sábado, 29 de agosto de 2009

Sábados literarios de Mercedes "Algo sobre mi blog"





A ver mamá, -me repetía cada vez más alterado y con los ojos más abiertos-, ¡Anótate todas las instrucciones que te doy, porque eres un latazo!
Ese fue el comienzo de mi andadura torpe, buscando un espacio donde desparramar mi sentido común.
Aquí, la madre novata, aquí, la que cambia el manual de la perfecta ama de casa por el laberinto de ventanas dentro de otra ventana.
Ver, descubrir, aprender, compartir, todo en un rinconcito parcelado de cuatro a cinco (hora para el reposo de la guerrera)
Y heme aquí, guerreando con las teclas, cada vez mas convencida de ganar batallas a la soledad. A mi primera ventana abierta, la llamé “soliloquio”, ese fue mi primer blog… que no leía nadie, nada mas que por casualidad, pero que era mi refugio, mi hombro donde recostar las tristezas (porque soy tristona cuando escribo) Es mi cara oculta… porque en la vida “real” soy un cascabel.
Hablé sola durante un par de años hasta que decidí demostrar que “La cara oculta de la luna es rosa”
He de reconocer que sigo siendo torpe con la técnica, que me tengo ganado a pulso el nombrecito que me colocó mi hijo en aquellos primeros tiempos y que adopte con tanto cariño que hoy, ya no se si soy Rosa Maria Garcia Barja o
Rosa-desastre.
Sigo siendo un latazo de madre que escribe en colores y a destiempo, pero soy la mejor madre que tiene… así que…

miércoles, 26 de agosto de 2009

Soy de una rara especie




Yo no he leído el Quijote, pero en mi memoria se alinean las lanzas a la hora en que el reposo las despoja de todo peligro y desde mi sillón observo el brillo afilado de sus historias.
Mi particular molino de viento, eso que algunos llaman imaginación, se asienta en la llanura de ésta página en blanco y gira a cualquier soplo.
La molienda de letras, los sueños tamizados, el renglón que declina sin límites, la harina gris de un trigo pintado con tinta, son el único fin de tanta espiral de aire, de tanta bravata de caballeros, de tanta sed de ínsulas.
Desde aquí, rincón cobarde, veo pasar los veranos con sus soles amarillos, camino de puntillas por la sombra de los cipreses y entono junto a los grillos la jerga alegre que les tocó en el reparto.
Sólo soy un intruso de la vida de otros, los convoco para que defiendan sus talentos, libo de sus cicatrices, engordo con sus éxitos y alguna vez, generosamente, les dejo invadir mi tristeza.
Un borrón a cada instante, el reloj desgastado me apura el latido y se me estrecha el miedo de repente.
Escribo.
Agónica palabra que me delata.
Un temblor de acero me acecha desde la contienda de inútiles versos.
Andante de efímera locura soy a ratos… Poeta, sería mucho decir.

domingo, 23 de agosto de 2009

Agonía



Aquí, se nos mueren los veranos
Sin darnos cuenta.
Extraños,
aventando al sol,
ciegos de hastío.
Aquí,
amamantados por la costumbre
hasta el vómito.
El solano desaloja la espiga de mi regazo.
El hambre de amor
Aquí,
es la piedra que nos delimita.
Aún así, me quedaré
Hasta que lleguen los pájaros
a disputarse
el polvoriento envés de tus hojas.

sábado, 15 de agosto de 2009

"La guarida del lobo" Sábados literarios de Mercedes


Hoy no será un fracaso, como las otras veces, se decía, mientras preparaba la escena.
Sacó del armario esas cortinas rojas empolvadas de antiguo y cubrió las ventanas.
Por las hojas de enredadera se filtraba la luna dibujando un caleidoscopio vivo.
Las velas a medio gastar servirían por esta noche.
No importaban los nombres en aquel aquelarre, todo estaba dispuesto con la medida justa para no ser vulgar.
Llevaba días ensayando el aullido, la arrebatadora sonrisa, el roce cómplice bajo la mesa, el placer contando hasta veinte.
Llamar a su casa “La guarida del lobo” era una excentricidad imperdonable, pero impactante sin duda.
Mientras llegaban los invitados se preguntaba, que pensaría su madre de todo aquello. La mitad de su sueldo se lo había gastado en su vicio favorito.
Puso anuncios por palabras en casi todos los periódicos: “Ven a La guarida del lobo nos comeremos a medias”
Con la otra mitad del sueldo, se compró unas nuevas armas de mujer… por si fallaba una vez más, la partida de parchís.

martes, 11 de agosto de 2009

"Migración" Primer premio de relato en Romanillos de Medinaceli, Soria. agosto 2009



(publicado en mi blog en el mes de febrero, lo paso de nuevo para que no tengais que buscar)




Me parece a mí, que los nidos de las golondrinas son de harina tostada, así, las tardes de verano, mientras los niños duermen la siesta, me siento en la acera, donde ya la sombra dibujaba dos mitades en los muros (una azulada y la otra de oro), a mirar los nidos que se alinean en el alero del tejado. Los pájaros van y vienen con una prisa que forma garabatos, a negros trazos como en un pentagrama, se quedan sus giros y la música de sus alas en el aire caliente y dulzón de agosto.
Volcán de canela el nido de la esquina, porque el viento lo tiñe con el polvo de la era, rubor de trigo al barro, pone la golondrina en su casa.
Acicala sus plumas al borde del agua en la acequia, cuando nadie la ve, ni siquiera yo, porque aunque desde aquí se oye el ruido del agua, el regajo está calle abajo, al filo del campo.
Viven en la orilla los juncos, la retama, campánulas moradas, blancas, rojas, de redondas semillas con las que haré en otoño, collares, pulseras y ajorcas…. Para entonces, ya se habrán ido las golondrinas, se quedará la ausencia colgada del barro sin el sabor a harina tostada y a canela de mi calle empedrada.
Pero eso será mas tarde, cuando se vayan borrando las siestas, cuando la verde sombra de las moreras se desnude y el sol se acueste temprano.
Ahora no, ahora los ladrillos de la acera arden a las cinco de la tarde.
El canto de las golondrinas rebota bajo el arco del zaguán, gritan como un ejército asustado
Vuelan casi pegadas al suelo y de repente, como si se desdoblaran, llegan alto, a cielo abierto, en segundos.
Con tesón construyen una fortaleza de adobe, milimetrado traje para gustar a la primavera, enamorar al verano, y preñar de azul plumaje los alambres de la cerca del huerto.
Miran al sur del sur, trazando itinerarios de otoños.
Su prisa contrasta con el lento discurrir de mis horas, tanto silencio, soledad tanta…
Mientras el tiempo se para entre las cuatro y las seis, yo descifro el vuelo de las golondrinas, dejando la puerta abierta a la migración de los sueños.
Con las manos extendidas sin aprisionar la libertad de la una y de los otros….

