Las Mujeres del
burdel
Edgar Degas
Madrugada.
Tres mujeres descontando horas a las caricias huecas.
La mirada perdida, la piel prestada,
los sueños en venta a la espera de un amanecer despintado con
carmín.
El trasluz ajado de las cortinas de terciopelo,
la desnudez del
cuerpo, la coraza del alma,
el manual de pecado olvidado sobre la cama,
la vida tiritando bajo la manta,
el amor sin nombre, el cansancio sin queja,
el placer que pasa de largo, el asco y
la costumbre cosida a la cera del semblante…
Tres mujeres que se entregan a la tristeza sepia del
artista.
Malvive la esperanza.
Amanece.














































