martes, 30 de septiembre de 2008

Un motivo siquiera...





Recién se levanta y le estalla la cabeza.
Se sujeta las sienes como si quisiera exprimir la noche.
Salir en desbandada del sueño,
mirar de frente el amanecer,
despertarse,
des-dormirse.
Tiene ojeras perpetuas como pintadas en la piel por un principiante.
No obedecen mucho los huesos,
crujen como las ramas secas,
Adrede, se suma los años que no le pertenecen para justificar su desgana.
Un café amargo casi frío,
una mañana invadida de cuervos,
un motivo siquiera...
No hay razón para no tirarse por la ventana.
La rutina no le es propicia.
¿Por que todos los domingos de su vida son tan huecos?

sábado, 27 de septiembre de 2008

Mabon



Mabon




No deja de llover,
Los pájaros muertos atascan la luz.
Detrás de la puerta,
te aguardan oscuros los charcos.
Aves desorientadas se ahogan en otoño.
Una espiral de aire circunda las alas
hasta la fosa común del vuelo.
Caen las hojas
Tras los cristales de septiembre,
reclamo el luto de mi voz
para callar tu nombre.
Fuera
el equinoccio agoniza en el barro.

martes, 23 de septiembre de 2008

Raíces secas




Acabo de ganar el segundo premio de "Viaje en autobus en 500 palabras" del Consorcio de Transportes de Sevilla.
Este es mi relato.




-Raíces secas-

Desde la ventana el paisaje desolador de lo conocido, la luz hiriente del medio día del sur y la desgana para hacerse preguntas.
La estación un crisol, un tamiz por donde se cuelan las razas, los acentos, los comienzos y los adioses.
-Sevilla, 18 de junio-
Es todo lo que necesita leer para encontrarse. Arruga el billete, y lo asila en el bolsillo. El destino es esa incógnita que se quedó en el trozo arrancado por el revisor, un trofeo que estorba en las estanterías de mañana. Da igual.
Raíces secas desde sus pies alertan de una muerte inminente. Por eso esconde los zapatos bajo el asiento, esconde la sonrisa, esconde el grito en el minutero del reloj.
Huye.
Ajusta el respaldo, tamiza el sol con la cortina de rayas (una improvisada cárcel) dirige el chorro del aire acondicionado que como un estilete va abriendo el sudor de la frente hasta helar sus pensamientos.
Cierra los ojos y comienza una cuenta atrás para arrancarse de un terreno baldío.
Ser un eral no puede ser peor que esto –se dijo-
Coloca el equipaje con sumo cuidado. Una caja de cartón envuelta en papel gris, donde el lacre rojo es como una herida que atraviesa el certificado de mercancía no peligrosa.
Todos los asientos son de “no fumadores”, pero en ninguno se prohíbe a los desheredados de la felicidad.
La soledad no contamina.
Todo está en orden, ella entra dentro del cómputo de usuarios anónimos.
Se entretiene revolviendo el bolso ignorando al resto de pasajeros con sus historias escritas en los dedos, esas que van dejando en el vaho de los cristales preguntas sin respuestas.
Una factura olvidada en el compartimento plastificado del monedero, es lo único que la condena a esta latitud, una moneda de la suerte, una reliquia de “San Seacabó”, una tarjeta de visita de ese enemigo reciente, y una cita caducada para la echadora de cartas.
Todo inútil.
El espejo del bolso es el chivato de sus ojeras, condecoraciones de noches enteras sin dormir. Se retoca la pintura y el escote, (ese precipicio donde ha caído el compañero de asiento) Ojea un periódico atrasado buscando las ofertas de trabajo, haciéndose la interesante, marcando sólo los anuncios que solicitan licenciaturas.
Ella es licenciada en cacerolas. Tiene un master de infortunios varios, sin cartas de recomendación.
El autobús atraviesa calles sin estrenar. Los viajeros que llegan, traen raíces, pero no como las suyas.
Ellos portan su destino en un sitio visible, que los bolsillos son para otros menesteres. Allí guardan las ilusiones de futuro, la magia del encuentro, la prisa del destino….
Que rica es, la pobre, desde el instante en que sacó un billete solo de ida a ninguna parte.
Fin de trayecto.
El viajero del asiento de al lado, exiliado sin remedio del acantilado de su canalillo, le pregunta: ¿Señora es éste todo su equipaje? Refiriéndose a la caja de cartón lacrada.
Si,-contesta- pero no lo quiero.
Veinte años de amor, pesan demasiado.
-