Ya se que los niños vendrán pronto, que sonará el látigo de la comba y asustará a las golondrinas, que tendré que apagar mis cavilaciones y hacer lo que se supone que debo… baldear la puerta y sentarme en la mecedora, cadente, buscando la complicidad del abanico para engañar al aire que quema, aún después de atravesar las morunas callejuelas desde el rio hasta mi casa.
Casi de noche se aleja el griterío a las cocinas, a los patios recién regados, a las azoteas para dormir al raso, a las alcobas donde el amor vive… o muere.

El búcaro guarda, como yo, tras la apariencia serena, el fracaso de lo esperado.

"El Columpio" Premio de relato en la asociación MARZAGA, Mazagón, Huelva, 2/8/2009




Llegaron los feriantes... Los feriantes y las sandías siempre llegaban juntos para poner color y sabor al mes de julio.
El calor derretía el azul de los travesaños del columpio y los niños nos arremolinábamos en el triangulo de sombra de la acera reconociendo los cachivaches que año tras año se descargaban del camión.
El canario, el perro, la gallina, el cántaro de barro y tres chiquillos con churretes, eran poca novedad para llenar nuestra impaciencia.
Uno a uno se iban ensamblando los palos, los tornillos sin rosca aguantaban los ejes gastados de unos torpes barcos que se descolgaban para caer en un mar de tierra donde morían en el más ridículo naufragio.
Dos banderitas sin patria adornaban el mástil esperando una marea favorable.
En la caseta de madera, un capitán de mentirijillas vendía a dos reales un pasaje de ida y vuelta.
Vestidos de nuevo y oliendo a colonia, nos poníamos en fila aligerando la hora adormilada del reloj.
De dos en dos nos empolvábamos las sandalias y nos atrincherábamos a codazos para no perder el turno de tan efímero viaje.
Sonaba la campana por fin... En desbandadas, como gaviotas torpes de salados sueños, los niños contábamos las mecidas del columpio sin batir de olas.....
Aquellos barquitos retocados de pintura para esconder las arrugas, siguen anclados en el puerto de mi memoria cuarenta años después.
Me duele el chirriar de la madera y me duele el engaño mientras espero desde esta orilla vacía de ilusiones a que lleguen de nuevo los feriantes a pintar mares dulces en la sonrisa de otros niños.
... Yo ya tengo en el corazón una grieta de agua estancada.
No.
No empujes más mi columpio.

viernes, 31 de julio de 2009

Sábados literarios de Mercedes ¿Quien se comió al gato?



“Yo, veía la sonrisa tintineante del diente de oro de la abuela Margarita, una anciana de pelo amarillento y huesudas manos, que me tenía de invitada algunos inviernos.
En el regazo de delantal negro, aún estaba la huella de la gata “Sombra” y la rabia en la voz cuando se preguntaba quien la mató, cocinó y escondió sus huesos en la alacena.
Sentados cerca de la chimenea, los niños escuchábamos la historia cada vez más acurrucados por el miedo y nos repetía: “mi gata porta un diamante que se multiplicará por dos para aquel que de señas de su paradero”.
Ninguno se atrevía a moverse de aquella cárcel que dibujaban las palabras en las paredes”

La casa no parece la misma veinte años después. Estoy a dos metros de la puerta con mi equipaje. Toda mi vida en una maleta. Y me esperan para celebrar mi boda.
Me casé por poderes hace dos meses con aquel niño taciturno que nos observaba a través de las rendijas de la puerta mientras los demás desgranábamos historias frente a la chimenea.
Era el único valiente que miraba de frente a la abuela Margarita sin inmutarse.
Pasaba sus ratos haciendo cosas más interesantes que escuchar cuentos de miedo.
Aquel último invierno me regaló tres lagartijas, me enseñó las sanguijuelas de la fuente vieja, su colección de piedras-corazón y su mejor amigo, un gorrión pardo que reinaba en una jaula de colores.

¿Qué aspecto tendrá ahora aquel niño callado?
Cuántos detalles vienen a mi mente en estos pocos minutos de espera, de aquellas últimas vacaciones en el campo, del misterio sin resolver de la gata “Sombra” y de la triste jaula vacía del pájaro pardo. Como si fuera hoy, cierro los ojos y veo el brillo amenazador del diente de oro detrás de la sonrisa de la abuela Margarita como una venganza sin tiempo.
Antes de que se abra la puerta, miro el anillo de compromiso en mi dedo anular. No sé si el pedrusco que lo adorna es una baratija o es lo que parece, un brillante que me eriza la piel.
Ahora soy la señora de….
Mi amor tiene los ojos verdes, (no lo recordaba) cuando aúllan los perros se acurruca a mi lado y parece que ronronea, y cuando me acaricia, deja surcos en mi piel con su afilado secreto.
La sombra de “Sombra” vive con nosotros. Formamos un perfecto Menage a trois.

viernes, 17 de julio de 2009

Sábados literarios de Mercedes "Mi aspecto, mi costumbre..."



