domingo, 7 de junio de 2009




Este murmullo esquivo
Que no te nombra,
Esta razón que me crece
Silencio arriba,
Este otoño sin raíces de tu voz…

domingo, 24 de mayo de 2009



Arrabal del agua,
rescoldo de sol,
molienda de espigas.
Susurro,
panal de viento,
calima.

Letanía de ti,

Pleamar…

Así, mi cintura,
cuando regreso de contigo.

viernes, 22 de mayo de 2009


Una vez ardida la cera,
ya, sin sentido,
la luz grita.
Todos los ojos se han cerrado.

Encendido el sueño,

la vida se apaga.

jueves, 7 de mayo de 2009



Mi amor
Es un tiempo eterno entre dos urgencias,
el surco donde el arado ensaya la herida.
la espora y la espera sin germinar,
el pozo ciego donde ahogas tus horas.
Tu amor
es sólo un garabato en la pared de mi costumbre.
la cábala incompleta,
la alcuza rota,
la duda.

lunes, 27 de abril de 2009



A veces te esparces,
dolor,
Y me anegas…
Ni siquiera los gorriones
Se atreven a beber
En la tristeza irregular de mis charcos.

jueves, 23 de abril de 2009



"Un libro es el único amigo que soporta el abandono sin hacerte preguntas"

viernes, 10 de abril de 2009

Ritual




Deja sobre el brocal la vara de hiniesta,
Sereno, arría el cubo de agua fresca.
Salobre, llega la noche.
Ritual monocorde pone música al silencio,
Cruje la enea mientras se descalza pausadamente,
Y va dejando la envoltura al filo del arriate,
a la par que la luna,
llena hasta el borde la jofaina.
Un puñado de luciérnagas
procesionan por los sarmientos
formando encajes de luz sobre el pozo.
Legas tu voz al aire húmedo
y desde tu campanil sin credo,
me llamas.
Yo acudo desde mi sur ardiente a invadir tu geografía,
Sellando con melaza y canela
la línea entreabierta de tu deseo.
Siente como estallo en veneno por los brotes de tu aliento,
Y voy muriendo para ti, al tiempo que me inundas.
Salobre, llega la noche, amor,
Mira…
Mira como se amolda mi barro a tus brazos de agua.

miércoles, 8 de abril de 2009

Cita





Roto el albor primero,
la luz atraviesa los umbrales.
Te aguardo fuera como la sombra del tilo,
mecida apenas por el aire de abril.
Deshilachado sale tu nombre
en la urdimbre de mis labios,
Cuando vienes a mi encuentro,
Cómplice,
Centinela de amor…
Amante.

lunes, 6 de abril de 2009

Nostalgia del pavo real




¡Que no!
¡Qué crisis, ni crisis de los cuarenta!
El michelín que dificulta mi respiración no es cuestión de estado de ánimo, si no de construcción heredada de mi madre.
¡Que le vamos a hacer, la puta genética!
Yo era un perfecto armazón de huesos poco revestidos, una rubia natural y graciosa con dos ojos que se intuían de color verde gatuno cuando el amor se colaba por las rendijas de los diecisiete años…
Las redondeces de mis pantorrillas y la magistral exhibición de mi sonrisa levantaba un inquietante revuelo.
Nostalgia del pavo real, eso es lo que tengo… de las mañanas de sol y su grito alargando el eco en las torres.
El atardecer rojo y púrpura es como un abanico que alienta en la noche el multicolor engaño del arco iris de su cola.
El alarido del pavo real quemó el rastrojo de mis años tiñendo de ceniza los cabellos. Secó el vergel de mi saliva y agrietó la voz del tiempo.
¿Se es vieja a los cincuenta y tres?
Toca callar y dar prioridad a la cordura, toca aliarse con los espejos, toca esconder años del calendario lunar que habita en mi vientre ya seco, toca renunciar a sentir, porque desentonan las arrugas con la felicidad.
La razón me alerta de que cada día hay menos hueco entre lo que quiero y lo que debo querer, eso me produce un tipo de asfixia libertaria no reconocida por la O.M.S.
¿Desde cuando los pavos reales lloran?
¿Depresivos en el paraíso?
¡Eso es muy difícil de detectar, coño!
Así que hoy he decidido tirar las plumas que adornan el jarrón a la entrada de mi mala suerte.
Que dan mal fario, me ha dicho una gitana.