domingo, 21 de septiembre de 2008

Chocolate



Chocolate


Sonó el pitido del interfono repetidas veces, tímidos y cortos avisos que la sacaron de su mundo cómodo.
Con desgana cogió el auricular y, como siempre, contestó con un escueto ¿si?
Del otro lado solo estuvo el silencio.
Algo contrariada por la interrupción sin fruto, se dirigió a la cocina, al armario donde se guarda el chocolate (ese sustituto del sexo) y cogió un trozo algo mas pequeño que su aburrimiento.
El chocolate y ella, pareja perfecta para la perfecta tarde interrumpida.
No sabía que sería peor a la larga, si el chocolate o el tabaco.
Placeres, solo placeres efímeros.
Lo que la estaba minando era la rutina, y esa, ni engorda ni te tiñe los pulmones.
Sencillamente crea un agujero por donde se escapan las ilusiones sin dejar rastro.
Sin domicilio donde poner una queja, sin que nadie te indemnice por el deterioro de tus días, sin almacenaje seguro para tus arrugas, tus miedos, tu desgana para la pelea.
Las cortinas amarillas, placebo de luz, separan las ventanas de la vida de fuera.
Cuántos días, sin moverse, baja hasta la calle, se cuela en la vida de los extraños que transitan, les reinventa la vida, les atribuye historias en un intento de pensarlos felices.
Desde hace un tiempo, en la acera de enfrente, un hombre pasea tranquilo, como esperando a alguien. Alguien que no llega nunca. Lleva una camisa azul.
A él no se atreve a urdirle un destino, le mira entrecerrando los ojos, haciendo una cárcel de sus pestañas. Inconscientemente lo atrapa, se lo guarda.
Habla sola, con la música de fondo. Una Edith Piaff patética con chales negros, da vueltas en su viejo tocadiscos impregnado de acento francés la apatía.
Suena de nuevo el pitido del portero electrónico. Una oculta impaciencia la empuja deseando que ocurra algo. Que por una vez no sea el chico que reparte publicidad, ni la vecina del sexto que ha olvidado las llaves, ni el vendedor de aspiradoras.
-¿Si?
De nuevo el silencio. De nuevo más chocolate.
Tanto “sustituto” no puede ser bueno.
De una cajita que hay sobre el tocador, saca un pintalabios reseco. Con el perfume antiguo, roza su nuca, coge el bolso y quiere salir...
Ese gesto se repite día tras día, hasta la puerta misma del ascensor y allí el pretexto la condena al encierro de nuevo.
Mañana. Saldré mañana.
Las estaciones se han ido sucediendo en la acera de enfrente, el hombre de la camisa azul definitivamente está abandonado.
Llaman alguna vez... ella pregunta y nunca nadie responde.
Se amontonan las cajas de chocolate en la despensa y ahora fuma tres cajetillas de tabaco diarias...
A la larga, la rutina, le pasó factura.
Que caro sale el placer solitario.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Nocturno



Nocturno



Quiero hablarte
como hablan las orillas a los juncos,
quedarme en tu vaivén como se queda el légamo
amoldando abrazos de agua.
Quiero ser la sed de tus guijarros,
la noche trenzada en tu pelo, tu surco y tu cima.
Llegarte como jirón de luna asomada a los álamos.
Ser trama de vientos y danza de eneas, en tu cuerpo.
Quiero arder en tu boca como mariposa ciega,
ser tacto del alba para desnudarte despacio
mientras me entregas
el nocturno alimento que envenena a la rosa.

Mi cementerio


(Gracias, amigo Angel por prestar tu voz a mi palabra)

Rara vez llega la luz a aquella parte del muro.
Una verdina espesa se multiplica a cada centímetro compitiendo con la frontera del mar.
Este horizonte de musgo hace mas impropia la puesta de sol.
Cuando el agua está en calma, acuna la pared en abrazo perpetuo de sal.
Cadente nana de agua.
Duermen los vencejos de este lado de la pared y las gaviotas del otro separados por una frontera de aire dulce.
Condenados a convivir entre la risa y el llanto, un vuelo breve para atravesar el arco iris azulado que provoca la noche en las dos orillas.
Golpean las olas como un lastimero gong. Tiempo de ida y vuelta, sin reloj aparente.
Cuenta atrás.
En esta esquina sin cipreses, una grieta de agua calma la sed de la tierra estéril.
Luz parió la luna de aquel lado, y enredada en el viento, desafiante, viene a provocarme.
Rara vez con temblorosa mano se dibuja la belleza entre la vida y la muerte
La misma mano de las caricias, la misma de los adioses nos derrama sin justicia en un trazo infinito.
El cancel mohoso chirría muy de tarde en tarde en este cementerio,
Pero el mar, este mar... no se detiene nunca.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Te acuso



Fue ayer que te inventé.
Pero hoy, a los pasos contados,
a la luz incontrolable de la distancia,
a los amargos dedos de la caricia,
te acuso.
Que te condenen mi juez de tinta, mis trozos,
mis hojas desordenadas, mis puntos suspensivos...
Y en una cárcel sin renglones, te encierren,
olvidado y roto,
los guardianes inclementes de mi indiferencia.