Es mi costumbre en la última hora de la tarde, cuando los campesinos abandonan la era y antes de que el campo se difumine, salir y tumbarme junto a los mirtos, mientras los vencejos trazan círculos sobre mi cabeza.
Vuelan alto afilando sus alas de guadaña.
Arriba en las torres derruidas, organizan el cortejo o la disputa gritando sin concierto.
A pocos metros, el agua revoltosa de la noria cuenta o canta cosas mientras se pierde por costumbre en los surcos.
A medio camino entre la noche y yo, están las preguntas. Pero nadie, nunca, nadie contesta.
¿Cómo llegué hasta aquí?
Los de arriba, los negros vencejos y los de abajo, habitantes del agua, se han acostumbrado a mi presencia, a mis ratos de alboroto y a mis otros ratos, inmóvil como corresponde al curso natural de mi sangre.
Se que soy hermosa… que un día, por descuido, entró la luna por una grieta en el aljibe y se reflejó mi imagen sobre el plomizo espejo del agua. Sonreí sin atreverme a respirar para no espantar la visión.
Acaricié mi rostro con la palma de la mano, bordeé mis ojos, mis labios y el nacimiento de mi pelo con una leve caricia, mis brazos perfectos, mi pecho, el helado pedestal de mi vientre…
Si pudiera estirar los brazos un poco más, acariciaría las orillas de la acequia que huelen a mastranto, observaría el charco de las ranas, y contaría las estrellas que caben en la boca de barro del cántaro…
Pero debo seguir oculta para no transgredir la norma.
La noche, como una costumbre me empuja de nuevo al agua.
Mi mitad, la mitad que late… no se conforma.
¿Qué de malo tiene ser una sirena?

martes, 14 de julio de 2009

Algo sobre mi madre (Sábados literarios de Mercedes)





Sentada en la puerta de su casa, deshoja sin prisa el verano mientras se abren surcos de sol en la tierra de los geranios. Es julio, este julio que respira calima y jazmines a partes iguales, proporción con reminiscencias árabes que tan bien se amasan en la memoria de sus noventa y dos años.
Aún firmes, sus pasos comienzan al alba, -ella duerme poco- será que quiere exprimir la vida despierta, sazonar de canela los días, dejarse las penas en la molienda, y lucir sus arrugas de pan nuevo para calmar nuestra hambre.
Se prepara el café en la mañana, el gazpacho al medio día y los dulces en la merienda. (A veces pienso que el delantal atado a su cintura anciana, está hecho de retales de luna, de tan blanco)
Borda flores en los manteles de sus nietas, canturrea mientras barre la calle antes de colocar su silla de enea, como una invitación al descanso, a la tertulia, al consejo, a las confidencias….
Presumida todavía, (herencia que me dona a mí, en vida) se pinta los labios, coloca unos jazmines en el pelo, los zapatos nuevos, los zarcillos de fiesta y el abanico… la casa y la sonrisa de par en par, las manos llenas…
Tiene un baúl lleno de defectos, -dice- alguna manía, alguna queja, alguna lágrima y el vacío amargo que dejó mi padre cuando se fue…
Tiene, por eso, guardadas, algunas recomendaciones para la muerte.
Sólo le preocupan dos enemigos condicionales: La soledad y el invierno.
A poco que pueda… seré yo quien pueble su soledad de ahora en adelante. Pero los inviernos… me faltarán bolsillos dónde guardar las lluvias, me faltarán veletas en los dedos para parar los vientos, me faltaran rescoldos para calentarle el alma…
No se yo… Si podré pagarle de algún modo que me diera la vida.

domingo, 12 de julio de 2009



¿Por qué no me preguntas nunca
Cuando de repente me torno oscura,
A que hora se enciende
El candil de mi alegría?
¿Por qué te quedas siempre
al filo de mi abismo,
sin que te alerte el lastre que arrojan mis días?
Cada vez estoy más hueca…
¿Por qué no te preguntas si me pesa la vida?
¿Por qué no me preguntas nunca
qué me sobra mientras me desnudas el cuerpo,
que me falta, que me estorba,
que tengo…?
¿Por qué te quedas siempre
Al filo de tu silencio
Sin que te alerte la guadaña que me sangra?
Cada vez estás más ciego…
¿Por qué no te preguntas dónde ardo cuando tú me apagas?
¿Porque no me preguntas nunca
Cuando de repente estallan mis alas,
si es la miel de tus barrotes
la que envenena mi vuelo?

miércoles, 8 de julio de 2009

Recital solidario




Ven y participa, ven y ayuda... Muchos granos de arena hacen una montaña.

jueves, 2 de julio de 2009

Sabados literarios de Mercedes



Las horas


Si no fuera por el calendario de la cocina, yo juraría que mis días se desbordan del veinticuatro haciendo de las horas un rosario interminable.
A la hora de la letanía, ya casi no tengo fuerzas, y aún así, rezo una sonrisa.
Esta es mi hora, el ecuador que separa el cansancio de mi cuaderno de notas.
La espera adolescente de un encuentro a escondidas descontando horas al sueño.
Atravieso el humo de mi cigarrillo con la imaginación de par en par y me pierdo en el último rincón, a salvo de cualquier llamada.
A veces vomito una hilera de sueños, otras veces mi lápiz se queda sin trazos y mi corazón sin trozos.
Como en el tiempo en el que mi miedo asomaba a la puerta del dormitorio y me gritaba hasta espantar mis pájaros…

Con la vida vacía, mis jaulas de papel guardaron el abecedario esperando un diluvio.

Las historias de mi historia tuvieron que dormir por muchos años. A mitad de mi otoño, raramente, se fueron extendiendo mis raíces, crecieron mis ramas, se poblaron de hojas con savia de tinta azul.
Ahora mis horas son una enredadera que trepa por mi imaginación, mis horas son cuentos, relatos, nanas, poemas de amor sin destinatario…

Me sigue hechizando la noche, los silencios, la luna derramada en el alfeizar, la música del viento, los lapicitos de madera…
Aún conservo esa costumbre de escribir tu nombre en el vaho de los cristales o de jugar a los barcos con las servilletas de papel en el agua de los charcos…

De ahora en adelante, las saetas de todos los relojes señalarán siempre las horas en que me encuentro conmigo misma… Y ya nadie, nadie va a callarme.

lunes, 29 de junio de 2009

Pesadilla





Soy el espejo
En la pared de tu miedo.
Mi imagen te socava la soledad,
y cobarde,
te sacas los ojos.

domingo, 28 de junio de 2009



Detrás del humo llegas
con la sombra prestada,
las maletas deshechas
plegadas las alas…
Sabes que,
Mirarse o morirse a ratos
no es suficiente.
Deshazte del asombro,
desnúdate,
ven,
arde,
No te conformes.

sábado, 27 de junio de 2009

Sabados literarios de Mercedes "Diario intimo de una nevera"