-Pavoneando su belleza a pinceladas sepias, vive el retrato que da fe de la deferencia que tuvo conmigo La Madre Naturaleza a los diecisiete-

domingo, 5 de abril de 2009

amor


Guardo el pudor en los pliegues de la noche,
Sumisa,
a dos besos de ti,
tiemblo.

miércoles, 1 de abril de 2009

Cuento sin palabras






Nunca como hoy quise beberme los segundos,
hasta emborracharme de tu ausencia.
Que la media noche pase mientras yo cierro los ojos
Y que en ese instante de eternidad rota,
me devuelvas el zapato de cristal
de este cuento sin palabras.
Tú buscas una Cenicienta descalza de amor...
Yo disfrazo con harapos tu recuerdo.
Te imagino en ese baile al que se asoma atónita mi tristeza,
donde suena la voz rota del agua,
mientras me cubres de olvido y te ahogas en otra caricia.
La misma música nos hace danzar con frenético desequilibrio
hasta abandonarnos en esquinas diferentes,
como dos extraños.
El eje de mi sinrazón se quiebra y las preguntas sin respuesta
abren estériles surcos en los sentimientos.
Nunca como hoy me angustiaron los relojes…
Ahora cuando el mar de tus palabras
busca un nuevo puerto donde abandonarse,
suenan doce campanadas, doce heridas de azulado dolor
que me destierran a un reino de caracolas mudas.
El desamor trepa como musgo invasor a mi torre de arena,
ocupando las grietas de este corazón cuarteado.

jueves, 26 de marzo de 2009

Confusión



Mi cabeza es como un cubo de cinc,
los pensamientos retumban cuando gritan fuera.
Hay ruido de aguas pasadas,
Golpes sin aristas, tumbos,
ídas y venidas,
vacío.
Una sed permanente resquebraja el metal de mi pecho,
un dolor de sonajas me alerta la voz
y displicente me voy quedando muda y hueca.
Un eco molesto ronda mi sima,
A duras penas entiendo esta babel de mi cuerpo.
Sorda angustia la del pozo
Cuando las aguas se duermen sin tener sueño.

domingo, 22 de marzo de 2009

Llegó para quedarse



Llegó con su paisaje de ojos ciegos,
Llegó insistente a los brotes de las hojas,
A las alas y a la tierra,
A la tristeza prestada de los martes,
Al cansancio y a la trastienda de mis dudas.
Llegó al sauce, a la puerta de mi armario,
Llegó… al amor desmemoriado.
A la veleta sin aire de mi techo,
A los renglones borrados del recuerdo,
Al deshielo y a la oquedad sin bordes de mí misma.
Llegó para quedarse, dicen,
La absurda primavera.

viernes, 20 de marzo de 2009

Rojo manzana



Asoma por el hueco roto de la memoria.
Su piel, es un siniestro paisaje de sangre fría.
Ayer en la huida,
sin ser consciente aún de sus limitaciones,
perdió la sonrisa.
El primer día del cambio gritó aterrada al ver su figura que,
Si
nu
o
sa,
se perdía en el espejo.
Descubrió que el miedo dolía y mudó la piel.
Al amanecer, mordió a la luna
que descuidadamente se miraba en los charcos,
y la muerte creció con desmesura en el agua.

Es cuestión de tiempo, la sed.

Eva se sacia y se extingue…
Ya sin rival,
se arrastra fuera buscando el paraíso.
Hace mucho que no lo intenta, camina,
Se pinta los labios rojo manzana,
Se ofrece…
Adán es vegetariano.
Está a salvo,
Gracias a Dios.

sábado, 7 de marzo de 2009

A quien le dolerá lo que callo



Yo no sé bien como será eso de morirse,
si la angustia será la que hiele los huesos
y atravesando la hiel me llene la boca de sabor amargo.
Comenzará la danza del letargo de mis caricias,
No sabré dónde terminan mis pasos,
dónde comienzan mis dedos,
desde que perfil grita mi sangre.
Hasta los ojos perdidos en horizontes
tan cercanos a tu piel,
tendrán el color inequívoco de la nada.
Mi lengua,
mi voz,
mi tacto,
mi otro corazón,
el que siente,
parecerán buitres merodeando la hora.
Yo no sé bien la nausea y el estertor cuándo aparecen,
cuándo dejan de ser importantes los sueños
y cuándo son los deseos veneno para la soledad.
Que no quiero ahuyentar la prisa con mis preguntas,
ni trabar el minuto en que se extinga mi capacidad de asombro.
Hasta cuántas veces se muere la esperanza,
cuántas cuentas descuadrarán la matemática viva
de mi sístole y mi diástole antes de desnudarme de todo.
Y que será todo lo que pueda llevarme
cuándo el miedo me ocupe los huecos.
Desde que vértice se pondrá en marcha
el péndulo que me desquite la palabra.
La luz, desde que mirada ensayará la huida,
quien se calzará la noche para que no suenen más mis pasos.
Yo no sé bien cómo será eso de morirse
des-oyendo el ruido de la conciencia,
A quién le importará el testamento pobre de la renuncia,
a quién le dolerá lo que callo.
La sombra borra la ortografía del epitafio,
alerta a los gusanos,
ahonda en las heridas del tiempo
y sangra la carcajada incrédula entre los dientes de la vida.
Si así fuera…
Rubrico al último verso.

martes, 3 de marzo de 2009

Ídolo de fango



Hoy solo quiero dar cuerda al futuro,
No importa el curso de las horas sin ti.
Girar las manecillas en sentido contrario
Al hueco crepuscular de los sueños,
Quiero negar a esta cintura sin yugo,
la luna creciente de tus mareas.
Cegar tu engañosa luz de luciérnaga,
apagarte de mi entraña,
Y a tientas, recorrer otro cuerpo,
Pecando.
Mientras rehuye tu tiempo a mis relojes
Celebraré desnuda la tormenta que te preceda.