martes, 16 de septiembre de 2008

La suerte



La suerte


Delante de mí, hay un espejo en el que se refleja mi imagen.
A duras penas puedo reconocerme.
Hastiada de reverencias y elogios, a puerta cerrada, enfundo mis pies en las zapatillas de felpa naranja. -Cutres- por resumir en una, todas sus cualidades.
Es el último minuto de gloria, como el último deseo para un condenado.
Mi casa, es un retrato en sepia que habrá que esconder en un cajón de ahora en adelante, cajón destartalado semi abierto al ayer.
No podré llevarme nada, ni mi sillón, ni mi ventana orientada al sur sin horizontes.
Aquí estoy, desnudándome de mí, tachando de este cuaderno de cincuenta y dos hojas el exceso de equipaje: dos versos de amor.
Recorro el mapa indiferente eligiendo destino para perderme. Bastaría con cerrar los ojos y volver a la mañana de un lunes cualquiera.
Hoy es martes.
Ayer, hasta ayer, yo era como la hormiga que trabaja y guarda, porque todas las estaciones son duras en la casa de un pobre.
Hoy me desperté cigarra total.
Mi secretario anota en una hoja de excel las prioridades de una rica en prácticas:
-Mañana es Nochebuena. Indultar al pavo.
-Emborracharse a solas.
-Ensayar frente al espejo que se es, feliz, feliz, feliz.
-Regar los tréboles de cuatro hojas.
-Apadrinar una niña de Sri Lanka. Llamarla Suerte.
-Cuando regrese de Moratuwa, enmarcar el décimo de lotería.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

No digas




No se lo digas a nadie.
Duele mas el miedo desnudo,
el sabor amargo del disfraz,
que la aguja que atraviesa
los límites de esta mentira.
No le digas a nadie
que bajo esa piel está
la vergüenza exiliada de un secreto.
No digas.
Tu muerde, mastica, traga... envenenate poco a poco.
Y no te olvides de sonreir como si no pasara nada.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Soy... la pera




Ya se que no van a entenderme.
Soy... la pera.
Todos los espejos me devuelven el verde
ignorando las punzadas de mi piel.
Marrones heridas delatan mi límite suicida
al borde del frutero.
Cargo con la vulgaridad de mi especie.
Nadie me ha preguntado lo que quiero ser de mayor...
Una pera no puede rebelarse.

jueves, 4 de septiembre de 2008

De sol a sol



De sol a sol en la azotea,
hiere el blanco de espejos de cal.
Sangra la tarde.
Un solano sin aire arrasa los tejados,
Tendida mi piel, aguarda,
sujeta a la espera con alambres de espino.
La noche destila añil en los jazmines.
Soy como un gato callejero
al acecho de tus sobras, tus pasos y tus dudas.
Vienes para no quedarte nunca.
Mientras yo me entrego
De sol a sol...
de-so-la-da.

viernes, 29 de agosto de 2008

Cuando me tocas


Ti-mi-da-men-te
tu mirada me recorre despejando mi infortunio.
Como en un eclipse
Sua-ve-men-te... renazco en ti.
En giros de veleta sin aire, me envuelves.
Cuando me tocas,
se confabulan los elementos,
germina el fuego
le-ve-men-te... sobre el agua.
Mientras yo me diluyo en tu corazón de barro,
tu engendras lunas en mi reloj de arena.
Len-ta-men-te

domingo, 24 de agosto de 2008

Muñeca de trapo





Dobla el pañuelo, lo desdobla, lo vuelve a doblar marcando líneas con los dedos en la misma dirección una y otra vez.
Sin mirar la tarea, mecánicamente desde su falda al infinito de sus ojos.
Lleva horas tras la ventana, oxidada como los barrotes está su mente, atrapado tras los barrotes, su ayer, su hoy y su mañana.
El rojo de los geranios, el gris de los gorriones, el blanco de las paredes que la encierran, son el raro arco iris que precede a la tormenta.
Ha llorado.
Ha llovido, se ha inundado, ahogado, muerto su cordura.
Está prohibido cantar. Negra nota muda, rictus amargo de carmín su sonrisa.
Luto.
Un alarido prestado sale de la muñeca de trapo.
Se mutila la ternura mirándola...
Toda la tristeza cabe en el pañuelo doblado,
mientras miro a mi madre desdoblada en su mundo llamado Alzheimer.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Desolación


Desolación


Ya no me queda nada que tirar,

Tire la cuerda con que debía ahorcarme.

La silla que debió ser precipicio de mis adioses,

se quedó, y me quedé.

Somos dos.

Pero, incompatibles para el apareamiento.



jueves, 14 de agosto de 2008

Claustro de arena






-claustro de arena-



Me estoy mirando en tí. Si, en tí.
En tu espalda deshabitada de mis besos.
No, no te gires...
Ahora que no me ves,
dudo en el precipicio de tu calma
si descenderte de nuevo.
Sin coartada me entrego,
no importa si me juzgas y condenas mas tarde
por ocupar con mi vida tu vida.