Helaíta, así me tienen los visitantes de mis adentros.
Vacía a ratos, vacío que duele porque la luz rebota en mis costillas lanzando al estrellato a la única lata de mejillones en escabeche que me habita.
Yo no tengo nombre. Soy la costumbre, el trasto que ocupa media cocina, gorda por convicción y fría por defecto.
Blanca. A mi me gusta ser blanca y parcelada por dentro, dejando el corazón a un lado. A mi no se me permite ese gasto superfluo de acondicionar un habitáculo guarda-emociones.
Nadie entiende de eso… aquí sólo se guardan cosas que caducan.
Me mueven del uno al diez o del diez al uno sin previo aviso. He de adaptarme a los subidones cuando me atiborran, según el día, de verduras para el régimen, de chorizos para la barbacoa o de cervecitas para la final del partido.
Y es que a mi no me gusta la soledad del yogur de plátano, ni la mudez de las acelgas, ni la indiferencia de las ciruelas, los silencios del queso fresco, la callada comunista del Ketchup, los soliloquios del jamón cocido, la friolera Mirinda o la sorda manera de aplaudir de las chuletas.
Alegría, aunque tenga gastadas las bisagras, aunque en verano me explote “la patronal” yo quiero la alegría del agua helada en las gargantas y ser, en dos sacudidas, cubito de hielo y nadar en el tinto con gaseosa.
Alegría, que soy del sur por adopción aunque me fabricaron en Alemania.
Se que no soy el último modelo, que apenas abren mi puerta la compañía eléctrica aplaude sus dividendos, pero también se que me han tomado cariño y me condecoran con imanes para sujetar notitas que luego nadie lee.
Me quieren porque soy simple ( Y no como la lavadora, el horno, la vitrocerámica, la plancha, y hasta para colocar el rollo de papel de water que hay que estudiar latín, y si no que se lo pregunten a algunos)
Yo soy la nevera de la casa de los Núñez… y este es mi curriculum.

sábado, 20 de junio de 2009

Sábados literarios de Mercedes


Testamento

Saqué la caja de cartón dónde se guardan los estorbos, esa caja que se esconde para evitar saqueos emocionales y esperé a que todo en la casa durmiera para organizar la vida caduca de mis pertenencias.
Para no alertar, prendí una vela que diera la luz justa, cálida e intima a los fantasmas esparcidos sobre la mesa.
En el reloj de pared se desmenuzan las horas.
Cuando amanezca, la luz y el éxodo no deben cruzarse.
La cera habrá ardido justo al tiempo de que mi testamento este racionado.
Yo cierro los ojos y al tacto reconozco los objetos, los años pasan de golpe descontando colores, olores, sabores… toda yo dividida entre los cachivaches, dispuesta a regalarme sin previo aviso.
Hago montones con los sentimientos para adjudicarlos de uno en uno a los candidatos que a lo largo de mi vida fueron dejando sus solicitudes en el buzón de mis querencias.
Yo siempre fui rarita, les consta, y en un poema que escribí a los veinte años, ya les alertaba con estos versos dónde la métrica y la lógica no entendían de renglones:

"Si me pongo a hacer recuento
De mis tristezas y mis versos
Que, de forma equitativa
Heredaran, seguro, mis amigas
El día en que lloren fingiendo
Los enemigos en mi entierro,
Tendré toda una fortuna
De fracasos y de lunas
Que hilvanados como rezos
Serán generosamente regalos devueltos...
Más... sigamos con la hazaña
A ver a quien dejo mi amor y mi jaula.
¡Triste! Ninguno será sincero...
Ofreceré la amargura y todos dirán
-Si quiero-
y luego con la última rosa,
volveré a ser la dueña de todas las cosas.
Y me aplastaran con su peso
La amargura, la tristeza y mis versos…"

Pues así, no van a extrañarse de mis otras cosas importantes que les lego.
De mis tesoros fatuos, de mis desganas de dar y de darme… tan temprano.
Si la muerte me coge desprevenida en la risa ¿quién entendería mi alegría?
Si el amor me roza los labios con ese nombre prohibido ¿Quién se sabría mi dueño?
Si estalla la piel de mi memoria, si se desdibujan mi credo, mi norte y tú, ¿Quién escribirá caricias en mi espalda a modo de epitafio?
Vamos…
Sin equipaje, vámonos Imaginación, con la parca a otra parte.

sábado, 13 de junio de 2009

Los sabados de Mercedes (mi amor, mi primer amor)



Nunca es tarde


Me acabo de mirar al espejo.
No me molestan nada las arrugas ni son mis canas motivo de queja, nada impide a mis pensamientos volar lejos, ni los kilos de más me estorban, ni la libertad de menos me coarta…
No, hoy no me reconocerías, a pesar de que mi sonrisa sigue anclada en tu puerto. El recuerdo es sólo una bandera sin patria que se arría sólo en los momentos de soledad, es la insignia que te alerta de la melancolía.
Hoy salen a subasta los sueños y yo voy a gastar toda mi fortuna para colgar los tuyos en las paredes del futuro.
Nunca es tarde, me dije al despertar, y corrí a ponerme guapa por fuera.
Me acabo de mirar al espejo para gustarte de nuevo, amor primero, para atreverme, amor primero, para no merecer mas infierno que el de saberte lejos, para ocuparte, amor primero, todas las horas del resto de tu vida…
(La sombra del eucalipto se refleja en los cristales. Como un encaje le enmarca el rostro mientras mira por la ventana buscándole. La enfermera le pone jazmines en el pelo de nieve, y la conduce al final del corredor donde otros residentes se disputan el tiempo.
Ella ha roto el reloj de la espera y se esconde en el bolsillo la última carta de amor.
Esta tarde le pedirá en matrimonio.
Benito vive en el mundo hueco del alzheimer… ella ensaya a diario este ritual para no perderlo del todo.)

domingo, 7 de junio de 2009




Este murmullo esquivo
Que no te nombra,
Esta razón que me crece
Silencio arriba,
Este otoño sin raíces de tu voz…

domingo, 24 de mayo de 2009



Arrabal del agua,
rescoldo de sol,
molienda de espigas.
Susurro,
panal de viento,
calima.

