito lleno de tachones y el corazón con mis iniciales escondido en la última hoja…
Veinte años después comprobé que mi ídolo tenía los pies de barro.
Fue un día mientras me dirigía con mi hijo a sus clases en el conservatorio, cuando se nos acercó un hombre de aspecto descuidado, con la mirada perdida, tambaleante por efecto de las drogas. Me pidió dinero para tomar un café y le lleve a un bar cercano donde pudo comer lo que sus fuerzas le permitieron.
Aquello se convirtió en costumbre, me pedía cigarrillos y me seguía insistente hasta conseguir unas monedas. Yo sabía que no era el remedio.
Un día del invierno, empapado y acurrucado entre cartones, casi no acertaba a alargar su mano. Me miró de un modo diferente mientras me decía: ¿no me recuerdas? ¿no sabes quien soy?. Yo sentí miedo. Apreté fuerte la mano de mi hijo y aligeramos el paso hasta perdernos en el edificio de la música.
Como otras muchas veces, aquel pobre hombre huía de la policía que, alertada por los vecinos, venían a mudar sus desdichas al hospital o a la cárcel.
Atónita miré sus ojos redondos donde le había explotado el mundo y se habían borrados los hoyitos delatores de la mentira cuando me dijo: “Yo te he querido siempre” Y mientras se lo llevaban, su gorra del revés me engañaba.
Del cuaderno de su vida llena de tachones, hay que arrancar el corazón con mis iniciales escondido en la última hoja.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Relato de jueves-sábado: "La calle dónde vivo"




Mi calle es más mi calle cuando huele a tierra mojada.
Llueve desde todas las esquinas de las casas blancas. La mía, es como una media luna que se asoma a la plaza y es por eso que la lluvia salpica y agujerea la cal de los umbrales.
Llueve desde la memoria y bajan las regueras llenas de barcos de papel, seguramente hechos de cartas de amor de esas que encierran promesas entre barrotes de tinta y que se disuelven sin cumplir, en remolinos de agua.
Parece un mar teñido, el borde de los charcos.
Huele a tierra mojada en mi calle desnuda de acacias, mi calle empedrada, mi calle y las golondrinas del destiempo custodiando los tejados.
Los brazos de viento se levantan para jugar al silbo en las ventanas. -Ya no, pero de pequeña esa conversación del aire en los quicios, me daba miedo-
Hoy en mi calle, hoy en mi otoño, me parecen más pequeñas las aceras y más tostado el sol que se recuesta en ellas, más sonora la voz del que pregona quincallas y más tenue la charla en los corrillos de los viejos.
La fuente seca, las tres farolas rotas a pedradas, la taberna, el perro cojo en el zaguán, los niños que no saben jugar a las canicas…
En el número seis, María amasa el pan de madrugada y deja migas en la puerta que luego roban los pájaros, Juana, la de la sonrisa en los ojos, vive en el número dos y cada día barre las hojas que caen de la hiedra que abraza sus paredes, Manuel recorre la calle vendiendo leña de jara y de olivo, canturrea y su voz es como el humo, en la casa de abajo viven las dos solteronas, bordan eterno ajuar sentadas en sus sillas de enea…
El resto es gente normal, de esas que el sueldo no les llega a fin de mes, normales solitarios enganchados a Internet, matrimonios normales despedazados por la rutina, adolescentes que se derriten como el chocolate, chiquillos que ensayan la alegría a todas horas…
En el número doce de esta calle y desde mi balcón de sur, te invito a ver pasar la vida.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Relato de jueves: "Describir"

Elegí estas dos imágenes para describir dos "Esperas"





Al otro lado del muro ladran los perros. Un reloj de sol divide la espera en dos mitades: la una, arde en sus sienes en latidos cortos. La otra se apaga en la fuente en gemidos largos.
La sombra áspera del luto hace de la pena una mortaja, hace de la piel un laberinto que ya nadie transita.
Mastica el aire sesenta veces por minuto, no respira, traga ausencias para vomitar soledad por las yemas de los dedos.






La luz -quien lo dijera- dibuja en la pared una cárcel de frío añil.
Pedestal de la espera, corazón piedra y coraza, savia en las venas dónde custodia su nombre, silencio de amante cosido a las entrañas y ésa muerte-melaza de sus manos…
No importa quién liba sus cicatrices ni de quién es el aljibe dónde calma su sed. ¿Qué guadaña segó sus raíces para no pertenecer a más nadie?
Manzanas sin paraíso, invitación al pecado.
Brota una primavera envenenada cada vez que lo recuerda.