Un latido urgente,
un crujido de tu corazón en mudanza,
me alerta de que te rompes
inundando cada grieta de mi claustro de arena.
Mi cuerpo como aljibe rebosa
y te guardo para mi sed venidera.
Mercaderes son mis manos a tus deseos.
Piden o roban sin pedir,
trueque de placer por placer sin dueño.
En tierra de nadie nos inventamos,
nos modelamos,
nos entregamos sabiendo que la soledad
vive al otro lado del susurro.
Sin promesas.

No, no te gires...
Deja que sea tu espalda la frontera de estos ojos,
de este destierro pactado antes de amarnos.
Que sea mi risa tu equipaje,
que sean tus caricias mis alas.
Por hoy, solo por hoy tengo derecho al llanto.
Tu piel y mi piel ensayan torpemente la renuncia.
Desnudos no hay donde esconder los sueños.
Te sabré y me sabrás sin límites
en las horas de esta eternidad inevitable.
Y mañana...
volveremos a ser los que no somos,
con la duda infinita de no saber que seríamos
sin habernos tenido hoy.

Tristeza premonitoria



Ayer mientras desalojaban los baúles de la mudanza, mientras se amontonaban los recuerdos y los cacharros, encontré esta fotografía.

Mi pose de guardián cansado sin rastro de sonrisa, desentona con la alegría blanca de Margarita.

Es curioso, miro sus pies y ya, entonces, a sus tres años, estaban al filo... su vida siempre ha estado al filo de todas las cosas.

Si yo hubiese sabido.....que un empujón a tiempo le haría crecer las alas.....

Mañana iré a verla. Es su cumpleaños.

Al filo de su cabeza hueca, me siento y tomo sus manos. Se aferra a las mías deslizándose en el barranco de su ayer, sin miedo.

A ratos canta, a ratos llora, a ratos quiere atrapar el agua del estanque, a ratos me pregunta que cuando nos vamos.... (un reloj de musgo detiene el tiempo)

Nos vigila la enfermera de este mundo de cuerdos.

Parece que fue ayer.... nadie sabe que mecanismo cruel la mueve a ratos...

Treinta años de renglones borrados de su memoria y de mi vida.

Hace frío. El jardín es de color sepia como la fotografía y se escapa la tristeza por sus bordes.

Mi hermana se deja llevar... al filo de una puerta que da acceso al pabellón de esquizofrénicos.


(Relato publicado en la revista Almiar, Margen Cero)


domingo, 13 de julio de 2008


Bajar desde tus manos

ignorando la redondez de la tierra,

quedarme en los peldaños de tu mundo

Volar de tus esquinas a tu centro.

Anidar,

regalarme fértil a ti.

Nacerme brotando en tu vientre, sosteniendo el grito

Reconocerme en tu placer

Sangrar azul…

Pensarme música, romper en sonido dulce los arpegios de mi cuerpo,

Pentagrama de piel, arco de luna en la cuerda de mi cintura,

Adagio perpetuo.

Notarme resbalando por tu espalda, como miel de septiembre.

Alimentar tus horas desquitándome latidos

…Si me quisieras.

sábado, 5 de julio de 2008

des-dedentro


Des-dedentro


Hay un hilo que se descuelga por la ventana,

separando la noche en dos mitades.

Una puerta vertical por donde huye toda lógica.

Mira el sauce oscurecido de verde,

y la luna ausente,

como siembran de magia el jardín de otros.

Se balancea el hilo y mi cabeza, como un péndulo le sigue,

agotando un tiempo sin ritmo.

Le abrazo desde dentro,

y el hilo, enajenado, cerca mi laberinto,

y zurce mis sueños rotos.

Fuera

un tejado pintado con tiza,

Una pared que estalla de blanco,

Unos perros que presienten la muerte.

…Y el hilo descuenta mis horas

tic-tac, tic-tac, tic-tac


Hecho jirones mi corazón-cometa

c

a

e

Y yo, no se que hacer.

domingo, 8 de junio de 2008

Destierro y humo


Destierro y humo

Mueren en la orilla unos versos,

Como velas rotas de un naufragio predicho.

Y detrás de todos los avatares, de todas las nostalgias,

remos de sal dentellean tu marea amarga.

Mi puerto te guarece de esta espiral de vientos,

Ajados azules se retuercen en mis manos,

añorando olas con sabor a canela.

La espuma deja cartas de amantes numeradas.

Me busco sin dar conmigo.

Seguramente me habré ahogado en tu mar incierto.


Dos gaviotas se aman en la arena.

Destierro y humo....