Letanía de ti,

Pleamar…

Así, mi cintura,
cuando regreso de contigo.

viernes, 22 de mayo de 2009


Una vez ardida la cera,
ya, sin sentido,
la luz grita.
Todos los ojos se han cerrado.

Encendido el sueño,

la vida se apaga.

jueves, 7 de mayo de 2009



Mi amor
Es un tiempo eterno entre dos urgencias,
el surco donde el arado ensaya la herida.
la espora y la espera sin germinar,
el pozo ciego donde ahogas tus horas.
Tu amor
es sólo un garabato en la pared de mi costumbre.
la cábala incompleta,
la alcuza rota,
la duda.

lunes, 27 de abril de 2009



A veces te esparces,
dolor,
Y me anegas…
Ni siquiera los gorriones
Se atreven a beber
En la tristeza irregular de mis charcos.

jueves, 23 de abril de 2009



"Un libro es el único amigo que soporta el abandono sin hacerte preguntas"

viernes, 10 de abril de 2009

Ritual




Deja sobre el brocal la vara de hiniesta,
Sereno, arría el cubo de agua fresca.
Salobre, llega la noche.
Ritual monocorde pone música al silencio,
Cruje la enea mientras se descalza pausadamente,
Y va dejando la envoltura al filo del arriate,
a la par que la luna,
llena hasta el borde la jofaina.
Un puñado de luciérnagas
procesionan por los sarmientos
formando encajes de luz sobre el pozo.
Legas tu voz al aire húmedo
y desde tu campanil sin credo,
me llamas.
Yo acudo desde mi sur ardiente a invadir tu geografía,
Sellando con melaza y canela
la línea entreabierta de tu deseo.
Siente como estallo en veneno por los brotes de tu aliento,
Y voy muriendo para ti, al tiempo que me inundas.
Salobre, llega la noche, amor,
Mira…
Mira como se amolda mi barro a tus brazos de agua.

miércoles, 8 de abril de 2009

Cita





Roto el albor primero,
la luz atraviesa los umbrales.
Te aguardo fuera como la sombra del tilo,
mecida apenas por el aire de abril.
Deshilachado sale tu nombre
en la urdimbre de mis labios,
Cuando vienes a mi encuentro,
Cómplice,
Centinela de amor…
Amante.

lunes, 6 de abril de 2009

Nostalgia del pavo real




¡Que no!
¡Qué crisis, ni crisis de los cuarenta!
El michelín que dificulta mi respiración no es cuestión de estado de ánimo, si no de construcción heredada de mi madre.
¡Que le vamos a hacer, la puta genética!
Yo era un perfecto armazón de huesos poco revestidos, una rubia natural y graciosa con dos ojos que se intuían de color verde gatuno cuando el amor se colaba por las rendijas de los diecisiete años…
Las redondeces de mis pantorrillas y la magistral exhibición de mi sonrisa levantaba un inquietante revuelo.
Nostalgia del pavo real, eso es lo que tengo… de las mañanas de sol y su grito alargando el eco en las torres.
El atardecer rojo y púrpura es como un abanico que alienta en la noche el multicolor engaño del arco iris de su cola.
El alarido del pavo real quemó el rastrojo de mis años tiñendo de ceniza los cabellos. Secó el vergel de mi saliva y agrietó la voz del tiempo.
¿Se es vieja a los cincuenta y tres?
Toca callar y dar prioridad a la cordura, toca aliarse con los espejos, toca esconder años del calendario lunar que habita en mi vientre ya seco, toca renunciar a sentir, porque desentonan las arrugas con la felicidad.
La razón me alerta de que cada día hay menos hueco entre lo que quiero y lo que debo querer, eso me produce un tipo de asfixia libertaria no reconocida por la O.M.S.
¿Desde cuando los pavos reales lloran?
¿Depresivos en el paraíso?
¡Eso es muy difícil de detectar, coño!
Así que hoy he decidido tirar las plumas que adornan el jarrón a la entrada de mi mala suerte.
Que dan mal fario, me ha dicho una gitana.

-Pavoneando su belleza a pinceladas sepias, vive el retrato que da fe de la deferencia que tuvo conmigo La Madre Naturaleza a los diecisiete-

domingo, 5 de abril de 2009

amor


Guardo el pudor en los pliegues de la noche,
Sumisa,
a dos besos de ti,
tiemblo.

miércoles, 1 de abril de 2009

Cuento sin palabras






Nunca como hoy quise beberme los segundos,
hasta emborracharme de tu ausencia.
Que la media noche pase mientras yo cierro los ojos
Y que en ese instante de eternidad rota,
me devuelvas el zapato de cristal
de este cuento sin palabras.
Tú buscas una Cenicienta descalza de amor...
Yo disfrazo con harapos tu recuerdo.
Te imagino en ese baile al que se asoma atónita mi tristeza,
donde suena la voz rota del agua,
mientras me cubres de olvido y te ahogas en otra caricia.
La misma música nos hace danzar con frenético desequilibrio
hasta abandonarnos en esquinas diferentes,
como dos extraños.
El eje de mi sinrazón se quiebra y las preguntas sin respuesta
abren estériles surcos en los sentimientos.
Nunca como hoy me angustiaron los relojes…
Ahora cuando el mar de tus palabras
busca un nuevo puerto donde abandonarse,
suenan doce campanadas, doce heridas de azulado dolor
que me destierran a un reino de caracolas mudas.
El desamor trepa como musgo invasor a mi torre de arena,
ocupando las grietas de este corazón cuarteado.

jueves, 26 de marzo de 2009

Confusión



Mi cabeza es como un cubo de cinc,
los pensamientos retumban cuando gritan fuera.
Hay ruido de aguas pasadas,
Golpes sin aristas, tumbos,
ídas y venidas,
vacío.
Una sed permanente resquebraja el metal de mi pecho,
un dolor de sonajas me alerta la voz
y displicente me voy quedando muda y hueca.
Un eco molesto ronda mi sima,
A duras penas entiendo esta babel de mi cuerpo.
Sorda angustia la del pozo
Cuando las aguas se duermen sin tener sueño.

domingo, 22 de marzo de 2009

Llegó para quedarse



Llegó con su paisaje de ojos ciegos,
Llegó insistente a los brotes de las hojas,
A las alas y a la tierra,
A la tristeza prestada de los martes,
Al cansancio y a la trastienda de mis dudas.
Llegó al sauce, a la puerta de mi armario,
Llegó… al amor desmemoriado.
A la veleta sin aire de mi techo,
A los renglones borrados del recuerdo,
Al deshielo y a la oquedad sin bordes de mí misma.
Llegó para quedarse, dicen,
La absurda primavera.

viernes, 20 de marzo de 2009

Rojo manzana



Asoma por el hueco roto de la memoria.
Su piel, es un siniestro paisaje de sangre fría.
Ayer en la huida,
sin ser consciente aún de sus limitaciones,
perdió la sonrisa.
El primer día del cambio gritó aterrada al ver su figura que,
Si
nu
o
sa,
se perdía en el espejo.
Descubrió que el miedo dolía y mudó la piel.
Al amanecer, mordió a la luna
que descuidadamente se miraba en los charcos,
y la muerte creció con desmesura en el agua.