sábado, 28 de febrero de 2009

Gracias a la vida




Vino mi madre a parirme en la mitad de marzo
cuando los gorriones presienten la primavera,
cuando el sol conjuga amarillos en los tejados.
Parece que las nueve lunas que me cobijó en su vientre
las pasó afanada preparando el mundo para mi llegada.
La perfección de la luz que me dio la bienvenida,
vistió al azahar de festivos encajes.
Era Sevilla un cofre de aromas
abierto de par en par en la mañana.
La canción del agua fue mi nana,
porque el Guadalquivir nunca duerme.
Rumor de abrazos,
susurros de clavel entre las sábanas…
y su sonrisa… la sonrisa de mi padre
que sin querer, me quiso.
El mundo regalado no me cabía en los ojos,
de tan inmenso.
Impregnado el aire del azmicle de sus voces,
y acompasado acorde, mi corazón,
a ritmo de blanco y verde,
Con Arrullo de zambras,
campanas de morunas torres,
murmullo de fuentes
y golondrinas de plata mecieron mi cuna.
¡Como para no sentirse grande!
Mi madre vino a parirme en la mitad de marzo,
y en Sevilla…
¡Qué más voy a contarte!

miércoles, 18 de febrero de 2009


Hoy no quiero mirarme en el calendario,
mejor no saber el día de mis ojeras,
mejor, no ajustar el dolor a mi horario.

martes, 10 de febrero de 2009


Migración


Me parece a mí, que los nidos de las golondrinas son de harina tostada, así, las tardes de verano, mientras los niños duermen la siesta, me siento en la acera, donde ya la sombra dibujaba dos mitades en los muros (una azulada y la otra de oro), a mirar los nidos que se alinean en el alero del tejado. Los pájaros van y vienen con una prisa que forma garabatos, a negros trazos como en un pentagrama, se quedan sus giros y la música de sus alas en el aire caliente y dulzón de agosto.
Volcán de canela el nido de la esquina, porque el viento lo tiñe con el polvo de la era, rubor de trigo al barro, pone la golondrina en su casa.
Acicala sus plumas al borde del agua en la acequia, cuando nadie la ve, ni siquiera yo, porque aunque desde aquí se oye el ruido del agua, el regajo está calle abajo, al filo del campo.
Viven en la orilla los juncos, la retama, campánulas moradas, blancas, rojas, de redondas semillas con las que haré en otoño, collares, pulseras y ajorcas…. Para entonces, ya se habrán ido las golondrinas, se quedará la ausencia colgada del barro sin el sabor a harina tostada y a canela de mi calle empedrada.
Pero eso será mas tarde, cuando se vayan borrando las siestas, cuando la verde sombra de las moreras se desnude y el sol se acueste temprano.
Ahora no, ahora los ladrillos de la acera arden a las cinco de la tarde.
El canto de las golondrinas rebota bajo el arco del zaguán, gritan como un ejército asustado
Vuelan casi pegadas al suelo y de repente, como si se desdoblaran, llegan alto, a cielo abierto, en segundos.
Con tesón construyen una fortaleza de adobe, milimetrado traje para gustar a la primavera, enamorar al verano, y preñar de azul plumaje los alambres de la cerca del huerto.
Miran al sur del sur, trazando itinerarios de otoños.
Su prisa contrasta con el lento discurrir de mis horas, tanto silencio, soledad tanta…
Mientras el tiempo se para entre las cuatro y las seis, yo descifro el vuelo de las golondrinas, dejando la puerta abierta a la migración de los sueños.
Con las manos extendidas sin aprisionar la libertad de la una y de los otros….

Ya se que los niños vendrán pronto, que sonará el látigo de la comba y asustará a las golondrinas, que tendré que apagar mis cavilaciones y hacer lo que se supone que debo… baldear la puerta y sentarme en la mecedora, cadente, buscando la complicidad del abanico para engañar al aire que quema, aún después de atravesar las morunas callejuelas desde el rio hasta mi casa.
Casi de noche se aleja el griterío a las cocinas, a los patios recién regados, a las azoteas para dormir al raso, a las alcobas donde el amor vive… o muere.

El búcaro guarda, como yo, tras la apariencia serena, el fracaso de lo esperado.

viernes, 6 de febrero de 2009

Llanto de sal




El reloj de arena ya nunca marca la hora,
la prisa encerrada estalla,
y salpica de tiempo la coraza de mi alma.
Vigila la puerta una espera,
un silencio sin medida.
La noche talla tu nombre en mi veleta,
Al aire sin fronteras me desnudo,
Vas o vienes rozándome el aliento,
Libre.
Mientras oscila inservible el péndulo de mi tristeza,
la luna acuchilla los tejados.
Y desde todas las heridas, se oye llorar al mar.

lunes, 2 de febrero de 2009

Una lluvia de versos para La Avellaneda


El acto ha tenido lugar bajo una cortina de agua, pero hemos leído el testamento de La Avellaneda y cada uno de los veinticinco asistentes ( en "la hora punta") han recitado algún poema de la escritora.