AQUELARRE


Aquelarre

El carmín de mis besos deshabita tu espejo,

Otro amor hilvana caricias a tu costado

recompone tus trozos rotos

y me destierra de tus dedos.


Sin pedir permiso borra mis renglones

¿A cambio de qué, se instala en tus versos?


Me desdibuja y me usurpa en tu almohada

Bebe tus palabras y te atrapa el sueño

Ocupa tus pensamientos arrojándome de tu deseo

Envenena la manzana, conjura, hechiza,

Se regala a tu capricho.

Muerdes

Aquelarre sin más luna que tus ojos,

Danza del exterminio para bailar desnudas.

Al borde mismo de tu ventana

el norte y el sur se retan a duelo

para desangrarse en ti.

jueves, 15 de mayo de 2008

El buzón


Observando lo cotidiano

Que pereza de cada mañana abrir el buzón atascado de papeles de todos los colores, publicidad de verano, es decir, alguien que te rebaja kilos casi gratis como se rebaja el tiempo en las esperas inútiles, papeles de esos que te arreglan las arrugas y el cuarto de baño con mármol rosa y un seguro contra el desánimo de color naranja.

La llave del buzón, única, como un cuadro de Ribera, que aunque todo el mundo se atreve a copiar, no pasa de ser un delito inservible. Esa llave que me condena a ser la dueña de las ofertas del “tres por dos” sintiéndome tan culpable cuando caducan sin usar.

El buzón es el punto de las interrogaciones, el barranco de la sorpresa, un tenderete de augurios baratos, una letanía de deseos desechos, la puerta del desencanto es, al fin y al cabo donde malviven las letras picudas de la espera.

Mi apellido heredado se exhibe en las cartas, clonadas misivas del desconcierto en sobres sin timbrar.

Mi nombre encabezando una estafa brillante…..”Tiene usted la posibilidad de poseer una isla por el módico precio de…” “Cómprese una estrella en la constelación de Tauro…” “Ha sido agraciado con un viaje a nado al Caribe para dos personas…”

Y me sueño en la orilla de un mar de papeles mientras me deshago sin piedad de tanta y buena suerte….

Dueña solo del buzón del 5º D, con mi apellido corriente, que por no tener, no tiene ni tilde en el “García”.

Abro el buzón con la esperanza de que hoy sea un día diferente, que me hayan escrito una carta de amor, que me lleguen noticias de un tío rico de America, que me dejen por error un billete de avión sin destino y sin remite, que me echen un poema y una rosa seca por la ranura, avisándome de una cita a ciegas… Que por primera vez no me ofrezcan la luna regalada ni tenga que ocultar a los vecinos los trozos rotos de mi mala suerte.

Rebosa mi buzón de letras sin pagar en sobres blancos, serios, como corresponde a las facturas de la vida.

… Y ningún banco me avala.

miércoles, 14 de mayo de 2008

La intrusa


La intrusa

Me mira desde muy a dentro, atraviesa con una pregunta el eral de mis ojos

me atrapa, me aquieta, me socava, me alerta…

Ronronea a mis pies y maúlla largo sabiéndome lejos.

Llega y se queda en el tejado de mis ruinas

Me espera estática, como una esfinge incrustada en el viento,

Me lame las heridas, araña hilos de sol para zurcir mi frío,

Desenreda la maraña de mis soliloquios,

Me sabe, me intuye, me aguarda.

Tiene cara de luna rota.

Envidio sus trozos.

Es la intrusa favorita de cada anochecer, mi gata Sombra.

miércoles, 23 de abril de 2008


Agria

Se agita la noche en sus pupilas,

Cuando mira al amanecer, le hiere la luz

como si no fuera merecedora del todo.

Sus guiños tamizan la propiedad del día.

Preso en la cárcel de sus pestañas, está el deseo.

Busca, atrapa y traga toda la claridad a un tiempo,

saboreandola a sorbos pequeños.

Saciada, cierra la ventana y duerme todos los sueños juntos.

Probará mañana a tener los ojos despiertos

A la hora en que del reloj caigan los reproches

Y salpiquen sus horas muertas.

Las lágrimas huyen del paraíso con las alas rotas

Abriendo grietas en su sonrisa.

Si aún vive al amanecer, dosificará la luz

como gotas de veneno.

domingo, 20 de abril de 2008


DE-SEN-TO-NA-DA

No debería haber venido a experimentar la verde angustia de sentirme lejos de todas las orillas, de aparentar verde charca para repelentes sapos verdes. Mis zapatos desentonan con la alfombra que atrapa mis pasos también verdes.

Odio tu corbata y tus ojos verdes, tu yate recién pintado, tu corazón tridimensional, tus manos de alquiler, tu lengua verde.

Se tejen en los telares, verdes velos para vestir a las novias en tristes casamientos verdes con garantías de eternidad. (Mienten)

Lloran, llueven verdes lunas.