Es cuestión de tiempo, la sed.

Eva se sacia y se extingue…
Ya sin rival,
se arrastra fuera buscando el paraíso.
Hace mucho que no lo intenta, camina,
Se pinta los labios rojo manzana,
Se ofrece…
Adán es vegetariano.
Está a salvo,
Gracias a Dios.

sábado, 7 de marzo de 2009

A quien le dolerá lo que callo



Yo no sé bien como será eso de morirse,
si la angustia será la que hiele los huesos
y atravesando la hiel me llene la boca de sabor amargo.
Comenzará la danza del letargo de mis caricias,
No sabré dónde terminan mis pasos,
dónde comienzan mis dedos,
desde que perfil grita mi sangre.
Hasta los ojos perdidos en horizontes
tan cercanos a tu piel,
tendrán el color inequívoco de la nada.
Mi lengua,
mi voz,
mi tacto,
mi otro corazón,
el que siente,
parecerán buitres merodeando la hora.
Yo no sé bien la nausea y el estertor cuándo aparecen,
cuándo dejan de ser importantes los sueños
y cuándo son los deseos veneno para la soledad.
Que no quiero ahuyentar la prisa con mis preguntas,
ni trabar el minuto en que se extinga mi capacidad de asombro.
Hasta cuántas veces se muere la esperanza,
cuántas cuentas descuadrarán la matemática viva
de mi sístole y mi diástole antes de desnudarme de todo.
Y que será todo lo que pueda llevarme
cuándo el miedo me ocupe los huecos.
Desde que vértice se pondrá en marcha
el péndulo que me desquite la palabra.
La luz, desde que mirada ensayará la huida,
quien se calzará la noche para que no suenen más mis pasos.
Yo no sé bien cómo será eso de morirse
des-oyendo el ruido de la conciencia,
A quién le importará el testamento pobre de la renuncia,
a quién le dolerá lo que callo.
La sombra borra la ortografía del epitafio,
alerta a los gusanos,
ahonda en las heridas del tiempo
y sangra la carcajada incrédula entre los dientes de la vida.
Si así fuera…
Rubrico al último verso.

martes, 3 de marzo de 2009

Ídolo de fango



Hoy solo quiero dar cuerda al futuro,
No importa el curso de las horas sin ti.
Girar las manecillas en sentido contrario
Al hueco crepuscular de los sueños,
Quiero negar a esta cintura sin yugo,
la luna creciente de tus mareas.
Cegar tu engañosa luz de luciérnaga,
apagarte de mi entraña,
Y a tientas, recorrer otro cuerpo,
Pecando.
Mientras rehuye tu tiempo a mis relojes
Celebraré desnuda la tormenta que te preceda.

sábado, 28 de febrero de 2009

Gracias a la vida




Vino mi madre a parirme en la mitad de marzo
cuando los gorriones presienten la primavera,
cuando el sol conjuga amarillos en los tejados.
Parece que las nueve lunas que me cobijó en su vientre
las pasó afanada preparando el mundo para mi llegada.
La perfección de la luz que me dio la bienvenida,
vistió al azahar de festivos encajes.
Era Sevilla un cofre de aromas
abierto de par en par en la mañana.
La canción del agua fue mi nana,
porque el Guadalquivir nunca duerme.
Rumor de abrazos,
susurros de clavel entre las sábanas…
y su sonrisa… la sonrisa de mi padre
que sin querer, me quiso.
El mundo regalado no me cabía en los ojos,
de tan inmenso.
Impregnado el aire del azmicle de sus voces,
y acompasado acorde, mi corazón,
a ritmo de blanco y verde,
Con Arrullo de zambras,
campanas de morunas torres,
murmullo de fuentes
y golondrinas de plata mecieron mi cuna.
¡Como para no sentirse grande!
Mi madre vino a parirme en la mitad de marzo,
y en Sevilla…
¡Qué más voy a contarte!

miércoles, 18 de febrero de 2009


Hoy no quiero mirarme en el calendario,
mejor no saber el día de mis ojeras,
mejor, no ajustar el dolor a mi horario.

martes, 10 de febrero de 2009


Migración


Me parece a mí, que los nidos de las golondrinas son de harina tostada, así, las tardes de verano, mientras los niños duermen la siesta, me siento en la acera, donde ya la sombra dibujaba dos mitades en los muros (una azulada y la otra de oro), a mirar los nidos que se alinean en el alero del tejado. Los pájaros van y vienen con una prisa que forma garabatos, a negros trazos como en un pentagrama, se quedan sus giros y la música de sus alas en el aire caliente y dulzón de agosto.
Volcán de canela el nido de la esquina, porque el viento lo tiñe con el polvo de la era, rubor de trigo al barro, pone la golondrina en su casa.
Acicala sus plumas al borde del agua en la acequia, cuando nadie la ve, ni siquiera yo, porque aunque desde aquí se oye el ruido del agua, el regajo está calle abajo, al filo del campo.
Viven en la orilla los juncos, la retama, campánulas moradas, blancas, rojas, de redondas semillas con las que haré en otoño, collares, pulseras y ajorcas…. Para entonces, ya se habrán ido las golondrinas, se quedará la ausencia colgada del barro sin el sabor a harina tostada y a canela de mi calle empedrada.
Pero eso será mas tarde, cuando se vayan borrando las siestas, cuando la verde sombra de las moreras se desnude y el sol se acueste temprano.
Ahora no, ahora los ladrillos de la acera arden a las cinco de la tarde.
El canto de las golondrinas rebota bajo el arco del zaguán, gritan como un ejército asustado
Vuelan casi pegadas al suelo y de repente, como si se desdoblaran, llegan alto, a cielo abierto, en segundos.
Con tesón construyen una fortaleza de adobe, milimetrado traje para gustar a la primavera, enamorar al verano, y preñar de azul plumaje los alambres de la cerca del huerto.
Miran al sur del sur, trazando itinerarios de otoños.
Su prisa contrasta con el lento discurrir de mis horas, tanto silencio, soledad tanta…
Mientras el tiempo se para entre las cuatro y las seis, yo descifro el vuelo de las golondrinas, dejando la puerta abierta a la migración de los sueños.
Con las manos extendidas sin aprisionar la libertad de la una y de los otros….