Al acto han asistido:

Rafael Gómez de Avellaneda descendiente directo de Gertrudis, con su mujer e hijos. Representantes de la Asociación Gertrudis Gómez de Avellaneda de Constantina (lugar donde nacio su padre)

Representantes de El Baratillo Joven

Poetas de la Asociación Cultural y Literaria La Avellaneda.

El Mundo y el ABC se hacen eco del homenaje.

sábado, 31 de enero de 2009



Me dejaría acunar por la voz ronca del mar,
para ser de nuevo naufrago del alba
en cada uno de mis sueños
y despertar envuelta
en la arena de tu playa.

viernes, 30 de enero de 2009

naufragio



Peces a contracorriente ensayan la agonía
En este mar de bolsillo.
Persiguiendo a tu viento, se borró el trazo de mis alas
Y caí sin dolor al vacío que dejaron las mareas.
Tus dedos desertores de la caricia,
Aún me despedazan los sueños,
Se quedó en mi orilla el lastre de tu voz,
El barro de tus pasos,
Las astillas de tus naufragios.
Ahora que vivo de esta muerte regalada...
Déjame no ser.

jueves, 29 de enero de 2009

La Avellaneda


TESTAMENTO DE GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA

Al parecer el Ayuntamiento de Sevilla, el Gobierno de España, a petición de Cuba, va a permitir la exhumación y envío de los restos mortales a la Isla, de Gertrudis Gómez de Avellaneda que descansa, junto a su marido y hermano en el Cementerio de San Fernando de Sevilla.

Este acto, si se realiza, estará en contra de la última voluntad de la escritora ya que dejó escrito ante notario sus últimas voluntades. El ayuntamiento de Sevilla, si es cierta esa noticia, cometerá la profanación de su cadáver. Y los sevillanos, si lo permitimos, estaremos cometiendo también un delito de profanaciónCopio parte de su testamento en el que ella ordena que a su muerte la entierren en Sevilla y que traigan desde la Habana los restos de su marido para enterrarla con ella.La Avellaneda fue una de las más importantes escritoras españolas del siglo XIX.


Simplemente nació en Cuba, pero vivió en nuestro país desde que era joven. Sus dos grandes amores, Cepeda y Tassara; sus dos maridos, Pedro Sabater y Domingo Verdugo; su unica hija, Brenilde, a la que perdió en pocos meses y toda su extensa obra nació y se desarrolló en nuestro país. En su testamento dice que desea ser enterrada junto a su marido en Sevilla, en el Cementerio de San Fernando ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Sevilla, el Gobierno, pretenda contravenir el deseo último de Gertrudis Gómez de Avellaneda?


El testamento dice:

"Ordeno que provisionalmente sea colocado mi cadáver en un nicho de la Sacramental de San Mártín, San Ildefonso y San Marcos, hasta que transcurrido el tiempo señalado por la Ley, se le traslade a Sevilla, donde descansará definitivamente en la tumba de familia que allá existe en el Cementerio de San Fernando, y que fue hecho a costa mía y de mi cuñada (...) y los dos nichos del otro lado, me pertenecen a mí, queriendo sean colocados mis restos mortales en uno de ellos y en el otro los de mi marido Don Domingo Verdugo, cuyo cuerpo yace en el cementerio general de la Habana, desde diciembre de 1863; pero que es mi voluntad sea también trasladado a Sevilla a costa de la parte de mis bienes que he reservado para cumplimiento de las disposiciones contenidas en esta memoria. En el mármol que cubre los dos nichos que poseo en la indicanda tumba de familia, quiero se pongan los nombres de mi marido y el mío, y que en la capilla que hay sobre el Panteón, se coloque el cuadro del Señor Crucificado, que se hallará en mi dormitorio bajo el dosel de seda encarnado..."


¿Vamos a permitir que se la lleven en contra de su última voluntad? ¿Qué pretende el Ayuntamiento de Sevilla? ¿No es acaso sagrado respetar la deción de los muertos?

Edith Checa

Periodista y escritora

lunes, 26 de enero de 2009

La procesión




Aún iba el santo calle abajo, por la ventana entreabierta pasaba el olor a incienso y se reflejaba en los cristales la luz temblorosa de los cirios.
Corrió los visillos hasta dejar en penumbra el cuarto.
Bastaba intuir la silueta en los espejos para desnudarse poco a poco.
Era como despojarse de una armadura, se quitó los guantes, el velo negro y los alfileres con que sujetaba la decencia a su pelo.
El traje del mismo luto, cayó sobre la silla.
Dentro quedó el eco de los tambores, resbalando por la espalda como caricia desacompasada.
Ante la desnudez, los prejuicios se apagan dejando una helada costumbre.
La procesión de fuera, la redime.
El calvario de dentro la condena a ser… la fervorosa amante del cura.

sábado, 17 de enero de 2009

A tu salud


Octubre madura en mi alacena,
Fuera, se retuercen los sarmientos
añorando la savia,
declinando en la lumbre su fortaleza.
Cárdenos racimos se abrazan
para ser reguero turbio y dulce,
placer efímero en los labios,
camino fácil para el olvido.
Tú solo eres ya
Ese frágil deseo que empaña
el cristal de mi copa.
Brindis de veneno fermentado
En esta bacanal de nadie.