Odio la guarida verde de tu casa, los patos mudos del estanque, la sopa de perejiles, las vías muertas en lechos de trigo verde.

No debería haber venido sin descalzarme el corazón antes de que tú me pierdas por caminos de esperanza verdes.

Con lo feliz que yo era en mi parcela de tristeza azul, mis rizos azules enmarcando señales, mi arco iris, –acertaste- azul.

Rosas azules secas en la oscuridad de dos páginas de un cuento azul con masculinos artículos y huérfanos cromosomas X.

No debería haber venido con desventaja a la contienda azul de tu guerra, mi bandera azul no señala límites ni disuade al enemigo.

Me invades las venas de sangre azul y me recorres sin retorno ni posibilidad de cambio.

Azul, grito, ¡¡azul!! Y se licua el color en mi voz.

Agonizan… no es tarde, liberta a tus azules pájaros y vuélame con ellos.

Odio mis espejos y mis dudas azules, los atardeceres y las arpas, menos el silencio azul, todo.

Azul si callo, única y azul en la imperfección de tus trazos, asqueada de sonrisas con etiquetas que se ofertan en azules hojas de reclamo….

No, no, no debería haber venido a ahogarme en el mar rojo de esta página en blanco.

-Ser daltónico tiene sus limitaciones, nunca tomaran en serio a un poeta-

sábado, 19 de abril de 2008

Una brújula vive encerrada en mi puño.
Cuando golpeo la puerta del perdón,
buscandote,
la aguja siempre marca el camino cruel de la indiferencia.

lunes, 7 de abril de 2008


A veces me pregunto a que sabe la ceguera absoluta de tu tacto,

Cómo anidará en mí, el pájaro azul de tu mirada

De que aromas va envuelta tu piel de distancias.

A veces me pregunto de qué ser, mientras te espero,

De miel o candela.

Si sabré saciar tu sed cuándo naufragues en mi cuerpo.

Si nos cabrá todo el mar en el hueco del deseo

Si seremos uno en la multitud del otro

Me pregunto

-el NUNCA es el adverbio de tiempo que más me aterra-

viernes, 4 de abril de 2008



Me arrastro junto a las suelas de tus zapatos,

Me deshago en el ir y venir de caminos sin salida,

Tu me acechas en la sombra del mediodía, como un ladrón.

Interrogas a la huella de tiempo que me aligera la vida,

Atado al reloj de musgo que marca la herida en la cal de nuestra casa,

Me esperas.

Yo me oculto en el sonido del miedo, para borrarme la voz

En el límite de la luz me apago…

Mientras, en tu soledad, sin prisa,

vas colgando farolillos rojos para una fiesta mortuoria

de la que soy invitada de honor.

Y me amabas….

Sin medida, sobre todas las cosas, me amabas.

Tuya o de nadie…

Me amabas…

Tú, decías que me amabas.

jueves, 27 de marzo de 2008

Huye


Llegas serpenteando por mis huesos,

Me dueles mucho.

Vete por la ciénaga de mi lengua

deshaz tu abrazo, libértame de ti.

Amor-dazada, aún, gritará mi sangre,

Desdóblame la piel y tiéndeme en la noche

Árdeme y aventa mis cenizas

huye

amor aniquilador.

viernes, 21 de marzo de 2008

Líder de audiencia


-Líder de audiencia-

Atrincherada en su casa, la Lola.

Dueña de los cuatro metros cuadrados de cárcel aparente. (Llámese cocina)

Atrincherada, si, para no ver el mundo que pasa tras la cortina de humo.

-Se queman las lentejas-

Es la tele una ventana con botones que desabrocha su curiosidad.

Por eso va desnuda desde muy temprano.

Hablan y ella escucha.

Siempre escucha en todos los idiomas que se expresa la soledad.

Estaba decidida, pasaría al otro lado de la pantalla un día de estos.

Sería la nota discordante de la Navidad.

…Ensayó una sonrisa mientras se electrocutaba montando el arbolito.

Tontamente.

Solo para ser la protagonista en los telediarios.

martes, 18 de marzo de 2008

Luces


Luces

Luces de colores para la latitud oscura de mis brazos sin abrazos

Luces rojas que se descuelgan por mis venas

en un intento de fuga frustrada.

Tiempo sin medida desde el ayer hasta el nunca.

Luces engañosas, amaneceres pintados de oropel barato.

Luces blancas, negros lutos, azuladas muertes.

Luces frías como las caricias compradas.

Luces de colores, regalo cruel para la ceguera más absoluta.

Luces intermitentes

con-ti- go-

sin- ti-

Bufón de la noche, pabilo envenenado

Ardes y me apagas

Amor muerto.

lunes, 25 de febrero de 2008

Guapa


-GUAPA-

Deja la cesta de la compra en la mesa de la cocina y se sienta a fumar un cigarro. Se está bien en este territorio de nadie.