Ya se que los niños vendrán pronto, que sonará el látigo de la comba y asustará a las golondrinas, que tendré que apagar mis cavilaciones y hacer lo que se supone que debo… baldear la puerta y sentarme en la mecedora, cadente, buscando la complicidad del abanico para engañar al aire que quema, aún después de atravesar las morunas callejuelas desde el rio hasta mi casa.
Casi de noche se aleja el griterío a las cocinas, a los patios recién regados, a las azoteas para dormir al raso, a las alcobas donde el amor vive… o muere.

El búcaro guarda, como yo, tras la apariencia serena, el fracaso de lo esperado.

viernes, 6 de febrero de 2009

Llanto de sal




El reloj de arena ya nunca marca la hora,
la prisa encerrada estalla,
y salpica de tiempo la coraza de mi alma.
Vigila la puerta una espera,
un silencio sin medida.
La noche talla tu nombre en mi veleta,
Al aire sin fronteras me desnudo,
Vas o vienes rozándome el aliento,
Libre.
Mientras oscila inservible el péndulo de mi tristeza,
la luna acuchilla los tejados.
Y desde todas las heridas, se oye llorar al mar.

lunes, 2 de febrero de 2009

Una lluvia de versos para La Avellaneda


El acto ha tenido lugar bajo una cortina de agua, pero hemos leído el testamento de La Avellaneda y cada uno de los veinticinco asistentes ( en "la hora punta") han recitado algún poema de la escritora.

Al acto han asistido:

Rafael Gómez de Avellaneda descendiente directo de Gertrudis, con su mujer e hijos. Representantes de la Asociación Gertrudis Gómez de Avellaneda de Constantina (lugar donde nacio su padre)

Representantes de El Baratillo Joven

Poetas de la Asociación Cultural y Literaria La Avellaneda.

El Mundo y el ABC se hacen eco del homenaje.

sábado, 31 de enero de 2009



Me dejaría acunar por la voz ronca del mar,
para ser de nuevo naufrago del alba
en cada uno de mis sueños
y despertar envuelta
en la arena de tu playa.

viernes, 30 de enero de 2009

naufragio



Peces a contracorriente ensayan la agonía
En este mar de bolsillo.
Persiguiendo a tu viento, se borró el trazo de mis alas
Y caí sin dolor al vacío que dejaron las mareas.
Tus dedos desertores de la caricia,
Aún me despedazan los sueños,
Se quedó en mi orilla el lastre de tu voz,
El barro de tus pasos,
Las astillas de tus naufragios.
Ahora que vivo de esta muerte regalada...
Déjame no ser.

jueves, 29 de enero de 2009

La Avellaneda


TESTAMENTO DE GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA

Al parecer el Ayuntamiento de Sevilla, el Gobierno de España, a petición de Cuba, va a permitir la exhumación y envío de los restos mortales a la Isla, de Gertrudis Gómez de Avellaneda que descansa, junto a su marido y hermano en el Cementerio de San Fernando de Sevilla.

Este acto, si se realiza, estará en contra de la última voluntad de la escritora ya que dejó escrito ante notario sus últimas voluntades. El ayuntamiento de Sevilla, si es cierta esa noticia, cometerá la profanación de su cadáver. Y los sevillanos, si lo permitimos, estaremos cometiendo también un delito de profanaciónCopio parte de su testamento en el que ella ordena que a su muerte la entierren en Sevilla y que traigan desde la Habana los restos de su marido para enterrarla con ella.La Avellaneda fue una de las más importantes escritoras españolas del siglo XIX.


Simplemente nació en Cuba, pero vivió en nuestro país desde que era joven. Sus dos grandes amores, Cepeda y Tassara; sus dos maridos, Pedro Sabater y Domingo Verdugo; su unica hija, Brenilde, a la que perdió en pocos meses y toda su extensa obra nació y se desarrolló en nuestro país. En su testamento dice que desea ser enterrada junto a su marido en Sevilla, en el Cementerio de San Fernando ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Sevilla, el Gobierno, pretenda contravenir el deseo último de Gertrudis Gómez de Avellaneda?


El testamento dice:

"Ordeno que provisionalmente sea colocado mi cadáver en un nicho de la Sacramental de San Mártín, San Ildefonso y San Marcos, hasta que transcurrido el tiempo señalado por la Ley, se le traslade a Sevilla, donde descansará definitivamente en la tumba de familia que allá existe en el Cementerio de San Fernando, y que fue hecho a costa mía y de mi cuñada (...) y los dos nichos del otro lado, me pertenecen a mí, queriendo sean colocados mis restos mortales en uno de ellos y en el otro los de mi marido Don Domingo Verdugo, cuyo cuerpo yace en el cementerio general de la Habana, desde diciembre de 1863; pero que es mi voluntad sea también trasladado a Sevilla a costa de la parte de mis bienes que he reservado para cumplimiento de las disposiciones contenidas en esta memoria. En el mármol que cubre los dos nichos que poseo en la indicanda tumba de familia, quiero se pongan los nombres de mi marido y el mío, y que en la capilla que hay sobre el Panteón, se coloque el cuadro del Señor Crucificado, que se hallará en mi dormitorio bajo el dosel de seda encarnado..."


¿Vamos a permitir que se la lleven en contra de su última voluntad? ¿Qué pretende el Ayuntamiento de Sevilla? ¿No es acaso sagrado respetar la deción de los muertos?