jueves, 15 de enero de 2009


Por un instante,
no ser menos que el surco que te acoja,
la semilla que te engendre,
y la lluvia que te amamante.
No ser más que una lágrima,
Que ya es mucho ser…
por un instante.

miércoles, 14 de enero de 2009

Sumisión




Yo tenía hoy una cita contigo,
Desaté mis pies y mi lengua,
uncí estas manos y estos versos,
y me dí generosa a tu umbría.
Tú, no dijiste mi nombre,
me llamaste con un silbido,
como a una perra.
Y…fui.

domingo, 11 de enero de 2009

Sed







Se secó el barro antes de la llegada del otoño, allá por octubre, cuando las orillas eran el principio de la desolación misma, la retama de un pálido amarillo se extendía adueñándose del légamo hasta robar la última gota de agua.
El cauce era ahora un hilo de verdina sin ruido que escapaba lentamente hacia las grietas.
Sentía la sed mendigando en los barrancos y al aire dulce barriendo el crujido de los álamos, mientras yo, clavada en el suelo, en medio de la nada, oía el canto de las chicharras.
Concierto de siesta en las esquilas; atraviesa desorientado el rebaño, de un lado a otro, el Guadalquivir seco.
Se disputan la única brizna de hierba nacida de la equivocación de la naturaleza, justo a mitad del lecho por donde un día, alborozada, el agua arrastraba esturiones hasta la desembocadura del Galapagar.
Una hoz afilada siega los veneros y la sequía se adueña del pantalán ahogando en abrazo los remos de las barcas, que como dedos clementes emergen del lodo.
Las beatas invocan al santo de la lluvia y antes de que suceda, me abandono al polvo por escuchar el arrullo ancestral del rio.
Octubre cegó los ojos a la corriente… Miedo me da la furia estancada.

jueves, 8 de enero de 2009

La marioneta






No levanta la mirada, se pasa la mano por la frente, se alborota el flequillo, mueve la cabeza en ademán de renuncia, se agita, tiembla, uniendo incansable unos trozos de papel, haciendo coincidir las letras, las palabras, las frases que desperdigó la rabia, la noche anterior.
A veces se le amontonan los “te quiero” y ya no sabe donde encajar tanto despliegue de amor fatuo.
Separa, cuenta, ordena sueños y entonces gira el reloj de arena para volver a empezar a des-decirse.
Mientras se recomponen las promesas de papel, el futuro camina en el alambre como un triste funámbulo sin aplauso.
De sobra sabe que el dolor no se paga.
Volverá a ser la más bella marioneta… desoyendo el consejo.
Su madre la observa desde el umbral de la puerta, las separan treinta años.
Demasiado lejos para entenderse.

domingo, 4 de enero de 2009


Esta noche he llorado mirando a los niños. Entré con los ojos cerrados en el asombro de sus ojos abiertos, de su temblor de frío enero, del eco en las esquinas de la mágica inocencia.
Esta noche me he perdido entre la multitud de latidos que asonaba las calles, volé con el humo del algodón de azúcar y subí distorsionando la luz, como globo de colores que escapa de la mano que le aprisiona, por descubrir tejados de escarcha.
Jugué al escondite con la luna en las azoteas, tizné mis dedos en las chimeneas para dibujar deseos en su pálida lejanía.
Esta noche mi manzana de caramelo no me engaña, aprendí que mordiendo su corazón, la dulzura estalla dejando en mi boca preguntas de niña grande.
Cuántas veces he intentado des-contar estrellas del hueco de cielo que nos cobija, rebosar los días en los que la felicidad se deja, como hoy, el grifo abierto.
Si, ésta noche he llorado mirando a los niños, la magia estrujó mi corazón como un limón nuevo, agria madurez que no me desnuda de ilusiones en la Noche de Reyes, aunque pasen de largo, aunque en mis zapatos solo dejen el carbón que les sobra.

jueves, 1 de enero de 2009



Pesa el rocío cuando amanece,
Viene, agujerea el alba
y criba el invierno.
A veces se queja en mis manos
el sabor a canela de tu recuerdo
Y en la noche me llama para llorar conmigo,
Como un pájaro desorientado,
Tu amor de nadie.
Cuando la razón se hiela, a solas,
cuento atrás,
los sueños que me avalan.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Silencio en las caracolas






La puerta se ha abierto suavemente como empujada por el soplo de un ángel.
No se gira, no quiere poner rostro a los pasos que llegan, no tiene prisa por descubrir.
Espera, sólo espera.
Aparta fuego del fuego y arde al aire dibujando su nombre.
El humo va borrando las letras, como un cómplice.
Que nadie sepa, que nadie llame.
El dolor desconectado para no echarle de menos.
El mar de espaldas.
Tanto silencio en las caracolas, tanta sal en la herida, tanta sed en los labios.
No, no era nadie…
La soledad que se cuela ignorando los cerrojos.
El ángel que espera no susurra más que ante la puerta del deber.
Y aquí sólo vive el amor.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Fuí