Saca las acelgas, las alcachofas, los puerros, ¡que tortura de regimen! Una botella de vino barato camufla su bastardía tras una vitola de letras doradas. Un adorno en la estantería, un reclamo de clase para los incautos.

Como ella, justo como ella.

Todo es una pantomima, una función mediocre de circo donde los payasos ensayan alegrías bajo el disfraz del hambre.

¡Gorda!

Abre una cerveza tapando intencionadamente el número de calorías. No pasa nada…por una vez….

Guarda los tomates en el cajón de las verduras, saluda a la lechuga, aliada triste de sus días de dieta, cuenta esos yogures poblados de bífidus, de omegas, de oléicos, de fruta sin fruta, le leche sin leche. Le quedan dos. Serán el broche de oro de un triste almuerzo y una, no menos patética, cena.

En la pizarra de anotar olvidos, no hay nada escrito.

Mecánicamente limpia las sartenes, y mientras tanto repasa el texto, mide el ritmo, acentúa las pausas, cuida la entonación, ensaya una sonrisa, y hasta cierra los ojos para escuchar los aplausos.

Tiene las manos de pena de tanto fregar. La piel de los cincuenta no admite piropos por adorno.

Canta, a veces canta para apagar los silbidos de la olla exprés. Un ruido mata a otro ruido, -dice- hasta que los vecinos clausuran el concierto en favor de la siesta.

Hoy compró pinturas en la tienda de todo a cien. El carmín a juego con la laca de uñas, y una cajita de sombras lo mas parecido al verde gatuno de sus ojos.

La cosmética económica hace estragos en la piel estresada, se atiranta o se cuartea, según el día, dándole a las arrugas el protagonismo indiscutible.

Desde el reloj sin tiempo de la pared, se le hace tarde. Por una vez colgará a la eficiente ama de casa en la misma percha que el delantal. Se va de picos pardos.

La comida no estará lista a su hora. A ver que tal le sienta a la “tropa” comerse un triste bocadillo. Lo difícil será no sentirse culpable de tal abandono.

¿Sobrevivirán?

El espejo del baño está rodeado de luces como el camerino de una artista.

Como ella, justo como ella.

Se trasforma desde la primera gota de agua, se resbalan por su piel los problemas cotidianos, se enredan en sus pies, atascan el desagüe…

Con el dedo ha escrito en el cristal empañado “guapa” y mientras se restaura por fuera, ese adjetivo la embellece por dentro.

Se ve la vida de otra manera subida en los tacones. La falda nueva (no hay porque airear que es del mercadillo total, solo la separa una letra del glamour, en la etiqueta dice Versache en vez de Versace) se ajusta con meticulosa perfección a sus michelines. Guapa, ella se ve guapa.

No hay carroza que la espere en la puerta a pesar de que en su cocina se amontonan las calabazas. No importa, también vale el autobús de línea para esta princesa destronada.

Ensaya un contoneo cuando ve su figura reflejada en los escaparates. Se ríe hasta de su sombra.

Dos calles mas abajo la llaman señora, le hacen una reverencia cuando cruza la puerta, le ayudan a quitarse el abrigo y le acompañan directamente a un escenario…

Se abrió el telón exactamente mientras dejaba la cesta de la compra en la mesa de la cocina. Allí comenzó a pensarse importante, a sentirse importante, a ser importante escondida en el anonimato, como una triste acelga.

Que cosa más absurda e insignificante eso de ser poeta, –dicen en su casa-

Los aplausos la elevaron más allá de sus zapatos, justo al borde de unos versos de desamor… sin destinatario.

Se apagan las luces, se cierran las puertas, se guardan en el bolso los sueños, desanda el camino…

Se quita los zapatos a la entrada para no hacer ruido y escribe en la pizarra de anotar olvidos “GUAPA”.

domingo, 24 de febrero de 2008

Doliendo


Doliendo

Adorno tu recuerdo,

como se adorna la memoria de los viejos

Con mentiras, para suavizar el vacío y el abandono.

Adorno tu ausencia,

como se adornan los sueños de los niños

Con mentiras, para que el adiós no tenga eco ni raíces.

Sin adornos, la soledad se multiplica

en el espejo octogonal de mis defectos.

Desde las caricias hasta el extremo del silencio, hiere.

Sin adornos, el corazón es solo un órgano rojo y limitado.

Desde la otra mirada viene el monótono latido del aire….

Doliendo.

Adorno estas ganas de no ser

Como se adornan las nanas de una cuna vacía,

Con mentiras, para que no germine la rabia en el pozo seco de mi vientre

Sin adornos, mi vida es solo una grieta

Por donde me derramo sin remedio.


Guerrero del silencio


Guerrero del silencio




Aguarda en la puerta de atrás, como los desheredados.