Edith Checa

Periodista y escritora

lunes, 26 de enero de 2009

La procesión




Aún iba el santo calle abajo, por la ventana entreabierta pasaba el olor a incienso y se reflejaba en los cristales la luz temblorosa de los cirios.
Corrió los visillos hasta dejar en penumbra el cuarto.
Bastaba intuir la silueta en los espejos para desnudarse poco a poco.
Era como despojarse de una armadura, se quitó los guantes, el velo negro y los alfileres con que sujetaba la decencia a su pelo.
El traje del mismo luto, cayó sobre la silla.
Dentro quedó el eco de los tambores, resbalando por la espalda como caricia desacompasada.
Ante la desnudez, los prejuicios se apagan dejando una helada costumbre.
La procesión de fuera, la redime.
El calvario de dentro la condena a ser… la fervorosa amante del cura.

sábado, 17 de enero de 2009

A tu salud


Octubre madura en mi alacena,
Fuera, se retuercen los sarmientos
añorando la savia,
declinando en la lumbre su fortaleza.
Cárdenos racimos se abrazan
para ser reguero turbio y dulce,
placer efímero en los labios,
camino fácil para el olvido.
Tú solo eres ya
Ese frágil deseo que empaña
el cristal de mi copa.
Brindis de veneno fermentado
En esta bacanal de nadie.

jueves, 15 de enero de 2009


Por un instante,
no ser menos que el surco que te acoja,
la semilla que te engendre,
y la lluvia que te amamante.
No ser más que una lágrima,
Que ya es mucho ser…
por un instante.

miércoles, 14 de enero de 2009

Sumisión




Yo tenía hoy una cita contigo,
Desaté mis pies y mi lengua,
uncí estas manos y estos versos,
y me dí generosa a tu umbría.
Tú, no dijiste mi nombre,
me llamaste con un silbido,
como a una perra.
Y…fui.

domingo, 11 de enero de 2009

Sed







Se secó el barro antes de la llegada del otoño, allá por octubre, cuando las orillas eran el principio de la desolación misma, la retama de un pálido amarillo se extendía adueñándose del légamo hasta robar la última gota de agua.
El cauce era ahora un hilo de verdina sin ruido que escapaba lentamente hacia las grietas.
Sentía la sed mendigando en los barrancos y al aire dulce barriendo el crujido de los álamos, mientras yo, clavada en el suelo, en medio de la nada, oía el canto de las chicharras.
Concierto de siesta en las esquilas; atraviesa desorientado el rebaño, de un lado a otro, el Guadalquivir seco.
Se disputan la única brizna de hierba nacida de la equivocación de la naturaleza, justo a mitad del lecho por donde un día, alborozada, el agua arrastraba esturiones hasta la desembocadura del Galapagar.
Una hoz afilada siega los veneros y la sequía se adueña del pantalán ahogando en abrazo los remos de las barcas, que como dedos clementes emergen del lodo.
Las beatas invocan al santo de la lluvia y antes de que suceda, me abandono al polvo por escuchar el arrullo ancestral del rio.
Octubre cegó los ojos a la corriente… Miedo me da la furia estancada.

jueves, 8 de enero de 2009

La marioneta






No levanta la mirada, se pasa la mano por la frente, se alborota el flequillo, mueve la cabeza en ademán de renuncia, se agita, tiembla, uniendo incansable unos trozos de papel, haciendo coincidir las letras, las palabras, las frases que desperdigó la rabia, la noche anterior.
A veces se le amontonan los “te quiero” y ya no sabe donde encajar tanto despliegue de amor fatuo.
Separa, cuenta, ordena sueños y entonces gira el reloj de arena para volver a empezar a des-decirse.
Mientras se recomponen las promesas de papel, el futuro camina en el alambre como un triste funámbulo sin aplauso.
De sobra sabe que el dolor no se paga.
Volverá a ser la más bella marioneta… desoyendo el consejo.
Su madre la observa desde el umbral de la puerta, las separan treinta años.
Demasiado lejos para entenderse.

domingo, 4 de enero de 2009


Esta noche he llorado mirando a los niños. Entré con los ojos cerrados en el asombro de sus ojos abiertos, de su temblor de frío enero, del eco en las esquinas de la mágica inocencia.
Esta noche me he perdido entre la multitud de latidos que asonaba las calles, volé con el humo del algodón de azúcar y subí distorsionando la luz, como globo de colores que escapa de la mano que le aprisiona, por descubrir tejados de escarcha.
Jugué al escondite con la luna en las azoteas, tizné mis dedos en las chimeneas para dibujar deseos en su pálida lejanía.
Esta noche mi manzana de caramelo no me engaña, aprendí que mordiendo su corazón, la dulzura estalla dejando en mi boca preguntas de niña grande.
Cuántas veces he intentado des-contar estrellas del hueco de cielo que nos cobija, rebosar los días en los que la felicidad se deja, como hoy, el grifo abierto.
Si, ésta noche he llorado mirando a los niños, la magia estrujó mi corazón como un limón nuevo, agria madurez que no me desnuda de ilusiones en la Noche de Reyes, aunque pasen de largo, aunque en mis zapatos solo dejen el carbón que les sobra.

jueves, 1 de enero de 2009



Pesa el rocío cuando amanece,
Viene, agujerea el alba
y criba el invierno.
A veces se queja en mis manos
el sabor a canela de tu recuerdo
Y en la noche me llama para llorar conmigo,
Como un pájaro desorientado,
Tu amor de nadie.
Cuando la razón se hiela, a solas,
cuento atrás,
los sueños que me avalan.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Silencio en las caracolas






La puerta se ha abierto suavemente como empujada por el soplo de un ángel.
No se gira, no quiere poner rostro a los pasos que llegan, no tiene prisa por descubrir.
Espera, sólo espera.
Aparta fuego del fuego y arde al aire dibujando su nombre.
El humo va borrando las letras, como un cómplice.
Que nadie sepa, que nadie llame.
El dolor desconectado para no echarle de menos.
El mar de espaldas.
Tanto silencio en las caracolas, tanta sal en la herida, tanta sed en los labios.
No, no era nadie…
La soledad que se cuela ignorando los cerrojos.
El ángel que espera no susurra más que ante la puerta del deber.
Y aquí sólo vive el amor.