Te oigo caminar por mis venas secas,
Mi vida se vacía a tu paso.
Un reguero de mí, inunda tus dedos,
Me has roto en caricias.
Nadie sabe que fui.
Soy como la huella en el agua.

martes, 23 de diciembre de 2008

buenos deseos






Que cada corazón almacene,
que cada palabra siembre,
que cada dia alumbre,
que cada abrazo estalle...
Tú, sólo extiende tu sonrisa y camina.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Cena para dos


Cena para dos


-Que desperdicio de mujer-, le dice el espejo cuándo su imagen se abre paso entre el vaho de los cristales de la cocina.
La realidad no se para, como ese cacharro adosado a su rutina. ¿A que sabe quererse tan poco?
Suena el “tinnnnnnnng” de su corazón inoxidable, echa humito, señal inequívoca y conclusa de una triste cena para dos.
No se debe brindar con agua, y sin embargo brota desde el duralex un ansia de festejo que por no despreciarlo, beben y beben y vuelven a beber en el más absoluto silencio.
Antes, un monosílabo bastaba para que de sus ojos saltaran chispitas, hoy tienen que echar mano del diccionario para descifrar el bufido y encontrar una respuesta igual de corta y adecuada para no desentonar con el desprecio.
A todo esto, placebo para curar un amor hecho trizas, se pasan educadamente el pan y la sal, y hacen verdaderos esfuerzos por no utilizar el tenedor en la batalla.
Llenan de agujeros el trozo de pollo como previo ensayo de una masacre anunciada.
Con desgana, se devoran y se les sale la rabia por las comisuras de los labios.
¡Que asco!
Definitivamente, un desamor viejo, es la mejor receta para morirse día a día de hambre.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Soledad incolora


Soledad incolora

Justo en el tiempo que tarda en cambiar de color el semáforo,
soy capaz de inventar para ti un mundo mejor.
En tres segundos, mientras te acercas a mi ventanilla
he contado las grietas de tus dedos.
Hace frío. Mucho.
Golpeas el cristal con tus nudillos ateridos
y golpeas mi corazón con tu sonrisa.
A ninguna de tus llamadas contesto,
pasando del verde a la huida.
Atrás te quedas sin tiempo de pintar tu historia
con un ámbar permanente.
Hay miedo al rojo de paso,
al negro de tu mano extendida,
a la transparencia de tu mirada.
Rápido bajo la cabeza o miro a la cera de enfrente
que hay luces que parpadean y que te desdibujan.
¡Que hambre de abrazos,
que soledad incolora,
que horizonte de asfalto se divisa
desde tu laberinto de pañuelos…!
Ingratas, la noche y yo pasamos de largo.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Aborto



Ayer,
andaba la risa hueca
espantando su alegría.
Hoy acepta
y se amolda al barro de su carcajada.
Mientras la noche,
oscuramente materna,
amamanta lunas con hiel,
su niño duerme entre algodones,
sin nombre con que llamarle,
cuando vacía se despierte,
mañana.

jueves, 4 de diciembre de 2008

...Y respiro


…Y respiro


Mis pulmones no pueden elegir,
A golpe de aire, me entrego endeudándome.
Y pasa, que se tornan oscuros mis intentos,
Que rompo la norma sesenta veces por minuto,
en amoratado y frío ahogo.
Tan sin sentido se ajusta, cómplice,
cada engranaje del cuerpo que me aloja,
que me abandono definitivamente.
Y respiro.
Sobre el alfeizar han desahuciado al invierno
Y sobre mis manos, un aval sin fecha,
me recuerda, displicente,
la vida que me arrastra.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Orden del día


Orden del día

En la mañana:
Sacar brillo a mis cicatrices,
desentumecer los pensamientos,
izar la sonrisa de los domingos,
asomarme a la sima del mediodía
y arrojar un adiós sin previo ensayo.

En la tarde:
Apretar la rabia,
destilar hiel y brindar con el enemigo,
Aceptar que un amor de alquiler lama mis heridas
sin que la náusea vuelva cárdena mi mirada,
Apátrida, vagar por el borde de los recuerdos,
Recoger los retales de tus sentimientos,
hilvanar el sudario familiar
a la medida de mis despojos.

En la noche:
Mantener los sueños bien abiertos,
No sea caso que la tristeza me coja desprevenida
Mayestática y destronada,
Sin fuerzas para morirme completamente.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Recital in memoriam Gloria Fuertes


Y...mañana me gustaría compartir con vosotros ese ratito de magia.

martes, 25 de noviembre de 2008

Primavera rota


Mi relato ha resultado ganador del primer premio en el certamen "CARTA ABIERTA A UN MALTRATADOR" que concede la asociacion AFAMMER de Huesca.