Solitario, callado y triste como un ciprés. A la par de la sombra de su sombra, camina el viento.

No más.

Cuenta los pasos como guardián en una cábala extraña.

El jardín cuidado, vestido de invierno sin rincones de solanos ni enredaderas. Los árboles alineados como en un tablero de ajedrez, fría estrategia cuadriculada. Jaque mate a la belleza.

La helada deja una inquietante obra en los charcos, un boceto de mar sin sal y sin son.

A veces un leve movimiento, unos invisibles pinceles dejan trazos a trozos en el espacio sin ocupar de las miradas.

Yo cuento los días desde detrás del cristal de la ventana. Cada amanecer se alarga y se filtra en el minutero de un reloj patético. Horas de musgo serpentean hasta el mediodía de la pared y bajan sin sonido hasta el ocaso.

Penoso se oculta el sol. Hilvanados a la rutina, un día sucede a otro y a otro y a otro…

El no sabe que le observo.

Mis arrugas se han perpetuado en el espejo, como su silueta en el paisaje desolador de naturaleza muerta de este lienzo atípico.

El jardín de la casa de al lado es el envoltorio de una fortaleza que mi centinela de luna defiende.

Mi alma de artista le sueña ausente de color. Lo que daría por dibujarle con el pincel de mis dedos, borrar sus claroscuros con la textura de miel de mi mirada,

Dudo a veces si es un ser humano o solo parte inanimada de las cuatro paredes que custodia.

Le imagino respirando cerca de mi nuca, despojándose de su piel de guerrero, le intuyo dulcemente recorriéndome, incontrolable…

-Seguramente sucedió esta noche mientras me rindió el sueño. Fue un descuido en mi madrugada sin ruidos.

Cesaron los pasos medidos.

Los adioses sonaron a cristal roto, y por el roto huyó su vida silente.

Vacío.

La muerte jugaba a las cuatro esquinas mientras la suerte tenía vendados los ojos.-

La taza de café tiembla involuntariamente entre mis manos. La radio esta mañana suena como si tuviera una mordaza, afilando las palabras como la hoja de una guadaña.

Mientras las oigo, me desangro.

Le perdí.

La policía me prohíbe acercarme a la ventana.

El suelo está lleno de cristales.

Me interrogan… Yo digo que era callado solitario y triste, como un ciprés.

Ahora dicen en las noticias, que la onda expansiva alcanzó un radio de cien metros… y yo allí a su lado, intacta.

No es justo.

“Agmed Alí Moustaffá, el guerrero del silencio, se inmoló la madrugada del jueves… “

Omití que le amaba…

A quien le importa un epitafio.

La matriuska


La matriuska

Agitada y sudorosa con los ojos de par en par, la cama revuelta y a oscuras, no se oye mas que mi respiración entrecortada.

Mi ropa tirada al suelo sin orden, lo mismo que mis pensamientos.

Anoche rompí el espejo. Fue una caricia desmedida. Lo se.

Se multiplica mi rabia en cada uno de los trozos, se refleja mi sonrisa partida en mil pedazos y en otros mil, el llanto. Condenados a entenderse.

La sangre huye fragmentándose, corriendo a borbotones por el laberinto de mis huellas.

Paró de golpe la herida como si me hubiese vaciado del todo.

Supe que no estaba muerta, porque los muertos no maldicen… y yo maldije tu recuerdo.

Como un mantra, susurré tu nombre… hasta que me quedé dormida.

Mientras mantuve cerrados los ojos, me

des

hi

ce

de mi piel. Como una matriuska.

Lo que ves, es solo el envoltorio engañoso de una mujer sin alma.

Un adorno barato y tarado.

Me ha despertado un presagio, una incertidumbre…

Inservible y separada de mis otros YO, como una matriuska, a tu capricho.

Me condenas a ser tu regalo, me retocas la pintura, me guardas un silencio dentro de otro, y presumes de tenerme como un souvenir exótico.

Tiene sed mi madera de tilo.

Cuando me desenroscas y me vuelves a enroscar, me hieres. Estallo cuando me roza tu mano reclamando un deseo.

No puedo evitar amarte hasta nueve veces incompleta, escondida en tu lado oscuro,

Amontonada

y

desalojada

...como una matriuska

Babel


- Babel-

Cuando llega la noche, se divide la casa en dos campos de batalla.

Muchos días de tregua, de negociaciones, de pactos….

El matrimonio se había convertido ladrillo a ladrillo en una torre de babel.

La televisión es la frontera divisoria de dos silencios.

De madrugada, la programación patética de una sesión porno.

Del otro lado, la ajada juventud se duele. No puede ni quiere competir.

Habrá una solución para apagar tanto desprecio….-pensaba-

(Mientras él se come la pantalla, ella vierte un vaso de agua dentro del televisor caldeado)

-La explosión terminó con dos muertos de desamor-