Primavera rota


A veces, la veo tras los visillos de la cocina, solo asoman sus dedos entre los encajes.
Me recorro la calle, es mi trabajo, recojo las hojas secas de todos los otoños.
De repente, desde la cárcel blanca de la cortina vuela una hoja de un árbol extraño que se desnuda y cae a mis pies.
Es como un grito callado.
No tengo porque alarmarme ni compadecerme de cada desarraigo, de cada desnudez de acacias, magnolios o mirtos. Pero me agacho y guardo en el bolsillo ese trozo de papel blanco refugio quizás de primaveras rotas.
En seguida se oye un golpe seco, los cristales tiemblan ante la violencia de la voz: ¡Te tengo dicho que no te asomes a la ventana!
Y huyo aprisionando el testigo de tanta libertad.
Me tiemblan las manos cuando en el rincón a salvo de mi casa, me dispongo a leer la carta.


“ Se que no es de noche porque oigo el vaivén de tu escoba por la acera, no se que color tiene la mañana, ni como sonaría mi voz para darte los buenos días. Los golpes han caído con fuerza la pasada noche y mi mudez está justificada porque me atenaza el cuello la correa del perro. Estoy de rodillas porque es muy corta, así no tendré tentación de mirar a la calle... y de mirar, vería la lluvia de color púrpura.
Llueve ¿verdad? Yo digo que llueve cuando mi pequeña me dice que no llore y yo le digo que he mirado al cielo y me he mojado, que quise coger un trocito de arco iris para pintarle un beso... mi niña se ríe y me cree capaz de todo.
Mi casa está siempre a media luz, no hay que alertar si la sangre ha teñido -sin querer- el suelo. Debo ser muy torpe, nunca luce nada de lo que hago... mi madre me dijo que yo debía ser la esposa perfecta, no se en que me equivoqué. Yo soy una inútil, dice mi marido.
Cuando estudiaba, cuando me arreglaba, cuando tenía amigos, yo creía que era feliz.
Ahora que en mi casa no hay libros ni espejos, ahora que la palabra amigo es solo una amenaza, me doy cuenta de todo lo que me queda por aprender.
Claro que duele... aprender duele. Pero es por mi bien, me dice tapando con besos los moratones de mi pecho. Me ahogo a ratos, y el miedo ulcera mi sonrisa...
Yo no sabía que el amor solo existía entre estas cuatro paredes, y hoy, aprovechando un resquicio de lucidez, una tregua del dolor de mis costillas, y el olvido de este papel sobre el fregadero, quise compartir contigo la espiral de viento que me arrastra.
Como una hoja más... a la basura.

En Sevilla, a 2 de octubre del 2008

Fdo.
Nadie

sábado, 22 de noviembre de 2008

La cárcel de la mariposa



La cárcel de la mariposa



Una crisálida parece,
pero no es más que una gota de luz
que pasa, dejando una estela
en la oscura palidez de mi semblante.
No confundas con una lágrima el límite de la claridad,
no apagues su curso con el dorso de la mano,
no me ciegues la esperanza.
A veces, las mariposas eligen mal sitio
dónde ensayar la vida.
Piénsatelo antes de compadecer mi llanto,
que los recuerdos son barrotes del vuelo,
y la libertad no está en la efímera belleza de mis alas.
Baja hasta mis labios, liba en mis cicatrices
Sedúceme en el instante último,
sé el guardián de mis despojos
mientras desde mi iris, turbio,
se trasmuda para ti, la crisálida.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Amores domésticos


Amores domésticos

Llamarle amor me parece exagerado, pero sería injusto si te digo que me es indiferente.
Al fin y al cabo nadie ha compartido mis horas, ni oído mis soliloquios, mis quejas o mis silencios con más neutralidad que ella.
Nadie tan cercano a mi mano ha sabido permanecer firme a pesar de los cambios de mi piel, a veces tirana y fría, a veces mendigando calor.
Mañanas extrañas hasta conocernos, hasta entregarnos de parte a parte sin horarios, hasta sentirnos dueñas en territorios olvidados.
Incluso cuando me sentí repudiada por el espejo, la tuve.
Hoy, mientras hacía los trámites por teléfono con el ayuntamiento y acordaba la hora y el lugar de recogida, cuando ya creí que sería fácil sustituirla, sin el menor asomo de dolor, la empezamos a echar de menos mis rincones y yo, creando un nudo de arraigo exageradamente prieto.
Ya, ya se que le es indiferente si me pinto o no, los labios, si el color de mis zapatos van a juego con el bolso, que le da igual también si la dejo marchar desnuda o envuelta con lazos de colores, que por otra parte, siendo una idea descabellada, es lo que me apetecería hacer…
Definitivamente no se que aconsejará el protocolo para estos casos. No, no se que ponerme que haga juego con mis ojeras.
Estoy oscuramente guapa.
No quiero desentonar para asistir al entierro de…
Mi vieja fregona.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Sin equipaje


Sin equipaje

Llevo horas dando vueltas por la habitación, midiendo la profundidad de mis bolsillos.
Calibrando cuántas cosas caben en el territorio neutral de tan vano escondite.
Quitando y poniendo huecos, acomodando prioridades, descartando banales empeños.
Solo dos bolsillos, es para perder la cabeza.
Recorro el cuarto en circular itinerario cuyo punto de partida y de regreso es la ventana. Y a la ventana llegan vacíos una y otra vez por no haber consenso entre lo que quiero y lo que debo llevarme.
Mis bolsillos alojan el nerviosismo de mis dedos y la tensión, toda, que baja desde mis sienes y que a su vez se enquista en mi pecho, desciende por mi espalda y mutila mis pasos. Cuánta.
En la undécima rotonda, me acribillé a preguntas. Me desangré poco a poco, sin alarmarme.
Resignada, por la costumbre, fui dibujando caminitos rojos en el piso, cada uno con un itinerario preciso. Cada vez me costaba más alargar los destinos, pues la sangre era más rápida que el trazado de las veredas.
Me arrastré tres losetas mas allá, poniendo en cada surco todo mi empeño.
Aunque nadie me diese la satisfacción del reconocimiento, como había sucedido a lo largo de toda mi vida, ésta sería la obra póstuma por la que nadie se disputaría la herencia.
Allí, hasta allí voy a llegar… y la ventana huía, no se con que artimañas, cada vez mas lejos.
Si consigo que el dibujo atraviese la estancia, se asome a la ventana, salga y se expanda por el jardín, pinte la grama, empape los naranjos, se cuele por las ramas de los mirtos hasta la calle y dando tumbos atraviese los suburbios de cuanta gente dijo quererme, habrá merecido la pena que, en un susurro, casi, de color mudado, mi espeso temblor se licue a la orilla.
Cada vez más vacía, sin espejos, entregada al torrente de la prisa, cada vez mas dentro de la espiral que hace tambalearse mi vida.
Llegar y luego lavarme las manos para decir un adiós limpio.
Me pregunto cada vez mas angustiada si caben en los bolsillos todas las explicaciones
que te debo, antes de morirme del todo.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Deshaucio



Deshaucio


Una cuerda de horas amordaza la luz,
sin posibilidad de alborada alguna.
La noche resbala en mi vientre vacío,
mientras tu huella en las sábanas agoniza.
En los labios llevo aún el salitre de tu marea,
y mi piel recuerda tu sed en cada naufragio.
Hoy escondo la mirada en la ceniza de otro fuego
descontando placeres del reloj de mi cuerpo.
Cuando me quede hueca de recuerdos
Lloraré como una campana en la torre alta del engaño.

domingo, 9 de noviembre de 2008

La vía muerta








Por esta estación ya no pasan trenes. Hace años que la ventanilla para comprar billetes está cerrada, huérfana de destinos y las telarañas del tiempo decoran las paredes.
Los cristales sellados por una espiral de polvo, tamizan la luz del mediodía.
El color de la tristeza tienen todos los soles.
Un banco de madera donde se graban los nombres de los amantes, un reloj sin minutero, una papelera donde duerme olvidado el itinerario y la campana alerta de prisas, ya no sirven para nada.
Los niños tiran piedras para despertar el sonido ronco del metal y se expande triste por las vías muertas.
En los tramos de madera crecen jaramagos y las avutardas vuelan bajo escondiendo sus nidos en la retama.
Hay una alegría inconstante de pájaros que dura hasta el ocaso.
Nadie espera ya nunca.
No hay pañuelos donde guardar la tristeza ni sonrisas que disimulen los surcos salados de las despedidas.
Un mástil sobrevive sin bandera en el tejado de la cantina dónde solo ondea el recuerdo de los ahogados en aguardiente, de los sin nadie.
El tiempo silva por las rendijas en la puerta entornada de la sala de espera y mece acompasado el cartel de latón donde se lee aún “Estación”.
Un cortejo de chicharras, danza al filo de la siesta, canto, calma que quema los espejismos y enciende los raíles gastados.
Otra ausencia es la lengua de humo en la chimenea, los troncos de los eucaliptos escupen la menta y el aire huele a invierno.
Es mi garganta un túnel sin salida para la pena.
Los perros perdieron la sombra y aúllan mas abajo, donde el tren, es ya únicamente una herida en el paisaje.

sábado, 8 de noviembre de 2008

A penas nada


La diferencia entre tus cosas y mis cosas
no es más que una gota de agua.
Apenas nada…
Pero por una gota rebosa un vaso
y deja inservible la sed.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿Quien?



¿Quién?


Que es el viento, crees, quien te abraza,
quien mastica tu nombre y lame tus heridas,
quien se queda de guardián en la enredadera
Y deja trepar madrugadas por tus silencios.
Que es él, quien cose los vacíos de tu noche,
Y quien deshilacha tu desánimo.
Crees que el aire despeina tus caminos,
El aire, placer que roza tu desnudez dormida,
Será el viento, dices, y te me ofreces indiferente.
Imaginando de barro este deseo mío,
tallas en mi piel caricias de agua.
A punto de romperme bajo tu estruendo,
aún dudas,
Si es el viento quien apaga tu rabia
y enciende tu agónica luz de deseo.
Cuando en la calma te preguntes, ¿Quién?
Te desangrará la vida la guadaña de mi aire.

martes, 4 de noviembre de 2008

Invitación



Invitación


Quiero gustarte… tristeza.
Pausadamente me ensamblo el corazón,
A trozos me guardo,
sin prisa, encajo la dislocada ausencia.
Soy veneno de nuevo,
Atrévete.
Te invito a beber mi desamor.
La muerte, la pones tú.